EL TRUCHÓN
El río de al lado de mi casa. Un poco antes de llegar al
molino; se ensancha, y a la vez se forma como una pozona. Yo solía ir a pescar
allí, aunque pocas veces pesqué algo. Pero aquel día medio lluvioso, algo picó y
tiro con tal fuerza, que casi me caigo a río. Después de más de una hora de tira y
jala, al final lo saqué ¡era un Truchón enorme ¡de pronto!.
medio agotado me dijo: déjame vivir y te llevaré en mi lomo
por todo el cauce del río hasta el mar, ¿Qué te parece? Te aseguro que será un
viaje único que recordarás toda tu vida. Decidí probar esta experiencia así que
lo solté, bien es verdad que pensé que se largaría río abajo. Pero para mi
asombro se quedó. Yo le pregunte´: ¿a ver tus eres grande? ¿Cuánto mides y
pesas? Mido casi dos metros y peso 28 kilos soy el Truchón más grande del mundo
aunque muy poca gente lo sabe, a penas salgo de aquí. Aunque hace años recorrí
cientos de ríos y conocí muchas especies algunas raras de verdad que por
supuestos vosotros no tenéis ni idea, y mejor así, todo lo que descubrís lo
estropeáis.
Bueno déjate de paparruchadas yo mido uno ochenta y peso
ochenta kilos, y además yo no tengo tus branquias para ir por debajo del agua.
Ya me dirás como lo vamos hacer.
Está todo controlado ya te he dicho que recorrí miles de ríos
y guardé sustancias minerales, sedimentos del río que ni sabéis que existen. Os
creéis muy listos y aun tenéis que aprender. En fin que ahora vamos a mi
laboratorio. Toma esta alga ves te reduces a mi estatura, te envuelve ese halo
que es lo que te deja respirar, Asombrado estoy, pero bueno ¿qué es todo esto?
Jamás en mi vida he visto algo igual.
Vamos a preparar tu viaje, nos llevará un tiempo, yo también
me tengo que proteger, no comeremos nada del río y llevaremos unos fluchos, ¿y
eso que es? Algo que nos evitará caer en redes o quedar atascados por la
porquería que llevan los ríos, nos ensancharan lugares por los que no podríamos
pasar y a la vez no hace invisibles, pero tú tienes un problema, esto es un
contador de oxigeno tendremos que vigilar la raya fosfora, pues cuando este de
ese color tendrás que subir a la superficie quitarte esto y coger aire. Nunca
lo he probado con un humano mucho tiempo. Una vez en unos de los ríos de Sur América,
naufrago una barcaza, y hacia el fondo iba una madre con un niño de unos ocho
años, a los que yo cogí, poniéndoles en flucho y los lleve a la superficie pero
eso duro una media hora de vuestro tiempo. Así que tendremos que observar a ver
cuánto tiempo dura contigo. Esto también es un reto para mí. Los humanos me
parecéis muy primitivos. Oye, oye, sin faltar, que hay gente muy importante, y
hasta hemos subido a la luna. Va,, cuando era alevín subí yo. Si hombre, hombre
no pez. Buenos es un dicho; lo sé, os he observado desde siempre y conozco todo
sobre vosotros.
Bueno vamos a comenzar la aventura. Allá vamos
De pronto un remolino de agua nos engulló, avanzábamos a
velocidades supersónicas, pero a la vez yo percibía cada lugar por el que
pasábamos. Era alucinante, mi mente no daba abasto para re sintonizar tanta
información de color,olor, volúmenes increíbles, mares de nieve, agua, vegetación vida animal
y un conjunto de nebulosas, mezcladas con lo que parecían auroras boreales,
volcanes gigantescos reteniendo la lava en sus entrañas como una inmensa
caldera a punto de estallar y las entrañas de la tierra al desnudo. “Pobre de
nosotros” que poco sabíamos de su riqueza y misterios, que insignificantes
éramos. Aquí pude darme cuenta de lo vulnerable que es el hombre frente a la
naturaleza. La madre tierra esconde lugares maravillosos lleno de cordura y
paz, conviven un conjunto de elementos dispares pero a la vez todo gira en
torno a la tierra y con ella la mejor cara de la naturaleza, nada tienen que
ver los paisajes idílicos del exterior. En el interior de la tierra la vida
fluye despacio, sin contratiempos, no hay barreras ni nadie que las ponga, no hay
estaciones allí está todo creado para seguir una evolución pero sin dañar nada
ni a nadie. Los volcanes sacan afuera su lava para no romper la armonía
interior de la tierra.
De pronto el remolino se paró en seco y salimos volando al
exterior. Me quedé asombrado, la tierra estaba en plena formación aún estaban
los continentes unidos, era un espectáculo irreal, jamás me habría imaginado
poder ver y vivir lo que es estaba experimentando.
Un ruido ensordecedor rasgo el espacio tierra tiempo, todo comenzó a moverse en sacudidas. La
mayor parte de las tierras emergidas del planeta subieron a la superficie
debido al choque de las placas tectónicas formando una porción de tierra en un
solo continente. Otro estruendo el Truchón me asió y salimos de allí por patas,
entramos en un tobogán intergaláctico que se estaba formando. Volvíamos a ir a
velocidades vertiginosas, esta vez no era tan placentera la visión como la
anterior. Ahora todo era fuego, oscuridad, desolación. ¿Qué estaba pasando? El
miedo se apoderó de mí, a Truchón nada
le inquietaba, pero yo estaba atenazado, ante mi apareció toda mi vida, eso no
era buen augurio. En esto apareció ante nosotros una especie de espiral que nos
engulló y nos tele transportó al especio. Desde allí vimos cómo se obró Pangea
y los continentes se fueron separando, aquella visión nos hizo olvidar el
horror por el que habíamos pasado y fue maravillosa , las luces que se
formaron los mares con sus embates bestiales y maravillosos a la vez. Entrañas de la tierra emergiendo
formando cordilleras en fin una visión única. Todo esto me pareció que había
durado solo unos pocos segundos.
Una fuerza infinita venida de no sé dónde, nos arrastró a
otra dimensión íbamos por el cosmos la tierra y el espacio a grandes saltos,
pasando de un lugar a otro en fracciones de segundos, era algo de locos,
increíble, pero tenía la certeza de que lo estaba sufriendo y viviendo en mis
carnes. Durante una fracción de segundos descubrí donde estaba la Atlántida, y
como desaparecieron los mayas, pero si salgo de esta, esa será otra aventura,
os lo prometo. Otra ráfaga, dimos unas vueltas como si votáramos y aterrizamos.
¿Sabéis dónde? Pues junto a la pozona donde comenzamos este extraño, raro y
maravilloso viaje, jamás por mi imaginado.
El Truchón y yo nos fundimos en un gran abrazo, él volvió a
su estado de pez, y yo al mío de hombre, nos prometimos una amistad incondicional.
Yo a nadie revelaría su secreto y él
terminaría su vida cuando le llegase en la gran pozona.
A.R.G