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viernes, 17 de febrero de 2012

LAS MEDULAS LEÓN ESPAÑA



Las Médulas, situado en las inmediaciones del pueblo homónimo, en la comarca de El Bierzo, provincia de León, comunidad autónoma de Castilla y León, España, es un entorno paisajístico formado por los restos de una antigua explotación minera de oro de la época romana, cuando la zona pertenecía a la provincia Tarraconense. Está considerada la mayor mina de oro a cielo abierto de todo el Imperio Romano.[1]
El enorme trabajo de ingeniería realizado para la extracción del mineral supuso una gran alteración del medio ambiente, pero ha dado como resultado un paisaje grandioso y espectacular de arenas rojizas, repleto de vegetación de castaños y robles. Se considera un "paisaje cultural" y tiene la denominación de "Parque Cultural".
Este entorno fue declarado Bien de Interés Cultural, en atención a su interés arqueológico, en 1996 y Monumento Natural el año 2002. El año 1997 fue declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad.[1
]
Historia
Poblado metalúrgico de Orellan en Las Médulas (siglos I y II adC). Al fondo, en la cima, estaban situados los hornos de fundición.

Las Médulas fue en su origen una explotación romana de oro a cielo abierto, aunque los pueblos indígenas prerromanos ya habían explotado el yacimiento, bateando los placeres fluviales. Seguramente los romanos empezaron a trabajar en la zona en la época del emperador Octavio Augusto, quien dirigió personalmente la mayor parte de las acciones que entre los años 26 y 19 a. C. conquistaron definitivamente los pueblos del norte de la península Ibérica.
No se debe confundir el topónimo actual con el monte Medulio, donde tuvo lugar el holocausto de galaicos, cántabros y astures, que prefieren darse muerte antes que entregarse. No obstante, la ubicación del monte Medulio es todavía objeto de discusión.
Plinio el Viejo, que en su juventud fue administrador de las minas, relata que se extraían al año 20.000 libras de oro, lo que, teniendo en cuenta los 250 años de explotación, daría 5.000.000 de libras de oro, es decir, 1.635.000 kg. Según los datos del profesor y arqueólogo Antonio García Bellido, las tierras removidas alcanzan los 500 millones de , lo que, calculando un rendimiento medio de 3 gramos por tonelada de tierra, daría como resultado 1.500.000 kg.
En cuanto al número de trabajadores, Plinio habla de 60.000 obreros manumitidos. Estudios modernos, basados en la tierra removida, hablan de 10.000 o 20.000 hombres, contando con suministradores, guardianes, etc. Plinio comenta en sus escritos la dureza del trabajo: «es menos temerario buscar perlas y púrpura en el fondo del mar que sacar oro de estas tierras».

[editar] Origen del nombre

Entre los expertos hay la teoría según la cual provendría de la denominación tradicional que se le daba a los amontonamientos de paja, muy comunes en la zona. En el habla tradicional de El Bierzo, aún en uso, existen palabras como meda, montón de forma cónica, y medar, amontonar la hierba, así como medeiro, que según el catedrático Jesús García y García son "parientes" del castellano médano (duna o montón de arena), proveniendo, según él, de la voz latina meta. Otros autores lo relacionan con la voz latina metalla. Aun así, la opinión de que el nombre proviene del Mons Medulius tiene muchos partidarios entre los expertos.

[editar] Método de extracción

Una de las galerías de Las Médulas.
En el entorno que hoy conocemos como Las Médulas se daban una serie de circunstancias favorables para la extracción del oro: eran tierras de aluvión con pepitas de oro; había abundante agua y la suficiente pendiente como para utilizarla como fuerza hidráulica; y existían suaves pendientes hacia el Sil para los desagües.
El sistema utilizado era el llamado «ruina montium», consistente en la captación del agua existente por medio de canales, almacenándola en depósitos para utilizarla en el momento oportuno. El sistema hidráulico de las Médulas es el más espectacular de los conocidos, por la cantidad de agua utilizada y la longitud y el gran número de ramificaciones de sus canales. Actualmente se conoce todo este trazado, visitable en parte con la compañía de un guía.
Una de las muchas captaciones se hacía desde la falda noreste del monte Teleno. A una altitud de 2.000 metros se acumulaba la nieve que más tarde, ya convertida en agua, llegaba al río Cabo (afluente del Cabrera), que a su vez alimentaba los siete canales que, bordeando la montaña, llegaban a los estanques de la explotación. Estos canales, cuya longitud se estima en unos 300 kilómetros, tienen una pendiente de entre el 0,6 % y el 1%. El ancho es de 1,28 metros, excepto en las curvas, de 1,60, y su profundidad es de 90 centímetros. La construcción de estos canales, que en algunos tramos discurren bajo la roca en forma de túnel, fue, con diferencia, la obra más difícil y costosa de la explotación.
Posteriormente, el agua de los canales llegaba a unos depósitos construidos mediante el allanamiento y excavado del terreno. La tierra extraída se amontonaba alrededor, formando taludes. Estos depósitos disponían de compuertas para distribuir el agua.

[editar] Surgimiento del entorno paisajístico

Uno de los farallones de Las Médulas.
Abandonada la explotación en el siglo III, la vegetación autóctona fue de nuevo adueñándose del lugar: robles, escobas, carqueixas, encinas y carrascas. A la vez se expandió el cultivo del castaño, del que hoy pueden verse numerosos ejemplares en el parque, algunos de ellos catalogados como árboles centenarios. Todo esto dio como resultado el surgimiento de un entorno espectacular caracterizado por las caprichosas formas del terreno, formado por arenas rojizas perfectamente integradas con la vegetación.
Actualmente, en la fauna de la zona destacan el jabalí, el corzo, el gato montés, etc. En cuanto a la avifauna, existen más de cien especies, localizadas sobre todo en la vertiente del río Cabrera. En las proximidades del lago de Carucedo, del que la tradición cuenta que se formó por el estancamiento del agua empleada para la explotación, crece una variedad de orquídea cuya flor simula un abejorro para atraer de esta forma a los insectos y facilitar la polinización.
En el año 1997 la Unesco declaró Patrimonio de la Humanidad Las Médulas, incluyendo la zona principal de la mina de oro y los Estériles de la Balouta (42°26′51.1″N 6°48′45.2″O / 42.447528, -6.812556 (Las Médulas, Estériles de la Balouta)), Valdebría (42°25′45.2″N 6°47′52.8″O / 42.429222, -6.798 (Las Médulas, Estéile de Valdebría)) y Yeres (42°25′43.7″N 6°46′34.1″O / 42.428806, -6.776139 (Las Médulas, Estéile de Yeres)). La delegación de Tailandia se opuso a la decisión por considerar que el paraje es el resultado de la actividad destructora del ser humano y que suponía un perjuicio para la causa de la protección medioambiental. Alemania y Finlandia estuvieron de acuerdo con esta posición.

HISTORIA DE ASTORGA EDAD ANTIGUA LEON ESPAÑA

Historia
Artículo principal: Historia de Astorga
Las Guerras Cántabras motivaron la fundación de Asturica Augusta.

[editar] Edad Antigua

Véase también: Asturica Augusta
Astorga fue, según Plinio el Viejo en el siglo I, la capital de la tribu de los astures, debido a que su posición, junto al monte sagrado del Teleno la convirtió en un cruce de caminos para los pueblos celtas que habitaban en el noroeste peninsular. Este asentamiento llamó poderosamente la atención de Roma, que conquistaron la ciudad en el siglo I a. C. y la convirtieron en base de la Legio X Gemina durante las Guerras Cántabras,[30] dirigidas por el propio emperador Octavio Augusto. El dominio de la ciudad astur tenía como objetivo fundamental el control de los ricos yacimientos auríferos de la zona y el establecimiento de rutas más seguras para transportar el mineral de oro desde el cercano paraje de Las Médulas. Por dicha razón, el castro astur fue rebautizado en honor del César como Asturica Augusta.
Con la llegada de los romanos y la fundación de la civitas en el año 14 a. C., Asturica Augusta vincula a su centro no solamente el suelo y los productos agrícolas, sino también, y ante todo, el subsuelo, pues bajo su control se hallaba el área minera más importante del mundo conocido entonces, Las Médulas.[31] En estrecha relación con ello cabe añadir la transformación del núcleo en un enclave fundamental en la red viaria del Noroeste peninsular y en importante centro político por la capitalidad jurídico-administrativa del Conventus Asturum. Mudo testigo de su gran relevancia en el imperio eran las muchas calzadas que tenían origen o pasaban por la ciudad; entre estas calzadas destaca la Vía de la Plata, que comunicaba Asturica Augusta con Emerita Augusta. Todo ello lleva a que Plinio el Viejo calificase a la ciudad de Urbs Magnifica,[32] de la cual se van descubriendo abundantes restos en las más de 27 hectáreas que ocupaba la civitas por aquel entonces.

[editar] Edad Media

Posteriormente, tras esta época de esplendor, con la decadencia y la crisis romana, el fin de las explotaciones mineras hacia finales del siglo IV y la desintegración final del imperio, Astorga pierde su categoría. En la Hispania visigoda fue sede episcopal de la iglesia católica, sufragánea de la Archidiócesis de Braga que comprendía la antigua provincia romana de Gallaecia en la diócesis de Hispania. Se inicia una etapa de sucesivas destrucciones de la ciudad, como la acaecida en el 456 por Teodorico II o la que vendría después en el 714 por parte de los musulmanes.[33] En definitiva, la ciudad sufrió un largo letargo, roto tan solo por la presencia de la sede episcopal y la reconstrucción de la ciudad por el obispo Toribio en el 460.
La Catedral de Astorga inició su construcción en la Edad Media.
La ciudad es reconquista por los Astures a los musulmanes en el año 743. La repoblación ejercida por Ordoño I a mediados del siglo IX afecta a la ciudad, que se repuebla con gentes provenientes del Bierzo y supone la revitalización del núcleo urbano y de la sede episcopal, que no obstante fue interrumpida de nuevo a finales del siglo X por la destrucción de la ciudad por parte de Almanzor en el año 987.[34]
A partir de la segunda mitad del siglo XI, la ciudad de Astorga recibe el impulso de la peregrinación a Santiago de Compostela, que resultó ser un nuevo modelador urbano y mercantil. El impulso se concreta en un incremento de población, entre la que aparecen inmigrantes extranjeros de diversas procedencias, como los francos, que dejaron su testigo en el callejero de la ciudad con la calle de los francos. La ciudad crece extramuros, adosándose a las murallas nuevos arrabales como los de San Andrés, Rectivía y Puerta de Rey. Se construyen también nuevas iglesias y monasterios, que se ubicarán tanto en el núcleo antiguo como en los nuevos arrabales. Surgen también entre estos arrabales dos juderías que tendrán un importante papel en la vida comercial y social de la ciudad.[6] El desarrollo de estos barrios imprime a la ciudad un mayor dinamismo económico y social y aumenta la complejidad funcional de la ciudad.

[editar] Edad Moderna

Astorga aparece mencionada en el Arco de Triunfo de París.
La ciudad comienza la edad moderna inmersa en los efectos de la crisis del siglo XIV, recuperándose de ellos a finales del siglo XVI con una población de 2.624 personas en el año 1591. Durante la edad moderna, Astorga arrastra una vida lánguida que sin embargo nos deja huellas en la Catedral, la Plaza Mayor y el Ayuntamiento, dejando presente que las dos instituciones que dominan la vida de la ciudad durante este tiempo son el Concejo y el Obispado, que realizan su labor junto a la del Marquesado de Astorga.

[editar] Edad Contemporánea

Véase también: Sitios de Astorga
Mapa de las prefecturas napoleónicas de 1810 en el que aparece la centrada en Astorga.
El monumento de Santocildes conmemora la resistencia de la ciudad a los franceses. Es obra del escultor Enrique Marín Higuero (1876-1951).
La recuperación iniciada en parte en el siglo XVIII a raíz de la construcción del seminario menor en la segunda mitad de dicho siglo se ve bruscamente interrumpida por la crisis del siglo XIX y por la Guerra de la Independencia, que afectó duramente a la ciudad, que tuvo que soportar el asedio por parte de las fuerzas francesas, evento que originó la aparición de héroes como José María Santocildes y de huellas en la propia ciudad como la de la Brecha.[36] La actuación de los maragatos en dicho asedio le vale a la ciudad el título de Benemérita, haciendo que por éste y otros méritos contraídos a lo largo de historia, tenga el timbre de Ciudad Muy Noble, Leal, Benemérita, Magnífica, Augusta y Bimilenaria. Durante el período en que los franceses se mantuvieron en el poder, la ciudad fue propuesta como capital de uno de los departamentos en los que quedaría dividida la España de la época, el Departamento del Esla.[37] Finalmente, con la vuelta de los borbones al poder, la ciudad y la comarca maragata fueron adscritas a la provincia de León en 1833.
A mediados del siglo XIX, la ciudad proseguía con la estructura funcional heredada del siglo XVIII, es decir, el sector terciario abundante, actividades artesanales estabilizadas y significado mediocre de la actividad agrícola. Los panaderos continuaban siendo numerosos, alcanzando el centenar según Madoz y destacaban por su trabajo artesanal los tejedores, curtidores y chocolateros, que abastecían con sus productos el intenso tráfico comercial que mantenían los arrieros maragatos. Se exportaban harina y pan cocido hacia Galicia y curtidos y chocolate hacia Madrid.[38] La implantación del ferrocarril en este siglo motiva por una parte el entorpecimiento y la decadencia de la arriería y por otra el desarrollo funcional de la ciudad al potenciar de nuevo las posibilidades, que como nudo de comunicaciones, brinda la capital maragata. La incorporación de nuevos servicios en función de cabeza de Partido Judicial, del desarrollo de la enseñanza, del acuartelamiento y por último, del aumento del transporte por carretera dan una gran diversidad a las actividades urbanas, revitalizando el papel de centro comarcal sin que la ciudad pierda sus funciones tradicionales y el carácter del vie

MUSEO REGIONAL DE LA NATURALEZA CARREJO CANTABRIA ESPAÑA

MUSEO REGIONAL DE LA NUTARALEZA
Museo Regional de la Naturaleza
39509 Carrejo ( Cabezón de la Sal )
Teléfono: 942 701 808
Fax: 942 701 498
Horarios de Visitas
Verano:
Martes a Sábado: 11:00 - 14:00 / 16:00 - 19:00
Domingos y festivos: 11:00 - 14:00  
Resto del año:
Martes a Sábado: 11:00 - 14:00 / 16:00-18:00 
Domingos y festivos: 11:00-14:00
Cerrado:
Lunes, 1 y 6 de Enero, Viernes Santo, 1 de Mayo, 15 de Septiembre y 25 de Diciembre
La entrada es gratuita, visita guiada para grupos, previa cita.
Este singular museo nos muestra de manera didáctica y amena los diferentes paisajes y ecosistemas de Cantabria, centrán- dose especialmente en los animales y plantas más caracterís- ticos de nuestra región. El museo está ubicado en la casona palacio de los Haces, del siglo XVII, situada en la plaza del pueblo.

La exposición se estructura en los cuatro ambientes que definen el paisaje de Cantabria: La franja costera, los ríos, el bosque y la alta montaña. En cada ambiente se reproducen los aspectos más significativos de su flora y fauna, a través de maquetas de relieves, montajes de los hábitats, especies botánicas...

La exposición comienza por la rica diversidad de la
franja costera, donde en apenas 250 Km. encontramos acanti- lados ( utilizados por las aves marinas como posaderos y zonas de cría ), islotes costeros ( como Mouro, Santa Marina o la Isla de la Torre ), playas, dunas ( como las de Liencres, Oyambre y Somo - Loredo ), o los ricos estuarios donde se albergan y alimentan numerosas aves migra- torias.
Vista de una de las salas
Ciervo
No en vano encontramos tres parques naturales a lo largo de la costa cántabra, como son el Parque Natural de las Dunas de Liencres, el Parque Natural de Oyambre y la Reserva Natural de las marismas de Santoña y Noja.

El siguiente ambiente es el de
los ríos, que en nuestra región son cortos, rápidos y caudalosos a causa de la cercanía de la Cordi- llera Cantábrica con respecto al mar. En su descenso forman nu- merosos valles, estrechos y profundos, de verdes laderas.

Delimitan algunas de las comarcas de Cantabria y son famosos por su riqueza en salmones y truchas, creando condiciones idóneas para la proliferación de múltiples especies de insectos acuáticos. Los principales ríos de Cantabria son: Deva, Nansa, Saja, Besaya, Pas, Miera, Asón y Agüera.
El bosqueautóctono de nuestra región es el caducifolio, consti- tuido sobre todo por robles y hayas. Junto al roble se desarrollan otras especies arbóreas como el castaño, el olmo, el tilo, el arce y el fresno, que varían en su distribución en función de la altitud.

En terrenos calizos encontramos formaciones boscosas espontá- neas, más abundantes en otras épocas, formadas por encinas, madroños, laurel, aladierno, aligustre, agracio o labiérnago...
Zorro
Oso pardo
Entre los habitantes de nuestros bosques, se encuentra el oso pardo, en peligro de extinción. Abundante en otras épocas en las montañas de la península Ibérica, hoy sólo lo encontramos en reducidas áreas de la Cordillera Cantábrica y de los Pirineos.

El urogallo cantábrico es otra de las especies que corren peligro de desaparición. Además de ellos, ciervos y zorros son algunos de los animales más representativos de nuestros bosques.

El último de los ambientes que aparecen represen- tados en el museo es la
Alta Montaña.
Urogallo
Aguila
Se denomina alta montaña al ecosistema que ocupa altitudes superiores a los 1.700 metros. En lugar de árboles, encontramos pastizales, matorrales de retamas, tojos y brezos.

Las montañas cantábricas, con sus enormes masas rocosas, constituyen espacios de gran valor ecológico, en los que habitan grandes vertebrados como el águila real, buitre común, rebeco, ciervo y lobo, cúspides de las cadenas alimenticias de este ambiente natural.

El museo posee un espacio al aire libre donde contemplar unas 80 especies vegetales y la representación de las principales aves rapaces nocturnas.

MARISMAS DE SANTOÑA CANTABRIA ESPAÑA

RESERVA NATURAL DE LAS MARISMAS DE SANTOÑA, VICTORIA Y JOYEL
Durante mucho tiempo se ha pensado que las marismas eran zonas de escaso valor, pero la ciencia ha demostrado que son uno de los ecosistemas más ricos del planeta. Las marismas de Santoña, Victoria y Joyel, localizadas en el sector oriental de la franja costera, constituyen la principal zona húmeda de la cornisa cantábrica.

Ocupa 3.866 hectáreas repartidas entre los términos municipales de Argoños, Bárcena de Cicero, Colindres, Escalante, Laredo, Limpias, Noja, Santoña y Voto. Este enclave singular, además de pródigo en fauna marina, es utilizado por las aves migratorias, procedentes del norte y el centro del continente, en su desplazamiento hacia tierras más cálidas.
De forma global, en este espacio natural se han observado, hasta la fecha, 121 especies de aves ligadas al medio acuático.

Estas marismas constituyen el conjunto de zonas húmedas más importantes para las aves acuáticas del norte de la península Ibérica, siendo fundamentales para la invernada y la migración de numerosas especies. La Reserva natural incluye también encinares, matorrales, praderías, pastizales, playas y dunas. En estas zonas se han detectado 33 especies de mamíferos. Lo que más llama la atención es el impresionante espectáculo de miles de aves, que a lo largo y ancho de la misma se mueven sin cesar.
Podemos observar aves en todas las esta- ciones del año, aunque los mejores meses comienzan en agosto y septiembre, con la llegada de las garzas y limícolas. Después comienzan a llegar en octubre y noviembre los primeros gansos y patos, hasta que a finales de diciembre y comienzos de enero, se produce la mayor concentración de aves en la Marisma. Es entonces cuando la marisma alberga una población de 10.000 a 20.000 aves, de 50 especies diferentes.

Una de las aves que destaca por su singularidad y rareza es la espátula ( Platalea leucorodia ), ave de blanco plumaje, que migra desde sus colonias de reproducción en Holanda, hacia el sur sobrevolando las costas de Francia, para llegar a las Marismas de Santoña, donde descansarán durante unos días, antes de proseguir su viaje hacia Africa. Entre las numerosísimas especies que podemos observar, están las garzas reales y garzetas que recorren las marismas en busca de peces.

Los ánades reales, ánade silbón, tarro blanco, pato cuchara..., buscan entre las plantas acuáticas que se extienden sobre la Marisma. Los patos buceadores se sumergen bajo las aguas más profundas de la marisma, en busca de pequeños invertebrados y algas. Los cormoranes grandes secan sus alas al sol, después de haber estado pescando con la pleamar en la ría. La gran familia de los limícolas, formado por más de 30 especies diferentes de aves, todas ellas especializadas en este ecosistema, exploran cama palmo de fango, en busca del preciado alimento, en el que se encuentran pequeñas larvas y gusanos, que son capturados gracias al especializado pico, fino y largo, que introducen una y otra vez en el limo.
El zarapito real, el correlimos común, el chorlito gris, la aguja colinegra, el archibebe común... son sólo un ejemplo de las especies de este orden, que aquí se pueden observar. Las gaviotas, charranes y aves marinas en general, que con fuertes temporales en el mar, recalan algunos días, en busca de alimento y descanso, y entre las que podemos observar la gaviota sombría, el charrán patinegro, el alca o el colimbro ártico, entre otros. Asimismo las aves depredadoras o rapaces tienen en las Marismas de Santoña sus representantes como son los milanos negros, el halcón común, o la lechuza campestre.
Otras aves de menor tamaño, han elegido el carrizo o los cañizares de aguas someras, para instalar sus nidos en primavera. Tal es el caso del carricero común, el zampullin chico o el misterioso rascón, que se desenvuelven a la perfección entre la espesa vegetación marismeña.

Todo esto y aún más es posible contemplar en estas excepcionales Marismas, unas de las más importantes en el norte peninsular, pero que a pesar de su enorme valor faunístico y biológico, no han sido consideradas y tratadas con el valor y la importancia que tienen hasta hace poco.

Consejos prácticos para observar aves marinas

Disfrutar de un paraje tan rico en vida y naturaleza como son las Marismas de Santoña y observar las aves marinas no son un actividad reservada únicamente a profesionales y entendidos.

Cualquiera puede experimentar la gratificante experiencia de observar el vuelo majestuoso de la garza real, el gracioso chapoteo de la focha intentando remontar el vuelo, los llamativos colores del ánade real o las graciosas posturas del cormorán grande cuando pone sus alas a secar. Para ello basta con tener ganas, un poco de paciencia y seguir unos sencillos consejos y recomendaciones.
La época ideal para la observación es, como decíamos, a partir de Agosto - Septiembre, momento en que comienzan a llegar las aves. A finales de Diciembre y comienzos de Enero es la época en que se concentran mayor número de aves. Los días fríos son los mejores por lo que se recomienda llevar ropa de abrigo y, preferiblemente sin colores chillones ni llamativos. Conviene llevar un calzado apropiado para el agua, dado que probablemente pisaremos sobre terrenos encharcados.

Para un mayor disfrute de las aves, hay dos elementos casi imprescindibles, unos buenos prismáticos con una relación aumentos - lumisodidad de 10x50 ( también sirven 8x30 y 12x60 ) y una guía de campo que recoja las especies que vamos a encontrar ( no es complicado hacerse con guías sobre aves acuáticas ).
Una vez en las marismas se aconseja mantener silencio y moverse con cuidado. Las observaciones deberían de hacerse durante las horas con mejor luz y cuando sube la marea, evitando el sol de frente