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jueves, 9 de febrero de 2012

HISTORIA DE CANTABRIA EL IMPERIO ESPAÑOL ESPAÑA

El Fin de la Reconquista
En 1492 acaba el larguísimo proceso de la Reconquista y es descu- bierta América. En esta época perviven unas estructuras económicas y sociales muy similares a las medievales. En lo cultural corresponde a un periodo de esplendor conocido como el Renacimiento.

El grupo de reinos cristianos forjados en la Reconquista se unen bajo una misma corona con el matrimonio de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón en 1469. Los reinos restantes son incorporados por las ar- mas, en 1492 el de Granada y en 1512 el de Navarra. Esto unido a la expansión marítima, le permitió a Carlos de Habsburgo ( nieto de los Reyes Católicos y futuro Carlos V ) convertirse en el hombre más pode- roso de la tierra.

Carlos V frecuentaría por unas u otras razones, tierras cántabras. Llegó a España atravesando Cantabria e hizo su último viaje desembarcando en Laredo, camino al monasterio de Yuste, su retiro último.
Carlos V
    
El levantamiento comunero contra Carlos V

Convento de San Luis en San Vicente de la Barquera
Carlos V llegó a España con 17 años, desconociendo la cultura y lengua del país y acompañado de un séquito de nobles flamencos. En este histórico via- je, en 1517 atravesó tierras cántabras.

Desembarcó en Tazones ( Asturias ) y pasó por Colombres y San Vicente de la Barquera, donde enfermó.
Allí reposó en el convento de San Luis y le ofrecieron una corrida de toros en la ría. Continuó por Treceño, Cabuérniga, Los Tojos, el puerto de Palombera, Reinosa y Aguilar de Campoo hacia el interior de España.
Sus súbditos no querían un rey extranjero, por lo que hubo diversos levantamientos conocidos como la rebelión comunera. No obstante, en Cantabria no tuvo la repercusión del resto de España. La junta comunera de Avila nombró otros corregidores para las Villas de la Costa y Campoo que llamaron a la sublevación a estos territorios, aunque sin demasiado éxito.

En Liébana, el levantamiento comunero estuvo protagonizado por el caballero Orejón de la Lama que derrotó en el puente de Tama a las tropas de los Mendoza ( duques del Infantado ), mandadas por Toribio Alfonso de Mogrovejo. Con la derrota, se refugió en la torre de Potes que fue tomada al asalto por los comuneros. La victoria no duró mucho porque Orejón de la Lama fue apresado a traición y ejecutado en Ventanilla, cerca de Cervera de Pisuerga.
Torre del Infantado, Potes

Otra batalla se libró en la Merindad de Castilla Vieja, donde unos 10.000 hombres cercaron la fortaleza de los Velasco en Medina de Pomar, aunque la victoria final fue para los imperiales. La derrota en toda España de los comuneros consolidó el poder del rey y los grandes señores, y la entrada en una dinámi- ca de guerras europeas que condujo al país a la ruina en el siglo XVI.
     
Carlos V y las Villas de la Costa

Viaje de Carlos V en su retirada a Yuste
Los puertos de Cantabria, en particular Laredo y Santander, jugaron un importante papel en la política imperial de Carlos V y Felipe II, siendo puntos de embarque para sus viajes al Norte de Europa y sobre todo, base de flotas y armadas, lo que produjo un fuerte desarrollo de la construcción naval. Como curiosidad, los restos de la Ar- mada Invencible llegaron al puerto de Santander tras el desastre. A pesar de esto, las Cuatro Villas de la Costa atravesaron una profunda crisis en el siglo XVI, motiva- da por la competencia, los Consulados Marítimos, los incendios y pestes. Todo ello redujo considerablemente la población de las Cuatro Villas.

El 26 de septiembre de 1556, llegaba a Laredo, el Emperador Carlos V, acompañado de una escuadra de 56 buques, a bordo del "Espíritu Santo". Después de un reinado de 40 años, en los que España se había convertido en la máxima potencia mundial, Carlos V se dirige al último viaje de su azarosa vida, el cual le conduce a su retiro en el Monasterio de Yuste, en donde morirá el 21 de septiembre de 1558. En Laredo permanecería 6 días y el 5 de Octubre el cortejo real bajaba la empinada calle de San Marcial y cruzando la plaza, subieron la pequeña cuesta de la hoy Plaza Cachupín.

Siguió por detrás de la segunda casa de Vélez Cachupín, continuó hasta el Pelegrín o el Paso, las Casillas, la Pesquera, el Callejo, Peña San Vicente, Barrio La Serna, La Puerta, Colindres de Arriba, Limpias y Ampuero, dónde pernoctó el día 6.El día 7 lo emplearon para continuar por Lanestosa y el día 8 por Agüera. Al día siguiente Medina de Pomar, camino ya de Burgos. Este último viaje del Emperador remontando la cuenca del Asón, sigue el camino que unía la Villa de Laredo con la ciudad de Burgos, a través del puerto de Los Tornos, y supone la primera etapa del itinerario que le condujo hasta su retiro.

HISTORIA DE CANTABRIA ROMANIZACIÓN ESPAÑA

Los formidables guerreros cántabros
Armas y objetos procedentes de Celada Marlantes
El poeta Horacio escribió un verso famoso al respecto: "Can- tabrum indoctum iuga ferre nostra", que significa "El cántabro, no enseñado a llevar nuestro yugo". Fue el pueblo más belico- so y temido de todo el norte de España. Es de interés conocer las armas que utilizaban:

En defensa era común la coraza, un casco de cuero ( se sabe que llevaban el pelo largo y se lo ataban con una cinta para el combate ) y el escudo que podía ser de dos tipos, caetra ( pe- queño ) o grande. Ambos tipos de escudo eran circulares. Para atacar era muy común el uso de dardos, que manejaban con gran destreza, lanzas, puñales, espadas pequeñas y hachas dobles.
Los cántabros usaban como estrategia la guerrilla y eran hábiles jinetes ( algunas estrategias cántabras de caballería fueron adoptadas por el ejército romano ). Tenían himnos de combate que entonaban incluso cuando eran crucificados. De carácter heroico, abnegado y brutal a la vez, llegan anécdotas ilustrativas de la guerra que sostuvieron con los romanos como las de los padres que mataban a sus hijos y viceversa para evitar caer en manos del enemigo.

Antes de la guerra contra los romanos los cántabros ya se empleaban como mercenarios en diferentes conflictos tanto dentro como fuera de la Península.
Tenemos constancia de que participaron en la guerra de los cartagineses contra Roma, como nos cuenta Silo Itálico. También parece constatada su intervención ayudando a los vacceos de la Meseta castellana contra los romanos en el año 151 a.C. En la campaña de Roma para tomar Numancia, parece ser que vacceos y cántabros pretendían acudir en ayuda de los numantinos. 
Guerrero cántabro

Se rastrea la presencia de guerreros cántabros en las guerras sertorianas o su intervención junto a los aquitanos en las guerras contra el César para defender las Galias. Según el propio testimonio de César, hubo tropas cántabras en la batalla de Ilerda ( Lleida ) en el año 49 a.C.

   
Las Guerras Cántabras
Los romanos llegan a la Península en el año 218 a.C. con el desembarco de Escipión en Ampurias. En principio era una operación militar contra los cartagi- neses, pero sirvió de excusa para hacerse con la parte del mediterráneo. A lo largo del siglo II a.C., Roma se extendió por el interior peninsular, en una larga lucha contra los pueblos indígenas. Los últimos pueblos en ser sometidos son los cántabros y astures.
Con el nombre de guerras cántabras se conoce a la dura campaña que libró el ejército romano contra el pueblo cántabro para completar su dominio sobre Hispania en la que utilizaron 7 legiones ( 70.000 soldados ). Los historiadores romanos justificaron esta campaña como respuesta a las incursiones que los cántabros realizaban en las tierras cerealistas de la Meseta habitadas por pueblos sometidos ya a Roma, aunque parece más probable que estuvieran interesados en el oro astur y el hierro cántabro. 
Miliario romano
Mapa de las guerras cántabras
En cualquier caso, su independen- cia no era un buen ejemplo para los demás pueblos hispanos ya roma- nizados.
Aunque las tribus cántabras no te- nían unión política, si que parece probable que se unieran militarmen- te para combatir al invasor romano. La conquista y romanización duró unos 200 años. 
Se suele citar a Corocotta como uno de los caudillos cántabros, del que se dice, se presentó ante los romanos para cobrar la recompensa de 250.000 sextercios que pesaba sobre su cabeza. Ante este gesto tan audaz, el emperador le dejó marchar libre.
Las guerras cántabras tuvieron lugar entre los años 29 y 19 a.C. Los vacceos se sublevaron y lucharon del lado de astures y cántabros, a pesar de no haber tenido buenas relaciones con los últimos por los saqueos sufridos. El primer objetivo de Roma fue recuperar el control sobre estas tierras de la Meseta y el territorio de los vacceos.

Parece que este año 29 a.C. hubo una importante batalla en las llanuras de la Meseta Castellana entre Roma y vacceos y cántabros. Los romanos domi- naban por fin el territorio vacceo y los cántabros y astures aprovechaban para refugiarse en sus montañas.
Entre el 29 y 26 a.C no hubo mas que pequeñas escaramuzas al sur de la cordillera cantábrica.

En primavera del año 26 a.C. el emperador Octavio Augusto se dirige en persona a Hispania y establece su base de operaciones en Segisama ( actual Sasamón, Burgos ). Las guerras cántabras empezaban a sonar ya en todo el imperio y era preciso finalizarlas cuanto antes. La calidad del enemigo forzó a traer 7 legiones ( 70.000 hombres ) al conflicto: I Augusta, II Augusta, IV Macedónica, V Alaude, VI Victrix, IX Hispaniensis, X Gemina y XX Valeria Victrix, aunque la V, VI y X operaron en Asturia.
Ancla del periodo romano
Estela funeraria cántabra del Monte Cildá. Dedicada por Leonina a su hijo Sempronio, ambos aparecen de la mano en la parte superior
La estancia de Augusto en Cantabria no debió ser afortunada. El cansancio, el desánimo de una guerra de guerrillas, la aspe- reza del terreno, la enfermedad e incluso un rayo que estuvo a punto de matarle, hicieron mella en el emperador que se retiró de la contienda a Tarragona. Los romanos avanzaban con len- titud dada la dificultad del enemigo que se refugiaba en sus castros, muy complicados de asaltar.

El ejército romano desplegó tres columnas que envolvieron Cantabria. La oriental avanzó por la calzada desde Pisoraca ( Herrera de Pisuerga ) hacia Portus Samanum ( Castro ) y hacia el interior de Cantabria. La occidental avanzaría por Riaño hasta Liébana. La columna central tomó las grandes fortalezas del sur de Cantabria, comenzado por Peña Amaya y Monte Bernorio.
Hubo una formidable batalla al pie de las murallas de la ciudad cántabra de Bergida o Vellica ( Attica según Orosio ), que se ha identificado con el castro hallado en la cima del monte Cildá ( Olleros de Pisuerga, Palencia ). 
Los cántabros se replegaron tras la derrota hasta el Monte Vindio ( al parecer en los Picos de Europa ), muy elevado, donde pensaban que "habían de subir las olas del mar antes que las armas de Roma". Los romanos cercaron la sierra y casi todos los allí refugiados murieron en otoño por el hambre del asedio romano y el frío ( Vindius en celta significa blanco ).
La batalla final se libró en el castro de Aracillum ( Aradillos, en Campoo ), último baluarte cántabro que opuso una resistencia he- roica. Además, una flota de Aquitania desembarcó tropas por toda la costa cántabra, sorprendiéndoles por la espalda. La arqueolo- gía nos demuestra que hubo numerosas batallas como el asedio romano al castro de Espina del Gallego ( Besaya - Pas ) o el enor- me campamento de legionarios de La Collada ( San Felices de Buelna ).
En el año 25 a.C. Roma iniciaba su campaña contra los astures que finalizó con la victoria en la ciudad de Lancia ( Villasabariego, León ). La guerra no acababa ahí, puesto que en el año 24 a.C. los cántabros reanudaban la batalla, tendiendo una trampa a un destacamento romano. 
Restos de un patio porticado, Julióbriga
Hito terminal de la Legio IV romana
Para evitar nuevas rebeliones fueron dispersados, esclavizados en las minas o asentados en el llano, donde tres legiones les vigilaron en un principio, pese a lo cual durante el reinado de Nerón ( 54-68 d.C. ) hubo un conato de revuelta.

Las posteriores intervenciones militares de los cántabros, serían como mercenarios del Imperio Romano, llegando incluso hasta el Danubio, Palestina o Britania.

  

Geografía y ciudades en Cantabria.
Villa romana de Camesa Rebolledo
A pesar de las dificultades que encontraron las tropas romanas en su conquista del territorio cántabro, debido a la dificultad del terreno y la belicosidad de este pueblo, con un fuerte sentimiento de independencia, tras cruentas guerras culminaron con el someti- miento de estas gentes su larga conquista de la península ibé- rica.

A la conclusión de las guerras, muchos cántabros se alistaron como mercenarios en el ejército romano. Son muy abundantes los vestigios epigráficos de soldados cántabros muertos en lugares tan dispares como Britania, Germania, Palestina o Numidia ( Arge- lia ).

Con la romanización las tribus fueron desapareciendo. Los roma- nos introdujeron poco a poco la civilización y aparecieron las pri- meras ciudades. En la costa se fundan Portus Victoriae ( San- tander ), Portus Blendium ( Suances ), Portus Vereasueca ( San Vicente de la Barquera, en la zona de los Orgenomescos ) y Portus Samanum, junto a Flavióbriga ( colonia para veteranos de la que aún quedan restos en el subsuelo de Castro Urdiales, anti- guo territorio de los Autrigones ) en el año 74 d.C.

Los geógrafos Plinio, Mela Estrabón y Ptolomeo nos dan estos datos de la costa en los que no parece haber discusión actual- mente.
Restos de un antiguo foro, Julióbriga
Ciudades cántabras del siglo II d.C.
Es mucho más complicado saber lo que ocurrió en el interior. Sabemos que los castros fueron desalojados y sus habitantes obligados a vivir en llano. Se fundaron ciudades del interior, no sabemos si todas las tribus formaron ciudades y si es así que nombre les dieron, salvo algún caso evidente.
A la izquierda está el mapa del geógrafo griego Ptolomeo, que aunque geográficamente es muy confuso, nos aporta los nombres de 8 ciudades cántabras de mediados del siglo II d.C.:

Los concanos habitan la ciudad de Konkana, al parecer la más al norte de Cantabria y que, si arriesgamos con los datos de Ptolomeo, pudo estar cerca de Santillana, concretamente de Vispieres, donde aparecieron restos cerámicos y de una calzada. 
Argenomeskon
es la ciudad de los orgenomes- cos, situada en algún punto del noroeste de Cantabria. En su territorio también estaba el puerto de Vereasueca ( San Vicente de la Bar- quera ).
Vadinia, capital de los vadinenses pudo estar en la parte occidental de Cantabria. Han aparecido 25 lápidas vadi- nenses en el nordeste de León, en la zona de Riaño, lo que hace suponer que por allí pudo estar Vadinia.

Vellika parece que fue la llamada Bergida o Attica, un an- tiguo castro cántabro ( el del Monte Cildá, cerca de Olle- ros de Pisuerga en Palencia ) escenario de una cruenta batalla. Su muralla se reforzó en el siglo V para defender- se de las invasiones germánicas. La ciudad estaría en el llano contiguo ( hoy Mave ) y el antiguo castro sería un puesto defensivo. De Moroika solo se sabe que estaría al sudoeste de Julióbriga. Octaviolca, debía estar cerca de la actual Mataporquera.
Puente romano
Otra ciudad polémica es Camarica, de la que se ha dicho que pudo ser Camargo, Cambarco ( cerca de Potes ) o Tamarika, capital de los Tamaricos que esta- ría junto a las "Fontes Tamarici" ( San juan de Fuen- tes Divinas en Velilla del rio Carrión ).

Julióbriga
( ver debajo ), hace la octava ciudad que nombra Ptolomeo, pero el geógrafo Plinio dice que existía una novena ciudad que bien pudo ser Araci- llum ( fortaleza cántabra durante las guerras que des- pués perdió importancia ) o quizás Amaia, una atalaya natural increible que domina la llanura. Señalar por úl- timo, las ciudades de Noiga Ukesia a orillas del Sella ( que no se sabe bien si pertenecía a astures o cánta- bros ) y Tritino Bellunte, de la que solo sabemos que la bañaba el Deva.

  
Julióbriga y el dominio romano
Si había alguna ciu- dad digna de men- cionar era, tal y co- mo destacaba Plinio, la de Julióbriga, en Retortillo, Campoo de Enmedio. Funda- da en el año 29 a.C es la mayor de las ciudades romanas en Cantabria.

Quizás fue un anti- guo castro. En todo caso  fue levantada para controlar y ad- ministrar todo el te- rritorio montañés.
Junto con Flavióbri- ga que alcanzó la categoría de colo- nia, eran las únicas ciudades reseñables de Cantabria.
Cantabria romana
Tramo de calzada romana
También se manifestó el dominio romano en la construcción y mante- nimiento de una serie de vías ( Pisoraca - Portus Blendium, Pisoraca - Flavióbriga, Julióbriga - Valle del Ebro y una transversal costera que unía los puertos, llamada Via Agrippa ) que pusieron en contacto las distintas zonas de la región con el resto de la península y del imperio .

Aún se conserva un tramo de 5 km entre Somaconcha y Pie de Con- cha. Las ciudades portuarias como Portus Victoriae y las calzadas sostuvieron la actividad económica y militar del imperio romano.
Ruinas de Portus Victoriae bajo la Cripta del Cristo
No hay que olvidar la ex- haustiva explotación que los romanos hicieron de los recursos mineros de Canta- bria, el hierro, cinc y plo- mo. Plinio hablaba de un monte muy alto en la costa que era todo de hierro, re- firiéndose al parecer a Pe- ña Cabarga. 
Cerámica romana o terra sigillata
Los minerales extraídos serían posiblemente exportados por los numerosos puertos romanos en Cantabria. Además, había una importante relación co- mercial con la Galia a través de estos puertos. Los romanos impusieron su organización política, social, cultural y económica. Introdujeron sus institu- ciones, cultura, leyes, lenguaje, el cristianismo... borrando la identidad del pueblo indígena, a cambio de introducir la cultura greco-latina y el cristia- nismo, aunque de forma bastante limitada por ser la zona menos romanizada.

Para su vigilancia, la Legión IV Macedónica se asentó muchos años en Aguilar de Campoo. En el 39 d.C. fue enviada a Germania y sustituída por la VII Gémina cuyo campamento dio origen con los años a la ciudad de León.

Solo tras el dominio romano, el pueblo cántabro recuperaba su libertad y parte de sus costumbres y hábitos de vida. Volvió en gran medida a habitar los castros que los romanos les habían obligado a abandonar. Resistirían durante siglos a los ataques de los bárbaros, los visigodos y los musulma- nes, fieles a su filosofía de vida indómita y libre.
Miliario romano de Otañes, actualmente en Castro Urdiales

ETNOGRAFIA DE CANTABRIA ESPAÑA

El pueblo cántabro tiene un folklore y una cultura muy variada y particular. La peculiar orografía de nuestra región mantuvo muchas zonas aisladas y los numerosos valles que forman nuestros ríos han contribuido a crear comarcas y lugares con sus propias tradiciones y modos de vida. De este modo nada tienen que ver lebaniegos, campurrianos, sobanos o pasiegos con los habitantes de la costa o los de los valles de Carriedo y Toranzo.

Por ello creemos que uno de los aspectos más interesantes de Cantabria es su rica etnografía, esa mezcla de costumbres, modo de vida, fiestas, leyendas, tradiciones, actividades lúdicas... Un verdadero tesoro que poco a poco se pierde y que todos deberíamos conocer, respetar y conservar.
Debajo encontrarás diversos elementos de la etnografía cánta- bra en que hemos dividido esta sección, como los variados trajes típicos, los deportes rurales, los pueblos más bellos o las fiestas más tradicionales. Muchas secciones contienen enlaces a otras más detalladas y con más información.
Comarcas y ZonasMuseos EtnográficosDeportes TradicionalesFiestas PopularesConjuntos RuralesElementos EtnográficosTrajes Típicos
Comarcas y Zonas. Utensilios y modos de vida
Las diferentes comarcas cántabras tienen arraigadas costumbres y tradiciones. Te proponemos conocer el modo de vida y el folklore de lugares muy próximos en el espacio, pero muy diferentes en sus identidades. La agreste orografía de Cantabria ha separado en numerosos valles sus territorios. De este modo encontramos sitios tan dispares como los valles pasiegos, en cuyas montañas solo se ha podido desarrollar una ganadería trashumante, las llanuras de Campoo y Valderredible, vía de paso hacia la Meseta, el valle de Liébana, encerrado por los Picos de Europa, Soba o valles tan emblemáticos como los de Toranzo, Iguña o Aras... La diversidad del medio que se encontraron los cántabros motivó la aparición de diferentes modos de vida, costumbres, tradiciones y, en definitiva, valores etnográficos.

Arquitectura Popular                                                                Más información
Cabañas pasiegas
Cantabria posee una destacadísima arquitectura popular que varía enor- memente de unas zonas a otras, de tal forma que son totalmente diferen- tes las casas de los pueblecitos de montaña lebaniegos de las cabañas pasiegas o de las casas de pescadores de la costa. La arquitectura po- pular cántabra nos ofrece bellísimas estampas como las de las cabañas diseminadas por los montes del Pas con sus tejados de lastras, las casas de piedra de los pueblos serranos como Bárcena Mayor o Tudanca o las hileras de casas montañesas de Udías o Ruiloba. Esta sección hace un breve repaso de algunos ejemplos de arquitectura popular, pero te recomendamos entrar a cada municipio para obtener más información. En la sección de Conjuntos Históricos Rurales también podrás descubrir algunos de los pueblos más hermosos de Cantabria.

Museos Etnográficos
Utiles de cocina, en el Museo Etnográfico de Cantabria
Una buena forma de conocer el modo de vida de los pueblos cántabros es a través de los museos etnográficos que hay en la región. Entre sus colecciones hay verdaderos tesoros. Utiles y herramientas que en otro tiempo fueron frecuentes en la vida diaria. Hoy los puedes ver en:
M.E. de CantabriaM.E. Villas PasiegasM.E. de Soba
M.E. Villaverde Trucíos
M.E. "El hombre y el Campo"
Deportes Tradicionales
Bola y bolo, utilizados en el pasabolo tablón
En Cantabria, numerosos deportes han ocupado el tiempo de ocio en los pueblos y aldeas rurales desde hace siglos. Quizás el más implantado en nuestra región sea el juego de los bolos, con cuatro modalidades: el bolo palma, pasabolo losa, pasabolo tablón y bolo pasiego. En festejos populares aún podemos ver otros deportes de fuerza y habilidad como el salto pasiego.
Pasabolo TablónBolo PalmaPasabolo LosaDeportes Rurales
Fiestas Populares
Carnaval de la Vijanera en Silió ( Molledo )
En nuestra región disfrutamos de fiestas de gran sabor popular, algunas de ellas de tradición milenaria, como la danza de las lanzas, el carnaval de la Vijanera o las Marzas. Algunas de las fiestas son conocidas en toda España y atraen gran cantidad de turistas como la Batalla de Flores, los Carnavales Marineros, la Folía, el Coso Blanco, el Día de Cantabria y el Día de Campoo. En muchas de estas fiestas podemos disfrutar de la práctica de deportes rurales propios de Cantabria, trofeos de bolos, mercadi- llos y la tradicional romería. Los piteros y los picayos no suelen faltar en estas celebraciones.
Conjuntos Históricos Rurales
Casas populares en Bárcena Mayor
Aunque en Cantabria numerosísimos pueblos conservan su sabor popular y montañés, quizás los más representativos, por su grado de conservación, son los que han sido declarados conjuntos históricos rurales. Quizás los más conocidos son Carmona ( Cabuérniga ), Tudanca y Bárcena Mayor ( Los Tojos ), donde parece que el tiempo se detuvo mucho tiempo atrás. Dobres y Mogrovejo son los típicos pueblecitos lebaniegos, mientras que Aldea de Ebro ( Valdeprado del Río ), se encuentra en Campoo.
Aldea de EbroBárcena MayorCarmonaDobresMogrovejoTudanca
Elementos Etnográficos y Arquitectura Popular                      Más información
Hórreo procedente de Pido ( Camaleño ). Ahora en el Museo Etnográfico de Cantabria
Entre los elementos etnográficos más destacados de Cantabria, están los hórreos, frecuentes en otro tiempo y que ahora pode- mos ver en muy contadas ocasiones, principalmente en pueblos de Liébana. Como elementos más destacados por exclusividad, encontramos la pisa de Ledantes, la panera de Cades y el telar de Cabezón de Liébana. También existen numerosos molinos, en su mayoría en ruinas, y alguna ferrería rehabilitada como las de Cades ( Herrerías ) y Laiseca ( Guriezo ). En esta sección también se da un da repaso a la arquitectura popular en las diferentes comarcad de Cantabria.
Trajes Típicos
Traje de gala pasiego, en los Torreones de Cartes
Buena prueba de nuestra variada etnografía es la importante diversidad de trajes típicos que tenemos en la región. Desde los más ricos y vistosos utilizados en las grandes ocasiones y festejos, hasta los atuendos de labor, pasando por los famosos trajes de romeros, todos son muestra de nuestra propia identidad. Cada una de las comarcas cántabras, cada uno de sus valles, del mismo modo que posee su propia personalidad y costumbres, luce con orgullo sus trajes tradicionales, diferentes y únicos, memoria hoy de tiempos pasados.

HISTORIA DE CANTABRIA IMPERIO MUSULMAN ESPAÑA

La llegada del Islam ( Siglo VIII )
Iglesia mozárabe de San Román de Moroso
La invasión musulmana de Hispania tuvo lugar en el año 711 cuando los contingentes musulmanes de Tarik desembarcaron en Gibraltar y derrotaron al ejército de Rodrigo en Guadalete. Unos años más tarde casi todo el territorio de la Península había caído en poder de los islamitas, que apenas hallaron resistencia a su avance en un reino visigodo destrozado por las luchas internas.

Los musulmanes respetaron la religión de los habitantes, así que estos solo cambiaron de señor. Buena parte de la nobleza visigoda aceptó a los invasores, a cambio de mantener sus privilegios y sus propiedades. El resto, huyeron hacia el norte, de forma que cuando Tarik entró a Toledo se encontró una ciudad medio desierta, pues muchos habitantes habían huído hacia Amaya, capital del Ducado de Cantabria, o hacia Asturias.

Solo los pueblos del norte habían mantenido su independencia, hasta que Tarik, en el año 714, ataca y destruye la plaza fuerte de Amaya, motivando la huida de los nobles visigodos allí instalados, como Pedro, duque de Cantabria. En Amaya parece que encontró mucho oro y alhajas de los huídos de Toledo.

Estos y los habitantes de la ciudad debieron refugiarse en las montañas cántabras, donde Tarik ya no se aventuró. Ese éxodo masivo de gente supone el fin del pueblo cántabro como tal, perdiéndose definitivamente su identidad con la mezcla cultural. Es el caso de nobles visigodos como Pelayo, que se instala en Cangas de Onís. 
Interior de la ermita rupestre de Santa María de Valverde
Interior de la iglesia rupestre de Presillas de Bricia
Este movimiento de población se refugia en pequeños y precarios asentamientos donde excavaron iglesias en la roca como lugares de culto ( en Valderredible se conservan varias de estas ermitas rupestres ) para evitar que fueran quemadas o destruidas por los musulmanes. También han pervivido al paso de los siglos unas pocas iglesias de fábrica mozárabes, con influencias islámicas, visigodas y carolingias.

Son San Román de Moroso, Santa Leocadia de Helguera y, sobre todo, Santa María de Lebeña.
Por lo demás, en las montañas del norte, seguían viviendo los viejos pueblos prerromanos allí asentados, entre ellos los astures, los cántabros y los vascones.
El punto de partida de la Reconquista se encuentra en esta zona astur-cántabra. Los invasores finalizaron su conquista al llegar a Gijón, donde detuvieron temporalmente su campaña, quedando la cornisa cantábrica como único reducto por conquistar. Los pueblos de aquel territorio se opusieron a los musulmanes como antes lo habían hecho a los romanos o a los visigodos.
De todas formas, en la zona astur-cántabra la presión musulmana era inferior a la existente en la región pirenaica, en donde los islamitas, firmemente instalados en el valle del Ebro, situaron fuerzas militares con la finalidad de contrarrestar el posible peligro franco, lo que explica que el avance reconquistador fuera más rápido por el occidente de la Península que por el oriente.
Puerta de herradura en la iglesia de San Román de Moroso

   
El inicio de la Reconquista ( Siglo VIII )
Broche de cinturón de Santa María de Hito
Los musulmanes que temporalmente habían detenido su campaña en Asturias, tienen la intención de seguir por las tierras cántabras y vascas, las únicas que les restan para el completo dominio de España. Va a ser este el momento en que la historia fijaría el inicio de la Reconquista.
En el año 722, el noble visigo- do Pelayo, sublevó a los indí- genas Astures. El gobernador musulmán en Oviedo, Munuza, envió contra Pelayo un ejército que fue sorprendido en el an- gosto paraje de Covadonga.

Los musulmanes se vieron obli- gados a emprender una penosa huída a través de los Picos de Europa por los Lagos de Enol, Vega Mayor, Ostón, Culiembro, el Cares, Amuesa, Bulnes, Pan- débano, Aliva...
El ejército terminó a orillas del Deva, cerca de Causegadia ( Cosgaya ), donde un derrum- bamiento de rocas cayó sobre los últimos supervivientes. Di- cho acontecimiento es la deno- minada batalla de Covadonga, tras la que los musulmanes tu- vieron que abandonar Asturias.
Batalla de Covadonga
Castillo defensivo "La bolera de los moros", Peñarrubia
El suceso tenía escaso relieve desde el punto de vista mili- tar, pero las crónicas cristianas elaboradas posteriormente por los clérigos de la corte asturiana la consideraron ni más ni menos como "la salvación de España".
A partir de esas fechas se constituyó en las montañas cantábricas el primer núcleo político de resistencia al Islam que nacía en la Península, el reino de Asturias (o astur) con capital en Cangas de Onís. A raiz de estos hechos, se produce una alianza entre Pelayo y Pedro, duque visigodo de Cantabria por el que se federan los territorios de ambos. El hijo de Pedro ( Alfonso I ) se casa con la hija de Pelayo ( Hermesinda ) para reafirmar este acuerdo. 

A la muerte de Pelayo en el año 737, le sucede su hijo Favila, devorado dos años después por un oso en el pueblo lebanie- go de Las Ilces ( Camaleño ). Accedía al trono, Alfonso de Cantabria, convertido en Alfonso I de Asturias que reinaría entre el 739 y 757.
A mediados del siglo VIII,  Alfonso I rey de Asturias, continúa la obra de Pelayo, recorriendo la cuenca del Duero, contribu- yendo a despoblarla. En el siglo IX el reino asturiano fue pro- gresando hacia Galicia y hacia las llanuras de la cuenca del Duero, en la medida en que se lo permitían tanto sus posibili- dades demográficas como la oposición de los musulmanes.
Iglesia mozárabe de Santa María de Lebeña
Alfonso I comenzó su difícil tarea con un reducido reino que comprendía Asturias, incluidas las Asturias de Santillana ( la Cantabria occidental ), Liébana y Trasmiera. La Cantabria septentrional estaba en un principio bajo control musulmán. Los cántabros aportaron su tradicional resistencia indómita y sus cualidades guerreras.
  

ESPACIO NATURALES DE CANTABRIA PARA VISITAR ESPAÑA

Espacios ProtegidosLos ríos y sus vallesParquesMontañasOtros Lugares Conjuntos Rurales

Parque de la Naturaleza de Cabárceno
Parque Natural Saja-Besaya

Marismas de Santoña, Victoria y JoyelParque del Macizo de Peña Cabarga
Parque Natural Dunas de LiencresParque Natural de Collados del Asón
Parque Natural de Oyambre
Parque Natural de los Picos de Europa
Ecomuseo Forestal de Pesquera
Península de la Magdalena
Parque de Mataleñas
Jardines de Piquío
Nacimiento de la Fuentona
Zoológico de Santillana del Mar
Bahía de Santander
Faro de Cabo Mayor
Museo de la Naturaleza de Carrejo
Jardín Botánico en Puente San Miguel
Teleférico de Fuente Dé
Desfiladero de La Hermida
Monte Buciero
Subida a Tresviso
Pantano del Ebro
Mirador de La Gándara
Puerto de Alisas
Puerto de las Estacas de Trueba
Puerto de la Sía
Rías de Tina Mayor y Tina Menor
Río Deva 
         Río Pas
Río Nansa        Río Miera
Río Saja            Río Asón
Río Besaya       Río Agüera

Cantabria encierra  un excepcional patrimonio natural. Puedes visitar algunos de estos lugares pinchando en ellos o en el mapa que está debajo. Más abajo tienes una breve descripción de los Espacios Protegidos. Puedes ver una descripción de los ríos de Cantabria, los parques, las montañas y otros lugares naturales pinchando en los enlaces de la parte superior. Junto a las descripciones encontrarás la pestaña "visitar", desde la que podrás obtener más información.
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Espacios Protegidos de Cantabria
A continuación te ofrecemos una breve descripción de los espacios protegidos. Para poder visitar estos lugares mucho más de cerca, pincha en la pestaña de "Visitar" junto a ellos, en los enlaces de arriba o sobre el propio mapa.


Parque de la Naturaleza de Cabárceno
Uno de los parques más bellos y famosos de Cantabria, situado a 17 Km. de Santander en los municipios de Penagos y Villaescusa, en una antigua explotación minera de hierro, que dejó al descubierto una imponente topografía kárstica, sobre la que se ha trazado una red de pequeñas carreteras que permiten recorrer su extensión cómodamente. En el parque se han creado unos espacios zoológicos ocupados por una exótica fauna, tan variopinta como elefantes, jirafas, hipopótamos... que viven en semi-libertad. Precisa entrada.
Parque Natural Saja-Besaya
Área comprendida entre las cuencas hidrográficas del Saja y Besaya, está formado por espesos bosques que esconden viejas leyendas de la mitología cántabra. Protegido desde 1.988 conserva importantes masas forestales de hayedos y robledales, donde habitan especies amenazadas como el urogallo, el oso pardo, la nutria o el águila real. Se trata de uno de los mayores y más valiosos parques naturales de España y está englobado dentro de la reserva de caza más importante del país, la Reserva del Saja.
Reserva Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel
Declarada Zona Húmeda Protegida desde 1.991 para conservar uno de los estuarios de mayor valor ecológico del norte de España. Sirve de refugio invernal y paso migratorio a una variada avifauna acuática, avistándose más de 80 especies como espátulas, ánades o limícolos. Su valor es incalculable y cuenta con el atractivo de encontrarse en uno de los entornos más hermosos de Cantabria, la costa oriental, con villas marineras tan típicas como Santoña y localidades turísticas como Noja, Isla, Ajo o Laredo. 
Parque del Macizo de Peña Cabarga
Protegido desde 1.989, está situado al sur de la bahía de Santander. Sus límites incluyen el karst de Cabárceno, formación geológica de espectacular morfología y color rojizo, resultado de la disolución de rocas calcáreas. Desde el monumento al indiano en la cima de Peña Cabarga se divisa una de las mejores panorámicas de la región.
Parque Natural de las Dunas de Liencres
Espacio protegido desde 1.986, está situado junto a la desembocadura del río Pas, a tan sólo 15 km de Santander en el municipio de Piélagos. Sorprende la agreste belleza que ha ido modelando el viento sobre la arena y el mar. Su extensión conforma el conjunto dunar más importante del norte peninsular. Tiene aparcamientos y todas las instalaciones necesarias para su disfrute.
Parque Natural de Collados del Asón
Situado en su integridad en el municipio de Soba se encuentra el Parque Natural de Collados del Asón, hermoso entorno natural que comprense, a unos 12 km de Arredondo, el nacimiento del río Asón, cuya surgencia en espectacular cascada de más de 50 m entre farallones calizos, permite contemplar el impresionante paisaje del valle. Merece la pena disfrutar de la innegable belleza de Soba, una de las regiones más desconocidas de Cantabria.
Parque Natural de Oyambre
Espacio protegido desde 1.988 alberga acantilados, rías, dunas, bosques, praderías, marismas y playas. La amalgama de ecosistemas llena de riqueza natural y diversidad ecológica uno de los paisajes más hermosos de Cantabria, con las cumbres nevadas de los Picos de Europa como telón de fondo. El Parque además, cuenta con el atractivo añadido de encontrarse muy cerca de la hermosa villa de San Vicente de la Barquera.
Parque Nacional de los Picos de Europa
Es el conjunto montañoso más significativo de la cordillera cantábrica. La inmensidad de un paisaje de incansables desfiladeros, abruptas vertientes, profundos valles, desniveles y altas cimas que superan en muchas de sus cotas los 2.500 m. Acoge un buen número de especies animales entre las que llama poderosamente la atención el águila real. En esta zona de Cantabria, la de la comarca de Liébana encontramos pueblos que aún conservan su sabor rural intacto como Mogrovejo o Dobres.