Sarajevo, 25 de junio
de 1914
Querida Aurora:
Recibida su carta con fecha 24 de
junio de 1914, mi respuesta es la siguiente:
“Yo, Gavrilo Princip, me
comprometo ante el mundo que no cometeré el magnicidio en la persona del
archiduque Francisco Fernando, heredero al trono del Imperio Austro Húngaro, que visitará Sarajevo los próximos días.
Ante su carta en la que expone de una manera
detallada lo que puede llegar a ocurrir, no me siento capaz de ejecutarlo. Usted
me dice que mi acto desembocará en la Primera Guerra Mundial y que sus consecuencias
serán las siguientes:
Según sus palabras, habrá más de
diez millones de muertos, y más de veinte entre lisiados y heridos. También
leyendo su carta, veo que se formarán nuevos estados y que otros desaparecerán.
En concreto, según usted, el Imperio Austro Húngaro dejará de existir. Y aunque
esto me pudiese alegrar, pues significaría que mi meta se ha cumplido en cierta
medida, ya que mi país dejaría de formar parte de ese Imperio, no me gustan el
resto de consecuencias que usted me comenta. Y es que según leo, mi acción será
la ruina de los países vencidos, entre ellos Alemania, pues este país tendrá
que pagar una gran indemnización así como devolver a Francia Alsacia y Lorena.
No me gusta tampoco lo que me
dice de qué se formarán unas potencias económicas, en concreto Japón y Gran
Bretaña, que resultarán vencedoras de la contienda y ejercerán su hegemonía a
nivel mundial. Y es que según he leído, la guerra saltará de Europa a China,
Medio Oriente e incluso África. En fin, que el mundo entero se verá abocado al
horror y la destrucción.
Y por último, estoy de acuerdo
en eso que me cuenta de que habrá un tratado llamado de Versalles, por el cual
se firmará un acuerdo de no agresión entre todos los componentes de las
naciones, ya sean vencederos o vencidos.
Así que como mi meta era sólo
matar al archiduque Francisco Fernando para intentar que Bosnia se emancipase de Austria-Hungría, y no tengo
claro que eso ocurra, he decidido retirarme. Espero de verdad que todo cuanto
usted me ha contado sea cierto, y que yo con mi decisión de no colocar mi bomba
pueda cambiar el rumbo de la historia”.
Atentamente,
Gavrilo Princip

