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miércoles, 9 de mayo de 2018

LA RUTINA trabajo del taller de caligrama


Resultado de imagen de dibujo de madre e hijo en boda







LA RUTINA: 

por A.R.G.



Mario sigue viviendo con su madre, es el cabeza de familia desde que murió su padre. Por  aquel entonces él contaba catorce años, pero con gran valentía se hizo cargo del taller de ebanistería que regentaba su padre con gran acierto, ya que disponía de una clientela que traspasaba las fronteras por su buen hacer.
Mario había aprendido bien el oficio así que  a pesar de su juventud, y ayudado por los cuatro empleados que estuvieron codo con codo con su padre, salieron adelante.
Mario ahora tiene veintiocho años, es un gran empresario, responsable que ha abierto nuevas fronteras debido a su tesón. Hoy es una gran fábrica teniendo a su cargo más de cien empleados.
Su madre está muy orgullosa de él, pero a la vez está preocupada, pues su hijo se ha metido en una rutina en la que solo piensa en trabajar, todos los días a la misma hora se levanta, a los diez minutos desayuna, ni un minuto antes ni después, tarda diez minutos en hacerlo, luego pasa al baño, aquí se toma un poco más de tiempo son veinte minutos, se viste y sale de casa siempre a la misma hora. Llega a comer a las dos en punto y treinta minutos después, vuele al trabajo, la empresa está a diez minutos de la casa, en el pueblo de Vara. Todos los vecinos le reconocen su valía admirándolo, a pesar de que solo le ven una vez a la semana, sobre todos los amigos de la infancia, con los que compartió juegos y correrías. Ahora el domingo va a misa de diez, a la salida un paseo por los alrededores hasta las doce y diez, en la que aparece en la taberna, pasa junto a los amigos y vecinos unos ratos y a las dos y diez sale camino de su casa, María ya le espera con la comida servida, come y a las tres y diez, se va a reposar hasta las cinco y diez, lee dos hora y diez, y a esa hora se pone a repasar pedidos y novedades hasta las nueve y diez hora en la que cena, lee otro poco y a las once y diez se va a la cama-
Sale dos veces al año, una a una feria de antigüedades y la otra a la exposición de muebles de toda época, allí presenta sus novedades, siempre muy apreciadas por el público, el resto de salidas se las deja a su secretario, pues le rompían la rutina.
Así que María, ha estado pensando, quiere romperle la rutina, y ha ideado que la lleve a Madrid, él jamás le ha negado nada a su madre, èl intentaba que su amiga teresa la acompañara, pero ella se mantuvo firme, quería ir con él, que la llevara a los musicales, al teatro, a los museos, en fin que cogiera unas vacaciones en condiciones, ella ya había hablado con Teresa esta se iba a casa de su hermana y allí se juntaban,. Mario el hijo de su hermana  le llevaría por ahí mientras ellas disfrutaba de todo.
Partieron para Madrid en el tren pues a María le daba miedo el avión aunque había viajado varias veces. Ocurrió que en el tren justo enfrente del asiento de ellos iba una joven bien parecida, María entabló conversación con ella y pronto inicio a su hijo, la chica era muy abierta así que María se hizo la dormida y dejo la conversación a los dos jóvenes, el tren iba casi vacío
Al llegar a Madrid, su conversación era muy amena para gran satisfacción de María, oyó como quedaban la madre no se lo podía creer, desde lejos se despidió de ella, su hijo estaba entusiasmado, jamás le había visto así.
La madre le conto a sus amigas lo acontecido, y todas lo celebraron con júbilo.
Durante los quince días que estuvieron en Madrid su madre le vio poco, este se olvidó totalmente de las rutinas, María estaba encantada pero tocaba volver, y presentía que una vez en el pueblo volviera a sus rutinas, cosa que la desagradaba enormemente, pues pensaba que tenía que vivir acorde con los años que tenia, no como un viejo lleno de manías.
 ¡Había ocurrido el milagro!, llegaron al pueblo y la rutina se rompió el primer día, no se levantó como de costumbre desayunó más tarde y salió de casa con retraso, ella no se lo creía, y a eso de las once volvió a casa. se cambió de ropa se puso algo más informal comprado en Madrid, y le dijo con tono alegre, voy a la estación pues Verónica viene en el tren de la una es la nueva maestra, la voy a llevar a su nuevo domicilio,  ¡ah! mamá! salimos juntos, somos novios, ¡pero que me dices hijo! ¡No sabes la alegría que me das!  ¿Pero esa es la chic del tren? Si mamá es la persona mejor del mundo, y la voy a prestar toda mi atención, se acabaron las rutinas.

Fin







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