ROSA PARA UNA POESÍA
A menudo pienso en ella.
No amaba, Rosa, la poesía.
Vivía,
Respiraba,
Intuía.
Corría tras la vida.
Seguía una estrella,
un mar de plata,
encadenados remolinos.
Quería:
Montañas azules,
corales de ensueño,
catedrales y horizontes.
Otras vidas que el huracán esconde.
Surge del vacío el blanco que
va llenando
la cadencia de los días.
Deja que vayan a su lado
la altivez,
la ternura punzante,
los colores sorprendentes,
los nubarrones con el claro.
El trajín de las palabras
que suenan a Rosa y a poesía.
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