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domingo, 6 de noviembre de 2011

jUAN DE LA COSA Navegante y Carografo Santoña España

Juan de la Cosa

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Juan de la Cosa
Juan-de-la-cosa.jpg
Nacimiento¿Entre 1450 y 1460?
¿Santoña?
Fallecimiento28 de febrero de 1510
Turbaco
Causa de la muerteCombate con indígenas
ResidenciaEl Puerto de Santa María
NacionalidadCorona de Castilla
OcupaciónNavegante y cartógrafo
ObrasMapa de Juan de la Cosa
Para otros usos de este término, véase Juan de la Cosa (desambiguación).
Juan de la Cosa (¿Santoña?, Cantabria, España; ¿entre 1450 y 1460? - Turbaco, Colombia; 28 de febrero de 1510)[1] fue un navegante y cartógrafo español conocido por haber participado en siete de los primeros viajes a América y por haber dibujado el mapa más antiguo conservado en el que aparece el continente americano.
De la Cosa tuvo un papel destacado en el primer y el segundo viaje de Cristóbal Colón a las Antillas y en 1499 participó como piloto mayor en la expedición de Alonso de Ojeda a las costas del continente sudamericano. A su regreso a Andalucía dibujó su famoso mapamundi y poco después volvió a embarcarse hacia las Indias, esta vez con Rodrigo de Bastidas. En los años siguientes alternó viajes a América bajo su propio mando con encargos especiales de la Corona, incluyendo una misión como espía en Lisboa y la participación en la Junta de pilotos de Burgos de 1508. En 1509 emprendió la que sería su última expedición, de nuevo junto a Ojeda, para tomar posesión de las costas de la actual Colombia. La Cosa murió en un enfrentamiento armado con indígenas antes de poder llegar a ejercer su cargo de alguacil mayor de Urabá


 Monumento a Juan de la Cosa en Santoña Cantabria


Santoña Cantabria España

Santoña

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Santoña
Bandera de Santoña
Bandera
Escudo de Santoña
Escudo
Santoña
Santoña
Ubicación de Santoña en España.
Santoña
Santoña
Ubicación de Santoña en Cantabria.
PaísFlag of Spain.svg España
• Com. autónomaFlag of Cantabria.svg Cantabria
• ProvinciaFlag of Cantabria.svg Cantabria
• ComarcaTrasmiera
• Partido judicialSantoña
Ubicación43°26′29″N 3°27′27″O / 43.44139, -3.4575Coordenadas: 43°26′29″N 3°27′27″O / 43.44139, -3.4575 (mapa)
• Altitud7 msnm
(mín.: 0, máx.: 315)
• Distancia48 km a Santander
Superficie11,53 km²
Población11.584 hab. (2010)
• Densidad1.004,68 hab./km²
Gentiliciosantoñés, sa
Código postal39740
Alcaldesa (2011)Milagros Rozadilla Arriola (PP)
PatronaSanta M.ª del Puerto
Sitio webAyuntamiento de Santoña
Santoña es una villa que se encuentra en la zona oriental de Cantabria (España), en la comarca de Trasmiera; está situada en la bahía de su nombre, al pie del monte Buciero. Dista unos 48 kilómetros de la capital autonómica, Santander. Santoña era conocida en la Edad Media con el nombre de Puerto o Puerto de Santoña, y así consta en muchos documentos.
El municipio está rodeado casi en su totalidad por el Mar Cantábrico; limita al norte con la playa de Berria, al sur con la playa de San Martín, al este con el monte Buciero y al oeste con los municipios de Argoños, Escalante y Bárcena de Cicero. En esta orientación se sitúan el puerto pesquero y la nueva sección de puerto deportivo y las Marismas de Santoña, que junto con las de Victoria y Joyel constituyen la Reserva Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel.

El topónimo
El topónimo de Santoña es anterior a la conquista romana, anterior al nombre de Portus que le dieron los romanos. El origen de la palabra puede ser celta, derivado de una gens de la tribu de los sanntones o Sántonos, asentada en el suroeste de la Galia.[1]
Desde muy antiguo en los documentos que citan esta zona se habla de Santoña refiriéndose al monte, mientras que el núcleo de población que fue creciendo al amparo del primitivo cenobio respondía al nombre de Puerto. También en época del conde castellano Sancho García se conocía el lugar como el peñate de Sancta Onia en una desfiguración del topónimo. El conde proclamaba el peñate como una propiedad del abad y la abadesa del monasterio de Oña, al mismo tiempo que lo repoblaba con gentes que se dedicaban al comercio y a la pesca de la ballena.[2]
En 1579, cuando el rey Felipe II firmó la Cédula Real para que pasara a ser villa de realengo, el escribano Diego de Puerta la inscribe con el nombre de Puerto de Santoña. Así viene llamándose y así se registra en el catastro del Marqués de la Ensenada en 1753. Años más tarde, todavía en el siglo XVIII desapareció el nombre de Puerto, quedando tan solo el de Santoña




TAIRONAS TRIBU DE COLOMBIA

Taironas

De Wikipedia, la enciclopedia libre          

Oleo Fracción de obra Alfredo Vivero.
Los taironas son un grupo indígena que habita en los departamentos colombianos de Magdalena (departamento), de La Guajira y de Cesar, en la cara norte de la Sierra Nevada de Santa Marta, incluyendo las cuencas de los ríos Guachaca, Don Diego, y Buritaca y la zona baja costera comprendida dentro del Parque Nacional Natural Tayrona. se trata de un grupo de filiación lengua chibcha.[1] Se presume que el nombre tairona pueda estar relacionado con los términos teyuna, teiruna que se han encontrado en varias lenguas de los pueblos indígenas que aún sobreviven en la sierra de Santa Marta, todos ellos de filiación chibchana.[2]


En 1976 se descubrió la ciudad fundada por los tayronas en el año 800 y habitada hasta el 1600, hoy conocida como Ciudad Perdida. Poco más se sabe hasta ahora de su historia. Esta sociedad se encontraba organizada en unidades políticas de varias dimensiones que ejercían control sobre distintos territorios en el macizo montañoso, desde el mar Caribe hasta las cumbres del Gonavindua (Simón Bolívar) y el Aloglue (Cristóbal Colón). Cada población era independiente y estaba dirigida por su propio cacique, con distintas alianzas y enemistades entre ellos.
El primer contacto con los conquistadores españoles se dio en 1498 con la llegada de Fernando González de Oviedo, con quien los caciques de la zona establecieron relaciones comerciales. En 1525, con la fundación de la ciudad de Santa Marta por Rodrigo de Bastidas, los españoles intentaron establecer una presencia más fuerte en la zona, dando inicio a la empresa colonial española en esta parte del continente sudamericano. Entre 1525 y 1599, las relaciones entre los pueblos indígenas de la zona (que incluían además de a los tayrona a los guanebucán, los malibúes, los guajiros, los kosina, y los chimila entre otros) y los colonos españoles se caracterizaron por su inestabilidad: intensos periodos de conflicto y guerra en los que se intentaba dominar a los habitantes eran seguidos por años de calma tensa en las que los españoles se veían forzados a establecer relaciones pacíficas con las distintas comunidades.
Durante este tiempo, los tayrona quemaron Santa Marta varias veces, conquistaron el fuerte español de Bonda, establecieron relaciones comerciales con piratas ingleses y franceses, y en general, consiguieron limitar el crecimiento de la colonia española. Entre 1599 y 1600, el gobernador de Santa Marta, Juan Guiral Velón, emprendió una intensa campaña militar para sojuzgar a estas poblaciones. Un intento fallido de alianza entre los distintos poblados dio pie para que el gobernador pudiera capturar a los caciques uno a uno, cortándoles la cabeza y descuartizándolos. Los pobladores que no lograron escapar fueron llevados a los alrededores de Santa Marta y entregados a encomenderos. Los sobrevivientes se internaron en las partes más altas del macizo para escapar a los españoles, y sus descendientes son los Koguis, que han permanecido aislados hasta ahora.
Su población a la llegada de los españoles era de 1.000.000 de personas[3] [4] pero se redujo drásticamente con la conquista, se estima que en la actualidad sus descendientes "puros" suman 50.000 personas, mientras que los mestizos y zambos con sangre tayrona suman varios millones de personas, principalmente en la costa caribeña de Colombia (1,5 a 2 millones en la Sierra Nevada).[5]

Colgante antropomorfo Tayrona, representando un chamán con dos cetros, un gran ornamento nasal y un sombrero alto con dos tucanes. Fabricado con la técnica de la cera perdida con decoración afiligranada falsa, entre el siglo X y el XV.


En el área de la orfebrería los tayronas tenían un papel principal, pues desarrollaron bastante técnicas como:
  • la cera perdida, que consistía en hacer moldes de barro rodeando una figura de cera, que se derretía después de calentar el empaque de barro. Luego de sacar la cera derretida, el orfebre vertía el oro líquido en el espacio dejado por la figura de cera, posteriormente esperaba a que se solidificara y rompía el molde para sacar la figura deseada.
  • la tumbaga, una aleación de cobre y oro que permitía ahorrar recursos y derretir más fácilmente el oro.
  • tratamientos para mejorar la calidad del oro, como calentarlo hasta la oxidación del cobre y luego sumergirlo en agua helada para conseguir una pátina permanente de oro y evitar que la pieza se cuartease. Finalmente el proceso terminaba con el lijado de la pieza hasta que llegara a la perfección.
Se cree que varias de estas técnicas fueron desarrolladas por los muiscas y exportadas al pueblo tayrona. A su vez, a estos también se les considera exportadores de técnicas de orfebrería e hilados: mientras la mayoría de las primeras obras muiscas parecen toscas y mal terminadas (aun cuando la calidad del oro es superior), las tayronas son técnicamente perfectas. La técnica de la cera perdida mejoraba la estética de las obras, por lo que los muiscas prácticamente abandonaron el método del repujado directo, que además de inexacto le restaba vida útil a la pieza (por el riesgo de cuartearse), y que también restringía las obras a láminas, ya que repujar sobre el oro bruto es casi imposible. A su vez, los tayronas, al aprender métodos como la inmersión de la pieza en agua, mejoraron sustancialmente la calidad del material y la belleza del ornamento.

[editar] Cerámica

La cerámica Tayrona se ha datado a partir del año 200 a. C. y hasta el 1650, y en la costa colombiana del Caribe hay evidencia de cerámica en de al menos el 2500 a. C.. Sus trabajos era echos en barro o en arcilla. Investigaciones recientes del arqueólogo Alejandro Dever en Chengue, Parque Tayrona, demuestran variaciones significativas para una división cronológica en cinco fases:
  • Fase 1, del 200 a. C. al 500 d. C. y fase 2 del 500 al 900, ambas formando el periodo Nehuange.[6] La cronología de la región también ha sido planteada por Carl Henrik Langebaek en su libro The Prehispanic Population of the Santa Marta bays, publicado en la Universidad de Pittsburgh (2005).
  • Fases 1, 2 y 3 del llamado periodo Tayrona, desde el 900 al 1650. Estas tres fases se caracterizan por un aumento considerable en la variación, tamaño y el número de formas de las piezas de cerámica, conservando también estilos del periodo Nahuan.

ARHUACOS TRIBU DE COLOMBIA

Los indios Arhuacos de Colombia

Foto 
 


Durante casi 40 años en Colombia se ha desarrollado una cruenta guerra civil que ha causado dolor, terror y perjuicios a muchas poblaciones en las montañas de ese país, escenario de la lucha entre guerrilleros rebeldes, paramilitares y fuerzas gubernamentales.

Entre las poblaciones que se han visto afectadas se hallan la de la tribu indígena de los Arhuacos, que habitan las montañas de la Sierra Nevada, al norte de Colombia, quienes consideran sus tierras sagradas y las habitan desde épocas precolombinas, acostumbrados a enfrentar problemas que atentan contra su forma de vida, como los conquistadores españoles o los colonos que ocuparon sus tierras en el pasado.

Estos indígenas sostuvieron una reunión con todas sus tribus en la capital de su nación indígena, Nabusimake, donde trataron el tema de la guerra civil y la restricción en la cantidad de comida que pueden subir a la sierra, que les han impuesto el Ejército y los paramilitares para obligar a los guerrilleros a bajar de sus escondites.

Fotos Ricardo Mazalán. AP

NABUSIMAQUE

Nabusimake, “donde nace el sol” en arhuaco, situado en el centro de la Sierra Nevada, a orillas del río de piedras lisas que divide el Departamento del Cesar con el Magdalena, a dos horas de Pueblo Bello, es el escenario sagrado de la cultura Arhuaca. Es el sitio destinado para reuniones o simplemente el lugar de paso a donde llegan los indígenas a descansar, a hacer sus pagamentos, ofrendas o a preparar sus alimentos para luego seguir su camino por la tierra donde nació su espíritu.

En el centro del valle, donde la luz es infinita y los rayos solares se esconden entre los árboles de troncos nudosos con raíces que no tienen fin, está el asentamiento sagrado. Los urakus (casas) de paredes de bahareque, madera, muro externo en piedra y techos cónicos de paja, están construidas alrededor de una red de caminos, unas al lado de las otras, formando un poblado de 50 casas redondas, cuadradas o rectangulares, con una pequeña oficina-hospital, comisariato, cárcel y cercado por una pared casi inquebrantable. Es la capital de la Sierra Nevada.