Las Personas mayores hacen corrillos y hablan de todos lo temas. Tiene la sabiduria que les ha dado la vida y los años.
Hablan de los años mozos, allá en el pueblo, y lo hacen con añoranza, algunos tienen la posibilidad de ir los fines de semana, y verano, otros no, sus casas han sido vendidas, y ahora viven con sus hijos, o mejor dicho sus hijos con ellos, la convivencia a veces es buena pero otras no tanto, y ellos aguantan por amor a sus hijos, tienen una entrega total. Pero también saben que cuando sus fuerzas flaqueen y no les sean útiles, muchos de ellos acabaran en alguna residencia. Por eso comentan, que tienen ahorrillos y que no los sueltan, por si se vieran una de esas, la mayoría no quieren oír ni hablar, reconocen que se está bien atendidos, pero todos opinan que como en casa nada, aunque tengan que comer patatas todos los días.
Tiene amigos que ya están allí, y les cuentan lo bien que están, pero ellos saben que lo dicen con la boca pequeña. Hablan de Fermin que después de trabajar toda la vida como un burro, le dio una hemiplejía al poco tiempo de quedarse viudo, y como no podía valerse, se lo quitaron de encima. Al principio iban a verle todas las semanas, y en Navidad se lo llevaban a casa, pero eso duró dos o tres años, ahora lleva siete y no aparece por allí ni Dios, como dicen ellos. Que le pasó a Tolo que también le llevaron y durante unos años, cuando los nietos eran mozalbetes y necesitaban perras, iban todos los sábados a buscar la paga del abuelo pero en cuanto empezaron a trabajar, nunca mas volvieron. Y así van comentando de unos y de otros, de las vivencias de su juventud, cuando ellos cuidaban a padre y madre hasta las últimas, ¡ah! pero esos eran otros tiempos y era en el pueblo, donde se compartia todo o casi todo, donde había un respeto por las figuras de los padres. Bueno vamos a dejar de hablar de esto que estamos cansando a la muchacha y otro día a lo mejor no se para a darnos conversación.
