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lunes, 16 de abril de 2012
domingo, 15 de abril de 2012
Repaso por el Folclore Cantabo España
INSTRUMENTOS MUSICALES POPULARES DE CANTABRIA
Roberto Diego
(Director de la Escuela Municipal de Música Tradicional Cántabra de Santander)
Roberto Diego
(Director de la Escuela Municipal de Música Tradicional Cántabra de Santander)
En las últimas décadas he dedicado parte de mi tiempo a estudiar los instrumentos musicales que han tomado carta de naturaleza en la tradición cántabra. La recopilación de datos se ha obtenido principalmente del trabajo de campo: entrevistando a músicos tradicionales, familiares, vecinos, artesanos constructores, combinándolo con la búsqueda de material fotográfico y sonoro de intérpretes fallecidos. Asimismo, he confeccionado el Atlas de Instrumentos Musicales Populares de Cantabria, partiendo de una pormenorizada encuesta que interrogaba sobre aspectos tales como la difusión, técnica interpretativa, repertorio, construcción y denominación, entre otras cuestiones más.
Esta investigación se ha desarrollado en la totalidad de los valles cántabros y en el norte de Palencia y Burgos, este de Asturias y oeste de Vizcaya, zonas que componen el mapa íntegro de la música tradicional cántabra.
Por otro lado, el estudio en las hemerotecas regionales de la prensa cántabra de finales del siglo XIX, principios del siglo XX, ha permitido acumular gran cantidad de valiosísima información sobre instrumentos, música y fiestas... de una época donde la memoria de las personas más mayores es en el mejor de los casos difusa.
Esta parcela de la cultura tradicional, la organología popular, en Cantabria empieza a estar bien documentada, llamándonos la atención, la pluralidad instrumental existente.
Esta variedad queda reflejada en esta cita de este periódico local de Cabezón de la Sal de principios de siglo:
"Fué otras veces, el escenario de mis proezas coreográficas, el más amplio campo de las romerías del valle. También allí, entre las dos murallas de canastas de avellanas y rosquillas, cerezas y perojos sanjuaneros, y de curiosos detrás, recongrio lo que bailé, y canté entre baile y bailes por no estar un punto ocioso. ¡Jamás, después acá, han escuchado mis oídos sesiones más gratas de violín, que aquellas que nos colocara el ciego Colas con el suyo, viejo, gangoso y destemplado, ni la voz de tiple más agradable que la de aquella su feísima hija, más negra que la pandereta mugrienta y ajumada que tocaba!.
Fué otras al rabioso compás del redoblante y del chillón clarinete, bajo los seculares robles del ferial de Villasebil, entre olor de estofados, gritos de tenderos y ruidos de campanos; otras en el marco semejante de la romería del Carmen, o en la inmensa pradera de Balbanuz, y en ambos lugares a los agarraos que tocaban de manera infame los murguistas gallegos. Y por carnavales en algún salón amigo a los acordes de un piano tocado con mejor voluntad que destreza; y por las deshojas en algún desván, con la cara tiznada y el cuerpo encorvado, porque el techo no toleraba gallardas posturas, so pena de llenar la cabeza de chichones; y por las fiestas de Vega de Pas, bajo el fresno centenario que cobijó a los gloriosos progenitores de los Madrazos, Pelayos, Ruices, Sañudos, Orias y miles de pasiegas cernidos por España, y al son del tamboril y pito que tocaba aquel Bartulu, el bardo sin par, el artista cuya resurrección se pagaría a peso de oro; y en cuantas ocasiones se pusieron a tiro, con la propia sombra inclusive, para alabar primero, y de todas las maneras que nuestro Pereda supo pintar como ninguno y yo vivir como pocos, he bailado, lector, y volvería a bailar si la vida terrenal se repitiera."
Esta investigación se ha desarrollado en la totalidad de los valles cántabros y en el norte de Palencia y Burgos, este de Asturias y oeste de Vizcaya, zonas que componen el mapa íntegro de la música tradicional cántabra.
Por otro lado, el estudio en las hemerotecas regionales de la prensa cántabra de finales del siglo XIX, principios del siglo XX, ha permitido acumular gran cantidad de valiosísima información sobre instrumentos, música y fiestas... de una época donde la memoria de las personas más mayores es en el mejor de los casos difusa.
Esta parcela de la cultura tradicional, la organología popular, en Cantabria empieza a estar bien documentada, llamándonos la atención, la pluralidad instrumental existente.
Esta variedad queda reflejada en esta cita de este periódico local de Cabezón de la Sal de principios de siglo:
"Fué otras veces, el escenario de mis proezas coreográficas, el más amplio campo de las romerías del valle. También allí, entre las dos murallas de canastas de avellanas y rosquillas, cerezas y perojos sanjuaneros, y de curiosos detrás, recongrio lo que bailé, y canté entre baile y bailes por no estar un punto ocioso. ¡Jamás, después acá, han escuchado mis oídos sesiones más gratas de violín, que aquellas que nos colocara el ciego Colas con el suyo, viejo, gangoso y destemplado, ni la voz de tiple más agradable que la de aquella su feísima hija, más negra que la pandereta mugrienta y ajumada que tocaba!.
Fué otras al rabioso compás del redoblante y del chillón clarinete, bajo los seculares robles del ferial de Villasebil, entre olor de estofados, gritos de tenderos y ruidos de campanos; otras en el marco semejante de la romería del Carmen, o en la inmensa pradera de Balbanuz, y en ambos lugares a los agarraos que tocaban de manera infame los murguistas gallegos. Y por carnavales en algún salón amigo a los acordes de un piano tocado con mejor voluntad que destreza; y por las deshojas en algún desván, con la cara tiznada y el cuerpo encorvado, porque el techo no toleraba gallardas posturas, so pena de llenar la cabeza de chichones; y por las fiestas de Vega de Pas, bajo el fresno centenario que cobijó a los gloriosos progenitores de los Madrazos, Pelayos, Ruices, Sañudos, Orias y miles de pasiegas cernidos por España, y al son del tamboril y pito que tocaba aquel Bartulu, el bardo sin par, el artista cuya resurrección se pagaría a peso de oro; y en cuantas ocasiones se pusieron a tiro, con la propia sombra inclusive, para alabar primero, y de todas las maneras que nuestro Pereda supo pintar como ninguno y yo vivir como pocos, he bailado, lector, y volvería a bailar si la vida terrenal se repitiera."
EL PORVENIR. N°8 del 20 de Febrero de 1916. “El baile”, escrito por Leoncio Suarez.
Gaita - Clarinete/pitu - Dulzaina/vozaina - Silbu - Violín/vigulín - Rabel/bandurria - Acordeón/alcurdión - Tambor - Pandereta
Este instrumento ha tenido hasta prácticamente nuestro días un gran empleo en toda la zona occidental de Cantabria. El modelo utilizado es idéntico al de Asturias: puntero de interior cónico, un solo roncón que descansa en el hombro izquierdo del gaitero, digitación cerrada y una tesitura que abarca octava y media (Do-Re).
Algunos de los punteros examinados presentan una escala mixolidia, la misma que la cornamusa escocesa de las Tierras Altas.
La gaita se acompaña habitualmente de un tambor redoblante y aparte de sus funciones de animación del baile, ha servido para acompañar el cante montañés, existiendo una enorme afición en los cantadores del occidente de Cantabria por cantar junto a este instrumento. Peñamellera, Ribadedeva y el valle de Pendueles, así como la Pernía, son parte integrante del área cántabra de este instrumento.
Gaiteros muy populares fueron: Candolías, de Tresgrandas; Tonino Gándara, de Casamaría (Herrerías); Paco González (Val de San Vicente) o Florencio Prado, de Valmeo (Vega de Liébana).
Bailes a lo pesau y a lo ligeru, pericotes, pasacalles, piezas para el baile a lo agarrau (valses y pasodobles), y marchas procesionales componían el repertorio instrumental de la gaita cántabra.
"En la función profana alternan los desafíos de bolos, los bailes a los alto y a lo bajo y a lo ligero, amenizados, o por la pandereta clásica, o por la típica y chillona gaita, y como habrá la mar de alegría y el derroche de libación lucirán sus encantos a las mil maravillas las consabidas jumeras."
LA VOZ DE LIÉBANA. 20 de Junio de 1909. Romería de San Pelayo en La Hermida (Peñarrubia).
Algunos de los punteros examinados presentan una escala mixolidia, la misma que la cornamusa escocesa de las Tierras Altas.
La gaita se acompaña habitualmente de un tambor redoblante y aparte de sus funciones de animación del baile, ha servido para acompañar el cante montañés, existiendo una enorme afición en los cantadores del occidente de Cantabria por cantar junto a este instrumento. Peñamellera, Ribadedeva y el valle de Pendueles, así como la Pernía, son parte integrante del área cántabra de este instrumento.
Gaiteros muy populares fueron: Candolías, de Tresgrandas; Tonino Gándara, de Casamaría (Herrerías); Paco González (Val de San Vicente) o Florencio Prado, de Valmeo (Vega de Liébana).
Bailes a lo pesau y a lo ligeru, pericotes, pasacalles, piezas para el baile a lo agarrau (valses y pasodobles), y marchas procesionales componían el repertorio instrumental de la gaita cántabra.
"En la función profana alternan los desafíos de bolos, los bailes a los alto y a lo bajo y a lo ligero, amenizados, o por la pandereta clásica, o por la típica y chillona gaita, y como habrá la mar de alegría y el derroche de libación lucirán sus encantos a las mil maravillas las consabidas jumeras."
LA VOZ DE LIÉBANA. 20 de Junio de 1909. Romería de San Pelayo en La Hermida (Peñarrubia).
Antonino Gándara y su hijo Pepe, gaiteros de Casamaría (Herrerías).
Años 20 del siglo XX. Colección R. Diego. | |
Manuel Torre, gaitero de Merodio, en Rioseco (Rionansa). Año 1929.
Colección R. Diego |
Pitu es la denominación con la que se conoce al clarinete en Cantabria, y piteros a la pareja de este instrumento más el acompañamiento del tambor redoblante.
Desde mediados del siglo XIX ha experimentado una difusión muy abundante en el centro-occidente cántabro, con la tonalidad en Mi bemol (requinto) como la de mayor uso. En un pequeño foco de clarinetistas populares del interior montañoso del oriente, la tonalidad de Si bemol era la más frecuente.
La utilización casi exclusiva del registro alto, la sujeción en el requinto de la boquilla con el labio superior, una ornamentación semejante a la de la dulzaina y melodías con una extensión de octava y media, son características de la ejecución del clarinete en su vertiente tradicional en Cantabria.
Piteros famosos han sido Marcelino Gómez, "El Ciegu de Sierrapando", Antonio Mediavilla, de Vi-llapresente; Servando Crespo, de Escobedo de Camargo, y Tomasón, de Anievas.
Las jotas y los pericotes son el tipo de piezas que más frecuentemente interpretaban los piteros.
Desde mediados del siglo XIX ha experimentado una difusión muy abundante en el centro-occidente cántabro, con la tonalidad en Mi bemol (requinto) como la de mayor uso. En un pequeño foco de clarinetistas populares del interior montañoso del oriente, la tonalidad de Si bemol era la más frecuente.
La utilización casi exclusiva del registro alto, la sujeción en el requinto de la boquilla con el labio superior, una ornamentación semejante a la de la dulzaina y melodías con una extensión de octava y media, son características de la ejecución del clarinete en su vertiente tradicional en Cantabria.
Piteros famosos han sido Marcelino Gómez, "El Ciegu de Sierrapando", Antonio Mediavilla, de Vi-llapresente; Servando Crespo, de Escobedo de Camargo, y Tomasón, de Anievas.
Las jotas y los pericotes son el tipo de piezas que más frecuentemente interpretaban los piteros.
"¡Aquí se baila al son del clarinete el clásico baile del país acompañado de castañuelas repicadas con una maestría admirable!...". [Romería en Quijas (Reocín). En "La Montaña" (Santander), julio de 1889].
Piteros de Ogarrio (Ruesga). Años 70 del siglo XX.
Colección R. Diego. | |
Bosio y Martín, piteros del valle de Reocín. Años 40 del siglo XX.
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Este aerófono de lengüeta doble ha tenido hasta época muy reciente una gran implantación en distintos valles del oriente y sur de Cantabria.
El acompañamiento de la vozaina era siempre el tambor redoblante, ampliándose a veces la sección rítmica con un bombo en el caso de los dulzaineros de Valle (Ruesga), Villar, Sota y Fresnedo (Soba), Bezana (Valdebezana), Soncillo y Orbaneja.
La abundancia de notas de adorno, la ejecución más ligada que marcada, el uso del vibrato, son características del sello interpretativo de los dulzaineros cántabros.
Dulzaineros famosos han sido Manolo Maza, en Carasa; Rique de La Pesquera, en Laredo; Ricardo Piedra, de Valle (Ruesga); Fructuoso del Campo, en Ajo; Maximino Garrido, en Ruerrero (Valderredible), o Venancio González, de Reinosa, entre otros.
El repertorio de los dulzaineros es el mismo que el del silbu.
El acompañamiento de la vozaina era siempre el tambor redoblante, ampliándose a veces la sección rítmica con un bombo en el caso de los dulzaineros de Valle (Ruesga), Villar, Sota y Fresnedo (Soba), Bezana (Valdebezana), Soncillo y Orbaneja.
La abundancia de notas de adorno, la ejecución más ligada que marcada, el uso del vibrato, son características del sello interpretativo de los dulzaineros cántabros.
Dulzaineros famosos han sido Manolo Maza, en Carasa; Rique de La Pesquera, en Laredo; Ricardo Piedra, de Valle (Ruesga); Fructuoso del Campo, en Ajo; Maximino Garrido, en Ruerrero (Valderredible), o Venancio González, de Reinosa, entre otros.
El repertorio de los dulzaineros es el mismo que el del silbu.
"La dulzaina recorrerá las calles al alba y continuará haciéndolo a intervalos toda la mañana.
A las tres tocará otro pasacalles la dulzaina, situándose después en el campo del ferial para distracción de los aficionados al baile.
A las ocho se encenderá una agradable y vistosa iluminación preparada en la fachada de las casas consistoriales, alternando en la ejecución de varias piezas y tocatas de bailes populares la música y la dulzaina...".
["El Ebro" (Reinosa) N° 18, septiembre de 1884. Programa de fiestas de la feria de San Mateo en Reinosa para el día 22 de septiembre].
A las tres tocará otro pasacalles la dulzaina, situándose después en el campo del ferial para distracción de los aficionados al baile.
A las ocho se encenderá una agradable y vistosa iluminación preparada en la fachada de las casas consistoriales, alternando en la ejecución de varias piezas y tocatas de bailes populares la música y la dulzaina...".
["El Ebro" (Reinosa) N° 18, septiembre de 1884. Programa de fiestas de la feria de San Mateo en Reinosa para el día 22 de septiembre].
Bernardino Somaza, dulzainero de Ajo (Bareyo). Año 1946.
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Flauta de pico de tres agujeros hecha de madera, cuya boquilla es metálica; posee una extensión de octava y media.
En Cantabria, al tañedor de este instrumento se le llama tamboril por el hecho de tocar con la mano izquierda el silbu y con la mano derecha un pequeño tambor, golpeándolo con una baqueta. Habitualmente al tamboril le acompañaba un tamboriteru tocando el tambor redoblante.
En la actualidad sólo queda en Cantabria una persona que toque este instrumento: Vidal Isequilla, del valle de Liendo. Antaño tuvo una difusión más amplia con nombres tan famosos como "Titusón" de Izara (Campóo de Suso); "Bartulu", en la Pasieguería; Juan Callejo, en Santander; Cirilo, en Santoña; "Trece", en Ramales, entre otros.
En Cantabria, al tañedor de este instrumento se le llama tamboril por el hecho de tocar con la mano izquierda el silbu y con la mano derecha un pequeño tambor, golpeándolo con una baqueta. Habitualmente al tamboril le acompañaba un tamboriteru tocando el tambor redoblante.
En la actualidad sólo queda en Cantabria una persona que toque este instrumento: Vidal Isequilla, del valle de Liendo. Antaño tuvo una difusión más amplia con nombres tan famosos como "Titusón" de Izara (Campóo de Suso); "Bartulu", en la Pasieguería; Juan Callejo, en Santander; Cirilo, en Santoña; "Trece", en Ramales, entre otros.
"Los domingos por la tarde, cuando la música de Andalucía termina su programa en la Alameda, se trasladan soldados y criadas a la Plaza de la Constitución, donde el celebérrimo Cirilo arranca melodiosas notas a su flauta con una mano y con la otra, palillo en ristre, golpea el parche del tamboril con singular destreza, a cuyo ruido saltan hombres y mujeres como movidos por la electricidad".
[Baile dominical en Santoña. En "El Avisador" Santoña), 30 de abril de 1896].
[Baile dominical en Santoña. En "El Avisador" Santoña), 30 de abril de 1896].
Hermanos Isequiella, tamboriles del valle de Liendo. Años 50 del siglo XX.
Colección R. Diego. |
Tras un minucioso estudio de toda la abundante prensa cántabra de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, podemos comprobar que éste era el instrumento más utilizado en las fiestas populares de Cantabria en dicho periodo.
Los violinistas tocaban siempre acompañados de una pandereta, miembro casi siempre de su familia (esposa o hijas), y a la vez que tañían, cantaban ambos a dúo.
Un número importante de estos violinistas eran ciegos, aunque muchos otros no. No se conocen casos de músicos ambulantes cántabros tañedores de violín. Siempre actuaban en el valle donde residían y zonas colindantes.
El violín o vigulín, que es como lo denominaban nuestros paisanos, se empleó en toda Cantabria con una técnica interpretativa, según informaciones de familiares de violinistas, semejante a la utilizada en el rabel, empleando afinaciones donde se podían tocar de forma permanente dos cuerdas al mismo tiempo (melodía-bordón).
Este instrumento desaparece de la música tradicional cántabra en los años 40 del siglo XX, a la muerte de nuestro último violinista, Pepón Gómez, de Silió.
Otros violinistas famosos fueron: Paulino "El Ciego", de Pando (Ruiloba); José, de Las Presas (Camargo); Ramón Rodríguez, de Izara (Campoo de Suso); Colas, de Carriedo, y Sabino Aja, de Matienzo.
El repertorio se componía principalmente de piezas para el baile a lo sueltu.
Los violinistas tocaban siempre acompañados de una pandereta, miembro casi siempre de su familia (esposa o hijas), y a la vez que tañían, cantaban ambos a dúo.
Un número importante de estos violinistas eran ciegos, aunque muchos otros no. No se conocen casos de músicos ambulantes cántabros tañedores de violín. Siempre actuaban en el valle donde residían y zonas colindantes.
El violín o vigulín, que es como lo denominaban nuestros paisanos, se empleó en toda Cantabria con una técnica interpretativa, según informaciones de familiares de violinistas, semejante a la utilizada en el rabel, empleando afinaciones donde se podían tocar de forma permanente dos cuerdas al mismo tiempo (melodía-bordón).
Este instrumento desaparece de la música tradicional cántabra en los años 40 del siglo XX, a la muerte de nuestro último violinista, Pepón Gómez, de Silió.
Otros violinistas famosos fueron: Paulino "El Ciego", de Pando (Ruiloba); José, de Las Presas (Camargo); Ramón Rodríguez, de Izara (Campoo de Suso); Colas, de Carriedo, y Sabino Aja, de Matienzo.
El repertorio se componía principalmente de piezas para el baile a lo sueltu.
"Por la noche, hubo también baile de violín y pandereta, alrededor de la clásica hoguera, resultando una magnífica función".
[Fiestas en Carmona. En "El Escudo" (Cabezón de la Sal) N° 31, agosto de 1915].
[Fiestas en Carmona. En "El Escudo" (Cabezón de la Sal) N° 31, agosto de 1915].
Pareja cántabra de violín y pandereta. "Cantos de La Montaña". Año 1901.
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Existen dos zonas en Cantabria donde ha pervivido hasta nuestros días un número más que suficiente de tañedores de este instrumento como para permitirnos conocer-lo en profundidad: Campoo y Polaciones.
Este cordófono posee dos cuerdas, afinadas generalmente por intervalos de cuarta, encontrándonos en Campoo algunos rabelistas que las afinan por intervalos de octava.
Con un arco se frotan ambas simultáneamente, empleándose una para ejecutar la melodía y la otra al aire como bordón.
Algunos rabelistas utilizan rabeles de tres cuerdas: una para el bordón y dos para la melodía, pisadas ambas con un dedo.
El rabel se tocaba principalmente en el tardíu (otoño) y el iviernu (invierno), en las reuniones de la mocedad, como eran las deshojas y las jilas.
Rabelistas famosos de Campoo han sido Lin "El Airosu"; Paco Sobaler, de Espinilla; Florencio, de Nestares, y "El Ciegu de Fontecha", este último a principios del siglo XX.
En Polaciones, Adela Gómez, Pedro Madrid y Antonio Morante, "Quintana".
El repertorio del rabel está compuesto de canciones tradicionales de la zona (amor, picarescas, crítica social, etc.), romances y bailes a lo pesau y a lo ligeru.
Este cordófono posee dos cuerdas, afinadas generalmente por intervalos de cuarta, encontrándonos en Campoo algunos rabelistas que las afinan por intervalos de octava.
Con un arco se frotan ambas simultáneamente, empleándose una para ejecutar la melodía y la otra al aire como bordón.
Algunos rabelistas utilizan rabeles de tres cuerdas: una para el bordón y dos para la melodía, pisadas ambas con un dedo.
El rabel se tocaba principalmente en el tardíu (otoño) y el iviernu (invierno), en las reuniones de la mocedad, como eran las deshojas y las jilas.
Rabelistas famosos de Campoo han sido Lin "El Airosu"; Paco Sobaler, de Espinilla; Florencio, de Nestares, y "El Ciegu de Fontecha", este último a principios del siglo XX.
En Polaciones, Adela Gómez, Pedro Madrid y Antonio Morante, "Quintana".
El repertorio del rabel está compuesto de canciones tradicionales de la zona (amor, picarescas, crítica social, etc.), romances y bailes a lo pesau y a lo ligeru.
Rabelista campurriano. Años 40 del siglo XX.
Colección R. Diego. | |
Pedro Madrid, bandurriero del valle de Polaciones. Años 70 del siglo XX.
Colección R. Diego. |
ACORDEÓN/ALCURDIÓN
El acordeón diatónico o de botones llegó a Cantabria a finales del siglo XIX. La novedad que supuso su agradable timbre y su fuerte volumen fueron causa de la rápida aceptación por las nuevas generaciones de músicos populares y público.
Este instrumento, junto al clarinete, fueron los sustitutos del violín, la zanfona, la flauta de tres agujeros y la flauta travesera.
En Cantabria se denomina "la alcurdión" y se tocó básicamente en el centro y oriente, siendo el Valle de Toranzo el lugar donde mayor concentración de acordeonistas encontramos, conociéndose incluso el caso de varias mujeres que lo tocaban: Rosalía, de Barcena de Toranzo, y Dolores Abascal, de San Miguel de Luena, en las primeras décadas de este siglo.
Los acordeonistas cántabros incluyen en su repertorio los temas de los instrumentos anteriores.
El acordeón diatónico o de botones llegó a Cantabria a finales del siglo XIX. La novedad que supuso su agradable timbre y su fuerte volumen fueron causa de la rápida aceptación por las nuevas generaciones de músicos populares y público.
Este instrumento, junto al clarinete, fueron los sustitutos del violín, la zanfona, la flauta de tres agujeros y la flauta travesera.
En Cantabria se denomina "la alcurdión" y se tocó básicamente en el centro y oriente, siendo el Valle de Toranzo el lugar donde mayor concentración de acordeonistas encontramos, conociéndose incluso el caso de varias mujeres que lo tocaban: Rosalía, de Barcena de Toranzo, y Dolores Abascal, de San Miguel de Luena, en las primeras décadas de este siglo.
Los acordeonistas cántabros incluyen en su repertorio los temas de los instrumentos anteriores.
"La romería se iba acabando, despedazándose, quedando únicamente un baile prosaico de acordeón y el inacabable y poético de las panderetas. El vientecillo decía a los romeros, murmurando en los oídos: "! A casa, que traigo malas pulgas!". Y nos sentimos hasta última hora ansiosos de beber todo el goce espiritual de aquella romería que se acaba. Que por cierto tuvo verdadero fin campurriano, porque detrás de mí vinieron cantando aires de la tierra unas muchachas de no sé qué pueblo vecino".
[Artículo sobre la romería de San Pedro en Izara (Campoo de Suso). En "Campoo", Reinosa), 2 de julio de 1896].
[Artículo sobre la romería de San Pedro en Izara (Campoo de Suso). En "Campoo", Reinosa), 2 de julio de 1896].
Acordeonista en Puente Viesgo. Principios del siglo XX.
Colección R. Diego. | |
Acordeonista del valle de Carriedo. Años 20 del siglo XX. Cantabria Tradicional.
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La caja o tambor redoblante ha sido junto a la pandereta uno de los soportes rítmicos más utilizados en el acompañamiento de la música instrumental en Cantabria (bailes, danzas, pasacalles y marchas procesionales). También en algunas zonas del país el tambor ha acompañado a la voz masculina en las canciones de ronda o a la femenina en el ramu y en ciertos temas bailables haciendo dúo con la pandereta (Liebana, Pernía...).
Es distintivo del estilo interpretativo del tambor en toda Cantabria el empleo de unas estructuras rítmicas continuas, donde a diferencia de nuestros vecinos vascos, asturianos o castellanos no se frasea la melodía marcando golpes con cada nota, introduciendo redobles, silencios, golpes simultaneos con la baqueta en el parche y aro.
El toque autóctono cántabro de tambor, de ritmos continuos, sin silencios, sin golpes en el aro, constituye un elemento característico de la música popular de Cantabria.
El tambor ha formado en La Tierruca orquesta tradicional con la gaita cántabra, la dulzaina, el pitu montañés y la flauta travesera.
Piteros de Puente Arce (1970). Portada revista "SAM",
número 209. |
De la familia de los membranófonos percutidos con la mano, éste ha sido el instrumento de baile más utilizado en Cantabria.
Empleada en un porcentaje muy alto por manos femeninas, su ejecución raya el virtuosismo, siendo su aprendizaje tarea nada fácil.
Dependiendo de la región de Cantabria donde nos encontremos, se observan, aunque parecidos, diferentes estilos de tañerla. Antaño era casi imposible encontrar un pueblo donde no existieran una o varias pandereteras.
Las tocadoras de pandereta formaban dúos, cantando al unísono, con abundantes melismas, vibratos y potente voz.
A principios de siglo se tocaban panderetas de medio metro de diámetro y cuatro o cinco concavidades para las sonajas. Sirvió de acompañamiento al violín, la zanfona y, en algunos casos, a la gaita.
Tanto piezas para el baile a lo sueltu como para a lo agarran, bailes al santu o al ramu, componían el repertorio de las pandereteras cántabras.
Empleada en un porcentaje muy alto por manos femeninas, su ejecución raya el virtuosismo, siendo su aprendizaje tarea nada fácil.
Dependiendo de la región de Cantabria donde nos encontremos, se observan, aunque parecidos, diferentes estilos de tañerla. Antaño era casi imposible encontrar un pueblo donde no existieran una o varias pandereteras.
Las tocadoras de pandereta formaban dúos, cantando al unísono, con abundantes melismas, vibratos y potente voz.
A principios de siglo se tocaban panderetas de medio metro de diámetro y cuatro o cinco concavidades para las sonajas. Sirvió de acompañamiento al violín, la zanfona y, en algunos casos, a la gaita.
Tanto piezas para el baile a lo sueltu como para a lo agarran, bailes al santu o al ramu, componían el repertorio de las pandereteras cántabras.
"Para poner dique a esta tendencia a que antes me refería, disponen estas hogueras con todos los útiles tradicionales utilizando como combustible las más veces el rozo y como instrumento musical el pintarrajeado pandero de enormes dimensiones, grande como un triguero, así es la gráfica y castiza medida que las gentes utilizaban como término de comparación que combinado con las potentes y pocas veces bien limadas voces de las fornidas muchachas, da a estas fiestas lo que es suyo propio y tradicional".
["El Escudo" (Cabezón de la Sal), 30 de agosto de 1915. "De cosas nuestras"].
["El Escudo" (Cabezón de la Sal), 30 de agosto de 1915. "De cosas nuestras"].
"Desde entonces la fiesta era arriba, en los altos. Una doble y larga fila de mozos y mozas, bailaban al son de alegres panderetas. Los brazos en cruz oscilaban acompasadamente de izquierda a derecha siguiendo los movimientos del cuerpo. Las tocadoras colocadas ante la doble fila de bailadores, en una pequeña eminencia que formaba el campo, tocaban enormes panderetas, haciendo salir de sus tersas pieles sonidos alegres, y de vez en cuando cantaban alguna copla: entonces, los pies de los bailadores movíanse más rápidamente y las panderetas redoblaban con brío".
[Cuento "La Peña del Águila", de J. Barrio y Bravo. En "La Tierruca" (Reinosa) N° 19, 28 de octubre de 1906].
Otros instrumentos musicales que tuvieron cierta difusión en el pasado en la animación de bailes populares fueron la flauta travesera de madera acompañada del tambor de tensores de cuerda, siendo Trasmiera el área de mayor uso de este instrumento. Antonio Carral y Perfecto Somaza, de Ajo; Ramón Torralbo, de Isla; Antonio Santander, de Riaño; Ignacio Barquín, de Ogarrio, han sido tañedores profesionales de esta pequeña flauta a finales del siglo XIX y principios del XX.
Hasta las primeras décadas del siglo XX y acompañándose de la pandereta se conoció el uso de la zanfona o rabel en los bailes populares cántabros. Emeterio Agudo, "El Pulga" (Penagos 3/3/1834-Santander 5/6/1909), fue nuestro zanfonista más famoso.
Todos los instrumentos aquí citados muchas veces sonaban acompañados por el repiqueteo del instrumento ibérico por excelencia: las castañuelas {tarrañuelas en cántabro), empleadas por los bailadores de toda Cantabria conocedores de su manejo.
[Cuento "La Peña del Águila", de J. Barrio y Bravo. En "La Tierruca" (Reinosa) N° 19, 28 de octubre de 1906].
Otros instrumentos musicales que tuvieron cierta difusión en el pasado en la animación de bailes populares fueron la flauta travesera de madera acompañada del tambor de tensores de cuerda, siendo Trasmiera el área de mayor uso de este instrumento. Antonio Carral y Perfecto Somaza, de Ajo; Ramón Torralbo, de Isla; Antonio Santander, de Riaño; Ignacio Barquín, de Ogarrio, han sido tañedores profesionales de esta pequeña flauta a finales del siglo XIX y principios del XX.
Hasta las primeras décadas del siglo XX y acompañándose de la pandereta se conoció el uso de la zanfona o rabel en los bailes populares cántabros. Emeterio Agudo, "El Pulga" (Penagos 3/3/1834-Santander 5/6/1909), fue nuestro zanfonista más famoso.
Todos los instrumentos aquí citados muchas veces sonaban acompañados por el repiqueteo del instrumento ibérico por excelencia: las castañuelas {tarrañuelas en cántabro), empleadas por los bailadores de toda Cantabria conocedores de su manejo.
La Gaita Cántabra Roberto Diego Romero Editorial Cantabria Tradicional |
Estudios publicados por Roberto Diego sobre instrumentos musicales populares cántabros.
- Música de Cantabria (documentos de tradición oral). CDs: I, II, III, IV. Junto a Manuel Bahillo.
- La dulzaina en Cantabria (revista La Jila, número 1).
- El violín en la música popular cántabra (revista Ghaita, número 1).
- La Gaita Cántabra. Estudio etnomusicológico en el occidente de Cantabria. Editorial Cantabria Tradicional.
- Instrumentos musicales populares de Cantabria (revista L'Ábrigu número 4).
- La gaita en Liebana (Triumphus temporis).
- Póster didáctico "Estrumentos musicalis pupularis cántabros".
-La Gaita Cántabra: Etno-Folk (revista galega de etnomusicología) Junio 2008.
- Póster didáctico "Estrumentos musicalis pupularis cántabros".
-La Gaita Cántabra: Etno-Folk (revista galega de etnomusicología) Junio 2008.
Rabelistas, Rabaleros y Bandurieros, Cantabria España
Rabelistas, rabeleros y bandurrieros populares
Un rabel, tradicionalmente en aquellas zonas donde se conoce su uso, se toca en dos estilos: uno apoyado en el hombro-pecho, o sobre las costillas, y generalmente de pie, que sería el estilo campurriano (de Campoo); y otro sentado apoyando el instrumento entre las piernas, que sería el estilo purriego, de Polaciones.
Uno de los rabelistas más reconocidos de todos los tiempos ha sido el purriego Pedro Madrid, el cual ha pasado a la historia. Este músico modificó la tipología y sonoridad del rabel realizando grandes avances que ahora emplean sus sucesores.
De entre los rabelistas de Cantabria y Palencia ya fallecidos, alcanzaron gran popularidad Pedro Madrid (ya nombrado), Antonio López Morante, conocido por Lin, el airoso, Donato Muñoz o Paco Sobaler.
El legado de estos rabelistas se conserva y difunde gracias, entre otros, al trabajo de la "Escuela Municipal de Folklore de Torrelavega" por parte del rabelista Esteban Bolado o la Asociación de Rabelistas Campurrianos, localizada en Reinosa, desde donde personas como Tomás Macho, Alberto Terán, Alfonso Ahumada, José Luis Robles y otros, mantienen el gusto y el cariño por el uso del instrumento. También existen otros lugares por la provincia de Cantabria donde existen este tipo de escuelas.
Así también, trabajan en la recuperación y difusión del rabel las personas del Albergue de Olea, cercano a Reinosa, donde se han celebrado interesantes encuentros musicales en los últimos años, con la edición de discos y vídeos incluidos. A lo que hay que sumar la enseñanza, con criterio dispar, de interpretación al rabel en diferentes escuelas de música tradicional de Cantabria.
En Asturias, el Muséu del Pueblu d'Asturies de Gijón tiene en su archivo sonoro las grabaciones de bandurrieros asturianos como David Caballín y Cefero Traviesas, todas ellas donadas por el músico y etnomusicólogo asturiano Héctor Braga. Ambos bandurrieros, fallecidos en la decada de los 80s, eran oriundos del concejo de Campo de Caso, donde se documenta la práctica totalidad de la tradición de bandurria asturiana heredera de otros bandurrieros casinos sobre los que hay noticias orales, como Antón de Xica, Xuan de Florán o Manuel d'Anxela. En el Museo Etnográfico de Cantabria, en Muriedas, en el de El Pajar, en Proaño, y en la casa del rabel, en Quintana de Toranzo, se encuentran algunos ejemplares de rabeles interesantes. Algunos de estos instrumentos fueron estudiados a mediados de la década de 1970 por Fernando Gomarín.
Instrumento Musical autoctono de Cantabria España
Cuerno Tipo Aerófono sin Boquilla

Clarinete Requinto Tipo Aerófono de lengueta simple

Chifla Campurriana Tipo Aerófona de lengueta simple

Pandero Tipo Membranófono Percutido

Pandero Tipo Membranófono Percutido

Pandero Tipo Membranófono Percutido

Carraca Doble Tipo Idiófono Percutido

Carraca tipo Idiófono Percutido

Caracola Tipo Aerófono sin Boquilla

Bígaro Tipo aerófono sin Boquilla.

Campana Tipo Idiófono Percutido

Cencerro Tipo Idiófono Percutido

Silbato de Rama Tipo Aerófono de Bisel
Clarinete Requinto Tipo Aerófono de lengueta simple
Chifla Campurriana Tipo Aerófona de lengueta simple
Pandero Tipo Membranófono Percutido
Pandero Tipo Membranófono Percutido
Pandero Tipo Membranófono Percutido
Carraca Doble Tipo Idiófono Percutido
Carraca tipo Idiófono Percutido
Caracola Tipo Aerófono sin Boquilla
Bígaro Tipo aerófono sin Boquilla.
Campana Tipo Idiófono Percutido
Cencerro Tipo Idiófono Percutido
Silbato de Rama Tipo Aerófono de Bisel
Instrumento Musical autoctono de Cantabria España
Bandurria Purriega Tipo Cordórdofono Frotado
Flauta de Cuerno Tipo Aerófono de Bisel
sábado, 14 de abril de 2012
Iglesia de Stª María Yermo Cartes Cantabria España
Es muy posible que ya a mediados del siglo IX existiera, en el lugar donde hoy se levanta la iglesia de Santa María, un cenobio que, por su antigüedad, representaría una de las primeras fundaciones monásticas de Cantabria. La iglesia de Santa María representa el único vestigio de lo que fue un importante monasterio dependiente desde muy pronto del Obispado de Oviedo.
El templo actual, en buen estado de conservación, es de pequeñas proporciones, de una sola nave y ábside semicircular con diversos añadidos de los siglos XVII y XVIII, como la sacristía y la espadaña.
La puerta de acceso al templo se sitúa como es habitual en su zona meridional. Avanzada del muro, se organiza a partir de un baquetón de cinco arquivoltas apuntadas que apoyan sobre una línea de cimacios decorados con entrelazos vegetales. Llama la atención en esta bella portada sus elementos decorativos, cuya iconografía se basa principalmente en la muy románica imagen de la lucha entre el bien y el mal, representados en sus capiteles y tímpano por combates de caballeros, animales, etc.
De los elementos decorativos de la portada, destaca su magnifico tímpano, un bajo relieve con la representación de un caballero con casco, escudo, lanza y espada corta que se defiende de un dragón con cabeza y patas de león, alas de águila y cola de serpiente. Curiosamente en el reverso de la pieza, ya en el interior sagrado del templo, el tímpano mantiene parecida representación, pero con el jinete hiriendo a la fiera mortalmente.
Existe a ambos lados de la portada dos vanos con arco de medio punto doblado, rematados con guardapolvos de billetes sobre los que se sitúan dos relieves de felinos y otros dos enmarcados en arcos que representan a la Virgen con el Niño y a dos personajes femeninos no determinados con la inscripción "SANTA MARINA".
Los elementos decorativos del exterior se completan con una magnifica serie de canecillos de variada temática y que bien merecen reposada contemplación, en ellos nos podemos encontrar a cazadores, juglares, representaciones obscenas de la lujuria, la avaricia, así como decoraciones vegetales y geométricas. Del interior destaca el arco triunfal apoyado sobre capiteles historiados con la Adoración de los Magos en el de la derecha y el pantocrátor con el tetramorfos a la izquierda.
La iglesia de Santa María fue construida por Pedro Quintana en 1203 como se hace constar en la jamba derecha de la puerta.
Es muy posible, dada la similitud de formas y técnicas que uno de los maestros que trabajo la escultura de Yermo lo hiciera también en los capiteles del claustro de la Colegiata de Santillana del Mar
viernes, 13 de abril de 2012
SANTIURDE DE TORANZO CANTABRIA ESPAÑA
El municipio de Santiurde de Toranzo se en- cuentra en la comarca del Pas, en el valle de Toranzo, cerca de Puente Viesgo y de la N-623 que conecta Cantabria con Burgos por el puerto del Escudo. Está situado a 32 Km. de Santander. Entre sus fiestas reseñamos San Isidro Labrador ( 15 de Mayo ) y Nuestra Señora del Carmen ( 16 de Julio ).
De Interés:

Mapa de Carreteras de la comarca
Que visitar en la comarca
Guía Turística y Hostelera de la zona
Casona Palacio La Real Labranza Villasevil



Vamos a hacer un recorrido por las localidades más interesantes de Santiurde de Toranzo. Para ello viajaremos de sur a norte por la carretera CA-602, que recorre el municipio. Una buena manera de llegar es desde Ontaneda, en la N-623 ( cerca del puerto del Escudo ), lugar desde donde abandonamos la carretera nacional hacia el balneario de Ontaneda, cerca del cual cruzamos un puente sobre el Pas y conectamos con la ya mencionada CA-602.
La primera localidad de interés es Vejorís, el pueblo del genial escritor Francisco de Quevedo y lugar donde murió el poeta cán- tabro Ignacio Zaldívar, autor de "La Gruta". Si entramos a este bello caserío, veremos la iglesia del siglo XVI, de tres naves y portada renacentista, al igual que el interesante retablo mayor. De esta iglesia procede un excepcional retablo en esmalte, el más valioso de Cantabria, conservado en el Museo Diocesano y creado en el siglo XVI en los talleres de Limoges ( Francia ). Des- tacan la casa de escalante y la portalada de Obregón.

San Martín y Acereda
La siguiente localidad que encontramos es San Martín de Toranzo, con iglesia de 1735 que alberga interesantes retablos barrocos y la ermita del Carmen cuya fachada fue construida con piedra de sillería. Para llegar al próximo pueblo, Acereda, nos desviamos por una carretera que escala un remonte desde el que podemos disfrutar de hermosas vistas de esta zona del valle de Toranzo. En el pueblo, es de reseñar la iglesia de La Asunción, del siglo XIII, que conserva del periodo románico el ábside, dos puertas y una ventana. Por lo demás, ha sido muy reformada, posiblemente en el siglo XVII. En este pueblo exisitió la torre-forzaleza de los Villegas, una de los linajes más importantes de Toranzo.
Santiurde de Toranzo
Santiurde de Toranzo es la capital del municipio, sede del ayuntamiento y uno de sus núcleos de población más importantes. Merece la pena pa- sear por esta localidad en la que encontramos algunas muestras interesantes de arquitectura popular, como bellas alineaciones de casas con sus balconadas.
Desde Santiurde parte un puente sobre el Pas que comunica este municipio con el de Corvera de Toranzo. No obstante, seguiremos recorriendo el municipio por la misma carretera por la que hemos venido en dirección a la próxima locali- dad, Villasevil de Toranzo.
Villasevil
Villasevil conserva iglesia románica del siglo XIII. Aunque bastante reformada posteriormente, la iglesia de Santa Cecilia es la obra románica más destacada del municipio. Es de destacar el ábside, con tres ventanas decoradas y la pila bautismal, también románica, en el interior. En la capilla de San Andrés se encuentra enterrado don Sancho Ruiz de Villegas, capitán de los guardias de Juan II en el siglo XV.
En esta iglesia se produjo un importante hecho histórico, la boda entre el príncipe don Juan, hijo de los Reyes Católicos y la princesa doña Margarita de Austria, hermana de Felipe el Hermoso, en 1497. Los preparativos de la boda corrieron a cargo de don Pedro Ruiz de Villegas, que trataba de ganar el favor de los reyes para benefeciarse en la lucha que mantenían las familias de Villegas y Manrique por el dominio del valle de Toranzo.
Símbolo del poder de la familia Villegas puede verse en el pueblo la torre de esta familia, de tres pisos, construida en sillarejo y sillería y escudo en la fachada. Se accede por arco de medio punto.
Iruz
Lo más destacado es el monasterio franciscano de So- to Iruz, verdadero símbolo del municipio, cuya elevada torre gótica se ve desde distintos puntos del valle de Toranzo. Según un documento, sus orígenes podrían perderse en un hospital fundado en el año 734. De la iglesia - monasterio que podemos ver hoy, el cuerpo inferior, la puerta de entrada y la torre octogonal de estilo gótico, serían de finales del siglo XVI, mientras que la iglesia y el claustro parecen ser ya del siglo XVII. De gran devoción en todo el valle de Toranzo es la Virgen del Soto, antiquísima imagen del siglo XIII.
Ya en el pueblo, y en lo que a arquitectura civil se refiere, está la portalada escudada de Manso Bustillo y la torre de Sierra con tres pisos, del siglo XVII, más parecida a una gran casona por su estructura cúbica.
Pando
Junto al convento de Soto-Iruz parte una carretera que se desvía de la principal y que debemos seguir si queremos llegar a la localidad de Pando. En este pequeño pueblo, situado en un pequeño remonte, tenemos magníficas vistas y un hermoso y verde paisaje. Además, encontraremos una pequeña iglesia que conserva del románico avanzado la espadaña, la puerta con arquivolta decorada y el arco triunfal y que es posiblemente, la más antigua del municipio.
Penilla
De vuelta a la carretera CA-602, continuamos el recorrido para llegar al último pueblo, Penilla donde se encuentra la iglesia de San Andrés, del siglo XVII. Prácticamente junto a ella, está la torre de Bustillo, de origen medieval, pero derribada a principios del siglo XVI durante el "Pleito de los Valles". La que hoy vemos se reconstruyó en el siglo XVII por don Juan de Bustillo y Ceballos. También en Penilla podemos ver la casa de Vargas, del siglo XVII y con escudos de Vargas y Villegas. Siguiendo la carretera llegaremos ya al municipio de Puente Viesgo a través de un hermoso parque junto al Pas a su paso por el monte Castillo, dando por concluida la visita a Santiurde de Toranzo.
De Interés:
Mapa de Carreteras de la comarca
Que visitar en la comarca
Guía Turística y Hostelera de la zona
Casona Palacio La Real Labranza Villasevil
Vamos a hacer un recorrido por las localidades más interesantes de Santiurde de Toranzo. Para ello viajaremos de sur a norte por la carretera CA-602, que recorre el municipio. Una buena manera de llegar es desde Ontaneda, en la N-623 ( cerca del puerto del Escudo ), lugar desde donde abandonamos la carretera nacional hacia el balneario de Ontaneda, cerca del cual cruzamos un puente sobre el Pas y conectamos con la ya mencionada CA-602.
La primera localidad de interés es Vejorís, el pueblo del genial escritor Francisco de Quevedo y lugar donde murió el poeta cán- tabro Ignacio Zaldívar, autor de "La Gruta". Si entramos a este bello caserío, veremos la iglesia del siglo XVI, de tres naves y portada renacentista, al igual que el interesante retablo mayor. De esta iglesia procede un excepcional retablo en esmalte, el más valioso de Cantabria, conservado en el Museo Diocesano y creado en el siglo XVI en los talleres de Limoges ( Francia ). Des- tacan la casa de escalante y la portalada de Obregón.
San Martín y Acereda
La siguiente localidad que encontramos es San Martín de Toranzo, con iglesia de 1735 que alberga interesantes retablos barrocos y la ermita del Carmen cuya fachada fue construida con piedra de sillería. Para llegar al próximo pueblo, Acereda, nos desviamos por una carretera que escala un remonte desde el que podemos disfrutar de hermosas vistas de esta zona del valle de Toranzo. En el pueblo, es de reseñar la iglesia de La Asunción, del siglo XIII, que conserva del periodo románico el ábside, dos puertas y una ventana. Por lo demás, ha sido muy reformada, posiblemente en el siglo XVII. En este pueblo exisitió la torre-forzaleza de los Villegas, una de los linajes más importantes de Toranzo.
Santiurde de Toranzo
Santiurde de Toranzo es la capital del municipio, sede del ayuntamiento y uno de sus núcleos de población más importantes. Merece la pena pa- sear por esta localidad en la que encontramos algunas muestras interesantes de arquitectura popular, como bellas alineaciones de casas con sus balconadas.
Desde Santiurde parte un puente sobre el Pas que comunica este municipio con el de Corvera de Toranzo. No obstante, seguiremos recorriendo el municipio por la misma carretera por la que hemos venido en dirección a la próxima locali- dad, Villasevil de Toranzo.
Villasevil
Villasevil conserva iglesia románica del siglo XIII. Aunque bastante reformada posteriormente, la iglesia de Santa Cecilia es la obra románica más destacada del municipio. Es de destacar el ábside, con tres ventanas decoradas y la pila bautismal, también románica, en el interior. En la capilla de San Andrés se encuentra enterrado don Sancho Ruiz de Villegas, capitán de los guardias de Juan II en el siglo XV.
En esta iglesia se produjo un importante hecho histórico, la boda entre el príncipe don Juan, hijo de los Reyes Católicos y la princesa doña Margarita de Austria, hermana de Felipe el Hermoso, en 1497. Los preparativos de la boda corrieron a cargo de don Pedro Ruiz de Villegas, que trataba de ganar el favor de los reyes para benefeciarse en la lucha que mantenían las familias de Villegas y Manrique por el dominio del valle de Toranzo.
Símbolo del poder de la familia Villegas puede verse en el pueblo la torre de esta familia, de tres pisos, construida en sillarejo y sillería y escudo en la fachada. Se accede por arco de medio punto.
Iruz
Lo más destacado es el monasterio franciscano de So- to Iruz, verdadero símbolo del municipio, cuya elevada torre gótica se ve desde distintos puntos del valle de Toranzo. Según un documento, sus orígenes podrían perderse en un hospital fundado en el año 734. De la iglesia - monasterio que podemos ver hoy, el cuerpo inferior, la puerta de entrada y la torre octogonal de estilo gótico, serían de finales del siglo XVI, mientras que la iglesia y el claustro parecen ser ya del siglo XVII. De gran devoción en todo el valle de Toranzo es la Virgen del Soto, antiquísima imagen del siglo XIII.
Ya en el pueblo, y en lo que a arquitectura civil se refiere, está la portalada escudada de Manso Bustillo y la torre de Sierra con tres pisos, del siglo XVII, más parecida a una gran casona por su estructura cúbica.
Pando
Junto al convento de Soto-Iruz parte una carretera que se desvía de la principal y que debemos seguir si queremos llegar a la localidad de Pando. En este pequeño pueblo, situado en un pequeño remonte, tenemos magníficas vistas y un hermoso y verde paisaje. Además, encontraremos una pequeña iglesia que conserva del románico avanzado la espadaña, la puerta con arquivolta decorada y el arco triunfal y que es posiblemente, la más antigua del municipio.
Penilla
De vuelta a la carretera CA-602, continuamos el recorrido para llegar al último pueblo, Penilla donde se encuentra la iglesia de San Andrés, del siglo XVII. Prácticamente junto a ella, está la torre de Bustillo, de origen medieval, pero derribada a principios del siglo XVI durante el "Pleito de los Valles". La que hoy vemos se reconstruyó en el siglo XVII por don Juan de Bustillo y Ceballos. También en Penilla podemos ver la casa de Vargas, del siglo XVII y con escudos de Vargas y Villegas. Siguiendo la carretera llegaremos ya al municipio de Puente Viesgo a través de un hermoso parque junto al Pas a su paso por el monte Castillo, dando por concluida la visita a Santiurde de Toranzo.
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