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sábado, 19 de mayo de 2012

La Perdiz. Cuento


 Perdiz entre los cereales Perdices Cal Marquet. www.calmarquet.es

La Perdiz


Vi a la rabona, mi gata algo inquieta. Miré por la ventana y no observe nada raro. Pero ella quería salir, no estaba dispuesta a ello, ya que unas nubes por el horizonte amenazaban lluvia, y si salía me podría la casa perdida.
Miré por última vez a través de los cristales de la cocina, ¡y de pronto!, ¡la vi!. Era una perdiz, que a duras penas podía volar. Estaba exhausta, me miró con terror, pero aun así, intentó hacerme frente, y de pronto comprendí su miedo y defensa, no estaba sola, junto a ella había tres  crías. Ella tenía un ala rota, con mucho cuidado la cogí, subiéndola al desván junto con su prole, después de curarla y ponerle unas tiras finas de esparadrapo, la hice un nido, metiendo a sus crias  con ella, abrí las ventanas para que cuando estuvieran listos se fueran.
Les procuré moscas, zapateros de un pequeño arroyo, gusanas, y algo de alpiste.
Transcurrieron tres semanas, ya no me temían es más se alegraban de verme,  los pequeñines venian a recibirme, aunque enseguida corría de nuevo a cobijarse bajo el ala de su madre. Pero una mañana, cuando fui a darle sus raciones, ya no estaban.
Durante unos segundos me embargó la tristeza, pero luego la alegria invadio todo mi ser. Habian vuelto a la naturaleza, su hábitat natural
Nunca volví a verlos, pero cuando voy de excursión por las praderias, y a lo lejos veo alguna perdíz. Pienso en ellos. Estos recuerdos me acompañaran siempre cuando llega el verano.

A.R.G.

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