La red de caminos mediavales en Cantabria es herencia de las vías construidas en época romana. Los ejes fundamentales eran los caminos longitudinales que partían de las cuatro Villas hacia los puertos de montaña, remontando los principales valles fluviales, y la vía transversal paralela a la costa. La conexión con burgos tenía cinco rutas; desde Castro Urdiales por el puerto de Las Muñecas; desde Laredo por el puerto de Los Tornos; desde Santoña por Treto, Ampuero y Ramales a enlazar en Irus con la vía romana Pisoraca* -Flaviobriga; desde Espinosa de los Monteros por el puerto de Lunada a conectar con el camino de la costa en Heras, y desde Santander por el puerto del Escudo a Palencia, podía llegarse desde Suances remontando el curso del Besaya por el camino romano, que pervive en parte, camino este que se bifurca en Aradillos hacia el oeste, pasa por los Tojos, Cabuerniga y Cabezón de la Sal. Y en la zona occidental, dos rutas: una por el puerto de Piedras Luengas y otra por el valle del Nansa. El eje costero unía las distintas poblaciones marítimas desde Ontón (Castro Urdiales) hasta Estrada (Val de S. Vicente)
De todas ellas solo el camino el camono costero y el camino de Laredo a Burgos por los Tornos aparecen señalados en el repertoriode Juan de Villuga de 1546, que recogía los itinerarios generales en España (18000 km de caminos), hasta entonces desconocidos.
Desde el punto de vista técnico no se trata de caminos construidos que respondan a unos criterios amplios de trazado y firme, sino de sendas térreas mas o menos acondicionadas para el tránsito, que es necesario "adobar" (acondicionar en la capa de superficie) cada cierto tiempo y que no siempre discurrian por el mismo inequivoco lugar
un pequeño recorrido por las rutas mediavales y camino de Santiago, de cantabria
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