El oído y la música
A través de la música nuestro cuerpo y mente se
funden en un estado puro. Es el oído el vehículo que la transporta, perpetrando
una armonía entre el cuerpo y los sentidos. Sus notas van desgranándose en un
equilibrio de proporciones fantásticas, llegando a un estado de catarsis
emocional, fluyendo por cada poro de nuestro cuerpo.
La música ha acompañado al ser humano desde la
era primitiva. El ruido y los acordes que salían de aquello, golpeaban sus
cuerpos y sus mentes. Esos ruidos que percibían a través del sentido del oído
les hacia sentirse bien, experimentando sensaciones de libertad y sosiego.
La música influye positivamente sobre nuestro
cuerpo. A través del oído nos acercamos
a emociones y sensaciones nuevas y distintas. Puedes crear tu mundo
imaginario, recordando cosas dormidas en tu mente y que ella te hace evocarlas
de nuevo. Puedes jugar con el tiempo, pasado y futuro, puedes crear un universo
mágico. Te hace vibrar, emocionarte, llorar, descargar sentimientos placenteros
y toda esta amalgama de sonidos solo se pueden percibir a través del oído.
Pero ella, la música, siempre estará presente tanto
en nuestra mente como en nuestro cuerpo. Lo manifestamos a través de la danza,
el canto o por medio de nuestras manos. El cuerpo y el oído se unifican para
fundirse con ella y vivir ese instante que lo hace universal
Pero también percibimos todo tipo de ruidos
desagradables que nos molestan, que nos irritan. Con este sentido percibimos
todo cuanto nos rodea. Toda la naturaleza nos habla y podemos entenderla,
porque lo oímos: el discurrir de un río, el sonido del mar, el canto de los
pájaros, el viento ululando en el bosque, la tormenta, la lluvia, el granizo…
También influye en nuestra estabilidad, ya que es
el primero que se percata de cualquier anomalía en nuestro cuerpo. Haciéndonos
perder el equilibrio, produciéndonos mareos..
Por eso es uno de los sentidos que mejores
sensaciones nos produce.
ARG
A.R.G.
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