- Para otros usos de este término, véase Palacio de la Magdalena (desambiguación).

Entrada para carruajes (mitad derecha del alzado noroeste)
El
Real Palacio de La Magdalena está situado en la
península de la Magdalena, frente a la
isla de Mouro, en
Santander (
España), y fue construido entre
1909 y
1911, por suscripción popular, para albergar a la
familia real española. Obra de los arquitectos
Javier González Riancho y
Gonzalo Bringas Vega, se enclava en el lugar donde estuvo un antiguo fuerte de Santander, que protegía la entrada a la
bahía. Fue amueblado en
1913, pasando de inmediato a ser residencia de verano del rey
Alfonso XIII y su familia, quienes lo ocuparon regularmente hasta la proclamación de la
II República. En
1914 fueron proyectadas las caballerizas por González Riancho. Las mismas emulan a un poblado inglés medieval con tejados puntiagudos de vertientes pronunciadas, entramados de madera vista, etc. En
1982 fue declarado
monumento histórico-artístico. Entre
1993 y
1995 fue rehabilitado por el
ayuntamiento de Santander, según proyecto de
Luis de la Fuente.
[1]
Como antigua residencia real, tiene como antecedente la proyección de una anterior en el
Sardinero, frustrada por la
revolución que estalló en
1868,
[2] para fijar con un edificio el veraneo real y burgués que se estaba repitiendo por aquellos años, que promovió el crecimiento de la ciudad. El lugar de La Magdalena no estaba deshumanizado; las excavaciones arqueológicas remontan la presencia humana al
siglo I, en
época romana, donde se han encontrado unas dársenas y varios objetos.
[3] El proyecto de Bringas Vega y González Riancho ganó un concurso convocado por el ayuntamiento.
[4] Peter Burke dice del palacio, remontándose a
1912:
Desde ese momento, y hasta el verano de 1930 incluido, el Palacio de la Magdalena de Santander es sede real y punto de atracción social y política para periodistas y políticos, para la vida pública española.[5]
En el marco de las revueltas obreras de 1911 en Santander, el palacio sufrió parones en su construcción por culpa de las huelgas de sus canteros, no pudiendo ser entregado a la realeza hasta 1912.
[6] Una vez concluido el edificio, la propia reina
Victoria Eugenia de Battenberg dirigió su amueblamiento y decoración.
[4] Doña
Beatriz de Borbón se refiere a los veraneos de la familia real en el palacio de esta manera:
Pero a mí donde más me gustaba ir era al Palacio de la Magdalena en Santander, porque allí éramos más libres, hacíamos una vida completamente como «particulares».[7]
Sin embargo, la infanta critica la rehabilitación de finales de siglo, lo que da una idea de las profundas reformas, además de la adecuación para oficinas y salas de reunión, que ha sufrido el edificio como sede de la universidad internacional.
Fuimos a Santander, que no había visto desde que nos marchamos en 1931, más de 70 años (...). Vi el Palacio de la Magdalena... el palacio me pareció, ¡un horror...! No me hables... Lo han cambiado, arriba está bien pero abajo no había por qué cambiarlo, porque estaba todo muy simpático. Han hecho una escalera enorme con muchos adornos, no sabes lo horrendo que es, con las puertas de cristales de colores (...). Pero por fuera está igual que antes, ¡fantástico![7]
Don
Juan de Borbón vendió el palacio al ayuntamiento de Santander en
1977, volviendo así a su propietario inicial,
[8] [4] Aunque previamente ya había sido requisado durante el período republicano para instalar la Universidad Internacional, las actividades de ésta se detuvieron durante la Guerra Civil y no recomenzaron hasta
1938, entonces con sede en el
hospital de San Rafael.
[4]
En
1918 comenzaron a impartirse en el palacio cursos de verano, como lo demuestra el convenio con la
Universidad de Liverpool. Éstos fueron el germen de la
Universidad Internacional Menéndez Pelayo, nacida de una original Universidad Internacional de Verano de Santander (
23 de agosto de
1932). No obstante, desde abril de
1931, proclamada la República, hasta esa fecha, el palacio permaneció vacío.
[4] La universidad tomó el palacio como sede desde el principio, según el decreto firmado por el entonces presidente de la II República,
[9] fruto del empeño del ministro
Fernando de los Ríos y Francisco Barnés.
[10] Su primer presidente fue
Ramón Menéndez Pidal, y su primer secretario
Pedro Salinas.
[11]
Tras la
Guerra Civil la Universidad Menéndez Pelayo se instaló en el
Hospital de San Rafael, volviendo al palacio a finales de 1949. Desde entonces se han celebrado en el palacio multitud de conferencias y talleres importantes a nivel mundial, exposiciones, certámenes musicales, etc. Un ejemplo de ello es la reunión que en
1952 dio lugar al
CEDI.
[12]
[editar] Arquitectura

Vista de la playa de la Magdalena, en la península, con el
hotel Real al fondo.
El palacio está situado en la
península de La Magdalena, un parque periurbano de carácter público que actúa de eje entre los espacios marítimos de
El Sardinero y la zona centro, donde destaca el ámbito del
paseo y los jardines Pereda. La península, situada en una de las bocas de la
bahía de Santander, destaca por su vegetación boscosa. Cuenta también con una playa, la de
La Magdalena, un minizoo y un parque de recreo infantil, además de diversas edificaciones.
[13]
Se trata de una obra de estilo
ecléctico, que combina influencias inglesas, patentes en la disposición de las masas exteriores, abundancia de las chimeneas, forma de los ventanales, etc., con aportes de estilo francés, como la escalinata de doble tramo de la escalera principal, la asimetría de los cuerpos del edificio, etcétera, además de trazas tomadas de la
arquitectura barroca montañesa.
[14] Su construcción popularizó un subestilo ecléctico-regionalista en Cantabria, cuyo mayor exponente es el mismo palacio, y que parte del palacio pintoresquista inglés
de los Hornillos.
El esquema planimétrico se basa en un cuerpo alargado de 91x21 m., con otro que sale al norte, de 20 m. de lado. Sus alzados son asimétricos y la multitud de entrantes y salientes dan la sensación de que consta de varios cuerpos maclados.
[1]
Consta de dos entradas, una al Norte para carruajes, con pórtico, y otra al Sur, que es la principal, con dos torreones de planta octogonal y una escalinata de dobles tramos. El edificio es de piedra de
mampostería procedente de
Cueto,
[1] y tiene cubiertas de
pizarra. En el interior destacan los salones de recepción conservando algunos cuadros de interés, de autores como
Benedito,
Sorolla,
Sotomayor, etc. La mesa del comedor, de madera, es una de las más largas de España, y sirvió en una ocasión para grabar un anuncio de un limpiador, en el cual un hombre se tiraba sobre ella y se desplazaba resbalando hasta el final.