De Soto, viendo los legendarios recursos en Perú y leído un informe escrito por Álvar Núñez Cabeza de Vaca, sospechó de una riqueza similar en Florida. Cabeza de Vaca era uno de cuatro sobrevivientes de la desastrosa tentativa de Pánfilo de Narváez para conquistar Florida. De Soto vio su ocasión para realizar una conquista famosa como las de Pizarro y las de Cortés. Fue nombrado gobernador de Cuba por Carlos I. De Soto vendió gran parte de sus bienes y se equipó para la expedición en aquellas tierras inexploradas. Su misión era conquistar, situarse, y «pacificar» los territorios desconocidos.
Busto en bronce de Álvar Núñez Cabeza de Vaca en Houston Park. Texas
Segunda exploración — Florida
En mayo de 1539, con entre 600 y 700 hombres, veinticuatro sacerdotes, nueve naves, y 220 caballos, llegó a la costa occidental de la Florida, qué se convertiría en Bradenton, y sur de Tampa, Florida. Nombró al lugar Espíritu Santo. El objetivo de Hernando de Soto era colonizar el área, preferiblemente buscando una ciudad como Cuzco o Ciudad de México. Por lo tanto, trajo varias toneladas de equipo distribuidos en herramientas, armas, cañones, perros, y cerdos. Además de los marineros, las naves trajeron a sacerdotes, herreros, artesanos, ingenieros, granjeros y comerciantes. Pocas de ellos habían viajado antes fuera de España, o peor aún, fuera de sus aldeas.
Comenzando en el Espíritu Santo, de Soto exploró Florida y gran parte de los Estados Unidos meridionales. Ya en Florida, comenzó su desgracia . En vez de estar lleno de oro, el país estaba circundado de pantanos y de mosquitos, y era extremadamente cálido y húmedo. También los indios hicieron su labor complicada.
Los nativos habían tenido malas experiencias con la expedición anterior de Pánfilo de Narváez. Las tropas de De Soto fueron mucho menos brutales. No capturaron a indios para utilizarlos como trabajadores y guías, no violaron mujeres y no saquearon aldeas en búsqueda de alimento para sus hombres y caballos como lo hizo Narváez. Instaló cruces cristianas en los lugares sagrados de los indios. Para asegurar el desarrollo de la expedición, los españoles capturaron, a menudo, a caciques de las tribus lugareñas.
El ayudante más importante de las tropas fue Juan Ortiz, que vino a Florida en busca de la expedición de Narváez y fue capturado por los Uzica, una tribu de Calusa. La hija del jefe Hirrihigua sirvió como precursora de Pocahontas pidiendo por la vida de Ortiz, ya que su padre había ordenado que Ortiz fuese quemado vivo. Ortiz sobrevivió al cautiverio y a la tortura, y se unió en la primera oportunidad, a la nueva expedición de Hernando de Soto.
Ortiz conocía el terreno y también ayudó como intérprete. Como un guía para la expedición de de Soto, Ortiz estableció un método único para dirigir la expedición y para comunicarse en los diferentes dialectos tribales. Las guías de Paracoxi fueron reclutadas de cada tribu a lo largo de la ruta.
El primer campamento de invierno de la expedición se asentó en Anhaica, cerca del Lago Tallahas. El sitio está también cerca de «Bahía de Caballos», donde forzaron a los miembros de la tropa de Narváez a comer caballos para sobrevivir. Éste es el único lugar de la ruta, entera, donde los arqueólogos han podido establecer con exactitud que estuvo la expedición de Hernando de Soto.
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