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domingo, 22 de enero de 2012

CÓDICE MENDOZA MEXICO

Códice Mendoza

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Códice Edwin
CodexMendoza01.jpg
Primera página del códice, donde se muestra la alegoría fundacional de México-Tenochtitlan
AutorAnónimo, Tenochtitlan
Fecha1541 aproximadamente
IdiomaGlosas en español
Depositado en
Biblioteca Bodleian, Inglaterra.
El Códice Mendoza (o Códice Mendocino) es un códice de manufactura mexica, hecho en los años 1540 en papel europeo. Posterior a la Conquista de México, fue pintado por escribas mexicas quienes usaron el formato pictórico e iconográfico antiguo. Después de ser pintado, un escriba añadió descripciones escritas en español.
Es llamado así porque fue encargado por el primer virrey de la Nueva España, don Antonio de Mendoza, que desempeñó su cargo de 1535 a 1550, para enviar a Carlos I informes sobre los mexicas. Probablemente sus fuentes sean varios códices originales copiados por los tlacuilos (pintores de códices) o que alguna de sus partes fuese obra original de los indígenas especialistas en esta actividad.

[editar] Periplo

Finalizado el códice partió de Veracruz en 1549 a España pero el barco fue apresado por piratas franceses, adquiriéndolo el cosmógrafo del rey francés que lo ensució hasta tres veces con su firma. Tras su muerte lo compró el geógrafo y embajador inglés Richard Hakiuyt que lo llevó a Londres. Pasó por varias manos hasta que fue legado a la biblioteca de consulta Bodleiana de la Universidad de Oxford, donde se encuentra ahora.

[editar] Contenido

Está constituido por 71 hojas, con filigrana de manufactura europea, encuadernadas hacia el siglo XVIII, dividido en tres partes:
  • 1. Sección I (16 páginas), en la que se narra la historia oficial de los mexicas de 1325 a 1521.
  • 2. Sección 2 (39 páginas), donde se muestran los altépetl sometidos al dominio mexica y sus tributaciones. Probablemente sus autores se basaron en documentos mexicas y en la Matrícula de Tributos.
  • 3. Sección III (16 páginas), donde se dibujaron aspectos de la vida cotidiana de los mexicas.
Y la última en donde daban descripciones detalladas del nombre en sí...

[editar] Sección I

[editar] Galería

[editar] Sección II

[editar] Galería

[editar] Sección III

[editar] Galería

CÓDICE NUTALL MEXICO

Códice Nuttall

De Wikipedia, la enciclopedia libre
CodexZoucheNuttallMixtecBritishMuseum20050108 CopyrightKaihsuTai.jpg
Códice Nuttall
El Códice Nuttall en el Museo Británico
FechaPrehispánico, siglo XIV
IdiomaMixteco (pictográfico)
Descubrimiento1854[nota 1]
Depositado enMuseo Británico
The British Museum - Codex Zouche-Nuttall
El Códice Nuttall (conocido también como Códice Tonindeye o Zouche-Nuttall) es un manuscrito pictórico mexicano de origen prehispánico, perteneciente a la cultura mixteca. Consta de dos lados: el lado 1, que registra la vida, conquistas y alianzas de Ocho Venado, un prominente gobernante mixteca, y el lado 2, que trata el origen de la dinastía e historia de Tilantongo y Teozacoalco. El códice Zouche-Nuttall es uno de los seis códices mixtecos considerados de tradición prehispánica que sobrevivieron a la Conquista de México.
El manuscrito está conformado por 16 piezas de piel de venado tratada unidas a los extremos, que constituyen una larga tira de 11.41 metros. Las hojas son dobleces realizados en cada una de las piezas de piel, dando así un total de 47 láminas, no todas pintadas. Se desconoce la fecha real de elaboración del códice, pero se estima fue alrededor del siglo XIV en la población de Tilantongo. El lado 2 pudiendo ser más reciente que el lado 1, tal vez elaborado en Teozacoalco a principios del siglo XV.[nota 2]
No hay datos de cómo salió el códice de México. Probablemente fue enviado a España en el siglo XVI, poco después de consumarse la conquista de los pueblos mixtecos en 1522. Fue identificado por primera vez en el año de 1854 en el convento dominico de San Marcos en Florencia. Cinco años más tarde fue vendido a John Temple Leader, quien lo envió a Robert Curzon, cuarto barón Zouche. Una edición facsimilar fue publicada por el Museo Peabody de Arqueología y Etnología de la Universidad Harvard en 1902, con introducción escrita por Zelia Nuttall. Hoy en día el códice pertenece a la colección del Museo Británico.[1] [2]

Nombre
El Museo Británico, actual dueño del manuscrito, lo tiene clasificado con el nombre compuesto Zouche-Nuttall. El códice recibió este nombre de Robert Cruzon, cuarto barón Zouche, y Zelia Nuttall, figuras clave en la historia del mismo.[3] [4] [1]

[editar] Características

Dos láminas del lado 2 del códice.
El códice Zouche-Nuttall es un libro extenso, doblado en forma de biombo e ilustrado a color por ambos lados. Está compuesto de 16 tiras de piel de venado tratada unidas en los extremos. Ya íntegro, el códice es una larga faja de 11.41 m de largo; sus hojas o láminas siendo el resultado de dobleces y pliegues en la misma faja de piel. Por su parte, cada lámina tiene una medida aproximada de 24.3 cm de ancho por 18.4 cm de alto. El códice tiene un total de 94 láminas; 47 de cada lado. 42 de las 47 láminas fueron pintadas en el anverso (lado 2) y 44 láminas fueron pintadas en el reverso (lado 1).
La superficie de cada lámina se encuentra cubierta de una base blanca de estuco y yeso, colocada antes de aplicarse los colores. Esta cubierta blanca se utilizaba también para realizar correcciones sobre los dibujos ya elaborados. En ambos lados del códice se emplearon tintes naturales de color rojo, amarillo, azul, morado, café, ocre y negro.

[editar] Historia

No es conocida la manera en la que el códice Nuttall salió de México, pero se sabe que se encontraba en el monasterio dominico de San Marcos en Florencia, Italia en 1845. Durante 1859 el códice fue adquirido por el prominente político inglés John Temple Leader, que residía también en Florencia, y quien compró el documento al monasterio para enviárselo a su amigo Robert Curzon, quien sería el decimocuarto barón Zouche. Curzon vivía en Inglaterra y tenía una magnifica colección de antigüedades. Curzon murió en 1873 y la colección fue heredada por su hijo, quien envuelto en una serie de dificultades depositó en 1876 la colección de su padre en el Museo Británico de Londres.
La investigadora Zelia Nuttall obtuvo permiso para investigarlo en 1902. De esta manera la primera edición facsimilar del códice fue publicada bajo los auspicios del Museo Peabody de la Universidad de Harvard, sin embargo la publicación constaba de dibujos realizados por un artista anónimo. Fue el Museo Peabody el que le dio el nombre de Nuttall al códice mixteco, en honor a la investigadora.[1]
El Museo Británico adquirió el códice en 1912, y obtuvo la posesión definitiva del él en 1917 al morir el último poseedor de la colección. Se encuentra registrado bajo la signatura Add. MS 39671.

[editar] Reseña

El códice nuttall fue identificado como perteneciente al área mixteca por el investigador Alfonso Caso, desechando la creencia de que se trataba de un documento zapoteca o del centro de México. Es difícil precisar el lugar exacto de procedencia de este códice; se cree que puedo haber sido hecho en el señorío de Teozacoalco, debido a que en el lado anverso se incluye una relación genealógica de los gobernantes de Teozacoalco y Zaachila. Sin embargo otros investigadores piensan que se trata de dos documentos distintos (anverso y reverso) realizados en épocas y lugares diferentes por muy distintas razones.
El lado uno pone más énfasis en las conquistas, alianzas, reuniones políticas y actos de obediencia y reconocimiento a Ocho Venado que otros códices. Además, el lugar más representado en este lado del Nuttall es Tilantongo, a tal punto que se ignora la fecha de entronización de 8 venado en el señorío costero de Tututepec, entre otros acontecimientos. El énfasis puesto en Tilantongo hace pensar como el posible lugar de origen de la biografía del gran conquistador. Se desconoce la fecha exacta en la que pudo realizarse el lado 1 del códice Nuttall pero los hechos que registra pueden ubicarse entre los siglos XI y XII. Probablemente la factura del códice respondió a una legitimación por parte de los descendientes de 8 Venado alrededor del siglo XIV, cuando la rama de Tilantongo comenzaba a desvanecerse. Varios años después, los señoríos de Tilantongo y Tezoacoalco fueron unificados por el señor 9 casa, por lo que tal vez el códice cambio de residencia a Tezoacoalco, lugar donde se pintaría la segunda parte de este códice.

SALTO DEL ÁNGEL VENEZUELA

Salto Ángel

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Salto Ángel
(Kerepakupai Vená)
Salto del Angel-Canaima-Venezuela19.JPG
Vista del salto
Localización
PaísBandera de Venezuela Venezuela
DivisiónBolivar State flag.png Bolívar
SubdivisiónGran Sabana
Coordenadas5°58′03″N 62°32′08″O / 5.9675, -62.53556Coordenadas: 5°58′03″N 62°32′08″O / 5.9675, -62.53556 (mapa)
RíoRío Kerep (o Gauja)
Área protegidaParque Nacional Canaima (1962) y Patrimonio de la Humanidad (1994)
Características
Tipo por formaPermanente, de bloque segmentado
Altura total979 m
Anchura107
Nº de caídas2
Mayor caída807 m
Otros datos
LocalizaciónAuyantepui
Mapa de localización
Salto Ángel
Salto Ángel
Geolocalización en un mapa de Venezuela
El Salto Ángel (Kerepakupai Vená en peñón, que significa «salto del lugar más profundo») es el salto de agua más alto del mundo, con una altura de 979 m (807 m de caída ininterrumpida),[1] [2] generada desde el Auyantepuy. Se localiza en el Parque Nacional Canaima, en el estado Bolívar, Venezuela.
Este espacio natural protegido, establecido como parque nacional el 12 de junio de 1962 y declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1994, se extiende sobre un área de más de 30.000 km² (similar a la extensión territorial de Bélgica), hasta las fronteras con Guayan y Brasil y por su tamaño es uno de los más extensos del mundo. El nombre con el que es conocido internacionalmente, Salto Ángel, fue sugerido por un venezolano en honor al aviador estadounidense Jimmy Ángel, que en el año 1937 corroboró más formalmente la existencia y ubicación exacta de la caída al sobrevolarla en su avioneta y más tarde posarse en su cima, dándole con esto repercusión mundial.
En el año 2009 fue nominada para concursar en las Siete maravillas naturales del mundo, siendo la tercera de las 77 maravillas más votadas en el mundo entero. De 77 finalistas pasó a las 28 más populares, y ahora está entre las primeras del ranking final de las 7 definitivas.

[editar] Exploración

Este salto era conocido por los indígenas de la región, pero su «descubrimiento» oficial sigue siendo materia de discusión. Algunos historiadores se lo atribuyen a Fernando de Berrío, explorador y gobernador español de los siglos XVI y XVII,[3] y otros a Ernesto Sánchez, explorador que en 1910 notificó el hallazgo al Ministerio de Minas e Hidrocarburos en Caracas.
Otros son el capitán de la Armada venezolana de origen español, Félix Cardona Puig, quien, en 1927, junto a Mundó Freixas, explorador también de origen español, divisó el gran salto de agua en el macizo del Auyantepuy. Los artículos y mapas de Cardona atrajeron la curiosidad y el espíritu de aventura del aviador estadounidense Jimmy Angel, quien se puso en contacto con Cardona para hacer varias visitas al salto en 1937. El 21 de mayo de 1937, Cardona acompañó a Jimmy Angel a sobrevolar el salto. En septiembre de ese mismo año Jimmy Angel insiste en aterrizar en la cima del Auyantepuy, propósito que logra abruptamente, incrustando la avioneta en el suelo. Las noticias del accidente, que afortunadamente no dejó víctimas, motivaron que el gran salto fuese bautizado como Salto Ángel, y así se le conoce desde entonces.
Avioneta de Jimmy Angel, ubicada en Ciudad Bolívar.
Vista del Salto Ángel cayendo del Auyantepui.
El primer ser humano conocido, en llegar al río que alimenta las cataratas, fue el explorador letón Aleksandrs Laime, también conocido como Alejandro Laime por los nativos de la tribu pemón. Hizo la ascensión del Auyan-tepui en 1955. Dio al río el nombre de uno de los más hermosos ríos de Letonia, el río Gauja. Si bien el nombre indígena de las caídas ya rara vez se utiliza, el nombre pemón del río, Kerep, sigue siendo ampliamente utilizado.
Laime también fue el primer europeo en recorrer un sendero que conduce desde el río Churun a la base de las cataratas. En el camino hay un punto geográfico comúnmente utilizado para fotografiar las caídas. Es llamado "Mirador Laime" en su honor. Este camino es utilizado ahora por la mayoría de los turistas desde el campamento de Isla Ratón.
La altura de las cataratas se determinó por una investigación de la National Geographic Society llevada a cabo por la periodista Ruth Robertson en 1949.
Un libro de Lucas Dickinson, Cuatro ángeles, relató el éxito de la primera subida hasta el Auyantepui de cara a la parte superior de las cataratas.

Mis Amigos los mayores que no viejos 14

Hacia tiempo que no los veía. Hoy me he encontrado con Andrés y Pepe, me han contado que ahora andan a caballo entre el pueblo y la ciudad, pues la necesidad aprieta en estos tiempos que corren. Están cultivando de nuevo las huertas que durante años han permanecido abandonadas pero ahora con la crisis se están arreglando todas. La mayoría de ellos han puesto también gallinas y criando un cerdo para la matanza que se hará como en los viejos tiempo por San Martín, son labores olvidadas, pero todo vuelve.
Amadeo y su mujer también están en el pueblo pero esos para una temporada grande, pues al nieto le iban a embargar el piso, y entonces decidieron los abuelos marcharse al pueblo y alquilar el suyo, y con eso pagan la hipoteca del nieto, a Martina su mujer no le ha hecho mucha gracia, pues está asentada muy en la ciudad, y al pueblo le gusta ir solo en verano, pero en fin, que los que están manteniendo España son los abuelos con su poca pensión
Mi nieto me cuenta Andrés, con la carrera de económicas se ha ido a Inglaterra a trabajar de camarero, pues aquí no había forma de encontrar algo, lo bueno es que aprenderá el inglés, y cuando aquí se arreglen las cosas tendrá mas oportunidades.
También me han contado lo que pasa si tienes la casa cerrada mucho tiempo, en el pueblo de al lado de Pepe, un matrimonio mayor se fue al hospital a operarse él de una ernia discal, y estuvieron a punto de meterse unos ocupas de los países del Este, afortunada mente para ellos un vecino lo vio y alerto a los del pueblo que se presentaron  en tropel, casi llegan a las manos, y con toda la desfachatez del mundo les dicen que ellos tienen derecho a una vivienda, que sus niños no pueden estar sin techo, a lo que los del pueblo les contestaron que se fueran a su país a pedir esos derechos, se organizo una tan gana buena, y a toda costa querían entrar en la casa que según ellos estaba abandonada, y no había forma de hacerles entrar en razón, pero poco a poco fue llegando más gente y al final cogieron su furgoneta y se fueron, eran unos doce entre adultos y niños. Me dice Pepe que en los pueblos toda la vida estuvieron las puertas abiertas, y en tu casa te sentías seguro, ahora no, es una pena el miedo que hay ,así no se puede vivir, pero como todos los derechos son de los ladrones y además no tienen obligaciones, y para ellos el dicho de ancha es castilla, no hay justicia, estas personas pueden entrar en tu vivienda dando la patada, pero tú no puedes hacer lo mismo, a ti la ley te castiga a ellos pueden estar un par de años a costa tuya sin que les pase nada, así vamos.
Que yo sepa en ningún ´país de la comunidad europea pasa esto "España es un chollo para los maleante" y lo peor es que yo veo pocas ganas de arreglarlo, en fin que los pueblos se están repoblando, ya que la vida es más barata, y además tienes la tierra que te da el sustento, ya te contaremos otro día del resto pues ahora estamos desperdigados, y no nos vemos mucho, allá para la primavera haremos una comida en uno de los pueblos, quedas invitada.
A.R.G.

sábado, 21 de enero de 2012

Carta del Jefe indio Seatle, al presidente Franklin Pierce de EE.UU

siguiente documento es uno de los más preciados por los ecologistas, se trata de la carta que envió en 1855 el jefe indio Seattle de la tribu Suwamish al presidente de los Estados Unidos Franklin Pierce en respuesta a la oferta de compra de las tierras de los Suwamish en el noroeste de los Estados Unidos, lo que ahora es el Estado de Washinton. Los indios americanos estaban muy unidos a su tierra no conociendo la propiedad, es más consideraban la tierra dueña de los hombres. En numerosos ámbitos ecologistas se le considera como "la declaración más hermosa y profunda que jamás se haya hecho sobre el medio ambiente".
Así Termina la Vida y Comienza la supervivencia
Carta del Jefe Indio Seattle
El Gran Jefe de Washington manda decir que desea comprar nuestras tierras. El Gran Jefe también nos envía palabras de amistad y buena voluntad. Apreciamos esta gentileza porque sabemos que poca falta le hace, en cambio, nuestra amistad. Vamos a considerar su oferta, pues sabemos que, de no hacerlo, el hombre blanco podrá venir con sus armas de fuego y tomarse nuestras tierras. El Gran Jefe de Washington podrá confiar en lo que dice el Jefe Seattle con la misma certeza con que nuestros hermanos blancos podrán confiar en la vuelta de las estaciones. Mis palabras son inmutables como las estrellas.
¿Cómo podéis comprar o vender el cielo, el calor de la tierra? Esta idea nos parece extraña. No somos dueños de la frescura del aire ni del centelleo del agua. ¿Cómo podríais comprarlos a nosotros? Lo decimos oportunamente. Habeis de saber que cada partícula de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada hoja resplandeciente, cada playa arenosa, cada neblina en el oscuro bosque, cada claro y cada insecto con su zumbido son sagrados en la memoria y la experiencia de mi pueblo. La savia que circula en los árboles porta las memorias del hombre de piel roja.
Los muertos del hombre blanco se olvidan de su tierra natal cuando se van a caminar por entre las estrellas. Nuestros muertos jamás olvidan esta hermosa tierra porque ella es la madre del hombre de piel roja. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las fragantes flores son nuestras hermanas; el venado, el caballo, el águila majestuosa son nuestros hermanos. Las praderas, el calor corporal del potrillo y el hombre, todos pertenecen a la misma familia. "Por eso, cuando el Gran Jefe de Washington manda decir que desea comprar nuestras tierras, es mucho lo que pide. El Gran Jefe manda decir que nos reservará un lugar para que podamos vivir cómodamente entre nosotros. El será nuestro padre y nosotros seremos sus hijos. Por eso consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Mas, ello no será fácil porque estas tierras son sagradas para nosotros. El agua centelleante que corre por los ríos y esteros no es meramente agua sino la sangre de nuestros antepasados. Si os vendemos estas tierras, tendréis que recordar que ellas son sagradas y deberéis enseñar a vuestros hijos que lo son y que cada reflejo fantasmal en las aguas claras de los lagos habla de acontecimientos y recuerdos de la vida de mi pueblo. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.
Los ríos son nuestros hermanos, ellos calman nuestra sed. Los ríos llevan nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si os vendemos nuestras tierras, deberéis recordar y enseñar a vuestros hijos que los ríos son nuestros hermanos y hermanos de vosotros; deberéis en adelante dar a los ríos el trato bondadoso que daréis a cualquier hermano.
Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestra manera de ser. Le da lo mismo un pedazo de tierra que el otro porque él es un extraño que llega en la noche a sacar de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermano sino su enemigo. Cuando la ha conquistado la abandona y sigue su camino. Deja detrás de él las sepulturas de sus padres sin que le importe. Despoja de la tierra a sus hijos sin que le importe. Olvida la sepultura de su padre y los derechos de sus hijos. Trata a su madre, la tierra, y a su hermano el cielo, como si fuesen cosas que se pueden comprar, saquear y vender, como si fuesen corderos y cuentas de vidrio. Su insaciable apetito devorará la tierra y dejará tras sí sólo un desierto.
No lo comprendo. Nuestra manera de ser es diferente a la vuestra. La vista de vuestras ciudades hace doler los ojos al hombre de piel roja. Pero quizá sea así porque el hombre de piel roja es un salvaje y no comprende las cosas. No hay ningún lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ningún lugar donde pueda escucharse el desplegarse de las hojas en primavera o el orzar de las alas de un insecto. Pero quizá sea así porque soy un salvaje y no puedo comprender las cosas. El ruido de la ciudad parece insultar los oídos. ¿Y qué clase de vida es cuando el hombre no es capaz de escuchar el solitario grito de la garza o la discusión nocturna de las ranas alrededor de la laguna? Soy un hombre de piel roja y no lo comprendo. Los indios preferimos el suave sonido del viento que acaricia la cala del lago y el olor del mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado por la fragancia de los pinos.
El aire es algo precioso para el hombre de piel roja porque todas las cosas comparten el mismo aliento: el animal, el árbol y el hombre. El hombre blanco parece no sentir el aire que respira. Al igual que un hombre muchos días agonizante, se ha vuelto insensible al hedor. Mas, si os vendemos nuestras tierras, debéis recordar que el aire es precioso para nosotros, que el aire comparte su espíritu con toda la vida que sustenta. Y, si os vendemos nuestras tierras, debéis dejarlas aparte y mantenerlas sagradas como un lugar al cual podrá llegar incluso el hombre blanco a saborear el viento dulcificado por las flores de la pradera.
Consideraremos vuestra oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla, pondré una condición: que el hombre blanco deberá tratar a los animales de estas tierras como hermanos. Soy un salvaje y no comprendo otro modo de conducta. He visto miles de búfalos pudriéndose sobre las praderas, abandonados allí por el hombre blanco que les disparó desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo como el humeante caballo de vapor puede ser más importante que el búfalo al que sólo matamos para poder vivir. ¿Qué es el hombre sin los animales? Si todos los animales hubiesen desaparecido, el hombre moriría de una gran soledad de espíritu. Porque todo lo que ocurre a los animales pronto habrá de ocurrir también al hombre. Todas las cosas están relacionadas ente sí.
Vosotros debéis enseñar a vuestros hijos que el suelo bajo sus pies es la ceniza de sus abuelos. Para que respeten la tierra, debéis decir a vuestros hijos que la tierra está plena de vida de nuestros antepasados. Debéis enseñar a vuestros hijos lo que nosotros hemos enseñados a los nuestros: que la tierra es nuestra madre. Todo lo que afecta a la tierra afecta a los hijos de la tierra. Cuando los hombres escupen el suelo se escupen a sí mismos.
Esto lo sabemos: la tierra no pertenece al hombre, sino que el hombre pertenece a la tierra. El hombre no ha tejido la red de la vida: es sólo una hebra de ella. Todo lo que haga a la red se lo hará a sí mismo. Lo que ocurre a la tierra ocurrirá a los hijos de la tierra. Lo sabemos. Todas las cosas están relacionadas como la sangre que une a una familia.
Aún el hombre blanco, cuyo Dios se pasea con él y conversa con el -de amigo a amigo no puede estar exento del destino común-. Quizá seamos hermanos, después de todo. Lo veremos. Sabemos algo que el hombre blanco descubrirá algún día: que nuestro Dios es su mismo Dios. Ahora pensáis quizá que sois dueño de nuestras tierras; pero no podéis serlo. El es el Dios de la humanidad y Su compasión es igual para el hombre blanco. Esta tierra es preciosa para El y el causarle daño significa mostrar desprecio hacia su Creador. Los hombres blancos también pasarán, tal vez antes que las demás tribus. Si contamináis vuestra cama, moriréis alguna noche sofocados por vuestros propios desperdicios. Pero aún en vuestra hora final os sentiréis iluminados por la idea de que Dios os trajo a estas tierras y os dio el dominio sobre ellas y sobre el hombre de piel roja con algún propósito especial. Tal destino es un misterio para nosotros porque no comprendemos lo que será cuando los búfalos hayan sido exterminados, cuando los caballos salvajes hayan sido domados, cuando los recónditos rincones de los bosques exhalen el olor a muchos hombres y cuando la vista hacia las verdes colinas esté cerrada por un enjambre de alambres parlantes. ¿Dónde está el espeso bosque? Desapareció. ¿Dónde está el águila? Desapareció. Así termina la vida y comienza la supervivencia....

viernes, 20 de enero de 2012

fotografias de Cantabria españa 3 Paisajes

Playa de Tagleparque saja con fondo de picos Puesta del sol

1ª Playa de Tagle. Suances
2ª Parque del saja con los Picos de Europa al fondo
3ª Puesta dol sol sobre una playa del mar cantábrico

La implantación monasterial en la cantabria mediaval España

La crisis del imperio romano en el siglo III debilitó la capacidad de sus gobrtnates para mantener en las regiones que componían aquél los rasgos que habían caracterizado su civilización. ësta había conbinado cinco elementos: ciudades, comercio, esclavos, pluralidad de creencias religiosas y relaciones de tipo público entre los ciudadanos y el estado. Con la crisis, los testimonios de quiebra y fallos en cada uno de los ámbitos empezaron a abundar:. Las ciudades dejaban de ser el espacio político y social soñado. El comercio de larga distancia se debilitaba. Los esclavos, simples "instrumentos con voz" se transformaban en siervos a quienes se reconocïa un principio de hominización. La multitud de religiones y cultos fue sustituida por el monopolio que, desde el año 380 se concedió a la iglesia católica. Por fin, las relaciones privadas, entre ellas, la encomendación de los débiles al patrocinio de los poderosos, ocupaban parcelas cada vez más amplias. A comienzos del siglo V, la irrupción de los pueblos germanos contribuyó a desarticular aún más las estructuras políticas y a fraccionar el espacio social y económico. La desaparición del imperio romano en 476 vino a confirmar los cambios experimentados en la situación.
En este contexto de crisis, ivasiones y alteraciones de los viejos principios de la civilización romana, el cristianismo, que había contribuido a modificar aquéllos, apareció como una de las fórmulas que podían dar consuelo y seguridad en medio de tanto desasosiego y temor, Si contra las amenazas surgidas desde la crisi del siglo III, los débiles habían comenzado a encomendarse al patrocinio de los poderosos, de los señores de la tierra, con mayor razón los creyentes de nueva religión trataron de hacer lo propio con respecto al Señor de los cielos. Un mismo vovabulario ("encomendación;"siervo"; "patrocinio"; "patrón"; "fiel"; "devoción") se encargó de expresar ambos tipos de relaciones. Incluso el lugar específico en que comenzaban a rendirse culto público al Dios de los cristianos, la "basílica"; heredó el nombre de sala princuipal de la residencia de los grandes señores.
El cristianismo había nacido y se había extendido como una religión urbana y muy lentamente había ido penetrando en el mundo rurqal. Por esa razón, en Hispania, sólo con enorme lentitud se fue abriendoo paso en la zona septentrional. Probablemente, los pueblos instalados entre la cordillera cantábrica y el mar y entre los ríos Sella Bidasoas fueron los últimos en recibir la llegada de los misioneros de la fe de Cristo. Con todo, la reciente aparición de importantes restos romanos (y cristianos) en la antigua Velegia, Iruña, en el occidente de la provincia de Álava, pendientes todavía de valoración, y la posibilidad de que algunos misioneros hubieran arribado a las costas norteñas por vía marítima podrían obligar a anticipar las fechas que habitualmente se manejan para datar los comienzos de la cristianización de territorios como la antigua Cantabria.

HISTORIA SOBRE LOS CARTULARIOS DE CANTABRIA II ESPAÑA

Descripción
Recibe el nombre de cartulario el libro confeccionado
por un organismo o un particular en el que se copian privilegios,
derechos, títulos de propiedad, concesiones y, en
general, cualquier documento de su archivo. Se realizaban
las copias como medida de seguridad, ante una posible
pérdida del original.
Es frecuente su confección en los monasterios, a fin de
tener reunidos en un códice manejable todos aquellos
documentos de uso frecuente que acreditaran sus privilegios,
propiedades, etc. En ellos se conservan copias de
algunos de los documentos escritos más antiguos de
España, cuyos originales, con frecuencia, se han perdido.
Se confeccionan los cartularios durante la Edad Media,
por lo general a lo largo de los siglos XII al XIV, aunque es
frecuente que se incorporen nuevas copias de documentos
en fechas posteriores.
En Cantabria se conservan tres cartularios cuyo contenido
es de singular importancia para el conocimiento de la
historia regional durante la Edad Media, dos procedentes
de monasterios cántabros, correspondientes al monasterio
de Santa María de Piasca, en Cabezón de Liébana, y a
la colegiata de Santa Juliana de Santillana del Mar, y uno
procedente del monasterio de San Salvador de Oña, en la
provincia de Burgos.
Cartulario o libro de regla de la Colegiata de Santa
Juliana de Santillana del Mar.
No se conoce la fecha de fundación del monasterio,
pero se relaciona con la corriente repobladora impulsada
por los sucesores de Alfonso I. A partir del año 980 el
monasterio estaba consolidado, y fue estableciendo su
dominio territorial y jurisdiccional especialmente en la
zona conocida como Asturias de Santillana. A partir de
1175 se configura una organización con abad y cabildo. A
finales del siglo XIII se inicia la decadencia.
Conservado en: dependencias de la Colegiata de Santa
Juliana.
Sin fecha. Siglo XIII. Letra gótica del siglo XIII, con añadidos
posteriores.
Medidas: 150 x 240 mm. Encuadernado con dos tablillas
de madera recubiertas de piel.
Contiene copias, completas o fragmentos, de 94 escrituras
de los años 870 a 1202, distribuidos en 64 hojas en pergamino
numeradas como sigue: en el ángulo superior
izquierdo de los vueltos coetánea a la redacción del códice
en números romanos, y otra posterior en cifras en el ángulo
superior derecho de los rectos. Faltan folios VIII y X.
Los documentos que poseía la Abadía hasta el siglo
XVIII fueron copiados por Francisco Javier de Santiago
Palomares entre 1773 y 1785 y se encuentran en tres volúmenes
que conservan en dependencias de la colegiata.
La transcripción de los pertenecientes a lo que se llamó
Cartulario o Libro de Regla, que abarcan del siglo IX al
siglo XIII, fueron publicados por Eduardo Jusué, E.: «Libro
de Regla o Cartulario de la antigua abadía de Santillana
del Mar», Madrid, 1912..
En el Archivo General concentrado de la Diócesis de
Santander (Archivo Diocesano), instalado en el monasterio
«Regina Coeli» de monjas clarisas en Santillana del
Mar, se conservan 169 pergaminos de los siglos IX al XIV,
de los cuales algunos fueron publicados por Escagedo
Salmón, M.: «Colección Diplomática de los Privilegios-
Escritura y Bulas en pergamino de la insigne y real iglesia
colegial de Santillana», Santoña, 1927) y otros ocho por
Manuel Vaquerizo Gil: «Nuevos documentos para la historia
medieval de Santander ,siglos XI-XIII», en Altamira.
Revista del C.E.M., XL, Santander, 1976-1977, restando
algunos inéditos.
Todos los documentos, -un total de 350- tanto los originales
como las copias fueron publicados, aunque no
todos transcritos en el libro de Carmen Díez Herrera:
«Abadía de Santillana del Mar. Colección Diplomática.
Estudio Histórico». Santillana del Mar, 1983.

HISTORIA SOBRE LOS CARTULARIOS DE cANTABRIA 1

En Cantabria se conservan tres cartularios cuyo contenido
es de singular importancia para el conocimiento de la
historia regional durante la Edad Media, dos procedentes
de monasterios cántabros, correspondientes al monasterio
de Santa María de Piasca, en Cabezón de Liébana, y a
la Colegiata de Santa Juliana de Santillana del Mar, y uno
procedente del monasterio de San Salvador de Oña, en la
provincia de Burgos.
Cartulario del monasterio de Santa María de Piasca.
El lugar de Piasca, en Cabezón de Liébana, estaba ya
poblado a mediados del siglo IX, y es probable que el
monasterio se edificara a finales del siglo, ya que se tiene
constancia de privilegios concedidos al monasterio antes
del año 930. Fue, en sus orígenes, un monasterio dúplice,
sujeto a la regla de San Fructuoso, que tuvo su máximo
esplendor en el siglo X y hasta la primera mitad del siglo
XI, iniciándose una posterior decadencia que le hizo
depender con posterioridad, ya solo habitado por monjes,
del monasterio de Sahagún a partir de 1095. Extendió sus
posesiones por toda Liébana, sobre todo en los valles de
Cabezón y Valdeprado, y en el Norte de la provincia de
Palencia. La documentación nos ofrece rentas procedentes
de cereales, frutas, viñas y huertos, prados y pastos
para ganadería bovina, ovina y caballar, a través de arrendamientos
y préstamos.
Conservado en: Biblioteca Municipal de Santander.
Signatura: Manuscrito 1478. Documento 254 bis.
Fecha: siglo XII, con añadidos posteriores hasta el siglo
XVIII.
Medidas: tamaño desigual, máximo 205 x 400 mm.
Encuadernación con pergamino oscurecido.
Copia documentos escritos desde el año 948 hasta el
1289 a lo largo de 35 hojas en pergamino (65 escrituras
completas o fragmentos) y 82 hojas en papel. Las hojas
en pergaminos tienen numeración arábiga, posiblemente
del siglo XVIII.
03/1501
ANEXO
Descripción
Recibe el nombre de cartulario el libro confeccionado
por un organismo o un particular en el que se copian privilegios,
derechos, títulos de propiedad, concesiones y, en
general, cualquier documento de su archivo. Se realizaban
las copias como medida de seguridad, ante una posible
pérdida del original.
Es frecuente su confección en los monasterios, a fin de
tener reunidos en un códice manejable todos aquellos
documentos de uso frecuente que acreditaran sus privilegios,
propiedades, etc. En ellos se conservan copias de
algunos de los documentos escritos más antiguos de
España, cuyos originales, con frecuencia, se han perdido.
Se confeccionan los cartularios durante la Edad Media,
por lo general a lo largo de los siglos XII al XIV, aunque es
frecuente que se incorporen nuevas copias de documentos
en fechas posteriores.
En Cantabria se conservan tres cartularios cuyo contenido
es de singular importancia para el conocimiento de la
historia regional durante la Edad Media, dos procedentes
de monasterios cántabros, correspondientes al monasterio
Santa María de Piasca, en Cabezón de Liébana, y a la
Colegiata de Santa Juliana de Santillana del Mar, y uno
procedente del monasterio de San Salvador de Oña, en la
provincia de Burgos.
El Monasterio de San Salvador de Oña (Burgos), fue
fundado por el conde don Sancho de Castilla en el año
1011 y fue dotado de origen con numerosos privilegios,
donaciones que continuaron los reyes castellanos y aragoneses.
Se constituyó como monasterio dúplice y extendió
sus posesiones por el condado de Castilla, Rioja y la
actual Cantabria. Uno de sus momentos de máximo
esplendor tuvo lugar a mediados del siglo XI, con la llegada
de los monjes cluniacenses de la orden de San
Benito y el gobierno del abad San Íñigo.
Conservado en: Archivo Histórico Provincial de Cantabria.
Signatura: documentos en pergamino, número 96.
Sin fecha. Siglo XIV. Letra gótica del siglo XIV.
Medidas: 180 x 120 x 30 mm. Tapas de madera, mal
conservadas, forradas con piel repujada, mal conservada,
y con cierre metálico. Restaurado en 1993.
Contiene 108 escrituras, copias o fragmentos, copiadas
a lo largo de 72 hojas en pergamino numeradas como
sigue: en el ángulo superior izquierdo de los vueltos,
numeración romana del II al LXII; en el ángulo superior
derecho de los rectos numeración arábiga del 1 al 71.
Páginas en blanco: 13, XV, LXIII y 70.
Letra capital inicial de cada escritura de documento
copiado en rojo o rojo y azul, a veces con adorno. Al principio
de cada documento se consigna el lugar al que se
refiere precedido de "de", en color rojo, en el primer renglón
o al acabar el renglón del documento anterior y
alguna vez al margen.
Contiene en su interior, de contratapa, dos pergaminos
escritos en letra visigótica redonda, del siglo IX, a dos
columnas, tinta marrón, y en la primera contracubierta dos
renglones en rojo, con texto sobre la virtud de la