Hace tiempo, cuando mis hijos eran pequeños nos acercamos a S, Vicente de Corvera de Toranzo, nos habían hablado de sus casonas blasonadas, y todo de cuanto está rodeado merecía la pena visitarlo, y así lo hicimos mi marido y yo, junto a mis dos hijos de 12 y 9 años.
Este municipios encuentra a 294 metros de altura en plena zona atlántica, su altura real es de 388 m sobre el nivel del mar. Posee un paisaje de media montaña.
San Vicente de Toranzo se encuentra situado en el centro de la provincia de Cantabria, es la capital de Corvera de Toranzo.
Su clima es, de primaveras suaves y húmedas siendo sus temperaturas variables , sus veranos son suaves aunque en ocasiones son calurosos y esto produce abundantes precipitaciones refrescando el ambiente, el otoño es húmedo y con aguaceros pero tiene días de sol , sus inviernos son de abundante lluvia muy húmedos y frescos a la vez, aunque las temperaturas tambien bajan, haciendo frío.
En este municipio se encuentran las alturas y cimas como son: Cildá, 1115 m, Berana de 937 m, el Tablao 896 m, Cuera 886 m, Caballar, 710 m, etec.
Este paisaje ofrece al visitante una visión distinta. Ya que en cada rincón cambia el panorama, deleitando la vista al paseante y respirando un aire puro y limpio. Esta rodeado de montes y variado arbolado entre los que destacan el Serval, también llamado árbol de los cazadores, está el Azarollo o Capudre, es un árbol de tamaño medio de la familia de las rosáceas, es tolerante al frío y se puede encontrar en alturas medias y elevadas, el Mostajo es otro árbol de la familia de las rosáceas, es un árbol de altura media, tiene hojas muy vistosas, pueden ser ovaladas o a veces serradas con dientes irregulares, este árbol empieza a florecer a partir de los ocho años, echando sus hojas en el mes de mayo, estas son son caducas, el sarapucho es el nombre que se le da en esta zona, creo que es al plátano, pero si no es así ruego al que lo lea me informe de ello, ya que las notas que tomé aquel día y que he rescatado del olvido están un tanto borrosas. Entre mis notas tengo también el manzano silvestre o maeyo de espina blanca, da una flor del color de la espina, su fruto es como una pera pequeñita con hueso, el fruto es rojo, también se haya aquí el espino negro de andrinos.
Posee ambundantes matorrales como son: la hiedra, las bayas que son rojas verdes y moradas, todas estas planta dan frutos, dando vistosidad con su colorido al paisaje siempre cambiante.
Aquí se encuentra el Barranco de Borleña con un paisaje de verdes infinitos, con su cascada o salto de agua purísima que baja de la montaña clara y fresca y cantando a la vez, su sonido es sereno, y te invita a soñar, a caminar por lugares que solo tú imaginación puede crear ante ésta infinita belleza. Ningún otro paraje te lo hará sentir. Este salto tiene unos veinte metros de caída sobre formaciones pétreas, es llamado tambien el "Churron de Borleña",
Esta zona tiene abundancia de robledales, abedules, pinos, hayedos, choperas, avellanos.
Esta fue la etapa de la mañana, encontrándonos con paisanos que nos fueron dando información de cada una de las cosas que aquí dejo recogidas. Comimos en el Mesón de Borleña, muy bien por cierto, y volvimos a S, Vicente para admirar sus casonas blasonadas y para informarnos un poco de su historia aunque fuera solo por encima.
Al volver a pueblo fuimos a ver su ayuntamiento del siglo 17, su estilo es popular, otro de sus edificios emblemáticos es la casa de los Agüero Bustamante de la misma época, tambien podemos admirar una casona del siglo 15, de estilo cisterciense, otra del siglo 17, de estilo barroco, la Casona la Sierra del siglo 16, de estilo renacentista, la torre de los Agüeros del mismo siglo.
De aquí de S, Vicente desciende Calderón de la Barca ya que su familia edificó esta casona del siglo 18, esta edificación presenta elementos típicos de la arquitectura rural de Cantabria, también se la conoce como: De Herrero de la Concha. Este linaje proviene de la casa solar que poseían los de la Barca en Viveda. Esta familia fue cuna de ilustres caballeros, siendo su linaje uno de los más antiguos de Cantabria.
Hicimos un pequeño alto para tomar un refrigerio antes de pasar a visitar el museo etnográfico del hombre en el campo.
Cuando llegamos nos quedamos impresionados por el abundante fondo, allí nos dijeron que había más de 10.000 piezas recogidas sobre todo en Cantabria pero también por toda España, muchos fueron encontrados, en pajares, cuadras, socarreñas, en desvanes, y en casas en ruinas. Todos son útiles de uso agrícola y ganadero, algunos muy antiguos. Llevándote al principio de la existencia del hombre, también los hay de uso casero. A través de estos objetos haces un recorrido por las sendas que abrieron nuestros antepasado a base de sudor y sacrificio, su inventiva no tenia fronteras, su ingenio era mayúsculo, con cuatro palos hacían algo útil, así mismo cuando llegó la época del hierro supieron sacarle el mayor partido, para ahorrarse esfuerzos. Ellos fueron los pioneros de la actual tecnología.
También posee, una colección de carros de labranza, los hay de Cantabria, pero también de otros puntos de España, así como de Portugal, Suiza, Holanda, Francia, Cuba. Destacando el carro típico de Corvera de Toranzo llamado Esponzue. También pudimos disfrutar viendo pieza de cabezales de cama, o colleras, campanos para lo animales, cada uno con distintos sonidos para saber que res lo lleva, astas o cuernos que servían para comunicarse pero también para portar liquido e incluso para colar la leche, les hacían unos agujeros y ponían crines en ellos y eso hacia que la nata no pasase.
La collera es un collar de cuero o lona de borraja o paja para poner en los cuellos de la caballería o a los bueyes para protegerles el horcate (adorno) arreo de madera o hierro en forma d herradura que se pone en la caballería encima de la collera.
Y con toda esta información terminamos nuestro día estupendo en este preciosos pueblo cargado de historia y de belleza natural , ya sé que se me ha quedado mucho en el tintero pero otro día volveré y contaré más cosas, merece la pena visitarlo, tiene abundancia de ríos trucheros, ciervos, y un sin fin de cosas buenas, a destacar sus restaurantes, estupendos.
En el próximo me daré una vuelta por sus iglesias, y alrededores, este valle es muy rico en arquitectura tanto civil como religiosa, así mismo está dotada de una abundante fauna y flora, Por todo ello os aconsejo daros una vuelta por allí y disfrutar de todas esas cosa buenas, lejos de los ruidos de la ciudad y su voragine. Aqui, disfrutareis de silencios, de armonia, de paz, de tranquilidad, y de muy buena comida
A.R.G
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