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viernes, 17 de febrero de 2012

LAS MEDULAS LEÓN ESPAÑA



Las Médulas, situado en las inmediaciones del pueblo homónimo, en la comarca de El Bierzo, provincia de León, comunidad autónoma de Castilla y León, España, es un entorno paisajístico formado por los restos de una antigua explotación minera de oro de la época romana, cuando la zona pertenecía a la provincia Tarraconense. Está considerada la mayor mina de oro a cielo abierto de todo el Imperio Romano.[1]
El enorme trabajo de ingeniería realizado para la extracción del mineral supuso una gran alteración del medio ambiente, pero ha dado como resultado un paisaje grandioso y espectacular de arenas rojizas, repleto de vegetación de castaños y robles. Se considera un "paisaje cultural" y tiene la denominación de "Parque Cultural".
Este entorno fue declarado Bien de Interés Cultural, en atención a su interés arqueológico, en 1996 y Monumento Natural el año 2002. El año 1997 fue declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad.[1
]
Historia
Poblado metalúrgico de Orellan en Las Médulas (siglos I y II adC). Al fondo, en la cima, estaban situados los hornos de fundición.

Las Médulas fue en su origen una explotación romana de oro a cielo abierto, aunque los pueblos indígenas prerromanos ya habían explotado el yacimiento, bateando los placeres fluviales. Seguramente los romanos empezaron a trabajar en la zona en la época del emperador Octavio Augusto, quien dirigió personalmente la mayor parte de las acciones que entre los años 26 y 19 a. C. conquistaron definitivamente los pueblos del norte de la península Ibérica.
No se debe confundir el topónimo actual con el monte Medulio, donde tuvo lugar el holocausto de galaicos, cántabros y astures, que prefieren darse muerte antes que entregarse. No obstante, la ubicación del monte Medulio es todavía objeto de discusión.
Plinio el Viejo, que en su juventud fue administrador de las minas, relata que se extraían al año 20.000 libras de oro, lo que, teniendo en cuenta los 250 años de explotación, daría 5.000.000 de libras de oro, es decir, 1.635.000 kg. Según los datos del profesor y arqueólogo Antonio García Bellido, las tierras removidas alcanzan los 500 millones de , lo que, calculando un rendimiento medio de 3 gramos por tonelada de tierra, daría como resultado 1.500.000 kg.
En cuanto al número de trabajadores, Plinio habla de 60.000 obreros manumitidos. Estudios modernos, basados en la tierra removida, hablan de 10.000 o 20.000 hombres, contando con suministradores, guardianes, etc. Plinio comenta en sus escritos la dureza del trabajo: «es menos temerario buscar perlas y púrpura en el fondo del mar que sacar oro de estas tierras».

[editar] Origen del nombre

Entre los expertos hay la teoría según la cual provendría de la denominación tradicional que se le daba a los amontonamientos de paja, muy comunes en la zona. En el habla tradicional de El Bierzo, aún en uso, existen palabras como meda, montón de forma cónica, y medar, amontonar la hierba, así como medeiro, que según el catedrático Jesús García y García son "parientes" del castellano médano (duna o montón de arena), proveniendo, según él, de la voz latina meta. Otros autores lo relacionan con la voz latina metalla. Aun así, la opinión de que el nombre proviene del Mons Medulius tiene muchos partidarios entre los expertos.

[editar] Método de extracción

Una de las galerías de Las Médulas.
En el entorno que hoy conocemos como Las Médulas se daban una serie de circunstancias favorables para la extracción del oro: eran tierras de aluvión con pepitas de oro; había abundante agua y la suficiente pendiente como para utilizarla como fuerza hidráulica; y existían suaves pendientes hacia el Sil para los desagües.
El sistema utilizado era el llamado «ruina montium», consistente en la captación del agua existente por medio de canales, almacenándola en depósitos para utilizarla en el momento oportuno. El sistema hidráulico de las Médulas es el más espectacular de los conocidos, por la cantidad de agua utilizada y la longitud y el gran número de ramificaciones de sus canales. Actualmente se conoce todo este trazado, visitable en parte con la compañía de un guía.
Una de las muchas captaciones se hacía desde la falda noreste del monte Teleno. A una altitud de 2.000 metros se acumulaba la nieve que más tarde, ya convertida en agua, llegaba al río Cabo (afluente del Cabrera), que a su vez alimentaba los siete canales que, bordeando la montaña, llegaban a los estanques de la explotación. Estos canales, cuya longitud se estima en unos 300 kilómetros, tienen una pendiente de entre el 0,6 % y el 1%. El ancho es de 1,28 metros, excepto en las curvas, de 1,60, y su profundidad es de 90 centímetros. La construcción de estos canales, que en algunos tramos discurren bajo la roca en forma de túnel, fue, con diferencia, la obra más difícil y costosa de la explotación.
Posteriormente, el agua de los canales llegaba a unos depósitos construidos mediante el allanamiento y excavado del terreno. La tierra extraída se amontonaba alrededor, formando taludes. Estos depósitos disponían de compuertas para distribuir el agua.

[editar] Surgimiento del entorno paisajístico

Uno de los farallones de Las Médulas.
Abandonada la explotación en el siglo III, la vegetación autóctona fue de nuevo adueñándose del lugar: robles, escobas, carqueixas, encinas y carrascas. A la vez se expandió el cultivo del castaño, del que hoy pueden verse numerosos ejemplares en el parque, algunos de ellos catalogados como árboles centenarios. Todo esto dio como resultado el surgimiento de un entorno espectacular caracterizado por las caprichosas formas del terreno, formado por arenas rojizas perfectamente integradas con la vegetación.
Actualmente, en la fauna de la zona destacan el jabalí, el corzo, el gato montés, etc. En cuanto a la avifauna, existen más de cien especies, localizadas sobre todo en la vertiente del río Cabrera. En las proximidades del lago de Carucedo, del que la tradición cuenta que se formó por el estancamiento del agua empleada para la explotación, crece una variedad de orquídea cuya flor simula un abejorro para atraer de esta forma a los insectos y facilitar la polinización.
En el año 1997 la Unesco declaró Patrimonio de la Humanidad Las Médulas, incluyendo la zona principal de la mina de oro y los Estériles de la Balouta (42°26′51.1″N 6°48′45.2″O / 42.447528, -6.812556 (Las Médulas, Estériles de la Balouta)), Valdebría (42°25′45.2″N 6°47′52.8″O / 42.429222, -6.798 (Las Médulas, Estéile de Valdebría)) y Yeres (42°25′43.7″N 6°46′34.1″O / 42.428806, -6.776139 (Las Médulas, Estéile de Yeres)). La delegación de Tailandia se opuso a la decisión por considerar que el paraje es el resultado de la actividad destructora del ser humano y que suponía un perjuicio para la causa de la protección medioambiental. Alemania y Finlandia estuvieron de acuerdo con esta posición.

HISTORIA DE ASTORGA EDAD ANTIGUA LEON ESPAÑA

Historia
Artículo principal: Historia de Astorga
Las Guerras Cántabras motivaron la fundación de Asturica Augusta.

[editar] Edad Antigua

Véase también: Asturica Augusta
Astorga fue, según Plinio el Viejo en el siglo I, la capital de la tribu de los astures, debido a que su posición, junto al monte sagrado del Teleno la convirtió en un cruce de caminos para los pueblos celtas que habitaban en el noroeste peninsular. Este asentamiento llamó poderosamente la atención de Roma, que conquistaron la ciudad en el siglo I a. C. y la convirtieron en base de la Legio X Gemina durante las Guerras Cántabras,[30] dirigidas por el propio emperador Octavio Augusto. El dominio de la ciudad astur tenía como objetivo fundamental el control de los ricos yacimientos auríferos de la zona y el establecimiento de rutas más seguras para transportar el mineral de oro desde el cercano paraje de Las Médulas. Por dicha razón, el castro astur fue rebautizado en honor del César como Asturica Augusta.
Con la llegada de los romanos y la fundación de la civitas en el año 14 a. C., Asturica Augusta vincula a su centro no solamente el suelo y los productos agrícolas, sino también, y ante todo, el subsuelo, pues bajo su control se hallaba el área minera más importante del mundo conocido entonces, Las Médulas.[31] En estrecha relación con ello cabe añadir la transformación del núcleo en un enclave fundamental en la red viaria del Noroeste peninsular y en importante centro político por la capitalidad jurídico-administrativa del Conventus Asturum. Mudo testigo de su gran relevancia en el imperio eran las muchas calzadas que tenían origen o pasaban por la ciudad; entre estas calzadas destaca la Vía de la Plata, que comunicaba Asturica Augusta con Emerita Augusta. Todo ello lleva a que Plinio el Viejo calificase a la ciudad de Urbs Magnifica,[32] de la cual se van descubriendo abundantes restos en las más de 27 hectáreas que ocupaba la civitas por aquel entonces.

[editar] Edad Media

Posteriormente, tras esta época de esplendor, con la decadencia y la crisis romana, el fin de las explotaciones mineras hacia finales del siglo IV y la desintegración final del imperio, Astorga pierde su categoría. En la Hispania visigoda fue sede episcopal de la iglesia católica, sufragánea de la Archidiócesis de Braga que comprendía la antigua provincia romana de Gallaecia en la diócesis de Hispania. Se inicia una etapa de sucesivas destrucciones de la ciudad, como la acaecida en el 456 por Teodorico II o la que vendría después en el 714 por parte de los musulmanes.[33] En definitiva, la ciudad sufrió un largo letargo, roto tan solo por la presencia de la sede episcopal y la reconstrucción de la ciudad por el obispo Toribio en el 460.
La Catedral de Astorga inició su construcción en la Edad Media.
La ciudad es reconquista por los Astures a los musulmanes en el año 743. La repoblación ejercida por Ordoño I a mediados del siglo IX afecta a la ciudad, que se repuebla con gentes provenientes del Bierzo y supone la revitalización del núcleo urbano y de la sede episcopal, que no obstante fue interrumpida de nuevo a finales del siglo X por la destrucción de la ciudad por parte de Almanzor en el año 987.[34]
A partir de la segunda mitad del siglo XI, la ciudad de Astorga recibe el impulso de la peregrinación a Santiago de Compostela, que resultó ser un nuevo modelador urbano y mercantil. El impulso se concreta en un incremento de población, entre la que aparecen inmigrantes extranjeros de diversas procedencias, como los francos, que dejaron su testigo en el callejero de la ciudad con la calle de los francos. La ciudad crece extramuros, adosándose a las murallas nuevos arrabales como los de San Andrés, Rectivía y Puerta de Rey. Se construyen también nuevas iglesias y monasterios, que se ubicarán tanto en el núcleo antiguo como en los nuevos arrabales. Surgen también entre estos arrabales dos juderías que tendrán un importante papel en la vida comercial y social de la ciudad.[6] El desarrollo de estos barrios imprime a la ciudad un mayor dinamismo económico y social y aumenta la complejidad funcional de la ciudad.

[editar] Edad Moderna

Astorga aparece mencionada en el Arco de Triunfo de París.
La ciudad comienza la edad moderna inmersa en los efectos de la crisis del siglo XIV, recuperándose de ellos a finales del siglo XVI con una población de 2.624 personas en el año 1591. Durante la edad moderna, Astorga arrastra una vida lánguida que sin embargo nos deja huellas en la Catedral, la Plaza Mayor y el Ayuntamiento, dejando presente que las dos instituciones que dominan la vida de la ciudad durante este tiempo son el Concejo y el Obispado, que realizan su labor junto a la del Marquesado de Astorga.

[editar] Edad Contemporánea

Véase también: Sitios de Astorga
Mapa de las prefecturas napoleónicas de 1810 en el que aparece la centrada en Astorga.
El monumento de Santocildes conmemora la resistencia de la ciudad a los franceses. Es obra del escultor Enrique Marín Higuero (1876-1951).
La recuperación iniciada en parte en el siglo XVIII a raíz de la construcción del seminario menor en la segunda mitad de dicho siglo se ve bruscamente interrumpida por la crisis del siglo XIX y por la Guerra de la Independencia, que afectó duramente a la ciudad, que tuvo que soportar el asedio por parte de las fuerzas francesas, evento que originó la aparición de héroes como José María Santocildes y de huellas en la propia ciudad como la de la Brecha.[36] La actuación de los maragatos en dicho asedio le vale a la ciudad el título de Benemérita, haciendo que por éste y otros méritos contraídos a lo largo de historia, tenga el timbre de Ciudad Muy Noble, Leal, Benemérita, Magnífica, Augusta y Bimilenaria. Durante el período en que los franceses se mantuvieron en el poder, la ciudad fue propuesta como capital de uno de los departamentos en los que quedaría dividida la España de la época, el Departamento del Esla.[37] Finalmente, con la vuelta de los borbones al poder, la ciudad y la comarca maragata fueron adscritas a la provincia de León en 1833.
A mediados del siglo XIX, la ciudad proseguía con la estructura funcional heredada del siglo XVIII, es decir, el sector terciario abundante, actividades artesanales estabilizadas y significado mediocre de la actividad agrícola. Los panaderos continuaban siendo numerosos, alcanzando el centenar según Madoz y destacaban por su trabajo artesanal los tejedores, curtidores y chocolateros, que abastecían con sus productos el intenso tráfico comercial que mantenían los arrieros maragatos. Se exportaban harina y pan cocido hacia Galicia y curtidos y chocolate hacia Madrid.[38] La implantación del ferrocarril en este siglo motiva por una parte el entorpecimiento y la decadencia de la arriería y por otra el desarrollo funcional de la ciudad al potenciar de nuevo las posibilidades, que como nudo de comunicaciones, brinda la capital maragata. La incorporación de nuevos servicios en función de cabeza de Partido Judicial, del desarrollo de la enseñanza, del acuartelamiento y por último, del aumento del transporte por carretera dan una gran diversidad a las actividades urbanas, revitalizando el papel de centro comarcal sin que la ciudad pierda sus funciones tradicionales y el carácter del vie

MUSEO REGIONAL DE LA NATURALEZA CARREJO CANTABRIA ESPAÑA

MUSEO REGIONAL DE LA NUTARALEZA
Museo Regional de la Naturaleza
39509 Carrejo ( Cabezón de la Sal )
Teléfono: 942 701 808
Fax: 942 701 498
Horarios de Visitas
Verano:
Martes a Sábado: 11:00 - 14:00 / 16:00 - 19:00
Domingos y festivos: 11:00 - 14:00  
Resto del año:
Martes a Sábado: 11:00 - 14:00 / 16:00-18:00 
Domingos y festivos: 11:00-14:00
Cerrado:
Lunes, 1 y 6 de Enero, Viernes Santo, 1 de Mayo, 15 de Septiembre y 25 de Diciembre
La entrada es gratuita, visita guiada para grupos, previa cita.
Este singular museo nos muestra de manera didáctica y amena los diferentes paisajes y ecosistemas de Cantabria, centrán- dose especialmente en los animales y plantas más caracterís- ticos de nuestra región. El museo está ubicado en la casona palacio de los Haces, del siglo XVII, situada en la plaza del pueblo.

La exposición se estructura en los cuatro ambientes que definen el paisaje de Cantabria: La franja costera, los ríos, el bosque y la alta montaña. En cada ambiente se reproducen los aspectos más significativos de su flora y fauna, a través de maquetas de relieves, montajes de los hábitats, especies botánicas...

La exposición comienza por la rica diversidad de la
franja costera, donde en apenas 250 Km. encontramos acanti- lados ( utilizados por las aves marinas como posaderos y zonas de cría ), islotes costeros ( como Mouro, Santa Marina o la Isla de la Torre ), playas, dunas ( como las de Liencres, Oyambre y Somo - Loredo ), o los ricos estuarios donde se albergan y alimentan numerosas aves migra- torias.
Vista de una de las salas
Ciervo
No en vano encontramos tres parques naturales a lo largo de la costa cántabra, como son el Parque Natural de las Dunas de Liencres, el Parque Natural de Oyambre y la Reserva Natural de las marismas de Santoña y Noja.

El siguiente ambiente es el de
los ríos, que en nuestra región son cortos, rápidos y caudalosos a causa de la cercanía de la Cordi- llera Cantábrica con respecto al mar. En su descenso forman nu- merosos valles, estrechos y profundos, de verdes laderas.

Delimitan algunas de las comarcas de Cantabria y son famosos por su riqueza en salmones y truchas, creando condiciones idóneas para la proliferación de múltiples especies de insectos acuáticos. Los principales ríos de Cantabria son: Deva, Nansa, Saja, Besaya, Pas, Miera, Asón y Agüera.
El bosqueautóctono de nuestra región es el caducifolio, consti- tuido sobre todo por robles y hayas. Junto al roble se desarrollan otras especies arbóreas como el castaño, el olmo, el tilo, el arce y el fresno, que varían en su distribución en función de la altitud.

En terrenos calizos encontramos formaciones boscosas espontá- neas, más abundantes en otras épocas, formadas por encinas, madroños, laurel, aladierno, aligustre, agracio o labiérnago...
Zorro
Oso pardo
Entre los habitantes de nuestros bosques, se encuentra el oso pardo, en peligro de extinción. Abundante en otras épocas en las montañas de la península Ibérica, hoy sólo lo encontramos en reducidas áreas de la Cordillera Cantábrica y de los Pirineos.

El urogallo cantábrico es otra de las especies que corren peligro de desaparición. Además de ellos, ciervos y zorros son algunos de los animales más representativos de nuestros bosques.

El último de los ambientes que aparecen represen- tados en el museo es la
Alta Montaña.
Urogallo
Aguila
Se denomina alta montaña al ecosistema que ocupa altitudes superiores a los 1.700 metros. En lugar de árboles, encontramos pastizales, matorrales de retamas, tojos y brezos.

Las montañas cantábricas, con sus enormes masas rocosas, constituyen espacios de gran valor ecológico, en los que habitan grandes vertebrados como el águila real, buitre común, rebeco, ciervo y lobo, cúspides de las cadenas alimenticias de este ambiente natural.

El museo posee un espacio al aire libre donde contemplar unas 80 especies vegetales y la representación de las principales aves rapaces nocturnas.

MARISMAS DE SANTOÑA CANTABRIA ESPAÑA

RESERVA NATURAL DE LAS MARISMAS DE SANTOÑA, VICTORIA Y JOYEL
Durante mucho tiempo se ha pensado que las marismas eran zonas de escaso valor, pero la ciencia ha demostrado que son uno de los ecosistemas más ricos del planeta. Las marismas de Santoña, Victoria y Joyel, localizadas en el sector oriental de la franja costera, constituyen la principal zona húmeda de la cornisa cantábrica.

Ocupa 3.866 hectáreas repartidas entre los términos municipales de Argoños, Bárcena de Cicero, Colindres, Escalante, Laredo, Limpias, Noja, Santoña y Voto. Este enclave singular, además de pródigo en fauna marina, es utilizado por las aves migratorias, procedentes del norte y el centro del continente, en su desplazamiento hacia tierras más cálidas.
De forma global, en este espacio natural se han observado, hasta la fecha, 121 especies de aves ligadas al medio acuático.

Estas marismas constituyen el conjunto de zonas húmedas más importantes para las aves acuáticas del norte de la península Ibérica, siendo fundamentales para la invernada y la migración de numerosas especies. La Reserva natural incluye también encinares, matorrales, praderías, pastizales, playas y dunas. En estas zonas se han detectado 33 especies de mamíferos. Lo que más llama la atención es el impresionante espectáculo de miles de aves, que a lo largo y ancho de la misma se mueven sin cesar.
Podemos observar aves en todas las esta- ciones del año, aunque los mejores meses comienzan en agosto y septiembre, con la llegada de las garzas y limícolas. Después comienzan a llegar en octubre y noviembre los primeros gansos y patos, hasta que a finales de diciembre y comienzos de enero, se produce la mayor concentración de aves en la Marisma. Es entonces cuando la marisma alberga una población de 10.000 a 20.000 aves, de 50 especies diferentes.

Una de las aves que destaca por su singularidad y rareza es la espátula ( Platalea leucorodia ), ave de blanco plumaje, que migra desde sus colonias de reproducción en Holanda, hacia el sur sobrevolando las costas de Francia, para llegar a las Marismas de Santoña, donde descansarán durante unos días, antes de proseguir su viaje hacia Africa. Entre las numerosísimas especies que podemos observar, están las garzas reales y garzetas que recorren las marismas en busca de peces.

Los ánades reales, ánade silbón, tarro blanco, pato cuchara..., buscan entre las plantas acuáticas que se extienden sobre la Marisma. Los patos buceadores se sumergen bajo las aguas más profundas de la marisma, en busca de pequeños invertebrados y algas. Los cormoranes grandes secan sus alas al sol, después de haber estado pescando con la pleamar en la ría. La gran familia de los limícolas, formado por más de 30 especies diferentes de aves, todas ellas especializadas en este ecosistema, exploran cama palmo de fango, en busca del preciado alimento, en el que se encuentran pequeñas larvas y gusanos, que son capturados gracias al especializado pico, fino y largo, que introducen una y otra vez en el limo.
El zarapito real, el correlimos común, el chorlito gris, la aguja colinegra, el archibebe común... son sólo un ejemplo de las especies de este orden, que aquí se pueden observar. Las gaviotas, charranes y aves marinas en general, que con fuertes temporales en el mar, recalan algunos días, en busca de alimento y descanso, y entre las que podemos observar la gaviota sombría, el charrán patinegro, el alca o el colimbro ártico, entre otros. Asimismo las aves depredadoras o rapaces tienen en las Marismas de Santoña sus representantes como son los milanos negros, el halcón común, o la lechuza campestre.
Otras aves de menor tamaño, han elegido el carrizo o los cañizares de aguas someras, para instalar sus nidos en primavera. Tal es el caso del carricero común, el zampullin chico o el misterioso rascón, que se desenvuelven a la perfección entre la espesa vegetación marismeña.

Todo esto y aún más es posible contemplar en estas excepcionales Marismas, unas de las más importantes en el norte peninsular, pero que a pesar de su enorme valor faunístico y biológico, no han sido consideradas y tratadas con el valor y la importancia que tienen hasta hace poco.

Consejos prácticos para observar aves marinas

Disfrutar de un paraje tan rico en vida y naturaleza como son las Marismas de Santoña y observar las aves marinas no son un actividad reservada únicamente a profesionales y entendidos.

Cualquiera puede experimentar la gratificante experiencia de observar el vuelo majestuoso de la garza real, el gracioso chapoteo de la focha intentando remontar el vuelo, los llamativos colores del ánade real o las graciosas posturas del cormorán grande cuando pone sus alas a secar. Para ello basta con tener ganas, un poco de paciencia y seguir unos sencillos consejos y recomendaciones.
La época ideal para la observación es, como decíamos, a partir de Agosto - Septiembre, momento en que comienzan a llegar las aves. A finales de Diciembre y comienzos de Enero es la época en que se concentran mayor número de aves. Los días fríos son los mejores por lo que se recomienda llevar ropa de abrigo y, preferiblemente sin colores chillones ni llamativos. Conviene llevar un calzado apropiado para el agua, dado que probablemente pisaremos sobre terrenos encharcados.

Para un mayor disfrute de las aves, hay dos elementos casi imprescindibles, unos buenos prismáticos con una relación aumentos - lumisodidad de 10x50 ( también sirven 8x30 y 12x60 ) y una guía de campo que recoja las especies que vamos a encontrar ( no es complicado hacerse con guías sobre aves acuáticas ).
Una vez en las marismas se aconseja mantener silencio y moverse con cuidado. Las observaciones deberían de hacerse durante las horas con mejor luz y cuando sube la marea, evitando el sol de frente

jueves, 16 de febrero de 2012

LAS TABLAS DE DAIMIEL HUMEDAL CIUDAD REAL ESPAÑA

Parque Nacional de las Tablas de Daimiel

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Tablas de Daimiel
Categoría UICN II (Parque nacional)
Humedal de Las Tablas
Humedal de Las Tablas
Situación
PaísBandera de España España
DivisiónBandera usual de Castilla-La Mancha.svg Castilla-La Mancha
SubdivisiónFlag Ciudad Real Province.svg Ciudad Real
Coordenadas39°7′47″N 3°43′13″O / 39.12972, -3.72028Coordenadas: 39°7′47″N 3°43′13″O / 39.12972, -3.72028 (mapa)
Datos generales
AdministraciónMinisterio de Medio Ambiente
Grado de protecciónParque Nacional
Fecha de creación28 de junio de 1973
LegislaciónDecreto 28-06-1973
Visitantes400.000 (en 2010)
Superficie1.928 ha
Sitio webTablas de Daimiel
El Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel es un parque nacional español que protege el humedal homónimo, las Tablas de Daimiel. El parque nacional se encuentra situado en los términos de Daimiel y Villarrubia de los Ojos, en la provincia de Ciudad Real, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Es además ZEPA y parte de la Reserva de la Biosfera La Mancha Húmeda.
Las Tablas son uno de los últimos representantes de un ecosistema denominado tablas fluviales que se forman al desbordarse los ríos en sus tramos medios, favorecidos por fenómenos de semiendorreísmo y la escasez de pendientes. El humedal se forma en la confluencia del río Guadiana y su afluente Gigüela y es uno de los ecosistemas acuáticos más importantes de la Península Ibérica por la variedad y calidad de la fauna y flora que habitan en ella, así como por aquellas aves que la emplean en los pasos migratorios.
Sin embargo, la supervivencia del parque peligra debido a la sobreexplotación de los acuíferos que provoca que sin aporte artificial de agua, la reserva sufra duras sequías. Debido a esta degradación, el 22 de octubre de 2009 la Comisión Europea abre un expediente a España,[1] mientras que la UNESCO ya había expresado con anterioridad la posibilidad de retirar la figura de Reserva
Historia y características
Ya en 1325 el infante Don Juan Manuel en su Libro de la caza pone de manifiesto las cualidades de las orillas del río Cigüela para la cetrería. Años más tarde, en 1575, Felipe II mandó redactar la relación en la cual se ordena literalmente que "se guardase muy bien". Las Tablas de Daimiel, así como otras zonas encharcadas de los alrededores, tienen una larga tradición como espacio de caza de aves acuáticas: en particular, el General Prim en 1870 y el rey Alfonso XII en 1875 cazaron en estos parajes.[2]
Vista por satélita de las Tablas y su entorno.
En 1956 se promulga la Ley de Desecación de Márgenes del Gigüela, Záncara y Guadiana, una ley que se mantiene en vigor hasta 1973, fecha en que se declaran Parque Nacional las Tablas de Daimiel. Durante todos esos años, se construyen canales y desecan hectáreas de humedales. Sin embargo, la desecación de estas zonas húmedas en las márgenes de estos ríos tuvo una nefasta consecuencia para toda la zona: la amenaza de la desecación definitiva planeaba sobre lugares tan característicos aguas abajo como los Ojos del Guadiana o las propias Tablas.
Pero es a partir de los años 60 cuando comienzan los malos tiempos para las Tablas. Por un lado se aceleran las obras de canalización de los ríos manchegos desecando la zona y, por otro lado ya a comienzos de los 70, una extensión muy importante de regadíos acaba con los recursos hídricos del subsuelo.
La especial riqueza ecológica de las Tablas de Daimiel viene, -en opinión del conservador del parque Jesús Casas-, del hecho de que los dos ríos que confluían en el mismo tenían distinta salinidad. Mientras que el agua del acuífero 23,[3] o lo que es lo mismo, la del Guadiana, es completamente dulce, la del Cigüela es salina, lo que creaba un paraíso para diferentes tipos de fauna y flora.

[editar] Divulgación y protección

 
Paralelamente a los trabajo
Tablas de Daimiel.
s para la desecación del humedal y sus afluentes, Las Tablas fueron visitadas por ilustres científicos como Félix Rodríguez de la Fuente que, como paraje de singular característica, despertó en ellos un creciente interés poniendo de manifiesto sus riquezas faunísticas y botánicas, con sus publicaciones científicas, haciendo que la atención mundial se centrara en este punto del solar manchego. Así, obtuvo una calificación preferente en el llamado Proyecto MAR del UICN, plan destinado a la custodia y rescate de las áreas húmedas del continente europeo, que iniciaba sus pasos en 1965 con un catálogo de los lugares de mayor valor al respecto; que recomendaba al Gobierno su mantenimiento y protección.
Sin embargo, desoyendo los llamamientos de los especialistas, desde 1967, las obras de canalización de los ríos adquieren un ritmo acelerado, y en los marjales del Guadiana comienzan a repercutir gravemente los descensos del nivel de las aguas. La zona Oeste del parque -hoy denominada zona de restauración- fue roturada, desecada y puesta en cultivo, al tiempo que la maquinaria pesada se iba adentrando en el corazón del humedal desde el Suroeste (cauce del Guadiana) y por el Noreste (Gigüela, Guadiana-Azuer), excavando profundos canales rectilíneos en los lechos meandriformes de los ríos. La alarma que produjeron estos hechos motivaron un activo movimiento en el que participaron científicos diversos de todo tipo, y del que se hizo eco el Estado a través de su Instituto Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ICONA). La polémica abierta saltó al gran público y tuvo un resonante reflejo en toda la prensa nacional.
Tras ordenar el Gobierno la suspensión de las obras de desecación, se crea una Comisión Interministerial con objeto de mediar en el conflicto planteado y dictaminar una solución satisfactoria, y en febrero de 1973, alcanzaban un compromiso final, deteniéndose definitivamente los trabajos de desecación, anunciando la creación del Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, en los límites de un área de 1.820 Has. Posteriormente, en el año 1980, el Parque fue ampliado por la parte sur hasta su extensión actual de 1.928 Has.

[editar] El Guadiana-Azuer

En su estado original e inalterado, buena parte de los aportes hídricos a las Tablas provenían del río Guadiana, que era en realidad la suma de 2 corrientes; las aguas del río Azuer (primer afluente del Guadiana por su margen izquierda) más las procedentes de las surgencias denominadas Ojos del Guadiana, situadas a 14 kilómetros del parque, en dirección Este. Dichas surgencias eran potentes manantiales de agua dulce a través de las que el Acuífero 23 descargaba a la red fluvial en aquellos lugares donde su nivel freático cortaba al terreno. Se contabilizaban numerosas surgencias u ojos, situados en un tramo de aproximadamente 5 kilómetros sobre el valle de la denominada Cañada del Lencero, -desde el actual cruce con la N-430 hasta 1 km. aguas abajo del molino de Zuacorta-, con un caudal conjunto[4] entre 8 y 9 m³/s que fluían de forma constante durante todo el año, ya que su procedencia no era fluvial sino subterránea.
En pocos años tras las obras de canalización del río Guadiana aguas abajo del parque, el nivel del acuífero 23 -que alimentaba las surgencias de los Ojos- descendió de forma notable, hasta 5 metros en 3 años, desapareciendo las múltiples lagunas de origen freático que jalonaban los alrededores de las Tablas. Casi simultaneamente, la brutal proliferación de regadíos alimentados con las aguas del acuífero disminuyeron de tal forma los recursos hídricos hasta que en el verano de 1982, los Ojos dejaron de manar por primera vez. Volverían a tener agua, aunque en 1984 quedaron definitivamente secos, iniciándose un desastre ecológico y geológico de graves consecuencias. La turba que existía en el cauce, generada durante miles de años en condiciones anaerobias bajo el agua, comienzó a arder al secarse, bien de forma espontánea o inducida por incendios en tierras colindantes. (La turba arde sin llama, internamente, con profusión de vapores a través de las grietas del terreno).
La otra contribución al caudal del río, el Azuer, se convirtió desde 1984 en el único aporte de este cauce; el Guadiana-Azuer, muy mermado ya sin la contribución de las surgencias subterráneas, fue reduciendo progresivamente su aporte al humedal. El río tributario, de marcado carácter estacional y caudal muy variable -con propensión a crecidas importantes y estiajes prolongados durante los que incluso deja de correr-, no conseguía mantener por sí solo la superficie encharcada del parque, que se reducía año tras año. La desaparición total del sistema fluvial que mantenía el parque en precarias condiciones hídricas se produjo pocos años más tarde: en 1986, declarado el humedal como Parque Nacional, el Acuífero 23 sobreexplotado, y definitivamente secos los Ojos, la administración dió el visto bueno a la construcción del embalse del Puerto de Vallehermoso,[5] sobre el cauce del río Azuer, en el término municipal de Alhambra. El embalse, destinado al abastecimiento de poblaciones cercanas pero también a regadío, entró en carga en 1988, y su gestión, -orientada a mantener el mayor nivel posible de agua embalsada- junto con los años de sequía subsiguientes y la proliferación de captaciones ilegales en sus alrededores, motivaron que el caudal del río Azuer quedara casi totalmente retenido en el embalse; de hecho, su agua no llegó a las Tablas desde el mismo 1988 hasta 2010, coincidiendo con la crecida histórica[6] del 23 de febrero de ese año. En consecuencia, el Guadiana-Azuer desapareció como aporte a las Tablas durante un período de 22 años, durante los cuales la situación hídrica del parque dependió exclusivamente de las mermadas aportaciones de su otro afluente, el Gigüela.

[editar] El Gigüela

El Gigüela o Cigüela, es el otro gran aporte de las Tablas. Es un río de aguas salobres, de marcada estacionalidad y que recibe los aportes de numerosos afluentes aguas arriba de las Tablas, entre los términos de Herencia y Socuéllamos. Entre ellos destacan el Riánsares, el Záncara, el Córcoles, el Canal del Guadiana (que desagua el pantano de Peñarroya) y el Amarguillo. En equilibrio natural, estos afluentes no tienen un cauce definido que los una con el Cigüela, sino una vasta llanura aluvial que, en épocas de abundante lluvia, quedaba inundada y por la que las aguas discurrían buscando la pendiente natural. La actuación humana modificó esta zona, excavando numerosos cauces artificiales, canales y acequias; sin embargo, la interacción entre el agua fluvial y la subterránea del acuífero 23 siguió siendo muy importante; dependiendo de la altura relativa entre el cauce del río y el nivel freático, había zonas de infiltración (en las que el agua pasaba del cauce del río al subsuelo) y otras donde los acuíferos rebosaban en el propio cauce del río, aumentando su caudal. Con la bajada del nivel freático del Acuífero 23, sobre el que se asienta el curso bajo del Cigüela, la mayoría de estos afluentes quedaron muy por encima del nivel freático, y puesto que discurren sobre un terreno poroso, todo su caudal se pierde en el subsuelo. Apenas en épocas de grandes lluvias consiguen llevar sus caudales hasta el Cigüela.
Todo el tramo del Cigüela aguas arriba de Las Tablas fue objeto de la Ley de Desecación de Márgenes del Cigüela, Záncara y Guadiana, se canalizó y rectificó con una profundidad de 2 a 3 metros bajo su cota 0, talando y arrancando la excelente arboleda que crecía en sus civancas, para el aprovechamiento agrícola de su amplia llanura aluvial. De esta forma, el paisaje fue totalmente sustituído por campos de cultivo, quedando desoladas las riberas al bajar tanto la cota del agua como los recursos hídricos, por lo que paulatinamente quedó devastada tanto su fauna como su flora.[7]
Además, parte de las aguas del Gigüela son habitualmente detraídas de su cauce mediante la creación de lagunas artificiales en la parte alta de su curso. En parcelas privadas dedicadas a la caza, se atrae a las aves migratorias empleando cualquier método posible para sustraer el agua e indundarlas -como agujeros en el lateral del cauce disimulados con carrizo- que van drenando el caudal del río a su paso, lo que condiciona que en la actualidad sólo una parte del caudal presente aguas arriba llegue hasta el parque. Desde 1988 hasta 2010, ha sido el único y puntual aporte natural de las Tablas, quedando éstas, por tanto, a merced de la estacionalidad del único de sus afluentes que ha seguido siendo un río funcional, y también ha servido como conducción natural por la que se han realizado hasta 3 trasvases de urgencia desde la conducción del trasvase Tajo-Segura para mantener un mínimo encharcamiento en el Parque.
A lo largo de 2009, la construcción del Trasvase del Tajo a la llanura Manchega, ha modificado el régimen natural del río al construir un embalse de regulación para dicho trasvase en la cuenca de su afluente, el río Valdejudíos, en la localidad de Carrascosa del Campo (Cuenca), afectando a su caudal, que queda parcialmente retenido en dicho embalse.

[editar] Patrimonio biológico

Las Tablas son el último representante de un ecosistema denominado tablas fluviales que se forman por los desbordamientos de los ríos en sus tramos medios, favorecidos por fenómenos de semiendorreísmo y por la escasez de pendientes.
El parque cuenta con unos humedales formados a partir de la confluencia del río Guadiana y su afluente Gigüela y es uno de los ecosistemas acuáticos más importantes de España debido a la fauna y flora que habitan en ella. También es importante por el gran número de aves migratorias que pasan por la zona como los ánades y los ánsares.
Tablas de Daimiel4 1.jpg

Las Tablas de Daimiel y Villarrubia pueden considerarse, dentro de una clasificación hidrológica-estructural de los humedales, como un "hidrohumedal de recarga"; en teoría, con disposición plurianual de agua superficial, que recarga constantemente el acuífero infrayacente. Aunque en los tiempos actuales, a veces se asemeja más a un "higrohumedal", de recarga temporal.
Las Tablas de Daimiel y Villarrubia están formadas por las aguas de dos ríos de diferente naturaleza, lo que las convierte en un ecosistema privilegiado: el agua del río Gigüela que procede de los páramos de Cabrejas en la serranía conquense aporta aguas salobres, mientras que el río Guadiana aporta aguas dulces que surgen de sus ojos aproximadamente a unos quince kilómetros al norte del parque nacional, en el término municipal de Villarrubia de los Ojos.

[editar] Flora

El agua dulce del Guadiana favorece el crecimiento de marjales de carrizo (Phragmites australis, Phragmites communis), mientras que el agua salobre del Cigüela favorece el crecimiento de la vegetación palustre, principalmente la masiega (Cladium mariscus). La vegetación predominante es la palustre. El masegar abunda extraordinariamente, y es el más extenso de los que aún subsisten en Europa Occidental.
En las áreas menos profundas encontramos amplios grupos de aneas (género Typha), bayuncos (Scirpus lacustris), castañuelas (Scirpus maritimus) y juncos (género Juncus).
Una de las formaciones más característica del Parque Nacional son las praderas de carófitos, constituidas por diferentes especies del género Chara (Chara hispida, Chara major, Chara canescens) conocidas localmente como ovas, y que pueden forma un tapiz casi continuo en los fondos inundados. Esporádicamente, en las orillas de alguna de sus islas, crecen los tarajes (Tamarix gallica), única especie arbórea del parque nacional.

[editar] Fauna

En la fauna migradora sobresale la garza imperial (Ardea purpurea), la garza real (Ardea cinerea), junto con la garceta (Egretta garzetta), los martinetes (Nycticorax nycticorax), el avetoro (Botaurus stellaris), el pato colorado (Netta rufina), el pato cuchara (Anas clypeata), el ánade silbón (Anas penelope), el ánade rabudo (Anas acuta), la cerceta (Anas crecca), el alcotán (Falco subbuteo), el zampullín chico (Podiceps auritus), el zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis), la cigueñuela (Himantopus himantopus), el buitrón (Cisticola juncidis), el bigotudo (Panurus biarmicus), etc.
En la fauna sedentaria cabe citar al cangrejo de río (Austropotamobius pallipes), que fue antaño muy abundante e importante fuente de ingresos para las familias de Daimiel, hoy casi extinguido por estas aguas. Luego de la introducción en ellas del gran predador que es el lucio (Esox lucius) se ha puesto en peligro a las especies autóctonas tales como el barbo (Barbus barbus), la carpa (Cyprinus carpio) y el cachuelo (Squalius cephalus), que se hallan también amenazados de desaparición.
En la primavera y el verano se pueden encontrar anfibios y reptiles como la ranita de San Antonio (Hyla arborea), la 'rana común (Rana ridibunda), el sapo común (Bufo bufo), la salamandra (Salamandra salamandra), y las culebras de agua (Natrix natrix y Natrix maura).
De los mamíferos cabe destacar el turón (Mustela putorius), el zorro (Vulpes vulpes), la nutria (Lutra lutra), la rata de agua (Arvicola sapidus), así como los que viven en las proximidades: conejos (Oryctolagus cuniculus), liebres (Lepus capensis), comadrejas (Mustela nivalis) o jabalíes (Sus scrofa).
Merecen mención igualmente el aguilucho lagunero (Circus aeruginosus), la focha común (Fulica atra), la polla de agua (Gallinula chloropus), el ánade real (Anas platyrhynchos), el ánade friso (Anas strepera), el martín pescador (Alcedo atthis), el porrón pardo (Aythya nyroca) y el porrón moñudo