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miércoles, 16 de noviembre de 2011

CIGÚENZA CANTABRIA ESPAÑA

Cigüenza (Cantabria)

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Para otros usos de este término, véase Cigüenza.
Iglesia de San Martín, en Cigüenza.
Cigüenza es una localidad del municipio de Alfoz de Lloredo (Cantabria, España). En el año 2008 contaba con una población de 89 habitantes (INE), distribuidos en dos barrios: la Iglesia y la Herrería. Esta localidad está situada a un kilómetros de la capital municipal, Novales, en un valle entre cerros. En el pasado, Cigüenza perteneció al ayuntamiento de Ruiloba y partido judicial de San Vicente de la Barquera. Celebra las fiestas de San Pantaleón (27 de julio) y de San Martín (11 de noviembre).
Según el cartulario de la Abadía de Santillana del Mar, la existencia de Cigüenza es comprobable desde al menos el año 1117.[1]
Destaca del lugar, la iglesia de San Martín de Tours, declarada Bien de interés cultural, con categoría de monumento, el 20 de abril de 1992.[2] Es una de las más destacadas construcciones del barroco en Cantabria. Fue consagrada en el año 1743, habiéndose erigido principalmente con las aportaciones de un indiano, don Juan Antonio de Tagle-Bracho,[3] conde de la Casa Tagle de Trasierra, que vivió y murió en Lima (Perú). Tiene dos torres de sillería que enmarcan una de las dos fachadas con las que cuenta el edificio. Ambas portadas tienen arcos de medio punto, frontones partidos y ventanas redondas.


    Excelente construcción de sillería que constituye uno de los monumentos más relevantes de la arquitectura barroca y el más representativo del arte colonial en nuestra región, ya que en ella está presente la influencia de la arquitectura mendicante peruana. Data de mediados del siglo XVIII -1743- y fue financiada fundamentalmente por D. Juan Antonio de Tagle Bracho, un indiano natural de Cigüenza que hizo fortuna en Perú.
      Se trata de una construcción con planta de cruz latina, con cúpula sobre el crucero y bóvedas de crucería en los tramos del ábside y de la nave. Lo más destacable es el gran desarrollo de la fachada occidental, la cual presenta dos macizas torres coronadas por pirámides de piedra y balaustrada, que enmarcan la portada principal. Esta presenta una exquisita labra en su arco y frontón, y se cobija con un gran arco de medio punto. Otra fachada similar se abre en el frontis meridional.
      D. Juan Antonio de Tagle Bracho (Cigüenza 1685-Lima 1750) fue quien concibió la idea y desembolsó las cantidades principales para la construcción de la nueva iglesia parroquial de Cigüenza. A través de cartas que escribía a su hermano, D. Francisco, cura del cercano pueblo de Toñanes, sabemos que D. Juan Antonio salió muy temprano de su lugar de nacimiento en dirección a América, a Perú concretamente, con la intención de hacer fortuna.
      Pese a algunas dificultades iniciales, llegó a ser Prior del Consulado de Lima, Caballero de Calatrava y primer Conde de la Casa Tagle de Trasierra. Todo ello le permitió tener una posición económica acomodada y plantearse el propósito de "construir algo grande, un palacio para Dios". Tras visitar la iglesia de las Capuchinas en Lima, concibió la realización de una copia en su pueblo natal, ya que consideraba que las dimensiones eran adecuadas a los pocos vecinos del lugar. Hizo tomar medidas, envió los planos originales y encargó a su hermano D. Francisco ocuparse de las gestiones para conseguir el terreno y el oportuno permiso del Cabildo de Santillana del Mar.
      La construcción parece que se inicia hacia 1748 y que en algo menos de veinte años está concluida. Pese a todo, el mecenas no pudo ver su obra acabada, ya que en 1750 la muerte le sorprende en Lima. No obstante, los trabajos se continuaron, gracias a los fondos aportados por su hermana, Doña Marta.


DETALLES DE LA IGLESIA DE SIGUENZA

Iglesia de Santiago de Sigüenza
Posteriormente esta influencia va a esparcirse por todo el obispado y aún más lejos en toda la provincia.
Catedral de Sigüenza
El proyecto original de la Catedral de Sigüenza data de mitad del siglo XII.
Portada a la nave del Evangelio de la Catedral de Sigüenza
Consistiría en un edificio plenamente románico de tres naves con cuatro tramos, con fachada rematada en dos torres, crucero bien señalado con sendas torres en sus extremos y cinco ábsides escalonados de planta semicircular.
Tras seculares reconstrucciones, los restos románicos son poco abundantes. Señalamos aquí la colección de canecillos y metopas de las cornisas, que suelen pasar desapercibidos si no disponemos de unos buenos prismáticos o un teleobjetivo.
Lo más notable y evidente para el visitante es la parte baja de la fachada occidental de principios del siglo XIII.

Lamentablemente, de las tres puertas, la central y meridional sufrieron el raspado y consiguiente eliminación de la decoración de sus arquivoltas.
Queda, sin embargo la de la nave del Evangelio.
Sus arquivoltas forman una superficie abocinada continua decorada con bandas de hojas rodeadas por entrelazos ovoides, cestería, grandes hojas rodeadas por sus tallos y banda ajedrezada.
Estas arquivoltas se sustentan mediante seis columnas anchas y otras tantas estrechas con capiteles vegetales deteriorados.
Arquivoltas de la portada a la nave del Evangelio de la Catedral de Sigüenza
Es evidente la relación de las puertas de la Catedral de Sigüenza (tanto estructuralmente como en su decoración) con las otras dos portadas románicas conservadas en la ciudad. Nos referimos a las de San Vicente y Santiago.
Portada de la iglesia de San Vicente de Sigüenza

San Martín de Cigüenza

Localidad: Cigüenza

Excelente construcción de sillería que constituye uno de los monumentos más relevantes de la arquitectura barroca y el más representativo del arte colonial en nuestra región, ya que en ella está presente la influencia de la arquitectura mendicante peruana. Data de mediados del siglo XVIII -1743- y fue financiada fundamentalmente por D. Juan Antonio de Tagle Bracho, un indiano natural de Cigüenza que hizo fortuna en Perú.

Se trata de una construcción con planta de cruz latina, con cúpula sobre el crucero y bóvedas de crucería en los tramos del ábside y de la nave. Lo más destacable es el gran desarrollo de la fachada occidental, la cual presenta dos macizas torres coronadas por pirámides de piedra y balaustrada, que enmarcan la portada principal. Esta presenta una exquisita labra en su arco y frontón, y se cobija con un gran arco de medio punto. Otra fachada similar se abre en el frontis meridional.

D. Juan Antonio de Tagle Bracho (Cigüenza 1685-Lima 1750) fue quien concibió la idea y desembolsó las cantidades principales para la construcción de la nueva iglesia parroquial de Cigüenza. A través de cartas que escribía a su hermano, D. Francisco, cura del cercano pueblo de Toñanes, sabemos que D. Juan Antonio salió muy temprano de su lugar de nacimiento en dirección a América, a Perú concretamente, con la intención de hacer fortuna.

Pese a algunas dificultades iniciales, llegó a ser Prior del Consulado de Lima, Caballero de Calatrava y primer Conde de la Casa Tagle de Trasierra. Todo ello le permitió tener una posición económica acomodada y plantearse el propósito de "construir algo grande, un palacio para Dios". Tras visitar la iglesia de las Capuchinas en Lima, concibió la realización de una copia en su pueblo natal, ya que consideraba que las dimensiones eran adecuadas a los pocos vecinos del lugar. Hizo tomar medidas, envió los planos originales y encargó a su hermano D. Francisco ocuparse de las gestiones para conseguir el terreno y el oportuno permiso del Cabildo de Santillana del Mar.

La construcción parece que se inicia hacia 1748 y que en algo menos de veinte años está concluida. Pese a todo, el mecenas no pudo ver su obra acabada, ya que en 1750 la muerte le sorprende en Lima. No obstante, los trabajos se continuaron, gracias a los fondos aportados por su hermana, Doña Marta.

Interiormente el templo es austero, aunque deben destacarse tres retablos del siglo XVIII, pertenecientes al estilo rococó o barroco decorativo, y el retrato del fundador.

 

1 comentario:

  1. Mañanas hermosisimas, sobre un paisaje de infinitos verdes, el sol ilumina cada rincón, jugando su luz con las copas de los árboles, que cual pinceles se elevan hacia el cielo, como si quisieran decorar las nubes con toda la gama de colores que ofrece este bonito pueblo, donde se respira un silencio, y un remanso de paz

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