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martes, 24 de julio de 2012

Carnaval en Piasca Lebana Cantabria

CARNAVAL EN PIASCA Y CABARIEZO

Muchos eran los pueblos de Liébana donde se celebraban los Carnavales con especial relevancia. En el municipio de Cabezón de Liébana y en el concejo de Piasca se ha continuado con esta bella tradición y en los dos últimos años ha sido el pueblo de Cabariezo el que ha cogido el relevo. Niños, jóvenes, adultos y ancianos recorren las poblaciones y lugares de Vieda, Cabezón de Liébana y Cabariezo.
Recordemos ahora como se celebraban los carnavales en el concejo de Piasca. El Miércoles de Ceniza comenzaba la cuaresma y ese día existía la costumbre de tomar la "parva", que consistía en untar en orujo un pedazo de pan guardándose el correspondiente ayuno.
El sábado anterior se llamaba "frisuelero", porque se hacían por la mañana los típicos frisuelos (tortilla de una masa ligera de leche y harina revuelta y frita en aceite o grasa de cerdo). Era en el domingo "gordo o torreznero", ya que se comían tortillas de torreznos, después de haber desayunado frisuelos, cuando comenzaban las "comparsas" y los "zamarrones". Las "comparsas" las formaban mozos y mozas que tocaban el tambor y la pandereta, haciendo ruido con tapas de cazuelas y con botellas a las que golpeaban con una navaja o con un tenedor.
Los "campaneros" eran los que abrían paso a las "comparsas" y, generalmente, eran niños de los pueblos del concejo que llevaban colgados grandes campanos que hacían sonar al paso de la comitiva. Las mujeres llevaban un burro con sus alforjas para ir recogiendo chorizos, huevos, torreznos, etc. entre los vecinos de los pueblos por donde pasaban, que lo entregaban a la puerta de sus hogares.
Mención especial tenían los "zamarrones" que se disfrazaban adornados con cintas de colores, pañuelos, etc., tapando el rostro con caretas que representaban a diversos animales y que se solían hacer con pieles de oveja, cordero, etc.; también llevaban escobas y palos con trapos para manchar a las mozas que les salían al paso. Un mozo se disfrazaba de oso con una piel y daba berridos, echándose en el barro y revolcándose. También no podían faltar los disfrazados de payasos, con la cara pintada, y la gitana echando la buenaventura.
A los niños se les invitaba a comer tortilla y durante tres días, domingo, lunes y martes de carnaval, había baile, que daba paso a la cuaresma.

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