Ulpiano Checa
Ulpiano Checa.Ulpiano Fernández-Checa y Saiz, pintor, escultor, cartelista e ilustrador español, conocido en el mundo del arte como Ulpiano Checa, nació en Colmenar de Oreja (Madrid) el 3 de abril de 1860 y murió en Dax Francia el 5 de enero de 1916, siendo trasladados sus restos mortales a Colmenar de Oreja.
Ulpiano Checa nació en Colmenar de Oreja (Madrid) el 3 de abril de 1860. Desde muy pequeño manifestó tener cualidades para el mundo del arte. Con trece años conoció, en su pueblo natal, a José Ballester, marido de una vecina de Colmenar de Oreja que era propietario del Café de la Concepción de la Corredera Baja en Madrid. En 1873 José Ballester después de consultar a Luis Taberner, artista reconocido en Madrid decidió traer a Ulpiano Checa junto con su familia a la capital. Ulpiano Checa se instaló en la casa de José Ballester el cual pago todos sus estudios de formación, siendo su protector y mecenas. Ulpiano Checa entabló una amistad con el hijo de José Ballester, Eduardo Ballester Estrecha, con el que convivió durante todos los años de su estancia en Madrid de 1875 a 1884
Estudió en la Escuela de Bellas Artes y Oficios, en 1875, ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid en la que estuvo hasta 1880, durante su estancia en la Academia obtuvo tres medallas (perspectiva, dibujo de lo antiguo y ropajes y teoría e historia de las bellas artes) y dos becas para pintura de historia. Sus buenas calificaciones le permitieron trabajar como profesor adjunto de Pablo Gonzalvo en la asignatura de perspectiva entre 1879 y 1884. Durante su estancia como pensionado en la Academia Española de Bellas Artes de Roma, Ulpiano Checa colaboró con la prestigiosa revista "La ilustración española y americana". Trabajó como ayudante de Manuel Domínguez en la decoración del Palacio de Linares y en la Basílica de San Francisco el Grande, los dos proyectos decorativos más importantes de Madrid durante las últimas décadas del siglo. Decoró el café de su protector con unas vidrieras de motivos florales.
Con motivo del segundo centenario de la muerte de Calderón de la Barca, realizó sus primeras colaboraciones como ilustrador en la revista. Interesado por el devenir artístico, se movió dentro de los círculos culturales madrileños, y participó como socio fundador en la creación del Círculo de Bellas Artes de Madrid.
En 1884 obtuvo la pensión de número en la sección de pintura de historia en la Academia de Bellas Artes de Roma. Sus trabajos fueron muy destacados.
Un año después, durante el último curso de su pensión, viajó a París y participó en el Salón de los Campos Elíseos con “El rapto de Proserpina”, lo que provocó discrepancias dentro de la academia española. Tras finalizar sus estudios, solicitó la pensión de mérito para la Academia en Roma, pero ésta recayó sobre Benlliure.
Checa fijó su mirada en París, que por aquellos años ya se había situado como el epicentro cultural europeo. En 1889 se estableció en la capital francesa y participó en la exposición universal de este año con el lienzo “En la iglesia”, que fue premiado con la tercera medalla. Conoció a Matilde Chayé, mujer perteneciente a una familia acomodada de origen argentino, y en 1890 contrajo matrimonio. Checa cambió su residencia definitivamente y vivió entre París y Bagneres de Bigorre, pequeña localidad situada en los Altos Pirineos donde la familia Chayé, muy apreciada dentro de la comunidad, tenía una residencia. Pero nunca olvidó sus orígenes, y regresó a España en diversas ocasiones para pasar temporadas de descanso y visitar a amigos y familiares en Colmenar de Oreja. Su espíritu inquieto y su posición económica le permitieron viajar por medio mundo y esto le convirtió en un artista de fama internacional.
En 1890 obtuvo su primer triunfo en los Salones de París. En los Campos Elíseos presentó su célebre “Carrera de carros romanos” y consiguió la tercera medalla. Tanto el público como la crítica alabaron esta obra. Su nombre se hizo popular dentro de los círculos artísticos y se ensalzó como uno de los pintores españoles más prometedores de cuantos trabajaban en la capital francesa. Un año después, el gobierno español le condecoró con la Orden de Carlos III.
Checa participó en numerosos salones y en muchos de ellos fue premiado. Al salón de París acudía anualmente. También a otros salones franceses, de menor repercusión como Lyon, Montecarlo, Rouen, Angers, o Burdeos. Buscó la fama internacional, y envió obra a otros salones europeos como Bélgica, Alemania y España (Barcelona, y San Sebastián), a América, (Buenos Aires, Montevideo, Atlanta, Río de Janeiro) y África (Argel, Túnez). En pocos años se confirmó como uno de los pintores más influyentes del momento, y en 1894 el gobierno francés le condecoró con la Legión de Honor. En 1895, realizó su primera exposición individual en Georges Petit donde presentó, con éxito, cerca de sesenta obras. También en este año participó como miembro del jurado de la comisión moderna en el certamen organizado con motivo del centenario de la litografía.
En 1897 se adentró en otras manifestaciones artísticas. En estas fechas recibió un encargo del sindicato de baños termales de Bagneres de Bigorre para realizar la publicidad de la localidad, algo que repetiría en dos ocasiones más. Se publicó “Le generalife”, su primer libro ilustrado y realizó pinturas murales. Durante los meses de verano viajó a Colmenar y aprovechando su estancia pintó dos murales en el presbiterio de la parroquia de Santa María la Mayor. En el muro de la izquierda representó La anunciación y en el de la derecha La presentación de la virgen. Años después realizó un tercer mural donde representó un San Cristóbal.
El año 1900 fue muy importante para el pintor. Publicó su Tratado de perspectiva, ganó una medalla de oro en la Exposición Universal de París, con “Los últimos días de Pompeya” donde además participó junto a Cheret, Dinet y Grasset en la publicidad del pabellón de “Andalucía en tiempo de los moros” con una litografía, y decoró una pequeña cúpula del restaurante “Le train bleu” de la estación de tren de Lyon en París construida con motivo de la exposición de 1900.
En 1901 se encargó de diseñar el vestuario de la representación teatral de Quo Vadis? en París. En 1902, tras participar en la primera exposición de artistas españoles residentes en Francia en la Galería de Artistas Modernos, partió para América, y viajó por Argentina y Uruguay. Realizó este viaje para atender asuntos económicos de su mujer, pero, tras conocer el importante mercado artístico que allí se estaba desarrollando, prolongó su estancia varios meses.
Expuso en las galerías más importantes de Azul, Buenos Aires y Montevideo y retrató a los personajes más influyentes del momento. En Montevideo conoció a Zorrilla de San Martín, quien le propuso ilustrar su libro “Tabaré” que vería la luz en 1904. En 1905 viajó por Italia, donde pintó un gran número de obras, y un año después regresó a Buenos Aires para realizar el retrato del recién fallecido General Mitre.
Argelia fue uno de los destinos preferidos del pintor. Viajó con frecuencia, sobre todo durante la primera década del siglo. Además de documentarse para sus pinturas orientalistas, realizó obra y participó en diferentes exposiciones colectivas. En 1908 ilustró junto con otros pintores, “Les alhambras”, de Z. Astruc. Dos años después enferma de uremia y aunque no deja de trabajar, su producción desciende. Continua cumpliendo con los envíos al Salón de París y en 1912 realiza una exposición individual en la Galería Imberti de Burdeos. Este mismo año recibió la condecoración de Nichan Iftikhar del gobierno de Túnez.
Tras estallar la Primera guerra mundial, ya enfermo, dejó París para instalarse en Bagneres de Bigorre. En poco tiempo se trasladó a la cercana localidad de Dax donde murió el 5 de enero de 1916. Por expreso deseo del pintor sus restos fueron trasladados a Colmenar de Oreja, donde fue sepultado el día 20.[1]

LOS UNOS ENTRANDO EN ROMA
FANTASIA
Ulpiano Checa.Ulpiano Fernández-Checa y Saiz, pintor, escultor, cartelista e ilustrador español, conocido en el mundo del arte como Ulpiano Checa, nació en Colmenar de Oreja (Madrid) el 3 de abril de 1860 y murió en Dax Francia el 5 de enero de 1916, siendo trasladados sus restos mortales a Colmenar de Oreja.
Ulpiano Checa nació en Colmenar de Oreja (Madrid) el 3 de abril de 1860. Desde muy pequeño manifestó tener cualidades para el mundo del arte. Con trece años conoció, en su pueblo natal, a José Ballester, marido de una vecina de Colmenar de Oreja que era propietario del Café de la Concepción de la Corredera Baja en Madrid. En 1873 José Ballester después de consultar a Luis Taberner, artista reconocido en Madrid decidió traer a Ulpiano Checa junto con su familia a la capital. Ulpiano Checa se instaló en la casa de José Ballester el cual pago todos sus estudios de formación, siendo su protector y mecenas. Ulpiano Checa entabló una amistad con el hijo de José Ballester, Eduardo Ballester Estrecha, con el que convivió durante todos los años de su estancia en Madrid de 1875 a 1884
Estudió en la Escuela de Bellas Artes y Oficios, en 1875, ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid en la que estuvo hasta 1880, durante su estancia en la Academia obtuvo tres medallas (perspectiva, dibujo de lo antiguo y ropajes y teoría e historia de las bellas artes) y dos becas para pintura de historia. Sus buenas calificaciones le permitieron trabajar como profesor adjunto de Pablo Gonzalvo en la asignatura de perspectiva entre 1879 y 1884. Durante su estancia como pensionado en la Academia Española de Bellas Artes de Roma, Ulpiano Checa colaboró con la prestigiosa revista "La ilustración española y americana". Trabajó como ayudante de Manuel Domínguez en la decoración del Palacio de Linares y en la Basílica de San Francisco el Grande, los dos proyectos decorativos más importantes de Madrid durante las últimas décadas del siglo. Decoró el café de su protector con unas vidrieras de motivos florales.
Con motivo del segundo centenario de la muerte de Calderón de la Barca, realizó sus primeras colaboraciones como ilustrador en la revista. Interesado por el devenir artístico, se movió dentro de los círculos culturales madrileños, y participó como socio fundador en la creación del Círculo de Bellas Artes de Madrid.
En 1884 obtuvo la pensión de número en la sección de pintura de historia en la Academia de Bellas Artes de Roma. Sus trabajos fueron muy destacados.
Un año después, durante el último curso de su pensión, viajó a París y participó en el Salón de los Campos Elíseos con “El rapto de Proserpina”, lo que provocó discrepancias dentro de la academia española. Tras finalizar sus estudios, solicitó la pensión de mérito para la Academia en Roma, pero ésta recayó sobre Benlliure.
Checa fijó su mirada en París, que por aquellos años ya se había situado como el epicentro cultural europeo. En 1889 se estableció en la capital francesa y participó en la exposición universal de este año con el lienzo “En la iglesia”, que fue premiado con la tercera medalla. Conoció a Matilde Chayé, mujer perteneciente a una familia acomodada de origen argentino, y en 1890 contrajo matrimonio. Checa cambió su residencia definitivamente y vivió entre París y Bagneres de Bigorre, pequeña localidad situada en los Altos Pirineos donde la familia Chayé, muy apreciada dentro de la comunidad, tenía una residencia. Pero nunca olvidó sus orígenes, y regresó a España en diversas ocasiones para pasar temporadas de descanso y visitar a amigos y familiares en Colmenar de Oreja. Su espíritu inquieto y su posición económica le permitieron viajar por medio mundo y esto le convirtió en un artista de fama internacional.
En 1890 obtuvo su primer triunfo en los Salones de París. En los Campos Elíseos presentó su célebre “Carrera de carros romanos” y consiguió la tercera medalla. Tanto el público como la crítica alabaron esta obra. Su nombre se hizo popular dentro de los círculos artísticos y se ensalzó como uno de los pintores españoles más prometedores de cuantos trabajaban en la capital francesa. Un año después, el gobierno español le condecoró con la Orden de Carlos III.
Checa participó en numerosos salones y en muchos de ellos fue premiado. Al salón de París acudía anualmente. También a otros salones franceses, de menor repercusión como Lyon, Montecarlo, Rouen, Angers, o Burdeos. Buscó la fama internacional, y envió obra a otros salones europeos como Bélgica, Alemania y España (Barcelona, y San Sebastián), a América, (Buenos Aires, Montevideo, Atlanta, Río de Janeiro) y África (Argel, Túnez). En pocos años se confirmó como uno de los pintores más influyentes del momento, y en 1894 el gobierno francés le condecoró con la Legión de Honor. En 1895, realizó su primera exposición individual en Georges Petit donde presentó, con éxito, cerca de sesenta obras. También en este año participó como miembro del jurado de la comisión moderna en el certamen organizado con motivo del centenario de la litografía.
En 1897 se adentró en otras manifestaciones artísticas. En estas fechas recibió un encargo del sindicato de baños termales de Bagneres de Bigorre para realizar la publicidad de la localidad, algo que repetiría en dos ocasiones más. Se publicó “Le generalife”, su primer libro ilustrado y realizó pinturas murales. Durante los meses de verano viajó a Colmenar y aprovechando su estancia pintó dos murales en el presbiterio de la parroquia de Santa María la Mayor. En el muro de la izquierda representó La anunciación y en el de la derecha La presentación de la virgen. Años después realizó un tercer mural donde representó un San Cristóbal.
El año 1900 fue muy importante para el pintor. Publicó su Tratado de perspectiva, ganó una medalla de oro en la Exposición Universal de París, con “Los últimos días de Pompeya” donde además participó junto a Cheret, Dinet y Grasset en la publicidad del pabellón de “Andalucía en tiempo de los moros” con una litografía, y decoró una pequeña cúpula del restaurante “Le train bleu” de la estación de tren de Lyon en París construida con motivo de la exposición de 1900.
En 1901 se encargó de diseñar el vestuario de la representación teatral de Quo Vadis? en París. En 1902, tras participar en la primera exposición de artistas españoles residentes en Francia en la Galería de Artistas Modernos, partió para América, y viajó por Argentina y Uruguay. Realizó este viaje para atender asuntos económicos de su mujer, pero, tras conocer el importante mercado artístico que allí se estaba desarrollando, prolongó su estancia varios meses.
Expuso en las galerías más importantes de Azul, Buenos Aires y Montevideo y retrató a los personajes más influyentes del momento. En Montevideo conoció a Zorrilla de San Martín, quien le propuso ilustrar su libro “Tabaré” que vería la luz en 1904. En 1905 viajó por Italia, donde pintó un gran número de obras, y un año después regresó a Buenos Aires para realizar el retrato del recién fallecido General Mitre.
Argelia fue uno de los destinos preferidos del pintor. Viajó con frecuencia, sobre todo durante la primera década del siglo. Además de documentarse para sus pinturas orientalistas, realizó obra y participó en diferentes exposiciones colectivas. En 1908 ilustró junto con otros pintores, “Les alhambras”, de Z. Astruc. Dos años después enferma de uremia y aunque no deja de trabajar, su producción desciende. Continua cumpliendo con los envíos al Salón de París y en 1912 realiza una exposición individual en la Galería Imberti de Burdeos. Este mismo año recibió la condecoración de Nichan Iftikhar del gobierno de Túnez.
Tras estallar la Primera guerra mundial, ya enfermo, dejó París para instalarse en Bagneres de Bigorre. En poco tiempo se trasladó a la cercana localidad de Dax donde murió el 5 de enero de 1916. Por expreso deseo del pintor sus restos fueron trasladados a Colmenar de Oreja, donde fue sepultado el día 20.[1]
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