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viernes, 16 de diciembre de 2011
La NAvidad en Familia
La Navidad llega; las calles se adornan con infinidad de luces de colores, los escaparates se visten de fiesta mostrando bonitos adornos, e invitándote a vestirte para la noche buena, las confiterias presentan en sus escaparates los mejores dulces de esta época, como son los distintos turrones, pan de Cadiz, pasteles gloria, mazapanes, polvorones, y un sin fin de productos que solo se consumen en esta época, además de los estupendos cavas, sidra, y vinos dulces, para acompañar las carnes, y pescados, que se consumen en este tiempo. Donde se reunen las familias, es noche buena, todo gira en torno a una buena mesa, bien surtida, tanto en comida como en bebida, y postres, en el norte de España, concretamente en Santander, se hacen las torrejas, que solo se comen aquí, y que consisten en un pan especial para torrejas, que se remoja en leche cocida, con canela limón y azúcar, y se fríen con mantequilla cocida, que queda de un color marrón, se hace todo muy despacio, y son sabrosisimas, se hacen de distintas maneras, pues hay muchos que luego le echan almíbar, todas están buenas, pero para mí las mejores son las de mi casa, llevamos tres o cuatro generaciones haciéndolas igual,hay que tener paciencia y tiempo, pues no se puede correr, en mi casa se empiezan hacer a las diez de la mañana y se terminan sobre las ocho, se hacen unas sesenta, y se comen de postre, y las que sobran se desayunan, es una tradición que el tiempo y las modernidades no han podido con ella, si os interesa os detallo su elaboración.
al día siguiente vuelven los mismos comensales y se termina de comer lo que sobró de la noche anterior, se pone un pequeño aperitivo y luego el resto de comida.
En noche vieja más de lo mismo, con sus torrejas correspondientes, y año nuevo, vuelve a repetirse la historia. Tengo que deciros que en la primera noche nos sentamos en torno a la mesa unos treinta o treinta y cuatro, pues a veces se acoplan algunos vecinos, para comer el día de navidad los mismos, y para noche vieja y año nuevo somos unos diez y ocho o veinte, pues nuestros hijos ya están casados y a su vez tienen hijos que aún son pequeños pero están ahí, con su plato, y participando en la mesa con todos.
Y en el fondo del comedor presidiendo todo el gran belén, con sus figuras de barro, representando el nacimiento del hijo de Dios, y a las doce de la noche nos vamos todos a misa de Gallo, y luego retomamos conversaciones, y la tertulia acaba sobre las cuatro de la mañana, en que cada mochuelo se va a su olivo.
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