Capítulo 37
Donde Sancho se sigue creyendo
que Dorotea es una princesa:
Y que el famoso gigante era
Fernando, mientras don Quijote seguía durmiendo.
En este capítulo el ventero y
toda su gente están contentos, pues a tener su venta llena de gente sus ganancias
son generosas.
Don Quijote despertó y se puso
hablar con Sancho de su aventura; imaginaria claro está. Sancho le corrige. Mi
señor más que ríos de agua, eran de vino tinto, haciendo alusión a los cueros
de vino que había destrozado. Don Quijote le pidió a Sancho que le aclarase lo
de los ríos de vino, Sancho así lo hizo, y le explicó con detalle todo cuanto
acontecía en la venta.
Don quijote baja al salón ha
hablar con Dorotea, esta intenta cortarle pero Fernando no se lo permite ya que
le interesa saber toco cuanto allí está ocurriendo. Fernando se compromete a
llevar a don Quijote a su casa, siendo un alivio para el ventero oír esto..
Capítulo 38
Don Quijote habla del soldado.
De cómo es la persona más pobre
del mundo, ya que apenas tiene recursos y aun así sale airoso de las
situaciones dificultosas.
También dijo que en la guerra los
más premiados y los más importantes son los soldados, y además los pobres
suelen morir en ella.
En este relato también compara el
trabajo de los letrados con elde los soldados, ya que trabajan más los soldados
que los letrados, los soldados pierden su vida los letrados no. O en raras
ocasiones. También dijo que el trabajo de los letrados era necesario, pues sin
ellos no habría leyes y sin estas no se podrían defender los reinos ni los
caminos y entonces no habría seguridad.
Concluida la conversación de don Quijote.
El cautivo dijo ahora oirán el verdadero discurso.
Capítulo 39, 40,41.
En estos capítulos se viene a
decir el verdadero discurso.
El cautivo cuenta como su padre
dividió la hacienda en tres partes. Una para él y las otras para sus tres
hijos. Los cuales tendrían que dedicarse uno a las armas, otro a las letras y
otro al comercio. El cautivo cuenta que él fue el que se dedicó a las armas y
que fue apresado y hecho cautivo por el rey de Argel.
El cautivo estando en prisión,
recibe por una ventana una carta de una mujer que quiere fugarse y casarse con
él.
Con el dinero de la muchacha se
fuga junto a unos amigos y van a buscar a la muchacha y al irla a buscar,
consiguieron un tesoro que contenía escudos de oro.
Después de múltiples aventuras, entre ellas haber perdido parte
del tesoro camino de Mallorca.
Por fin logran llegar a las
montañas leonesas para junto a su amada buscar a alguno de sus parientes.
Capítulo 42
Aquí se narra como acaba el
capitán Viedma su relato.
Llegó a la venta un carruaje en
el que venían un oidor y una doncella de diez y seis años muy hermosa. El
cautivo descubrió que ese oidor era su hermano y la doncella su hija. Su
hermano que ahora era oidor, fuel el que tomó el camino de las letras. Llamado
Juan Pérez de Viedma.
Iban hacia Sevilla donde había
sido nombrado oidor de Audiencia.
Con la ayuda del cura se hace la
presentación de los hermanos y la hija del oidor. Con Zoraida deciden que el
capitán y Zoraida se fueran con el oidor y su hija a Sevilla, una vez allí
avisarían al padre de la mora Zoraida
para que asistiera al bautismo y boda de su hija.
Se fueron todos a la cama menos
don Quijote que decidió hacer guardia para salvaguardar al castillo y a sus
gentes.
Rayando el alba oyeron a un mozo
que cantaba a quien le escuchara según palabras de Cardenio.
Capítulo 43
Dorotea despertó al oír el canto
del extraño muchacho. Esta a su vez despertó a clara para que escuchara aquel
dulce canto. Al oírlo Clara le reconoció como don Luis hijo de un caballero de
Aragón del que estaba enamorada desde que lo vio.
Este joven al saber que clara
partía decidió seguirla y cantarle todas las noches los poemas que el mismo
componía.
Dorotea viendo la preocupación de
Clara por si su padre descubría lo que estaban planeando, fugarse.
Dorotea la tranquilizó diciéndole
que al día siguiente se le ocurriría algo para solucionar el problema.
La hija del ventero y Maritornes
decidieron gastarle una broma a don Quijote y desde el pajar por un agujero lo
llamaron. Este seguía haciendo guardia para proteger a sus amigos.
Don Quijote se asomó por el
agujero que se le antojó una ventana con rejas de oro y pensando que la dama
que estaba al otro lado era la hija del señor del castillo le declaró su amor,
diciéndola que haría todo cuanto ella quisiera, menos renunciar a su amor.
Maritornes le pidió que le diese
la mano para poder desahogar todo el deseo que sentía hacia él. Don Quijote accedió
y le dijo: que esa mano había sido usada para combatir en grandes batallas- Don
Quijote se subió a la silla de Sancho, y metió la mano por el agujero,
Maritornes se la tomó y la amarró al cerrojo de la puerta del pajar.
Capítulo 44
Al amanecer debido a un extraño
movimiento de rocinante don Quijote queda colgado de la mano. Comenzó a dar
grandes gritos y Maritornes le soltó, cayendo este a los pies del ventero y de
los cuatro jinetes que llegaron a la venta.
Estos caballeros venían buscando
al joven don Luis por orden de su padre que lo quería ver.
El padre de Clara preguntó al
muchacho que quien era, y este le dice que un vecino suyo que iba siguiéndoles
porque amaba profundamente a su hija.
El oidor padre de Clara acepta
esto siempre que el padre del muchacho esté de acuerdo.
Así que aclarado esto deciden
partir para Andalucía. Don Luis don Fernando el oidor y uno de los criados. el
resto de los criados se van a hablar con el padre de don Fernando y así saber si está de acuerdo con la boda.
¡De pronto! Aparece el barbero a
quine don Quijote le había arrebatado el
yelmo de Mambrino. El barbero descubre a
Sancho y arremete contra él llamándolo ladrón por haberle robado la vacía. Don
Quijote interviene al ver como su escudero defiende su honor prometiéndole que
le nombrará caballero en la primera ocasión que tuviese.
Capítulo 45
Después de una terrible discusión
sobre de quién es la vacía, el cura pagó al barbero los ocho reales sin que don
Quijote lo supiera. En esta pelea participaron también los caballeros que pertenecían
a la Santa hermandad y que querían
prender a don Quijote por haber liberado a los galeotes.
Uno de los caballeros apresó a
don Quijote confirmando que realmente era la persona que buscaban, acusándole
de salteador de caminos. Sus amigos le libraron a don Quijote. Este al verse
libre comenzó a insultar al caballero por haberle apresado por seguir los
códigos de caballería.
Capítulo 46
Le explicaron al caballero que
don Quijote estaba loco, así que entendiendo el problema, accedieron a no
meterlo en prisión. Y así después de explicado el entuerto. Habló con la
princesa Micomicona que para proseguir con la aventura que esta le había
propuesto ella le dio permiso para que partiera cuando quisiese.
Don Quijote le dice a Sancho, que
ya puede ir en busca de aventura, Sancho cuenta a don Quijote que ha visto a la
supuesta reina Micomicona con don Fernando haciendo cosas nada dignas de una
princesa Dorotea enrojeció ya que era cierto lo que contaban de ella y de don
Fernando.
Don Quijote a oír esto insulta a
Sancho llamándole embustero y mal criado. Dorotea explica a don Luis que todo
lo que Sancho vio se debe a un encantamiento, eso calmó a don Quijote.
El cura y el barbero urden un
engaño para llevar a don Quijote a su casa. Construyeron una jaula que subieron
a un carro y se inventaron una historia
para que don Quijote se metiera en ella. El cura don Luis, don Fernando y los
cuadrilleros, se cubrieron el rostro entraron en la habitación de don Quijote y
de Sancho, y empleando un tono como de
ultratumba, le dicen que para cumplir la misión de la princesa Micomicona debe
introducirse en la jaula.
Don Quijote así lo hizo,
agradeciendo al fantasma la profecía que le había mostrado. Aun así estaba
confuso, no recordaba haber leído nada sobre una jaula en los libros de
caballería para cumplir una misión. Pidió a Sancho que si le acompañaba hasta
el final, le recompensaría.
Capítulo 47
Emprendieron el viaje
encontrándose en el camino con siete jinetes, uno de ellos era el canónigo de
Toledo. Preguntando: ¿por qué llevan a ese hombre enjaulado? Don Quijote
respondió: que era un caballero andante y que debido a un encantamiento tenía
que ir enjaulado.
Pero Sancho dijo que su amo no
estaba encantado que era un ser normal. El cura se apartó con el canónigo y le
explicó la locura de don Quijote. El
canónigo criticó los libros de caballería, que llevaban a las personas actuar
como don Quijote. Aunque alaba algunos puntos que son interesantes, diciendo
que no todo era malo.
Capítulo 48
El canónigo y el cura siguieron
hablando de las novelas de caballería, el canónigo confesó que estuvo a punto
de escribir una novela de caballería y después de tener unas cien hojas, lo
dejó por temor a quedar prisionero de estas historias. Mientras Sancho trata de
explicar a don Quijote que no está encantado si no embaucado por el cura y el
barbero para que regrese a casa, don Quijote le pide a Sancho que investigue,
que tal vez tenga razón, pues hay algo que le huele mal.
Capítulo 49
Sancho y don Quijote discuten por
si es o no cierto lo del encantamiento, concluyendo don Quijote que sí tendría
que estar encantado, ya que si no hubiera sido así , no se hubiera dejado
enjaular.
Cuando pararon a descansar,
Sancho pide al cura que deje salir a don Quijote para dar un paseo y hacer sus
necesidades. Una vez don quijote fuera de la jaula el canónigo intenta convencer a don Quijote que los libros de
caballería son cuentos sin sentido, pero don Quijote le responde con una
batería de argumentos, el canónigo se da cuenta de que es inútil seguir, que no
le podía sacar de su locura.
Capítulo 50
Don Quijote y el canónigo siguen
hablando de los libros de caballería donde don Quijote cuenta el largo discurso
del caballero del lago. Cuando acaba de contarle esto al canónigo don Quijote
Dice: que desde que es caballero
andante es una grandísima persona y un gran hombre. Al acabar la conversación
Sancho pregunta a don Quijote por su recompensa al acabar la aventura.
Don Quijote habla sobre el
condado que ha prometido a Sancho. El escudero dice: que en cuanto se canse de
gobernar la ínsula o condado lo dejará en manos de otra persona para así poder
gozar de la renta. Al oír estos disparates el canónigo se queda asombrado.
Estando todos sentados para comer
incluidos los criados del canónigo, aparece un joven cabrero
Que venía tras una cabra
diciéndola ¡ah! Cerrera, cerrera, mancha, manchada y como andáis vos estos días de pie cojo ¿Qué lobos os
espantan, hija? ¿ ¿no me diréis que es esto, hermosa como hembra que eres?,
El canónigo invita al joven
cabrero a sentarse, descansar un rato, y comer con ellos, el
cabrero al principio dice que no,
pero termina sentándose y comienza a contar su historia.
Mientras Sancho decide ir a comer
su empanada al arroyo.
Fin de la primera parte