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jueves, 17 de abril de 2014

Mañana de teatro en el Concha Espina Torrelavega Cantabria trabajo del taller de prensa caligrama





Mañana de teatro
Cía. Ron La Lá                                     
Desde el taller de prensa de la escuela de adultos Caligrama, se nos dio la oportunidad de ir al teatro. Era a las 12 de la mañana.
La compañía esta formada por un quinteto, aunque aquí solo vinieron tres. Se hacen llamar Ron La Lá.
El Teatro Concha Espina estaba hasta la bandera, ya que acudían chicos de todos los institutos y colegios de Torrelavega. Daba gusto ver tanta chavalería y con ellos nosotras, alumnas dela escuela de adultos, vamos las abuelas, ocupábamos dos filas nada más.
La obra puesta en escena se titulaba, Siglo de Oro siglo de ahora, donde se entremezclan los diálogos de Shakespeare y Cervantes. 
Estos actores dominan la expresión corporal, la música, canto y el espacio del escenario como nadie, dejándote sin palabras pero sí con carcajadas.
Con su buen hacer te meten en la obra, a bases de entremeses van combinando diálogos, música, cantos y actos corporales, siendo divertida, locuaz y también un poco mordaz.
Estas piezas cómicas te meten en el teatro clásico jugando a la vez con lo contemporáneo, transmitiendo una alegría pegadiza.
Pasamos una hora estupenda, participando de unas representaciones diferentes al huso, La chavalería estaba encantada enfatizando con cada uno de los entremeses.
Terminaron su representación con una oda al s. de oro y al de ahora, donde llegabas a la conclusión que no son muy distintos.
Salimos de allí, con una gran sonrisa que nos duró todo el día.
Damos las gracias a esta compañía que representó su obra para el alumnado derrochando energía y buen hacer.
A.R.G.

¿QUE HARIAS SI NO TUVIERAS MIEDO? trabajo del taller de caligrama







¿Qué harías si no tuvieses miedo?

Si no tuviese miedo viviría más feliz.
Si no tuviese miedo me libraría de todo aquello que no me gusta. Buscaría mi camino sin mirar hacia atrás, pues ya no tendría miedo.
Haría todo aquello que ahora no hago por temor a fracasar, a no gustar  en mis decisiones, a no estar a la altura de los demás. Me saltaría esas reglas que nos imponen  y que en muchos casos son injustas.
Si no tuviese miedo sería menos vulnerable, más fuerte, me quitaría la coraza que me protege de aquellos que quieren hacerme daño, abriría mi corazón sin temor a ser juzgada.
Si no tuviese miedo haría una maleta pero no me la llevaría, pues en ella encerraría todos mis miedos. Solo llevaría una mochila y me echaría al camino, ese camino que sería más humano, alegre, divertido y muy liviano, pues no tendría miedos con los que cargar.
Y como no tengo miedo estoy recorriendo ese camino.
A.R.G.

sábado, 12 de abril de 2014

RECUERDOS poesia





Recuerdos

¿Donde estás atardecer?. 
¿donde tus colores se van?
que mi retina no puede 
retener.
Ayer colores alegres,
 y un rojo atardecer.
Hoy todo es oscuridad.
Los colores de ayer
no están.
¿Donde estás atardecer?,
vuelve a pintar esos
colores de ayer.
Para que mi nueva 
vida sea dulce otra vez.
No te vayas atardecer.

A.R-G

jueves, 10 de abril de 2014

El Oido y la música









El oído y la música

A través de la música nuestro cuerpo y mente se funden en un estado puro. Es el oído el vehículo que la transporta, perpetrando una armonía entre el cuerpo y los sentidos. Sus notas van desgranándose en un equilibrio de proporciones fantásticas, llegando a un estado de catarsis emocional, fluyendo por cada poro de nuestro cuerpo.
La música ha acompañado al ser humano desde la era primitiva. El ruido y los acordes que salían de aquello, golpeaban sus cuerpos y sus mentes. Esos ruidos que percibían a través del sentido del oído les hacia sentirse bien, experimentando sensaciones de libertad y sosiego.
La música influye positivamente sobre nuestro cuerpo. A través del oído nos acercamos   a emociones y sensaciones nuevas y distintas. Puedes crear tu mundo imaginario, recordando cosas dormidas en tu mente y que ella te hace evocarlas de nuevo. Puedes jugar con el tiempo, pasado y futuro, puedes crear un universo mágico. Te hace vibrar, emocionarte, llorar, descargar sentimientos placenteros y toda esta amalgama de sonidos solo se pueden percibir a través del oído.
Pero ella, la música, siempre estará presente tanto en nuestra mente como en nuestro cuerpo. Lo manifestamos a través de la danza, el canto o por medio de nuestras manos. El cuerpo y el oído se unifican para fundirse con ella y vivir ese instante que lo hace universal
Pero también percibimos todo tipo de ruidos desagradables que nos molestan, que nos irritan. Con este sentido percibimos todo cuanto nos rodea. Toda la naturaleza nos habla y podemos entenderla, porque lo oímos: el discurrir de un río, el sonido del mar, el canto de los pájaros, el viento ululando en el bosque, la tormenta, la lluvia, el granizo…
También influye en nuestra estabilidad, ya que es el primero que se percata de cualquier anomalía en nuestro cuerpo. Haciéndonos perder el equilibrio, produciéndonos mareos..
Por eso es uno de los sentidos que mejores sensaciones nos produce.

ARG



A.R.G.




PARDIJO EL BOTIJO cuento






Botijo

Pardijo el botijo

Pardijo es un botijo que nació de la arcilla como los demás. Pero ocurrió una desgracia a su dueño cuando lo estaba modelando, por lo tanto, lo dejó inacabado.
Cuando Pedro recibió la mala noticia, unas lágrimas rodaron por su rostro y quiso el destino que fueran a parar sobre Pardijo.
Era el último de esa mañana, ni siquiera lo puso sobre la balda para que se  secara y luego llevarlos al horno, estaba sin terminar.
Pardijo cuando le cayeron aquellas gotas saladas, sintió en toda su estructura un calor dulce, y en ese instante se dio cuenta que podía moverse por la mesa de modelado. Anduvo durante todo el día, quedó con una forma rara pero graciosa al no estar seco.
Al caer la noche y cuando la luna entró de lleno por la cristalera, Pardijo le pidió a la luna, ¡por favor!, píntame con tus colores de plata, y ésta así lo hizo.
Pardijo aquella noche soñó con colores y formas maravillosas, una música suave y alegre entró por todos sus poros aún sin cerrar.
Al llegar el alba y entrar el sol hasta el último rincón, Pardijo suplico al sol, entra dentro de mi y sécame del todo, pues no quiero que me metan  en el horno, mira mis colores de plata, me los ha pintado la luna. Ahora siento vida dentro y fuera de mí. El sol así los hizo, y Pardijo quedó acabado sin entrar en el horno.
Pasaron varios días y Pedro no aparecía, esto es muy raro, él nunca falta al taller, esto es su vida, mientras, Pardijo ya no solo se movía por la mesa de modelado si no que andaba por todo el taller. No se sentía un botijo.
Aún no se había visto, no sabia como era, iba a mirarse sobre una lámina de latón, cuando oyó pasos, pero no parecían los de Pedro, estos eran más lentos. De pronto se abrió la puerta y allí estaba Pedro, ¿Qué  le había pasado? Parecía mucho más viejo, con pasos lentos se sentó junto a la mesa de modelar, su cara denostaba una tristeza infinita, cogiendo la cara entre sus manos musitó, que será de todo esto que ha pasado de generación en generación, y siempre ha sido nuestro, ¿Dónde estarán la escrituras, de todo este pueblo, ¡Dios mio! las hemos buscado en cada casa, sin resultado, por lo tanto esto pronto será una gran urbanización, y desaparecerá nuestro árbol tres veces centenario.¿ Como nos puede ocurrir esto?. Con desgana fue metiendo todos los botijos en el horno, ésta será la última hornada.
Pardijo estaba escondido, tenía miedo que le metiera también en el horno. Había oído las lamentaciones, y él sabia donde estaban aquellos legajos, ¡Pero como decírselo!, ¿Le oiría?, Pardijo estaba dudando, pero de nuevo unas lágrimas resbalaron por el rostro de Pedro, Pardijo las recibió, pues estaba debajo de la mesa, volvió a sentir un calor interior, y dando un salto se puso encima de la mesa. Pedro estaba tan abstraído, que no le vio, y Pardijo le dijo con voz suave, -Pedro eso que buscáis, está allá arriba en el último estante, detrás justo de los primeros botijos que hizo tu bisabuelo, hay una oquedad, y dentro está todo, lo tuyo y lo del resto del pueblo, esos legajos llevan mas cien años ahí. Pedro miró asombrado a un lado y otro, sin reparar en Pardijo, este le dijo, -soy yo aquí en la mesa, -soy Pardijo, así me llamaste tú hace días, Pedro no se lo podía creer, pensaba que se estaba volviendo loco, ¿Cómo iba hablar un botijo?, le miró con asombro, la verdad era raro, él no le había modelado, ¿y esos colores? Diantres ¿de donde has salido tú? Anda ya te lo contaré, ahora sube ahí, y encontrarás lo que tanto habéis buscado, Pedro subió pero pensando que aquello era una locura, y con asombro encontró un royo de legajos con una cinta azul descolorida y raída, no pensó más, si aquello era una locura, bendita locura, con grandes zancadas, salió y corrió a la iglesia, tocó la campana a arrebato, enseguida medio pueblo estaba allí y poco a poco el resto, en las casas no quedaron ni los gatos. Pedro levantó el royo de legajos y gritó a pleno pulmón, ¡Están a aquí, las de todos!, la tierra de nuestros ancestros no nos la van arrebatar.
Esta tarde vendrán los de la ciudad con toda su parafernalia, y se irán como han venido, sin nada.
A las cuatro en punto divisaron bajo una espesa capa de polvo la gran comitiva con todos los girifaltes de la ciudad, todo muy trajeados, y en grandes coches negros. El primero fue el notario, Pedro frente a él, seguro feliz, y antes de que pudiera decir nada, Pedro le entregó las escrituras, después de revisarlas todas, se volvió hacia los de la comitiva y les dijo: Señores no hay nada que hacer, estos son los auténticos dueños, y sus papeles así lo dicen. Los señores de la ciudad, protestaron mirara ron y remiraron y sumamente pálidos se fueron.
En el pueblo se desato una alegría que festejaron hasta bien entrada la noche, también acudieron de los pueblos de alrededor.
Pedro entró en su taller con una alegría inusitada, y dirigiéndose a Pardijo lo abrazó y besó, Pardijo se sintió muy feliz. Pedro le hablaba y hablaba, pero Pardijo nunca más volvió a decir ni mu. Había hecho un pacto con la luna, y tenía que cumplirlo, solamente volvería hablar si en el pueblo ocurría algo y él tenía que ayudar. Pero era muy feliz con los discursos que cada mañana le amenizaba Pedro, todo dirigiéndose a él.
Y colorín colorado este cuento se ha acabado, por ahora.
A.R.G.

SIRIRA EN PRIMERAPERSONA Tema de actualidad. Merece lleer esto Taller de Caligrama



Siria en primera persona 
El día 18 de marzo, tuvo lugar en  el salón de actos del Instituto Marqués de Santillana una conferencia sobre Siria.
El salón estaba a rebosar, con gentes de todas las edades. El conferenciante era nuestro compañero del taller de revista Caligrama Radwan Doubaa.
Nos dio una visión real y auténtica de lo que está pasando en su país, Siria. Lo hace desde su experiencia, pues hasta el año pasado lo vivió en sus carnes. Él se siente un privilegiado al haber  podido abandonar aquel horror, pero a la vez siente una inmensa tristeza por todos aquellos que lo están padeciendo y no han tenido la misma suerte.
Cuando Bashar al-Asad llegó al poder  muchos sirios se sintieron felices. Era una persona que había estudiado en Europa, por ello, pensaron que sus libertades nunca serían aplastadas. Había tenido la oportunidad de vivir en democracia y con un crisol de culturas.
El poder del fanatismo  y las ansias de sometimiento, como si su palabra fuera la verdad única sin límites, corrompe los ideales primitivos y se vuelve ferozmente peligroso con aquellos que no le siguen.
Siria era un país floreciente donde se podía vivir en paz, no en vano es la cuna de la civilización. Los sumerios dejaron su escritura cuneiforme en cientos de tablillas que aparecieron en el siglo pasado, además de otros muchos pueblos que fueron forjando la cultura del país a través del arte, las ciencias y las letras.
Hoy, Siria es un país en ruinas, devastado, asolado, con la tristeza y el horror  en cada una de aquellas personas que no comparten las ideas extremistas y nada democráticas, de aquel líder que prometió tantas cosas, que no ha cumplido.
Reprochaba Radwan, que mientras se está masacrando al pueblo, el resto del mundo mira para otro lado. Hay leyes internacionales que en este país se están violando continuamente, sin que nadie alce la voz para que los derechos humanos se cumplan.
Radwan tiene en Siria familia, amigos y el que era su mundo hasta hace poco. Él sabe que en mucho tiempo no podrá volver, siente un hondo pesar, por todo lo que se está destruyendo, mezquitas y edificios antiquísimos y únicos de un valor incalculable. Aquellas ciudades por las que se podía pasear contemplando  monumentos hoy están llenas de ruinas, caos y muerte.
 Tiene pocas esperanzas de que esto se arregle a corto plazo, pero sabe que mientras los que se oponen al sometimiento les quede un halo de vida, seguirán en pie, defendiendo su libertad, eso sí, están en inferioridad tanto en número  como en armamento, pues son personas que nunca quisieron la violencia, sólo se manifestaban pacíficamente, y se vieron obligados a pasar a la acción al ser reprimidos brutalmente.   
Al terminar la charla hubo preguntas tales como por qué la OTAN  y demás organismos mundiales, no se implican para parar esta masacre?
Para concluir, decir que escuchamos una experiencia vivida en primera persona que nos ha hecho tener una visión real y diferente de lo que nos muestran los medios de comunicación: un conflicto más entre otros muchos.
Radwan ama profundamente  su país, un pueblo culto con ideales  y su esperanza es poder volver algún día, y encontrarse a su país en concordia y paz.
A.R.G.