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viernes, 17 de febrero de 2012

HISTORIA DE ASTORGA EDAD ANTIGUA LEON ESPAÑA

Historia
Artículo principal: Historia de Astorga
Las Guerras Cántabras motivaron la fundación de Asturica Augusta.

[editar] Edad Antigua

Véase también: Asturica Augusta
Astorga fue, según Plinio el Viejo en el siglo I, la capital de la tribu de los astures, debido a que su posición, junto al monte sagrado del Teleno la convirtió en un cruce de caminos para los pueblos celtas que habitaban en el noroeste peninsular. Este asentamiento llamó poderosamente la atención de Roma, que conquistaron la ciudad en el siglo I a. C. y la convirtieron en base de la Legio X Gemina durante las Guerras Cántabras,[30] dirigidas por el propio emperador Octavio Augusto. El dominio de la ciudad astur tenía como objetivo fundamental el control de los ricos yacimientos auríferos de la zona y el establecimiento de rutas más seguras para transportar el mineral de oro desde el cercano paraje de Las Médulas. Por dicha razón, el castro astur fue rebautizado en honor del César como Asturica Augusta.
Con la llegada de los romanos y la fundación de la civitas en el año 14 a. C., Asturica Augusta vincula a su centro no solamente el suelo y los productos agrícolas, sino también, y ante todo, el subsuelo, pues bajo su control se hallaba el área minera más importante del mundo conocido entonces, Las Médulas.[31] En estrecha relación con ello cabe añadir la transformación del núcleo en un enclave fundamental en la red viaria del Noroeste peninsular y en importante centro político por la capitalidad jurídico-administrativa del Conventus Asturum. Mudo testigo de su gran relevancia en el imperio eran las muchas calzadas que tenían origen o pasaban por la ciudad; entre estas calzadas destaca la Vía de la Plata, que comunicaba Asturica Augusta con Emerita Augusta. Todo ello lleva a que Plinio el Viejo calificase a la ciudad de Urbs Magnifica,[32] de la cual se van descubriendo abundantes restos en las más de 27 hectáreas que ocupaba la civitas por aquel entonces.

[editar] Edad Media

Posteriormente, tras esta época de esplendor, con la decadencia y la crisis romana, el fin de las explotaciones mineras hacia finales del siglo IV y la desintegración final del imperio, Astorga pierde su categoría. En la Hispania visigoda fue sede episcopal de la iglesia católica, sufragánea de la Archidiócesis de Braga que comprendía la antigua provincia romana de Gallaecia en la diócesis de Hispania. Se inicia una etapa de sucesivas destrucciones de la ciudad, como la acaecida en el 456 por Teodorico II o la que vendría después en el 714 por parte de los musulmanes.[33] En definitiva, la ciudad sufrió un largo letargo, roto tan solo por la presencia de la sede episcopal y la reconstrucción de la ciudad por el obispo Toribio en el 460.
La Catedral de Astorga inició su construcción en la Edad Media.
La ciudad es reconquista por los Astures a los musulmanes en el año 743. La repoblación ejercida por Ordoño I a mediados del siglo IX afecta a la ciudad, que se repuebla con gentes provenientes del Bierzo y supone la revitalización del núcleo urbano y de la sede episcopal, que no obstante fue interrumpida de nuevo a finales del siglo X por la destrucción de la ciudad por parte de Almanzor en el año 987.[34]
A partir de la segunda mitad del siglo XI, la ciudad de Astorga recibe el impulso de la peregrinación a Santiago de Compostela, que resultó ser un nuevo modelador urbano y mercantil. El impulso se concreta en un incremento de población, entre la que aparecen inmigrantes extranjeros de diversas procedencias, como los francos, que dejaron su testigo en el callejero de la ciudad con la calle de los francos. La ciudad crece extramuros, adosándose a las murallas nuevos arrabales como los de San Andrés, Rectivía y Puerta de Rey. Se construyen también nuevas iglesias y monasterios, que se ubicarán tanto en el núcleo antiguo como en los nuevos arrabales. Surgen también entre estos arrabales dos juderías que tendrán un importante papel en la vida comercial y social de la ciudad.[6] El desarrollo de estos barrios imprime a la ciudad un mayor dinamismo económico y social y aumenta la complejidad funcional de la ciudad.

[editar] Edad Moderna

Astorga aparece mencionada en el Arco de Triunfo de París.
La ciudad comienza la edad moderna inmersa en los efectos de la crisis del siglo XIV, recuperándose de ellos a finales del siglo XVI con una población de 2.624 personas en el año 1591. Durante la edad moderna, Astorga arrastra una vida lánguida que sin embargo nos deja huellas en la Catedral, la Plaza Mayor y el Ayuntamiento, dejando presente que las dos instituciones que dominan la vida de la ciudad durante este tiempo son el Concejo y el Obispado, que realizan su labor junto a la del Marquesado de Astorga.

[editar] Edad Contemporánea

Véase también: Sitios de Astorga
Mapa de las prefecturas napoleónicas de 1810 en el que aparece la centrada en Astorga.
El monumento de Santocildes conmemora la resistencia de la ciudad a los franceses. Es obra del escultor Enrique Marín Higuero (1876-1951).
La recuperación iniciada en parte en el siglo XVIII a raíz de la construcción del seminario menor en la segunda mitad de dicho siglo se ve bruscamente interrumpida por la crisis del siglo XIX y por la Guerra de la Independencia, que afectó duramente a la ciudad, que tuvo que soportar el asedio por parte de las fuerzas francesas, evento que originó la aparición de héroes como José María Santocildes y de huellas en la propia ciudad como la de la Brecha.[36] La actuación de los maragatos en dicho asedio le vale a la ciudad el título de Benemérita, haciendo que por éste y otros méritos contraídos a lo largo de historia, tenga el timbre de Ciudad Muy Noble, Leal, Benemérita, Magnífica, Augusta y Bimilenaria. Durante el período en que los franceses se mantuvieron en el poder, la ciudad fue propuesta como capital de uno de los departamentos en los que quedaría dividida la España de la época, el Departamento del Esla.[37] Finalmente, con la vuelta de los borbones al poder, la ciudad y la comarca maragata fueron adscritas a la provincia de León en 1833.
A mediados del siglo XIX, la ciudad proseguía con la estructura funcional heredada del siglo XVIII, es decir, el sector terciario abundante, actividades artesanales estabilizadas y significado mediocre de la actividad agrícola. Los panaderos continuaban siendo numerosos, alcanzando el centenar según Madoz y destacaban por su trabajo artesanal los tejedores, curtidores y chocolateros, que abastecían con sus productos el intenso tráfico comercial que mantenían los arrieros maragatos. Se exportaban harina y pan cocido hacia Galicia y curtidos y chocolate hacia Madrid.[38] La implantación del ferrocarril en este siglo motiva por una parte el entorpecimiento y la decadencia de la arriería y por otra el desarrollo funcional de la ciudad al potenciar de nuevo las posibilidades, que como nudo de comunicaciones, brinda la capital maragata. La incorporación de nuevos servicios en función de cabeza de Partido Judicial, del desarrollo de la enseñanza, del acuartelamiento y por último, del aumento del transporte por carretera dan una gran diversidad a las actividades urbanas, revitalizando el papel de centro comarcal sin que la ciudad pierda sus funciones tradicionales y el carácter del vie

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