MONOLOGO,
Trabajo del
taller de caligrama
A.R.G.
Suelo ir a la consulta del médico de familia, estoy jubilado,
me entretiene un montón, esto no quiere decir que sea un cotilla, es puro
aburrimiento, suelo ir los viernes, que es cuando hay mogollón de gente y los
lunes, por la misma razón., no veáis la pila de cosas que se oyen allí, de lo más
variopinto, cosas increíbles, pero
ciertas-
Hoy es marte, pero es que he estado de viaje, así que aquí no
hay nada más que un alma y yo, vamos un aburrimiento, es un señor mayor, con
cara de pocos amigos, o está muy jodido. Sale un joven y le llaman, fulanito,
entra el buen hombre y se deja la puerta abierta, le oigo decir angustiado que
le duele el tubillo, el medico le pregunta que por qué parte, el hombre dice:
por todos lados, no lo puedo casi ni tocar, y me resulta muy doloroso cuanto
tengo que vaciar la vejiga. Oigo decir al doctor, buen hombre no sé qué
relación tiene una cosa con la otra, pero echaré un vistazo, yo no veo nada,
pero le haremos unas placas,
El buen hombre sigue lamentándose, y se lo llevan, me llama
el doctor, me hace la receta y me dice que espere fuera, salgo y pienso el
porqué, si ya me la ha dado, pero me siento pacientemente a esperar, por otro
lado no tengo nada que hacer, así me enteraré de lo que le pasa a fulanito, que
no es por cotillear, es intriga-
Al cabo de una hora le traen, al parecer le han hecho pruebas
de todo, radiografías, ecografías, y hasta un escáner, y nada de nada,
Me llaman que pase, yo, asombrado, y el médico me dice que lo
del paciente puede ser un brote psicológico, que si ha sufrido alguna vez otro.
Yo le respondo que no tengo ni puñetera idea, que no lo conozco de nada. El médico
me dice, pues qué hace usted esperando durante una hora, le respondo, usted me
dijo que esperara. En esto el paciente, muy cabreado, dice, cabronazos, dejar
de hablar, que estoy muy jodido y ya no aguanto el dolor, o me dan algo, o me
tiro por la ventana, pero buen hombre si no tiene nada en el tobillo, y a mí
que coño me importa el tobillo, me duele el tubillo, pero el de mear, que ya se
lo dije según entré. Como comprendereis, me dio un ataque de risa, y
abandoné la consulta a pasos agigantados. Pues al final me cundió la tarde, sí
señor.
Fin
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