Translate

miércoles, 16 de noviembre de 2011

CATARATAS DEL IGUAZÚ

                                                       

En febrero de 1542,el gran explorador español y cronista de Indias, Cabeza de Vaca, partiendo de territorio guaraní, y después de atravesar las selvas de sur del Brasil, se encontró con unas cataratas impresionantes que le obligaron a arrastrar sus canoas por tierra: acababa de descubrir  las cataratas del Iguazú.
Álbar Nuñez Cabeza de Vaca vivió apasionantes aventuras y sufrió múltiples desgracias en sus largos viajes por América del Norte y del Sur. De todo ellos dejó constancia en su relato Naufragios, en el que las pintorescas incidencias de sus viajes alternan con los interesantes datos geográficos y etnográficos.
Tomó parte en la desastrosa expedición a la Florida, encabezada por Pánfilo de Narváez, que naufragó frente a la costa de Tejas, quedando solo 80 hombres de los 400 que salieron de Cuba. Los supervivientes fueron capturados por los indios, entre los que permanecieron ocho años, al cabo de los cuales sólo subsistían cuatro españoles. uno de ellos Cabeza de Vaca, quienes lograron salvarse gracias a sus conocimientos de medicina y a la fama de sus curaciones.
Finalmente pudo regresar a España después de atravesar América del Norte de mar a mar; pero, ansioso de nuevas aventuras, solicitó la plaza de gobernador de Río de la Plata. No tuvo suerte en su flamante destino, pues además de luchar contra los indios, tuvo que enfrentarse a las sublevaciónes  de los oficiales reales. Emprendió una expedición al Perú, pero se vio obligado a volver y seguidamente se le encarceló en Asunción.
El consejo de Indias le procesó, y fue desterrado a Orán. Pasados ocho años, le llegó el indulto y se le concedió la plaza de juez de Sevilla, ciudad en la que permaneció hasta su muerte







CIGÚENZA CANTABRIA ESPAÑA

Cigüenza (Cantabria)

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Para otros usos de este término, véase Cigüenza.
Iglesia de San Martín, en Cigüenza.
Cigüenza es una localidad del municipio de Alfoz de Lloredo (Cantabria, España). En el año 2008 contaba con una población de 89 habitantes (INE), distribuidos en dos barrios: la Iglesia y la Herrería. Esta localidad está situada a un kilómetros de la capital municipal, Novales, en un valle entre cerros. En el pasado, Cigüenza perteneció al ayuntamiento de Ruiloba y partido judicial de San Vicente de la Barquera. Celebra las fiestas de San Pantaleón (27 de julio) y de San Martín (11 de noviembre).
Según el cartulario de la Abadía de Santillana del Mar, la existencia de Cigüenza es comprobable desde al menos el año 1117.[1]
Destaca del lugar, la iglesia de San Martín de Tours, declarada Bien de interés cultural, con categoría de monumento, el 20 de abril de 1992.[2] Es una de las más destacadas construcciones del barroco en Cantabria. Fue consagrada en el año 1743, habiéndose erigido principalmente con las aportaciones de un indiano, don Juan Antonio de Tagle-Bracho,[3] conde de la Casa Tagle de Trasierra, que vivió y murió en Lima (Perú). Tiene dos torres de sillería que enmarcan una de las dos fachadas con las que cuenta el edificio. Ambas portadas tienen arcos de medio punto, frontones partidos y ventanas redondas.


    Excelente construcción de sillería que constituye uno de los monumentos más relevantes de la arquitectura barroca y el más representativo del arte colonial en nuestra región, ya que en ella está presente la influencia de la arquitectura mendicante peruana. Data de mediados del siglo XVIII -1743- y fue financiada fundamentalmente por D. Juan Antonio de Tagle Bracho, un indiano natural de Cigüenza que hizo fortuna en Perú.
      Se trata de una construcción con planta de cruz latina, con cúpula sobre el crucero y bóvedas de crucería en los tramos del ábside y de la nave. Lo más destacable es el gran desarrollo de la fachada occidental, la cual presenta dos macizas torres coronadas por pirámides de piedra y balaustrada, que enmarcan la portada principal. Esta presenta una exquisita labra en su arco y frontón, y se cobija con un gran arco de medio punto. Otra fachada similar se abre en el frontis meridional.
      D. Juan Antonio de Tagle Bracho (Cigüenza 1685-Lima 1750) fue quien concibió la idea y desembolsó las cantidades principales para la construcción de la nueva iglesia parroquial de Cigüenza. A través de cartas que escribía a su hermano, D. Francisco, cura del cercano pueblo de Toñanes, sabemos que D. Juan Antonio salió muy temprano de su lugar de nacimiento en dirección a América, a Perú concretamente, con la intención de hacer fortuna.
      Pese a algunas dificultades iniciales, llegó a ser Prior del Consulado de Lima, Caballero de Calatrava y primer Conde de la Casa Tagle de Trasierra. Todo ello le permitió tener una posición económica acomodada y plantearse el propósito de "construir algo grande, un palacio para Dios". Tras visitar la iglesia de las Capuchinas en Lima, concibió la realización de una copia en su pueblo natal, ya que consideraba que las dimensiones eran adecuadas a los pocos vecinos del lugar. Hizo tomar medidas, envió los planos originales y encargó a su hermano D. Francisco ocuparse de las gestiones para conseguir el terreno y el oportuno permiso del Cabildo de Santillana del Mar.
      La construcción parece que se inicia hacia 1748 y que en algo menos de veinte años está concluida. Pese a todo, el mecenas no pudo ver su obra acabada, ya que en 1750 la muerte le sorprende en Lima. No obstante, los trabajos se continuaron, gracias a los fondos aportados por su hermana, Doña Marta.


DETALLES DE LA IGLESIA DE SIGUENZA

Iglesia de Santiago de Sigüenza
Posteriormente esta influencia va a esparcirse por todo el obispado y aún más lejos en toda la provincia.
Catedral de Sigüenza
El proyecto original de la Catedral de Sigüenza data de mitad del siglo XII.
Portada a la nave del Evangelio de la Catedral de Sigüenza
Consistiría en un edificio plenamente románico de tres naves con cuatro tramos, con fachada rematada en dos torres, crucero bien señalado con sendas torres en sus extremos y cinco ábsides escalonados de planta semicircular.
Tras seculares reconstrucciones, los restos románicos son poco abundantes. Señalamos aquí la colección de canecillos y metopas de las cornisas, que suelen pasar desapercibidos si no disponemos de unos buenos prismáticos o un teleobjetivo.
Lo más notable y evidente para el visitante es la parte baja de la fachada occidental de principios del siglo XIII.

Lamentablemente, de las tres puertas, la central y meridional sufrieron el raspado y consiguiente eliminación de la decoración de sus arquivoltas.
Queda, sin embargo la de la nave del Evangelio.
Sus arquivoltas forman una superficie abocinada continua decorada con bandas de hojas rodeadas por entrelazos ovoides, cestería, grandes hojas rodeadas por sus tallos y banda ajedrezada.
Estas arquivoltas se sustentan mediante seis columnas anchas y otras tantas estrechas con capiteles vegetales deteriorados.
Arquivoltas de la portada a la nave del Evangelio de la Catedral de Sigüenza
Es evidente la relación de las puertas de la Catedral de Sigüenza (tanto estructuralmente como en su decoración) con las otras dos portadas románicas conservadas en la ciudad. Nos referimos a las de San Vicente y Santiago.
Portada de la iglesia de San Vicente de Sigüenza

San Martín de Cigüenza

Localidad: Cigüenza

Excelente construcción de sillería que constituye uno de los monumentos más relevantes de la arquitectura barroca y el más representativo del arte colonial en nuestra región, ya que en ella está presente la influencia de la arquitectura mendicante peruana. Data de mediados del siglo XVIII -1743- y fue financiada fundamentalmente por D. Juan Antonio de Tagle Bracho, un indiano natural de Cigüenza que hizo fortuna en Perú.

Se trata de una construcción con planta de cruz latina, con cúpula sobre el crucero y bóvedas de crucería en los tramos del ábside y de la nave. Lo más destacable es el gran desarrollo de la fachada occidental, la cual presenta dos macizas torres coronadas por pirámides de piedra y balaustrada, que enmarcan la portada principal. Esta presenta una exquisita labra en su arco y frontón, y se cobija con un gran arco de medio punto. Otra fachada similar se abre en el frontis meridional.

D. Juan Antonio de Tagle Bracho (Cigüenza 1685-Lima 1750) fue quien concibió la idea y desembolsó las cantidades principales para la construcción de la nueva iglesia parroquial de Cigüenza. A través de cartas que escribía a su hermano, D. Francisco, cura del cercano pueblo de Toñanes, sabemos que D. Juan Antonio salió muy temprano de su lugar de nacimiento en dirección a América, a Perú concretamente, con la intención de hacer fortuna.

Pese a algunas dificultades iniciales, llegó a ser Prior del Consulado de Lima, Caballero de Calatrava y primer Conde de la Casa Tagle de Trasierra. Todo ello le permitió tener una posición económica acomodada y plantearse el propósito de "construir algo grande, un palacio para Dios". Tras visitar la iglesia de las Capuchinas en Lima, concibió la realización de una copia en su pueblo natal, ya que consideraba que las dimensiones eran adecuadas a los pocos vecinos del lugar. Hizo tomar medidas, envió los planos originales y encargó a su hermano D. Francisco ocuparse de las gestiones para conseguir el terreno y el oportuno permiso del Cabildo de Santillana del Mar.

La construcción parece que se inicia hacia 1748 y que en algo menos de veinte años está concluida. Pese a todo, el mecenas no pudo ver su obra acabada, ya que en 1750 la muerte le sorprende en Lima. No obstante, los trabajos se continuaron, gracias a los fondos aportados por su hermana, Doña Marta.

Interiormente el templo es austero, aunque deben destacarse tres retablos del siglo XVIII, pertenecientes al estilo rococó o barroco decorativo, y el retrato del fundador.

 

TRIBUS DE URUGUAY II

Se conoce que existían diversos agrupamientos que pueden considerarse de carácter tribal, localizados en diversas zonas del territorio antes mencionado:
    Los Guaraníes - que al parecer formaban el tronco originario - habitaban las zonas semiselváticas de lo que hoy es el Paraguay; aunque al llegar los españoles los había en la zona del norte el actual Uruguay, del actual Estado brasileño de Río Grande del Sur y la región de la actual Provincia de Buenos Aires.
    Otra tribu, los Guyanás ocupaban los territorios comprendidos entre la laguna De los Patos, y el sur del Río Uruguay a partir de sus fuentes, hasta el cauce curvado hacia el norte y el oeste de su afluente el Río Ibicuy; en el sur del Brasil, hacia donde parecen haber sido desplazados por migraciones guaraníes provenientes del oeste.

Propiamente en el actual territorio uruguayo se encontraban la tribu de los Chanás, sobre la costa del Río de la Plata y siguiendo el curso del río Paraná en la actual mesopotamia argentina. En el territorio actual del Uruguay, habitaban ambas costas del Río Uruguay en su curso inferior, el delta del Río Negro, y costas del Río de la Plata.
Fronterizos con ellos hacia el norte, el principal grupo indígena que poblaba ese territorio este de la mesopotamia argentina a ambos lados del Río Uruguay, eran los Charrúas que dentro de actual territorio uruguayo ocupaban el área al norte y al sur del Río Negro, y se acercaban a la costa en el actual Departamento de Rocha. La costa argentina del Río Uruguay al norte de la desembocadura del Río Negro, la ocupaban los Minuanes. La zona de los actuales Departamentos de Río Negro y Durazno era ocupada por la tribu de los Yaros; en tanto que los Bohanes ocupaban aproximadamente los Departamentos de Paysandú y Salto, y los Guenoas la zona de los Departamentos de Tacuarembó, Treinta y Tres y Cerro Largo.
Se considera de tanto los yaros, como los guenoas, bohanes y minuanes eran grupos de los propios charrúas. Lo cierto es que hacia la iniciación de la época colonial habían quedado prácticamente confundidos con ellos; del mismo modo que en los primeros tiempos de la colonización, empujados por los colonos entre otros motivos, se fueron desplazando continuamente de sus asentamientos originarios y por lo mismo confundiéndose cada vez más, por lo que usualmente se les ha designado genéricamente como charrúas.

Hernando Arias de Saavedra desembarcara allí unos cuantos ejemplares de ganado vacuno, para dejar que se reprodujera espontáneamente.Ir al principioMontevideo, lo que determinó que los indios se alejaran de la costa, hacia el norte; absorbiendo y extinguiendo a las poblaciones de los yaros y los bohanes.
Los Guaraníes
Los pueblos guaraníes eran numerosos en la época precolombina, y ocupaban un área extensa, en el norte del río Uruguay, actuales zonas de la Provincia de Sante Fé Misiones y Chaco (Rca. Argentina), Paraguay y sur del Brasil (Río Grande del Sur, aproximadamente); y también territorios costeros de la orilla sur del Río de la Plata y del Océano Atlántico.
Eran comparativamente más adelantados que los demás indígenas del oriente sudamericano, habiendo alcanzado a realizar algunos cultivos rudimentarios - nada cercano a la agricultura del maíz de los incas peruanos - a confeccionar mejores utensilios, acondicionar las pieles y cueros, a hilar y tejer algunas fibras como probablemente el algodón, y a navegar habilmente los ríos y lagunas. También criaban algunos animales de utilidad alimenticia; y en sus aldeas existió cierto principio de división del trabajo, especialmente en las habilidades artesanales.
De los pueblos indígenas de esta parte del continente, son los que han dejado más huellas hasta los tiempos actuales, especialmente en nombres de lugares; y en el idioma guaraní que sigue siendo utilizado ampliamente en el Paraguay, conjuntamente con el español. También hay muchos resabios de ese idioma en el habla del sur del Brasil, especialmente en el interior.
    • Eran cultivadores, vivían en aldeas
    • Utilizaban como instrumentos de labranza azadas y palos
    • Cultivaban maíz, trigo y calabazas
    • Domesticaban animales e hilaban el algodón
    • Colocaban sus muertos en urnas de cerámica
    • Creían en un ser superior, al cual llamaban “Tupá”; y practicaban la antropofagia ritual



Los Charrúas
Provenientes al parecer de la zona pampeana, ocupaban un área cercana al Río de la Plata, actuales Departamentos de Rocha, Maldonado y Montevideo, aproximadamente; en tanto que en la costa de los actuales Departamentos de San José y Colonia estaban los chanás, provenientes del mismo tronco étnico. Por el oeste lindaban con los territorios ocupados por los yaros; pero hacia el norte se encontraban separados por una vasta zona desploblada, de los asentamientos más avanzados de los guaraníes que ocupaban el actual territorio sur del Brasil, hacia la cual fueron desplazándose progresivamente a medida que avanzaba la colonización y también como consecuencia de diversos movimientos militares durante la época revolucionaria.
Originariamente muy belicosos, se les atribuye haber dado muerte al navegante español Juan Díaz de Solís, cuando desembarcara sobre la costa en el viaje que comandaba, y que produjo el descubrimiento del Río de la Plata. Destruyeron todos los primeros establecimientos de los colonos, generalmente de construcción ligera; lo que produjo en buena medida que el territorio al oriente del Río Uruguay fuera dejado yermo por los colonizadores españoles afincados en Buenos Aires; y que solamente
Por eso mismo, el territorio por el cual vagaban los charrúas no fue atendido, hasta que los portugueses fundaron la Colonia del Sacramento, llevando a que se decidiera construir una posición muy fortificada en la bahía de

Posteriormente, con el progresivo asentamiento de colonos y el desarrollo de “estancias” ganaderas cada vez más hacia el norte, las poblaciones indígenas más rudas — que no se integraban en las actividades ganaderas ni se mestizaban — se mantuvieron en gran medida dentro de los altamente despoblados territorios; depredando los ganados y a menudo agrediendo a los pocos colonos. Lo que llevó a la constitución en Montevideo del Cuerpo de Blandengues para combatirlos — en el cual se creó un “batallón de pardos y mulatos” integrado por esclavos liberados, y mestizos de diversos orígenes.
Según parece, eran de fuerte complexión física, siendo su talla algo superior a la media de los españoles; generalmente delgados, y con un color de piel muy oscuro, ojos negros, y al parecer estaban dotados de excelente sensibilidad visual y auditiva. No tenían barbas aunque sus cabellos eran muy negros, aún en los ancianos, se mantenían espesos no obstante la edad; y los llevaban muy largos ya que no los cortaban, aunque solían atarlos con alguna especie de cordel, adornándolos con plumas, como también usaban vincha.
Su organización social era en grupos tribales, compuestos de una decena de familias, o poco más; y tenían un jefe o cacique, cuya principal función era dirigirlos en combate. Sus alojamientos consistían en simples tolderías, que construían con un armazón hecha con algunas ramas verdes de árboles, que curvaban hincando en tierra ambos extremos, cruzando unas con otras y colocando sobre ellas cueros de vaca, a donde penetraban por un escaso agujero. Normalmente iban desnudos, aunque en épocas de frío vestían algún cuero al que hacían un agujero para pasar la cabeza (antecedente del “poncho” gaucho); y solamente en los últimos tiempos usaron algunas telas obtenidas de los colonos. Carecían de todo aseo o costumbre de bañarse, por lo que exhalaban un verdadero tufo.
Considerando que casi todos los elementos de que se servían en la época de la colonización, provenían del ganado introducido por los españoles, es de suponer que antes de su llegada su cultura y condiciones de vida hubieron de ser totalmente primitivas.
Los caracteres principales de su grado de desarrollo pueden resumirse así:
    • Formaban grupos de cazadores, recolectores y “pescadores”
    • Usaban como armas el arco, flechas, boleadoras y “rompe-cabezas”
    • Practicaban un comercio primitivo
    • Se agrupaban en familias y tribus
    • No conocían la propiedad individual
    • Tenían una división del trabajo por sexo y por edad
    • Habitaban viviendas de juncos, ramas y cueros
    • Reconocían la autoridad de un jefe o cacique, especialmente en el combate
    • Usaban una vestimenta primaria, el “quillapi”
    • Tenían creencias muy primitivas:
      • el espíritu maligno “gualicho”
      • en una vida de ultratumba, por lo que hacían enterramientos colectivos, los “cerritos de indios”
      • Se practicaban mutilaciones en señal de duelo.
A estar a los relatos de Félix de Azara —- escritor naturalista español que estuvo en Montevideo a partir de 1781 y que siendo ingeniero de tierras fue auxiliar de Artigas en sus actividades como Capitán de los Blandengues — en su libro “Viajes por la América meridional”, su comportamiento cultural era muy tosco, sin que tuvieran una religión o adoraran alguna fuerza de la naturaleza; ni practicaran danzas o cantos. Sus gestos eran monocordes, sin que siquiera expresaran alegría con risas.
Hablaban una lengua particular, aunque derivada del guaraní; de sonidos sumamente guturales, que pronunciaban moviendo escasamente los labios y empleando preferentemente la garganta y la nariz.
Habían aprendido a cabalgar “en pelo” con habilidad y lo hacían armados con una larga lanza de caña tacuara que podía alcanzar a una longitud de unos 3 metros, en cuyo extremo solían colocar un elemento afilado, hecho con planchuelas de hierro, que al parecer habían obtenido en tratos con los incursores portugueses que venían desde el Brasil. También usaban flechas cortas que llevaban reunidas y colgadas a su espalda.
Generalmente rastreaban las partidas de milicianos españoles que se adentaban en el territorio, permaneciendo siempre en sus cercanías; aunque raramente les presentaban combate. Cuando lo hacían, atacaban al galope de sus cabalgaduras, profiriendo fuertes gritos y matando a todos los hombres, para conservar como prisioneros solamente las mujeres y los niños, a quienes integraban en su grupo. Esta práctica dió motivo al argumento de una de las obras más valiosas de nuestra literatura, el poema “Tabaré” de Zorrilla de San Martín.

LOS CHARRUAS URUGUAY

Historia
Guerrero charrúa pintado por Jean-Baptiste Debret.
Los charrúas opusieron tenaz resistencia a la colonización española, siendo el primer episodio conocido la muerte de Juan Díaz de Solís durante su descubrimiento del Río de la Plata, aunque, según los cronistas españoles, Solís padeció ante una "tribu antropófaga". Dado que la antropofagia es prácticamente desconocida en la etnia charrúa, los historiadores suponen que la muerte de Solís puede haberse debido a un grupo de linaje amazónico que se encontraba en ese entonces merodeando las riberas platenses, sin embargo tradicionalmente se ha atribuido a los charrúas este hecho.
El cronista de la expedición del adelantado Pedro de Mendoza, Ulrico Schmidl, describió a los charrúas en su obra "Viaje al Río de la Plata" llamándolos zechuruass:
Así pues, con el favor de Dios llegamos al Río de la Plata el año 1535. Allí nos encontramos con un pueblo de indios llamados zechuruass que constaba como de unos 2.000 hombres, y que no tenían más de comer que pescado y carne. Estos al llegar nosotros, habían abandonado el pueblo huyendo con mujeres e hijos, de suerte que no pudimos dar con ellos. Esta nación de indios se anda en cueros vivos, mientras que sus mujeres se tapan las vergüenzas con un paño de algodón que les cubre desde el ombligo hasta la rodilla.
A mediados del siglo XVIII fueron fuertemente diezmados en la campaña punitiva llevada a cabo por José de Andonaegui. En 1702 se enfrentaron a 2.000 guaraníes en la batalla del Yi siendo vencidos,[5] sufriendo 300 muertes y 500 prisioneros, mayoría mujeres y niños. Los charrúas tenían solo 200 guerreros con los que hacerles frente.[6] [7] En los años siguientes unos 4.000 guaraníes de las misiones jesuitas se pusieron bajo el dominio de los españoles para atacar a los charrúas.[5]
En 1715 la expedición del teniente García de Piedrabuena menciona que encontró sobre el arroyo Calá en Entre Ríos, 25 toldos de yaros y bohanes. En noviembre de 1749 el teniente de gobernador de la ciudad de Santa Fe, Francisco Antonio de Vera Mujica aprehendió 339 charrúas que habían escapado del territorio uruguayo, entre ellos los caciques Maigualen, Gleubilbe y Dóienalnaegc, que fueron trasladados a las cercanías del río Salado en Santa Fe, dando origen al pueblo de "Nuestra Señora de la Concepción de Cayastá" fundado el 17 de septiembre de 1750 en el lugar donde estuvo situada la primitiva ciudad de Santa Fe (Santa Fe de Luyando) y la efímera reducción de "San Francisco Javier de los mocovíes" en 1743. Otra expedición de Vera Mujica en enero de 1752 sobre la provincia de Entre Ríos, tomó prisioneros a 53 charrúas que fueron repartidos entre los expedicionarios para su servidumbre. La reducción de Nuestra Señora de la Concepción de Cayastá desapareció hacia 1820.
En las sucesivas campañas de los gobernadores de Buenos Aires para "civilizar" a la Banda Oriental se produjeron combates con los indígenas. Las expediciones de Juan Ortiz de Zárate, Juan de Garay y Hernandarias se batieron sucesivamente con indígenas, provocando cientos de muertos. Las fundaciones de Colonia del Sacramento y de Montevideo también fueron motivo de conflicto con los indígenas, ahondando la mortandad. La Guerra Guaranítica, entre 1754 y 1756, donde españoles y portugueses se unieron para combatir al "infiel", tuvo efectos devastadores. Incluso hacia finales del siglo XVIII, los Blandengues españoles iniciaron una campaña denominada como "guerra charrúa", donde participó el entonces sargento mayor José Artigas. El 4 de octubre de 1800 el virrey Avilés envió al capitán Jorge Pacheco a expedicionar contra los charrúas ubicados en el noroeste del actual Uruguay. Pacheco realizó 3 expediciones y fundó Belén el 16 de junio de 1801.
Pocos años después, muchos indígenas pelearían en los ejércitos independentistas de Artigas, Juan Antonio Lavalleja, Manuel Oribe y Fructuoso Rivera. Además de las acciones bélicas, las enfermedades europeas como la gripe, la viruela y la sífilis diezmaron durante siglos a poblaciones indefensas.[8]

[editar] La matanza de Salsipuedes

Artículo principal: Matanza del Salsipuedes
El 11 de abril de 1831, en Puntas del Queguay, se dio a lugar la matanza conocida como Matanza de Salsipuedes. A orillas del arroyo Salsipuedes, entre Tacuarembó y Río Negro, tenía su cuartel general el presidente Fructuoso Rivera. Rivera convocó a los principales caciques charrúas, llamados Polidoro, Rondeau, Brown, Juan Pedro y Venado, junto con todas sus tribus, a una reunión diciéndoles que el Ejército los necesitaba para cuidar las fronteras del Estado. Según los relatos, agasajados y emborrachados, fueron atacados por una tropa de 1.200 hombres al mando de Bernabé Rivera. Se dice que el propio Rivera dio la señal de iniciar el ataque, haciendo fuego sobre el cacique Venado, tras pedirle que le entregara su cuchillo para picar tabaco.
El saldo según la historiografía oficial fue de 40 indios muertos y 300 prisioneros, de los cuales algunos lograron huir siendo perseguidos por Bernabé Rivera. Entre las tropas hubo 9 heridos y un muerto.
La persecución de los charrúas no se agotó en la matanza de Salsipuedes. Bernabé Rivera, en particular, tuvo un especial empeño en encontrar y exterminar a los que lograron escapar. El 17 de agosto de 1831 sorprendió en Mataojo, cerca de la desembocadura del Río Arapey, a un grupo de charrúas comandado por los caciques El Adivino y Juan Pedro, a los que atacó saldándose el episodio con 15 muertos y más de 80 prisioneros. Informó que habían conseguido escapar 18 hombres, entre ellos, el cacique Polidoro, único cacique sobreviviente. El 16 de junio de 1832 localizó a un grupo de charrúas en una hondonada llamada Yacaré-Cururú. En una emboscada, los charrúas mataron a Bernabé, a dos oficiales y a nueve soldados.
De acuerdo con el profesor Lincoln Maiztegui Casas, "la desaparición de los charrúas fue un proceso paulatino que llevó más de 200 años y que se generó a partir de la ocupación del territorio por europeos". Según Maiztegui, los guaraníes se adaptaron y los charrúas no y, por ello, fueron gradualmente extinguiéndose. Miles murieron, otros miles huyeron al noroeste a Brasil, otros miles se quedaron como siervos y se mestizaron con los blancos perdiendo su cultura. La príncipal justificación de la élite criolla era el supuesto intento de "civilizar" a los indios, "mejorar" la raza uruguaya y evitar el abigeato. El país tenía un importante número de ganado vacuno y equino constantemente amenazado de robo por parte de los indígenas. A fines del siglo XIX quedaban poco más de 1.000 charruas "puros" en Uruguay.
Actualmente se calcula que en Uruguay, Brasil y Argentina hay entre 160.000 y 300.000 descendientes de charrúas, todos ellos mestizos. Un grupo de éstos lleva adelante un proceso de recuperación de su identidad indígena, especialmente en Entre Ríos, donde se han restablecido seis comunidades charrúas.

[editar] Origen del nombre Charrúa

Tras el vocablo "Charrúa" se han postulado diferentes versiones de su origen, la mayoría de ellos despectivos: “los arrebatados”, “los destructores”, “los jaguares”, “los mutilados” y otros un poco más románticos como “los acuáticos” o “los pintados”. Lo cierto es que epítetos no faltaron por parte de los extranjeros, respecto a cómo identificarlos. Sin embargo, nada se sabe aún respecto a cómo se autodenominaban los integrantes de esta familia nativa.
El antropólogo Daniel Vidart realizó, en 2001, un análisis etimológico del término "Charrúa", del que hasta ese momento no se conocía su origen. Según Vidart, "charrúa" es una palabra del gallego, que designa unas máscaras de madera usadas como disfraz. El origen de estas máscaras se remontaría a la prehistoria, probablemente para ser usadas en fiestas populares, como el carnaval. Quienes usaban en Galicia estas máscaras llamadas charrúas, se disfrazaban y pintaban de manera llamativa, mientras gesticulaban con cierta agresividad.
La colorida vestimenta de los indígenas que los europeos invadieron en las costas del Río de la Plata, así como su rostros pintados a modo de máscaras junto a extraños gestos, rememoraron en los navegantes españoles a aquellos gallegos que se disfrazaban en sus fiestas con sus máscaras denominadas charrúas. En poco tiempo el término se popularizó y fue adoptado de ahí en más hasta nuestros días.
El primer documento que aparece identificando a la nación Charrúa son los escritos del expedicionario andaluz Diego García de Moguer que, en 1527, les llamó "Charruases". Luego, en 1536, Ulrico Schmidl, militar alemán integrante de la expedición de Pedro de Mendoza, los llamó "Zechuruass". La tercera mención fue la del sacerdote español de origen extremeño, Martín del Barco Centenera, que en los apuntes que realizó en 1573 para su futuro poema épico "La Argentina o La conquista del Río de la Plata" publicado en 1602 utilizó el nombre "Charruaes", similar al que

LAS DISTINTA ETNIAS INDIGENAS EN EL RÍO DE LA PLATA

martes, 15 de noviembre de 2011

LA ESCOLOPENDRA ¿SABES QUE ES?

Este animal forma parte de los miriápodos, nombre que significa "diez mil patas". La pequeña escolopendra rehúye la luz y acostumbraa esconderse debajo de hojas y piedras.
A la escopendra se la denomina normalmente cien pies. En realidad, sólo posee 21 pares de patas, que la permiten arrastrarse para cazar por la noche o escapar del peligro. Con el último par de patas aprisiona a sus víctimas (insectos, arañas, gusanos) al tiempo que enrosca su cuerpo alrededor de ellos y les inocula un veneno que las paraliza, La mordedura de los escolopendos es peligrosa para el hombre. En general, miden entre 10 y 15 centímetros; sin embargo, las especies que pueblan América del Sur alcanzan 20 o 30 centímetros


lunes, 14 de noviembre de 2011

CAMALEÑO LIEBANA CANTABRIA ESPAÑA

Camaleño





Camaleño
Bandera de Camaleño
Bandera
Escudo de Camaleño
Escudo
Camaleño
Camaleño
Ubicación de Camaleño en España.
Camaleño
Camaleño
Ubicación de Camaleño en Cantabria.
PaísFlag of Spain.svg España
• Com. autónomaFlag of Cantabria.svg Cantabria
• ProvinciaFlag of Cantabria.svg Cantabria
• ComarcaLiébana
• Partido judicialSan Vicente de la Barquera
Ubicación43°9′7″N 4°41′32″O / 43.15194, -4.69222Coordenadas: 43°9′7″N 4°41′32″O / 43.15194, -4.69222 (mapa)
• Altitud400 msnm
Superficie161,1 km²
Núcleos de
población
Areños, Argüébanes, Bárcena, Baró, Beares, Besoy, Bodia, Brez, Camaleño, Congarna, Cosgaya, Enterría, Espinama, La Frecha, Fuente Dé, Las Ilces, Lon, Los Llanos, Llaves, Mieses, Mogrovejo, La Molina, Pembes, Pido, Quintana, Redo, San Pelayo, Santo Toribio, Sebrango, Tanarrio, Treviño, Turieno y Vallejo
Población1.050 hab. (2010)
• Densidad6,52 hab./km²
Alcalde (2007)Juan Manuel Guerra García (PRC)
Sitio webAyunt. de Camaleño

Los Picos de Europa desde Camaleño.

Vista de los Picos.
Camaleño es un municipio situado en el extremo más occidental de la comunidad autónoma de Cantabria (España), en la comarca de Liébana. Sus límites son: al sur con Vega de Liébana, al este con Potes, al norte y este con Cillórigo de Liébana, al noroeste con el municipio asturiano de Cabrales y al oeste con los municipios leoneses de Posada de Valdeón y Boca de Huérgano. Ocupa el valle del mismo nombre, conocido igualmente como Valdebaró.
Las actividades económicas principales de Camaleño son la ganadería, la agricultura y también el sector servicios debido a la gran cantidad de visitantes que esta zona recibe gracias a su situación en el Parque nacional de los Picos de Europa, a su gastronomía y a su patrimonio artístico, entre otros atractivos.
De la actividad ganadera se obtienen los Quesucos de Liébana con Denominación de Origen y para la fabricación de orujo lebaniego se recolecta del puerto, en los puertos de Áliva (Picos de Europa) a donde se sube en el popular teleférico de Fuente Dé.
Cabe destacar que Camaleño alberga al Monasterio de Santo Toribio de Liébana, uno de los cinco lugares santos de la cristiandad; es decir, es una Ciudad Santa, ya que cobija lo que la tradición católica considera el mayor trozo de la cruz de Jesucristo.
El patrimonio natural, como ya se ha comentado, tiene como gran protagonista a los Picos de Europa, pero el municipio también es recorrido por el río Deva, que nace en dicho macizo montañoso y recolecta las aguas de varios afluentes a su paso por Camaleño.


AYUNTAMIENTO DE CAMALEÑOFUENTE DE
PATRIMONIO
Al pie de los Picos de Europa se en- cuentra el enclave de Fuente Dé.

Camaleño posee un excepcio- nal patrimonio del que destaca- mos, en lo religioso, el monas- terio de Santo Toribio de Liéba- na y en lo civil a la aldea de Mogrovejo, que fue declarada conjunto histórico.
NOTICIAS DE CAMALEÑO
Conoce los hermosos pueblecitos de montaña o los Puertos de Aliva a través de estas rutas,