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sábado, 31 de marzo de 2012

EL DUCADO DE CANTABRIA EDAD MEDIA ESPAÑA



Edad Media en Cantabria





La Edad Media, Medievo o Medioevo es el período histórico de la civilización occidental comprendido entre el siglo V y el XV. Su comienzo se sitúa convencionalmente en el año 476 con la caída del Imperio Romano de Occidente y su fin en 1492 con el descubrimiento de América, o en 1453 con la caída del Imperio Bizantino, fecha que tiene la ventaja de coincidir con la invención de la imprenta (Biblia de Gutenberg) y con el fin de la Guerra de los Cien Años.



Tan largo período histórico (cerca de un milenio) contiene procesos muy diferentes, que convencionalmente se agrupan en dos grandes fases: Alta Edad Media y Baja Edad Media

Alta Edad Media


La Península Ibérica en torno al 560.

Visigodos Asentamientos de colonos visigodos Asentamientos de colonos visigodos Suevos Bizantinos Cántabros y vascones

Véanse también: Ducado de Cantabria y Ciudad de Cantabria

El Ducado de Cantabria




En el siglo III el Imperio Romano atravesó una profunda crisis económica, social e institucional que inició un proceso de transformación estructural acentuado en las dos siguientes centurias, con la irrupción de pueblos del centro y este de Europa atraídos por la mayor riqueza de las tierras sudoccidentales. El resultado de ese proceso fue el fin de la Antigüedad y el inicio de una nueva civilización, la del Medievo, síntesis cultural del encuentro y fusión de los pueblos germánicos con la civilización grecorromana



En Hispania se sucedieron las invasiones a partir del 409, penetrando sucesivamente Suevos, Vándalos, Alanos y, especialmente, Visigodos, asentados en Galia e Hispania tras un acuerdo con Roma (416). A partir del siglo VI estos últimos se establecen definitivamente en la Península con intenciones hegemónicas.



Los cántabros mantuvieron su recuperada independencia frente al reino visigodo, hasta la ofensiva del rey Leovigildo (574), iniciada a causa de la recuperada costumbre de saquear las regiones cerealísticas meseteñas. El dominio visigodo, en todo caso, fue precario e incompleto, restringido a Amaya y a la vertiente sur de la cordillera, zona en la que se configura una provincia visigoda denominada Ducado de Cantabria (ver imagen), que serviría a modo de marca o zona fronteriza para controlar tanto a los cántabros como a sus vecinos los vascones. Al norte de la Cordillera Cantábrica, entre tanto, los cántabros continuarían con su forma de vida hasta la invasión árabe. La llegada de los primeros misioneros cristianos (caso de San Millán o Santo Toribio) pocas repercusiones tuvo en un entorno predominantemente pagano.



A partir de este periodo las fuentes documentales apenas sí hacen referencia a Cantabria con este nombre, dado que prevalecerá el de Asturias para las diferentes comarcas: Asturias de Santillana, Asturias de Trasmiera y Asturias de Laredo. Cántabros, astures y vascones continuaron siendo foco de conflictos para el inestable reino visigodo hasta su desaparición a comienzos del siglo VIII. De hecho, en el momento de la invasión musulmana de la Península Ibérica (711), el rey Rodrigo se encontraba en plena campaña militar al norte de sus dominios.





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