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viernes, 16 de septiembre de 2011

EL RATÓN POLIPO



Polipo
 feliz, ratón                         



Polipo es un ratón blanco, su madre una rata de campo gris claro, su padre negro como la noche era de la otra parte del río, y de esa mecla, nació él. Su madre le cuidó durante un tiempo , pero un día salió a buscar comida, y ya no volvió. Adela era la propietaria de la casa, llevaba un rato, oyendo un pequeño gemido, así que decidió subir a ver que pasaba, y se encontró al ratoncito, tan blanco tan pequeño y tan mono, que se compadeció de él, y decidió cuidarlo.
Le puso de nombre Polipo, este empezó a seguirla por toda el hogar, ella le hizo una pequeña casa junto al radiador de salón. Y así fue transcurriendo el tiempo. Adela era una persona sociable, sus amigas venían todas las tardes a jugar al parchis y cartas, todas sabían lo de Polipo y cada una le llevaban golosinas, él por su parte las hacia cucamonas y ellas se divertían tanto con él, que muchas veces no acababan las partidas. Todo transcurría feliz, hasta que una tarde se presentaron unos sobrinos de Adela, que hacia años que no sabia nada ellos, venían con dos chicos de siete y nueve años revoltosos y mal educados, haciendo de todo, subiéndose a los sofás, o tirando el plátano de la merienda al suelo, ante la mirada impasiva de sus padres. El pequeño Jairo descubre la casita de Polipo y se lanza a por ella, Adela lo mira aterrorizada sin poder hacer nada, levanta la casita y la estrella contra la pared, Polipo salio mal trecho medio mareado, sin rumbo, sin saber que había pasado, y de pronto aquel salvaje, intentó pisarlo, Adela no pudo mas, y con agilidad, se colocó delante de la criatura, y cogiéndolo por el brazo se lo entregó a sus padre, invitándoles a que inmediatamente se fueran de allí, para no volver. Los padres se lo tomaron muy mal e insultaron a Adela, esta cogió con delicadeza a Polipo lo depositó sobre el sofá, le dio un poco de aire con el abanico, y espero impaciente, a que se recuperase, no parecía que tenia sangre, pero a lo mejor tenia algo en su interior, ya que el porrazo fue mayúsculo. En esto vinieron sus amigas, ella les contó lo que había pasado, todas se pusieron como locas, si ellas hubieran estado allí no lo hubieran permitido. Polipo iba recuperandose del susto, le dolía una patita, pero por lo demás estaba bien. Así que dio un salto al regazo de su ama, y así fue pasando por todas ellas, de la angustia se pasó a una alegría total. Todo volvía a ser como antes.
De los familiares nunca mas se supo, Pero Polipo vivió con su ama y sus amigas mucho tiempo, alegrándoles las tardes tanto de invierno como de verano, nunca salió de la casa, lo de fuera no le llamaba, dentro tenia todo lo que necesitaba, amigas, a su ama, cariño, cuidados, y golosinas.
Era feliz del todo, y siempre permanecería junto a ellas.
Y colorín colorado este cuento se ha acabado


FIN A.R.G.


martes, 13 de septiembre de 2011

El Otoño en Cantabria España









Cantabria explota en el otoño con diversidad de paisajes y tonalidades, el otoño época de melancolías y recuerdos que vuelven año tras año, infancia, juventud, esos tiempos que nunca volverán pero que siguen en nuestra cabeza. Llega cada año distinto con nuevas sorpresas, los bosques se desnudan en su mayoría, y aquellos que no pierden sus hojas, se cubren de un manto verde, el musgo, donde hay un mundo de vida, la mayoría muere, pero para resucitar en primavera, es un ciclo que se cumple a rajatabla, y que nadie puede parar. Mientras respetemos nuestro ecosistema así seguirá, pero si talamos y quemamos esos bosque la vida acabará, pero también para nosotros, los árboles son los pulmones de la tierra, deberíamos pensar mas ello, y cuidar y proteger, a estos gigantes que nos dan vida




En estos bosques corren ríos cortos pero rabiosamente rápidos, en sus orillas una vegetación de tonalidades rompe la monotonia del discurrir de río



sus liquenes se preservan del sol bajo el follaje de los exuberantes robles, hayas, abedules, tejos, castaños y nogales. El sol juega con sus luces colandose entre el ramaje, dorando sus flores.







Liébana

En las copas de sus árboles, juegan los colores, con los tímidos rayos del que en esta epoca, por estar mas bajo dura menos tiempo. Como se puede apreciar el otoño también tiene moda, toda la gama de colores cual pinceladas aquí y alla, quedan plasmados sobre las copas, bellas, desafiantes, esperando los vientos que algunos desnudaran caprichosamente







Niebla en el Haza de Saco



La niebla forma parte del conjunto de estos paisajes, dandole un halo de misterio, no en vano aquí habitan las Anjanas, los Ojancanos, y un sin fin de seres misteriosos que habitan estos lugares,





Tronco



La humedad siempre constante, en estos lares, hacen que los hongos proliferen, dandoles mayor singularidad al lugar, estos parajes son únicos, hay que visitarlos, inpregnarse de esa naturaleza viva, llena de contrastes, pero siempre de vida








Bosques llenos de verdor, Sol que da vida, ríos alocados, que humedecen la tierra, y la lluvia, siempre presente, empecinada taciturna, a veces fuerte, con aguaceros que no quieren parar, otras, suave, pero que cala, llamada calabobos, porque cuando te das cuenta estás empapado, pero siempre presente, en las cuatro estaciones



Casonas Palacio en Cantabria: Cantabria: Hotel Casona de La Torre Y que decir de sus casonas blasonada e hidalgas y señoriales, que salpican toda la provincia. Otro día seguiré dando pinceladas sobre este paisaje Rustico, señorial, tiristico, y marinero.

A.R.G.















sábado, 10 de septiembre de 2011

Santillana del Mar

Plaza de Ramón Pelayo o Plaza MayorFachada de la ColegiataFundación SantillanaSantillana: la Torre del MerinoCalle de la Carrera. Santillana del MarEscudo de los Villa

Vega de Pas Cantabria

Fotos Vega de Pas - Vega de Pas  Fotos Vega de Pas - Vega de Pas - CantàbriaFotos Vega de Pas - la plaza de Vega de PasFotos Vega de Pas - el valle del Pas

Carmona

MIS AMIGOS LOS MAYORES QUE NO VIEJOS Despedido del Pinto


 



Hoy he tenido una larga conversación con todos mis amigos, estaban un poco tristes porque se va el Pinto para el pueblo, en el fondo tienen un poco de envidia, pero sana, Juan que así se llama el Pinto, quiere hacer una merienda-cena de despedida, también han planeado reunirse como cada año unos días antes de navidad, para hacer su merendola, Este les ha prometido que viene, aunque ellos no lo tienen tan claro, piensan que su hermana no le va a dejar, yo les pregunto ¿porqué pensáis eso? ellos responden, porqué está muy enferma, y quiere pasar todo el tiempo con él, ya que desde que la dejó su difunto marido, ha buscado el apoyo de su hermano, y tiene miedo quedarse sola, ya que Dios no les dio hijos, ella siempre ha sentido predilección por Juanin como siempre le ha llamado , ¿y de donde le viene el apodo del Pinto? ¡ah! eso es de su padre, que así le llamaban, y como al parecer se parecía tanto a él se lo pusieron de niño, y a su padre le hizo gracia, y procuró conservarlo, a él nunca le importó, ni le gustaba ni lo contrario.
Ahora la hermana está con una vecina hasta que él llegue, pero creo que le va a durar poco, pues me ha dicho mi cuñao, que es amigo de una vecina, que la pobre está muy pachucha, y cuando lo que tenga que ocurrir ocurra, lo va a pasar muy mal, pero que muy mal. En fin vamos hablar de la despedida que le vamos a dar de sorpresa, va a ser por todo lo alto, va a ver hasta bailongo, vamos a llevar todos a las parientas para que sea una fiesta de verdad. A ti también te invitamos, ya te diremos la hora y el lugar, y ahora cada mochuelo a su olivo, que mañana habrá mas conversación.

A.R.G.

jueves, 8 de septiembre de 2011

RELATO la Niebla


Bosque de niebla | Descargar Fotos gratis

LA NIEBLA












El terreno en el que nos habíamos metido, cada vez era más espeso, la niebla lo cubría todo, a penas podíamos ver un metro delante de nosotros. Pasamos de un día radiante de sol, a algo gris, tenebroso, la humedad nos calaba hasta los huesos, no íbamos preparados para este cambio tan brusco. Tratamos de encontrar algún hueco donde protegernos y esperar que el tiempo cambiase. Después de dos largas horas acurrucados contra el tronco de un viejo árbol, decidimos ponernos en marcha, o terminaríamos formando parte de ese bosque lúgubre y frio
El frío iba en aumento, pero continuamos o acabaríamos, petrificados, a duras penas podíamos caminar, la niebla, cada vez era más densa. Arrastrábamos los pies para no salirnos del angosto camino que se iba haciendo más pequeño, nuestros pies tropezaban con las raíces que afloraban en el sendero que al mismo tiempo estaba lleno de piedras con un musgo frío y resbaladizo. Habíamos perdido la noción del tiempo, lo único que teníamos claro es que estábamos calados hasta los tuétanos, nuestro cuerpo tiritaba sin poderlo controlar. Encontramos otra oquedad, y decidimos protegernos allí, además para colmo de males empezaba a llover.

¡De pronto! un relámpago rasgo el cielo, y durante un segundo vimos lo que nos rodeaba, una espesura negra de oscuridad, acto seguido la tierra retumbó y pareció que todo el arbolado se nos venía encima, la oscuridad era total, y las gotas de agua pronto fueron un torrente, caían en forma de cascada por todas partes. El silencio era absoluto, solo roto por los truenos en sacudidas. Los cuatro nos acurrucamos muy juntos para darnos algo de calor, un sopor nos invadió, el miedo era atroz, aunque ninguno lo manifestó.

No sé cuánto tiempo estuvimos así, un alarido nos sobresaltó helando nos la sangre, no sabíamos de donde podía venir, aguantamos la respiración, el corazón se nos salía del pecho, el terror se apoderó de nuevo de nosotros, tan pronto se oía cerca como muy lejos, así estuvimos un rato que nos pareció eterno. Luego la calma, el más absoluto silencio, nos volvimos a quedar soñolientos, cuando de pronto otro relámpago rasgó el cielo, y oímos un terrible estruendo, algo pesado y grande había caído. Detrás el sonido del trueno retumbando ya en la lejanía, nos desperezamos un poco y vimos que estaba amaneciendo. La niebla casi había desaparecido, pero seguía lloviendo fuerte, de nuevo a duras penas nos pusimos en marcha, la lluvia nos daba en el rostro hasta hacernos daño, pero teníamos que continuar.
Arrastrábamos nuestros cuerpos como fardos, llegamos a un recodo, aún no se veía nada, aquello parecía no tener fin.
De pronto otra vez aquel agudo sonido en forma de alarido, parecía estar lejos, apresuramos el paso, teníamos que encontrar donde escondernos, en el siguiente recodo, vimos a lo lejos una especia de cabaña, o algo parecido, el día aumentaba su luz, y nos era más fácil avanzar. El frío no nos dejaba controlar el cuerpo, así que nos caímos varias veces, era como si te atravesaran la piel cientos de cristales, la sangre fluía por nuestros codos y rodillas.
Casi sin darnos cuenta estábamos delante de la choza, echa en madera, fuerte y robusta, con un tejado puntiagudo, entramos con premura, era una estancia única, había una chimenea, sillas, hechas de troncos de árboles, delante de la chimenea un piel de vaca, y tapándolo todo trozos de mantas raídas. Había polvo, pero no demasiado, no hacía mucho allí había estado alguien, los trozos de madera para la chimenea estaban perfectamente colocados a la derecha de ésta. La encendimos y nos quitamos la ropa con rapidez, envolviéndonos con las mantas, al cabo de un tiempo entramos en calor, y pudimos ver que la cabaña por dentro era entera de piedra.
Cuando el calor entró en nuestros cuerpos y nos sentimos aliviados, el estómago, empezó a rugir con fuerza, llevábamos mucho tiempo sin comer, lo único que habíamos podido hacer era beber. Echamos una ojeada rápida al entorno, y nos tropezamos con unas mazorcas de maíz colgando en un recuadro cerca de la puerta, las cogimos y entonces… vimos el cartel, nos quedamos helados.
1º “.En el momento que se entre por esta puerta debe cerrarse poniendo todas las barras que están junto a ella, asegurar que todas las ventanas las tengan, y así mismo no salir bajo ningún concepto después de las cuatro de la tarde. Él está ahí, afuera esperando, es un depredador nato, Le molesta la luz, sobre todo la de la mañana, se siente seguro y fuerte con la niebla y la oscuridad. Hay alimentos en las arcas que hacen de bancos, raciónenlos, puede pasar mucho tiempo hasta que se pueda salir. Si es verano la marcha se hará cuando despunte el alba, y siempre siguiendo este mapa, deberán copiarle y dejarlo donde ahora descansa este, y cuando se llegue a la casa del guardabosques avisar que han estado aquí, para que él que conoce el terreno y horario de la bestia reponga los alimentos gastados, esa es su misión, Hay un arma, llévenla también por seguridad, para otras alimañas, con este es imposible, es rápido como el viento y casi invisible, aunque sus aullido o gritos te hielan el alma.
2º si es otoño se deberá salir en cuanto haya claridad, y apresurar el paso
3º si es invierno en cuanto amanezca, en el mapa del invierno hay dos cuevas marcadas donde se deberán cobijar a las horas indicadas, hay sarmiento y cerillas para hacer fuego este deberá permanecer encendido todo el tiempo, hasta que puedan abandonar dicho lugar, también hay víveres, y siempre se avisará al guarda, todos los mapas nos llevan hasta él, por eso nadie debe salirse de la ruta marcada, es la única forma de salvar vidas
3º y último si es primavera la misma recomendación que para el verano, hay puntos para descansar, con sus tiempo, pero hay que seguir el horario y trazado al pie de la letra.
4º Él vendrá a asustar, después de las cuatro en invierno y otoño, a partir de la ochos en verano y primavera, con las esperanza que abandonéis vuestro seguro refugio y así daros caza, jugará primero durante unas horas con vosotros, como juega el gato con el ratón, y cuando creáis que estáis seguros caerá toda su fuerza y maldad, no quedando nada absolutamente como si no hubieras existido.
Corrimos Desesperados a poner las trancas en la puerta, el día de momento estaba claro, la luz entraba por las rendijas de las ventanas, había unos cuantos candiles con sus mechas, colgados aquí y allá, no sabíamos en qué hora nos encontrábamos, ya que nuestros relojes no funcionaban, todo aquello era muy extraño, nos habíamos pellizcado en varias ocasiones, todo parecía tan irreal, tan pronto había claridad, como se desataba una tormenta, dejándolo en tinieblas, y con aquella niebla abrumadora.
Habíamos hablado poco entre nosotros, el miedo nos tenía atenazados, ahora estábamos un poco más relajados, y nos preguntábamos el porqué, de dejar el sendero marcado y mantenernos en aquel bosque sinuoso, al principio nos pareció bellísimo, la naturaleza estaba en todo su esplendor, ya que era finales de abril, y además estaba en su estado puro, se veía que nadie había hoyado aquel entorno, eso nos animó a seguir un poco más y después otro poco, íbamos siguiendo aquel angosto sendero sin salirnos, hasta que ocurrió lo de la niebla, ahora hablábamos con pesar, nuestro fin de semana maravilloso se había ido al traste, y nos encontrábamos en esta situación angustiosa, no sabíamos ni siquiera donde estábamos, ni el tiempo transcurrido, nuestra desorientación era total.

Marina y Chenco, llevaban casados unos meses él era marino, tuvieron que adelantar la boda al diez de Diciembre, ya que su madre se puso enferma, pensaban casarse en agosto, lo mismo que nosotros, Mi nombres Cuca y Nacho mi novio de toda la vida, ahora no sabemos que nos deparará el destino, los cuatro estudiamos juntos en el instituto, y allí se formaron las parejas que ha perdurado hasta hoy, hubo un tiempo en que nos desperdigamos cuando nos fuimos a la universidad, pero nunca perdimos el contacto, después la vida nos trajo de nuevo a casa y retomamos aquella vieja amistad, haciendo la mayoría de planes juntos, como este que estamos viviendo,Comimos unos chorizos metidos en aceite todos los alimentos estaban así, exceptuando unas carnes que estaban en salazón, también había una especie de mazorca sin granos que la pusimos sobre el fuego, esta se ablandó, y lo utilizamos a modo de pan, estaba bastante bueno.

Nuestro asombro iba en aumento, pues cada banco que abríamos tenia inscripciones con lo que debíamos hacer, con tanta información nos estábamos volviendo locos, ya que cada una decía una cosa contraria a la otra. Con el estómago lleno, nos relajamos, el sol se filtraba por las rendijas, pero no nos atrevíamos a salir fuimos inspeccionando la cabaña que no era tan pequeña como nos había parecido cuando llegamos exhaustos. Chenco se apoyó en la pared junto a los troncos de la chimenea, y esta se abrió, dejando ver un espacio donde había mantas raídas, pieles, curtidas de oso, nos parecieron, platos y cubiertos bastos y rudimentarios, y otra puerta donde había un agujero a modo de baza y un depósito de un material indefinido que debía servir como de ducha. Lo que más no llamó la atención era el calor que hacía allí adentro.

Tocamos todas las paredes para ver si había algún otro habitáculo, y justo al otro lado de la chimenea encontramos otro, este era más pequeño había cepos y unos cuantos artilugios desconocidos para nosotros. A Chencho le llamó la atención un viejo libro de tapas negras, todo destartalado y muy sucio, con dificultad, lo saco de debajo de aquella porquería y con cuidado lo trasladó a la mesa, estaba en latín, lengua que se le daba muy bien así como el esperanto, le encantaba y por ello le había dedicado muchas horas, estaba emocionado y por un instante se olvidó del miedo y todas la vicisitudes que nos habían acontecido. Se enfrasco con el libro y se olvidó de todo. Nosotros mientras seguíamos con la inspección, pero allí no había nada más.

El sol seguía entrando, así que decidimos salir, abrimos la puerta con cautela, todo estaba en calma, y ese instante caímos en la cuenta de que no se oía absolutamente nada, desde que dejamos el sendero y nos metimos en el bosque la ausencia de ruidos había sido total, rota solamente por el estruendo de la tormenta, el paisaje era precioso, la cabaña estaba situada en un claro rodeada de bellos colores, no en vano estábamos en primavera.
Estábamos extasiados ante tanta belleza, pero fue fugaz el momentos, ya que en unos segundos pasamos de un rato luminoso a la oscuridad casi total, la niebla volvió, nos sobrecogimos y entramos deprisa, nada más cerrar la puerta, aquel sonido desgarrador volvió a helarnos la sangre, se oía bastante cerca, Chencho salió de su ensimismamiento y su cara reflejaba terror.
Con voz trémula nos dijo: -Hay que salir de aquí en cuanto vuelva asomar el sol- . -Este libro tiene todas las claves, nos olvidaremos de lo leído hasta ahora, todo era una trampa de una mente retorcida, no podemos encender los candiles, tenemos que permanecer solo con la luz de la chimenea, preparad todo cojamos lo que realmente necesitemos, vamos a valor orar todo lo que hay. Cuando nos pongamos en marcha no podemos parar, tal vez vuelva la niebla, pero hay un sistema para poder continuar, en el cuarto de los trasto hay un artilugio que es el que nos guiará cuando la niebla entre de nuevo, así que manos a la obra a buscarlo.
Después de un tiempo indefinido, al fin lo hayamos, en el libro venía bien descrito, lo limpiamos, y después de mirarlo y remirarlo, no sabíamos cómo aquello nos iba ayudar, Pero Chencho, estaba seguro, ¡De pronto! Unos golpes tremendos en la puerta. Corrimos a poner el resto de las trancas era dos, y a través de las rendijas vimos como una masa tremenda indescriptible, que era quien la aporreaba, corrimos hacia la chimenea, Nacho cogió una tea y la puso sobre la puerta, aquello, lo que fuera dando un alarido se alejó, por lo menos ahora sabíamos algo más, el calor le molestaba.
Era como viscoso he iba dejando una baba, nos quedamos sin habla durante varios minutos.
¡De pronto! La oscuridad se apoderó del día, mientras en la lejanía se aproximaba una tormenta, pasábamos de la claridad a la oscuridad en nada, nos estábamos volviendo locos, ¿Cómo íbamos a salir? Si no nos daba tiempo, los relámpagos empezaron a iluminar a ráfagas el habitáculo, estábamos desconcertado, aquello tenía que ser una pesadilla, pensábamos todos, pero... era demasiado real, quitamos con cuidado una de las trancas, nada la oscuridad era total, nos pareció ver una sombra, que se movía de un lado a otra de la cerca de entrada, no sabíamos si eral real o fruto del miedo que nos atenazaba, ahora sí que habíamos perdido totalmente la noción del tiempo, ¿Cuántas horas o días llevábamos en este lugar tan tenebroso. Lloramos como niños durante un rato.
Comimos algo y una somnolencia se apoderó de nosotros. El tiempo aquí no existía, nos movíamos por los ratos de luz y tinieblas, era desesperante, nuestras mentes estaban a punto de fallarnos, ya no distinguíamos la realidad. Las ojera hacían mella en nuestros rostros, el cansancio y la desesperación nos estaban obnubilando nuestro ser. Chencho seguía leyendo aquel libro de tapas negras que parecía no tener fin, de pronto un gran ruido nos sobrecogió, era como si granizase, pero a lo bestia, nos miramos con asombro, Nacho dijo, -¿pero qué coño es esto?, nosotras dos nos miramos, Chencho seguía absorto con su libro, ya no parecía que le importase nada, solamente ese libro, Nacho le grito ¿pero qué te pasa tío? ¿Es que no lo oyes?, él levantó la vista y asintió, luego con calma –dijo, aquí de momento estamos seguros-, --pronto nos iremos- -eso sí, tenéis que hacer todo lo que os diga, y sin hacer preguntas ¡vale!
De momento vamos abrir la puerta un poco a ver qué es lo que se está cociendo ahí afuera. Todos le miramos asombrados, parecía no tener miedo, estaba muy seguro, siempre fue una persona muy tirada para adelante, pues llevaba varios años navegando y se había encontrado con todo tipo de situaciones difíciles, que él había solventado, con paso raudo se dirigió hacia la puerta, y con cuidado la abrió. El espectáculo era asombroso, una especie de granizo en forma de croqueta gigante caía sin dejar ver absolutamente nada. Lo raro es que alrededor de nuestra cabaña no había ni uno, seguimos absortos viendo caer aquello, aunque la luz era poca debido a su tamaño lo podíamos distinguir, los relámpagos y truenos se alejaban de nuevo, y una fina capa de niebla estaba apareciendo, pero… También en la lejanía se volvía a preciar unos leves rayos de sol. No sé cuánto tiempo estuvimos en el quicio de la puerta, pero... De pronto una gran nube de arena salía del bosque en forma de remolinos, nuestro asombro fue mayúsculo, creíamos que ya habíamos visto de todo, nos metimos en la casa, y esperamos a ver qué pasaba, el ruido era ensordecedor, la cabaña, parecía que se iba desintegrar, y de pronto el silencio, el sol brillaba, así que qué abrimos la puerta para ver que nos deparaba todo aquello, pero nada, ni asomo de un grano de arena.
Aún no nos habíamos repuesto del susto, cuando nos llevamos otro, Las croquetas se estaban abriendo y salía un líquido rojo que corría hacia el bosque, y parecía que revotaba con algo y de pronto, esa gran masa roja se nos venía encima, volvimos a cerrar la puerta esperando que aquella masa roja como la sangre destruyera la cabaña arrasándolo todo. De nuevo una fuerza inusitada se acercaba, todo empezó a temblar, solo que ahora era mucho mayor el estruendo y sobre todo un olor nauseabundo se apoderó del recinto, empezamos a vomitar, aquello era insufrible, de pronto Chencho nos empujó al habitáculo donde estaban los platos y el baño, y ¡oh! Milagro allí el aire era limpio, y no olía a nada. Con los estómagos revueltos y medio mareados, permanecimos un tiempo, como otras veces nos pareció eterno, pero no podíamos saber si era mucho o poco, aquí el tiempo no existía, era una cosa anómala, como todo lo demás, ya no pensábamos en ello, lo único que queríamos era poder salir, y encontrar un lugar civilizado. Habíamos estado apunto varias veces de tirar la toalla, pero ahí estaba Chencho tirando de nosotros, y resolviendo las papeletas.
De nuevo todo cesó, el aire aún estaba impregnado con un olor nauseabundo, pero soportable, abrimos de nuevo la puerta con sumo cuidado, y volvimos a lo de siempre nada, ni un vestigio rojo por ningún lado, el sol estaba en lo alto, supusimos que era medio día, pero aquí nada era lo que parecía
De pronto chencho nos dijo... –Entremos, hay que abrir un pequeño cajón que hay en la chimenea, coger tres piedras blancas y colgároslas, con una de las cintas que hay junto a ellas- Así lo hicimos, luego él se colgó el artilugio. Durante los últimos ratos no había hecho hacer una especie de botas con la piel de vaca y aquellas otras que parecían de osos, y las teníamos envueltas en unos hierbajos que había en uno de los habitáculos, con las mantas raídas tejimos unas especie de capas con todas, no dejamos ni una, también cogimos una lona parecida al plástico, pero que nada tenía que ver.
Con las mochilas preparadas con todo lo necesario, alimento, agua, las linternas que aún funcionaban, las teas, que él mismo preparó, y las hierbas colgando de cada una de ellas nos dijo –nos vamos- -¿ahora? Dijimos con asombro –sí ahora mismo no podemos esperar-.
El sol seguía brillando pero sobre las copas del bosque una capa de niebla seguía coronándolas, nos pusimos en marcha por el lado opuesto al que habíamos venido, seguíamos rodeados de gigantescos árboles, caminábamos deprisa, agradecimos respirar aire y sentirnos libres, nuestro tiempo en la casa, era como una prisión, por fin podíamos andar más de veinte pasos. El miedo no seguía acogotando, pero Chencho había dejado claro que no nos teníamos que dejar vencer por este, la cosa se alimentaba de miedo, inseguridades, haciéndonos perder la razón. Chencho no parecía que lo tuviese, nos iba marcando el camino con seguridad, íbamos en silencio, el primero él, después nosotras dos y guardándonos las espaldas Nacho, llevábamos unos palos a modo de bastones, y nos colocó, una especie de tapón a cada uno, que estaban en el cuarto de los artilugios, no sabíamos para que servían, ya que nos los coloco en la parte de arriba, pero ninguno preguntamos, ese era el lema y nos le dejó muy claro antes de salir. El camino era estrecho, pero no resbaladizo, estaba lleno de matorrales, los troncos de los árboles tenían un perímetro desmesurado, jamás habíamos visto algo igual, además todos eran muy raros, seguimos avanzando, el silencio era total, ahora recordé, que nacho quería llevarse la escopeta y Chenco le dijo que era una carga inútil, que era mejor dejarla allí, ahora me doy cuenta, aquí no hay vida animal, solo se oye nuestra respiración y nuestros pasos, hace frio a pesar del sol, pero ahora vamos bien cubiertos, la nariz se no queda roja, y nuestras manos también, el aliento hace un vaho a cada paso, pero vamos rápidos tenemos que aprovechar esta tregua.
Llegamos a una zona más húmeda el frío era muy intenso, a pesar de ir bien cubiertos, notábamos como iba calando en nuestros huesos, pero seguíamos avanzando, todo se estaba volviendo más tenebroso, la oscuridad empezaba asomar, pero Chencho seguía, y nosotros detrás. De pronto la oscuridad fue total, la niebla espesa se apoderó del bosque, no podíamos seguir, paramos y nos apoyamos sobre una pared, iluminamos con nuestras linternas y vimos que unos pasos más allá había un hueco entre dos piedras, llegamos hasta él, y nos acurrucamos los cuatros muy juntos, Chenco sacó aquella especie de lona- plástico, y el calor llegó a nuestros cuerpos, bebimos, y comimos un poco de queso, y aquella especie de mazorca a modo de pan, que ahora estaba un poco dura, pero su sabor era mejor, teníamos que tratar de dormir, para poder salir en cuanto la niebla nos dejase. Estábamos en esto cuando de pronto, aquel aullido o lo que fuese, cerca muy cerca, iba y venía como una cosa loca, nos apretamos las manos, tan pronto era un aullido como un sonido gutural, como un alarido, como una risa loca, el sonido venia de todas partes no podíamos localizarlo, y además ahora era más aterrador, ya que se oían todos juntos, como si estuvieran uno encima del otro, estamos a punto de estallar de salir corriendo, pero hacia donde, Chencho se quitó el plástico, y poniéndose delante de nosotros nos gritó, -esto es lo que quiere- está jugando con nosotros-no lo alimentéis, estamos protegidos, ahora sé que no nos puede hacer daño, somos más fuerte, y volviéndose hacia la niebla gritó con todas sus fuerzas, ese grito retumbó por todos lados, nos incitó a levantarnos y gritar, así lo hicimos, poco a poco nuestros gritos fueron tapando a los otros hasta que se dejaron de oír.
De nuevo un niebla densa y espesa lo envolvió todo, Chencho nos hizo levantar, recoger, nos poníamos en marcha, sin rechistar, salimos de nuestro seguro refugio, nada más poner un pie fuera, su artilugio y nuestras piedras, brillaron con tal fuerza, que atravesaba la niebla, pudiendo ver todo el sendero, pero también observamos la cortante ladera a nuestra derecha que caía hacia un precipicio que parecía no tener fin, avanzábamos pegados a la pared cuando la había y si no juntos a los árboles, el camino parecía interminable, es como si estuviéramos en un túnel sin salida. El cansancio empezaba hacernos mella, después del pavor que pasamos con aquella aparición y los aullido, mermaron nuestro espíritu.
Seguíamos avanzando con dificultad, no por falta de visión, sino por el cansancio, las piernas nos pesaban como si lleváramos plomo, de pronto, algo fallaba bajo nuestros pies, pensamos en un terremoto, la angustia se apoderó otra vez de nuestras mentes, entonces Chencho, dijo: -ensartar los palos unos a otros y no los soltéis bajos ninguna circunstancia- -¿me oís?- así lo hicimos luego desplegó sobre nuestras cabezas y cuerpo la lona-plástico o lo que fuese, dejando sin cubrir nuestras manos. No os paréis ni os salgáis de la lona , estábamos verdaderamente asustados, las piernas nos temblaban y casi no podíamos mantenernos, además el frío también atenazaba nuestros cuerpos, a duras penas íbamos detrás de él y entonces… apareció aquello era como una gran piedra pómez pero con dos luces rojas a modo de ojos, entonces Chenco, tiró un poco de nuestras varas ensartadas, y un sonido metálico agudísimo retumbó por todo el entorno, nos hacía daño a los oídos pero era soportable, la lona-plástico nos protegía. Al instante, cuando aquello parecía que nos iban a engullir, de nuestras varas salió una luz potentísima, y aquello se desintegró, dejando en la corteza de los árboles, un jugo marronoso, de olor dulzón, un estallido de sonidos nos dejó clavados a la tierra, Chencho tiró de nosotros, y como autómatas seguimos andando, nuestras mentes estaban vacías de contenido, así estuvimos un tiempo, el bosque se iba despejando y todo parecía más natural, seguimos, y seguimos, hasta que por fin se abrió ante nuestros ojos otro paisaje, corrimos con las pocas fuerzas que nos quedaban, y nos tiramos al suelo, sobre una capa de hierba, el aire era distinto, natural, así como los rayos de sol que caían oblicuos sobre una ladera en la lejanía. Por primera vez nuestros oídos se percataban del canto de pájaros, vimos moverse las briznas de hierba y aplastarse debajo de nuestros cuerpos. Chenco clavó las cuatro varas con sus tapones en la tierra y sobre ellas extendió la lona-plástico, al momento quedaron petrificadas y la lona-plástico lo mismo, pero todo nos daba igual estamos en un ambiente natural, nos tumbamos debajo, y ahora sí que nos quedamos dormidos, no era somnolencia era sueño, Marina se percató de que los relojes funcionaban, miramos la hora, marcaban las once y cuarto, nos quedamos dormidos profundamente. Me desperté con un sonido agradable, creí que estaba soñando, pues al abrir los ojos, estábamos rodeados por un montón de ovejas, llamé a los demás y se fueron desperezando, vimos al pastor del rebaño que se acercaba un tanto extrañado, corrimos hacia él y le abrazamos tocamos a las ovejas, en principio debió de creer que estamos locos, luego le dijimos que llevábamos tiempo perdidos y que no sabíamos dónde estaba, ordeño a Lupita su mejor oveja y nos ofreció un cuenco de leche, aquello era maravilloso, nos indicó el camino para llegar al pueblo Los Madroñales, que él avisaría que íbamos para que nos recibieran y nos prestaran lo que necesitáramos.
Le ofrecimos nuestros móviles para llamar, él se echó para atrás parecía que tenía miedo, era como si nunca hubiese visto un móvil, nos quedamos un poco aturdidos ante la reacción, yo les aviso a mi manera, y metiéndose los dedos en la boca empezó a dar silbidos unos cortos y otros largos, unos sonoros y otros más apagado. Ahora ya están avisados, les esperan, caminos del pueblo oímos la respuesta, Chencho dijo que era una especie de morse, pero él desconocía ese lenguaje. Durante el camino hacia el pueblo hablamos sin cesar, no de lo que habíamos pasado pues eso de momento no queremos recordarlo, de nuestra familia, amigos, futura boda, en fin de todo aquello cotidiano.
Continuará el próximo: LAS VIVENCIAS POSTERIORES 
A.R.G.

BOSQUE DE NIEBLA

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miércoles, 7 de septiembre de 2011

MIS AMIGOS LOS MAYORES QUE NO VIEJOS EL PINTO


 los tres viejitos | Manualidades, papiroflexia, globoflexia, dibujos ...



















Hoy me he reencontrado con mis amigos. Todos han vuelto del pueblo, han estado el mes de julio, y agosto, y los dos primeros días de septiembre. Han venido bien, llenos de vitalidad, aunque algunos un poco tristes por tener que dejar el lugar que les vio nacer, crecer, y vivir de una manera distinta. El que estaba muy alegre, a pesar de no haberse ido es el Pinto, y motivos tiene, pues mientras todos regresan a la ciudad, él por fin se vuelve para el pueblo. Su hermana se ha quedado viuda, y le ha pedido irse con ella, él encantado, pues aunque le da pena ver como está su hermana, baja de ánimo por la pérdida de su marido, él ahora puede volver, ya que no se llevaba nada bien con su cuñado, pues era muy bruto, y un tanto dominante con su hermana, y como nunca quiso ver sufrir a Tana se prodigaba poco por el pueblo, pues ella le quería mucho. Ha tenido sus mas y sus menos con sus hijos, pues no querían que se fuera, pero bien es verdad, que ya no le necesitan, los chavales ha crecido y vuelan solos, Paquito el pequeño ya tiene doce años, y se las apaña muy bien cuando sus padres no están, por lo tanto ha decido volver y pasar los últimos años junto a Tana, a la que siempre ha querido mucho, y por eso respetaba las decisiones de ella, aunque estuviera equivocada. Si sus hijos no le hubieran vendido la casa, cuando estuvo tan enfermos, no se hubiera venido a la ciudad, a la que nunca se adapto. Pero eso ya pasó, y por fin su sueño se ha hecho realidad, se va el día quince de septiembre, ya lo tiene todo preparado, ha pasado tragos amargos, pero ahora lo ve como agua pasada. Piensa hacer una gran despedida para sus amigos de aquí, pues durante bastantes años han compartido, salidas de colegios, juegos de parques, actividades extra escolares, y a última hora del día sus charlas, En junio cuando los niños solo tiene clase por la mañanas, las tardes eran para ellos. En fin que aquí también han compartido todos los abuelos un montón de vivencias. Ahora toca despedirse de ellos y retomar la vida que dejó atrás hace años, está feliz, casi no se lo puede creer, antes de marcharse también me invitará a mi a tomar algo, y me contará alguna cosilla más-
A.R.G.

martes, 9 de agosto de 2011

nubes

parecen fuegos artificial es, pero os aseguro que no es una carcasa, son las pleyades bonitas ¡eh!

El mar, bello y sobrecojedor

impresionantes fotografías, este es el mar que nadie puede domar, pero que remansa el espíritu contemplándole, haciéndote ver lo insignificante que es el hombre

domingo, 7 de agosto de 2011

MIS AMIGOS LOS MAYORES QUE NO VIEJOS EL PINTO

Ayer me encontré con el Pinto. A pesar de estar solo, sin sus amigos e hijos, ya que estos se han ido a veranear como todos los años a Benidor, él, estaba contento, le pregunté a que se debía, ya que la última vez que le vi, su estado de ánimo era más bien bajo. Mientras sus contertulios se iban para el pueblo a sus casas que nunca vendieron, él no la tenia, ya que cuando se puso muy enfermo sus hijos la vendieron y se la trajeron a la ciudad, y en aquellos momentos no tenía ganas ni fuerzas para discutir. Estaba muy reciente la muerte de Margarita, mujer menuda, pero brava como ella sola, si hubiese vivido nada de esto hubiese ocurrido, pero el destino le jugó una mala pasada, llevádosela y haciendo que él enfermase. Sus hijos lo hicieron con la mejor intención, pero cuando se recuperó, se sintíó mal, muy mal, pero no dijo nada.
Y así han transcurrido varios años de su vida, cuidando de sus nietos, y añorando su pueblo, su casa, sus amigos de infancia y mocedad.
Me comentó que por fin a primeros de Septiembre se iba para el pueblo ¿y eso? le pregunté. Hay que a mi hermana le ocurrió una desgracia, su marido murió casi de repente, y ahora puedo ir al pueblo, pero para siempre, se ha quedado muy sola, y me ha pedido que me vaya con ella a casa de padre y madre, que se la quedó ella, siempre nos hemos querido mucho, pero... yo no me llevaba bien con el jacinto, era muy bruto, y tuvimos muchas desavenecias, al fin opte por visitarlos lo justo, pues mi hermana sufría, nos quería a los dos, pero él era su marido, ¿y como se lo han tomado tus hijos? pues al principio mal, pero luego lo han entendido, además ahora no estoy solo.
Antes de marcharme me gustaría echar otra parrafada contigo, Eres maja, nos has escuchado con atención y nos has dedicado tú tiempo, en estos tiempos que corren que la gente no se para con nadie, todos tienen prisa, has sido una buena amiga. ¿aunque ahora que caigo? ¿como te llamas?, nosotros siempre decíamos la del perro,
Sabes pinto la próxima vez que nos veamos te lo diré, ¡eres bruja! que condena, agur hasta otra

A.R.G

lunes, 11 de julio de 2011

ELLA ES MODERNA

ELLA ES MODERNA


         Se la espera, se la recibe con una intensa variedad de ofertas lúdicas. Es sexy, atrevida, osada, tiene una fuerte personalidad, se viste con lo último de lo último. Los diseñadores se fijan en ella para sus tendencias, diseños y creaciones, tanto por su paleta cromática, como por su osadía al mezclar colores, es vistosa, alegre, desinhibida, populachera, explosiva, elegante sutil, romántica rompedora y muy coqueta.
        
         Lo adorna todo a su antojo cuando llega tan pronto te hace sonrojar como palidecer meter la pata y balbucear palabras incoherentes, ante ella te sientes como un pelele, juega a su antojo, también te hace sentirte pleno, lleno-a de amor exuberante poderoso-a y la vida explota en cada persona cosa ó rincón de la tierra.

         Nadie la puede parar, vuelve una y otra vez con nuevas tendencias y colorido, cada año regresa igual o más descarada. Ella es la mas moderna de la tierra ella es….

                            La primavera

CALLEJEANDO POR MI CIUDAD

CALLEJANDO POR MI CIUDAD. TORRELAVEGA



Salgo A recorrer mi ciudad, los pasos me llevan hacía la llamada ruta del colesterol, cada trozo de esa inmensa avenida está dedicada a escritores, pintores, escultores, y demás personas ilustres de la comunidad,

            Comenzaré por Antonio Bartolomé, a quien tuve el honor de conocer, y de escuchar de su boca un sin fin de anécdotas y curiosidades.
            Nació en Rocín en mil novecientos siete, y después de pasar por aulas y trabajos varios, terminó siendo inspector de la cooperativa la SAM.
            Por su trabajo contacto con todo tipo de gente tanto de pueblos como de aldeas, que le fueron narrando historias, dichos populares de cada zona, apodos, y un sin fin de anécdotas, que él dejo plasmado magistralmente en dos de sus libros, Anecdotario Montañés, Relatos Trovas y Anécdotas.
            Así mismo en varios de sus trayectos se encuentran los pintores Balbino Pascual gran artista especializando sus obras magistralmente en zona de Potes sobre todo plasmado la inmensidad de los picos en sus distintas épocas.
            Sobrado artista de líneas sobre puestas y conjugando el negro sobre blanco, rojo y gris con maestría dando profundidad a su obra.
            Pondal Supo extraer del académico Eduardo Chicharro, el luminoso colorido y valores figurativos creando un estilo propio, así mismo también tiene un trozo de vía Rufino peón forjador de escultura en hierro, su taller estuvo ubicado en la no menos conocida calle Carrera.
           
Siguiendo por otras rutas me encuentro con la plaza en nueva Ciudad dedicada a Mauro Mueriedas, gran escultor de la madera y mejor persona, integro, sincero, su obra está impregnada de vivencias de Torrelavega,  de la mina donde trabajó, del campo y el mar, así como su experiencia como padre que dejos plasmada en un bonita maternidad  y que a pesar de las vicisitudes que pasó jamás guardo rencor a nada ni a nadie tuve el gusto de conocerle y compartir con él grandes veladas en la escuela de artes, haciéndonos un pequeño recorrido por su vida, y la de Tinuca su amada compañera que según nos dijo: La quería tanto que no la había traicionado ni tan si quiera con el pensamiento.
            En mi recorrido sin salir de Nueva Ciudad llego a la Iglesia de San Pablo, Las proyectaron los Arquitectos Antonio Ortega que falleció en un accidente de aviación y no la pudo ver concluida, y Luís Predaz Derqui, inaugurándose en 1985.
            Voy caminando observando esto y aquello y llego a Campuzano,   , y contemplo La iglesia San Miguel de estructura un tanto rara, pero que me entero de que es así porque el solar era una especie de geometría triangular. El joven arquitecto Torrelaveguense Ricardo Lorenzo fue el encargado de acabar el proyecto después de buscar una solución desarrolló el programa  dentro de los límites reducido y complicado del solar triangular conformando un edificio-organismo de espacios fluidos en una sutil relación exterior-interior sigo caminando y en mi recorrido me encuentro:
           
            Salpicando plazas y edificios emblemáticos aquí y allá daría para escribir un libro pero por hoy mi ruta la voy acabar en el colegio de la paz se encargo el proyecto a Fray Coello de Portugal en la fachada principal de la iglesia se contempla la colocación de una imagen escultórica, en su extremo oeste fue Subirachs quien diseño el muro definitivo trabajó los encofrados del hormigón dejando el paño compuesto con impresiones y resaltando la palabra Paz en distintos idiomas.


  1. Aurora Rodríguez González

viernes, 8 de julio de 2011

LA MUJER HOY

Durante mucho tiempo la mujer ha buscado su sitio dentro de una sociedad machista, Pero hace cien años fue cuando a base de sufrir y sangre logró que se la considerada. Fue una lucha dura por sus derechos pero hoy en el siglo veintiuno, es cuando se están consiguiendo los mayores logros. Todo gracias a aquellas pioneras que dieron su vida, con valentía y arrojo.

En el siglo veintiuno, son muchas las mujeres que siguen luchando consiguiendo grandes logros, aunque todavía hay mucho que hacer y reivindicar. Una de estas mujeres actuales es: Aghata Ruiz de la Prada, mujer emprendedora, llena de vitalidad, creadora de colores imposibles e infinidad de combinaciones, su imaginación la ha llevado a los lugares mas altos dentro de la moda, no si antes ser criticada, zancadilleada, y tachada de ridícula, estrambótica, rara y hasta loca, pero su moda y color no dejaba indemne a nadie, fue su lucha, sus creaciones, y sus excentricidades la que la han llevado hasta la cumbre.

Hoy es una diseñadora que no se amedrenta ante nada ni nadie, siendo fiel a sus diseños y combinación de colores imposibles como: mezclar el rosa  con el rojo, el carmín con el amarillo, el negro con naranjas, formando un abanico de color, así mismo combina flores con cuadros, rombos con margaritas llenas de color, azules con verdes, morados con rojos, sus modelos son extravagantes, pero sobre todo tienen vida, sus contrastes a veces te hacen daño, pero pasado un tiempo te terminan gustando, tienen gracia, soltura, atrevimiento. Es osada.

Además de la moda con lo que empezó, hoy es una gran diseñadora de todo tipo de artículos, como: zapatos bolsos bisutería, preservativos, artículos de joyería y moda infantil,

Su nombre apararece por doquier en todo tipo de artículos de lo mas variopinto, se ha sabido ganar al público, pero sobre todo ha ganado una gran batalla, la del diseño y la del color, hoy es respetada, y sus creaciones explosivas en formas y color, se pasean por todas las pasarales del mundo.
                                                                        Aurora Rodríguez

EL CATALEJO

EL CATALEJO


Los días de invierno mirábamos por él, desde la ventana del desván, contemplábamos el río Saja, la Hermita de San Miguel, el puente que lo atraviesa y las gentes que corrían a casa, la huerta de la vecina, con algún que otro pájaro, y la estación de FEVE con sus mercancías llenos de bobinas o carbón.
Mi padre se sentaba en un viejo sillón, nosotros que éramos un montón en el suelo, y después de haber mirado por él, teníamos que inventarnos un cuento, y así pasábamos las tardes.
Hoy está en mi casa, no tiene su caja azul forrada de terciopelo, está viejo y no se ve por él.
Pero siempre que lo miro vienen a mi memoria aquellos días de mi infancia.


                                  FIN

martes, 21 de junio de 2011

MIS AMIGOLS LOS MAYORES QUE NO VIEJOS

Ayer me encontré en el paseo con mis amigos. Son mayores y por eso tienen sabiduría, la que les ha dado la vida.
Estaban contentos, pues menos uno, todos se iban al pueblo a sus casas de toda la vida, el entorno que les vio nacer y crecer. Hubo un tiempo en el que el pueblo se lo daba todo, luego llegó otra etapa en la que tuvieron que emigrar y formar su familia fuera de su entorno, les costó pero nos le quedó mas remedio que aclimatar se a la ciudad, pero en todo momento sintieron nostalgia del pueblo. El tiempo fue pasando sus hijos creciendo y todo el entorno fue cambiando. Ellos pensaban que cuando sus hijos fueran mayores podrían regresar, pero las circunstancias les obligaron a quedarse. Sus hijos se casaron y a su vez tuvieron hijos, como trabajaban los dos, los abuelos fueron sus sustitutos durante una buena parte del día, y así poco a poco la primera idea se fue alejando. Ahora esperan a que acaben los cursos sus nietos para poderse ir.
Estaban todos contentos, los últimos fines de semana han acudido a arreglar las casas, pero nada es igual, algunos su compañera de toda la vida les ha dejado, y se llevó parte de su alegría, pensaban estar en su vejez juntos, pero la vida da esos palos, otros la tienen y comparten con ellas sus vivencia y recuerdos, ninguno quiso vender la casa, pues si las cosas venían mal siempre la tendría. No corrió la misma suerte Juanin el pinto,sus hijos vendieron la casa y se le trajeron con ellos, él por aquel entonces estaba enfermo y no puso objeción. Pero ahora no tiene donde ir, sus hijos se van un mes de vacaciones a Torremolinos, y se queda solo en un piso vacío, no le pueden llevar pues según dicen es por prescripción facultativa, es un viaje muy largo, y además no cabe en el coche, no dice nada se queda mirando a ninguna parte, sus ojos reflejan tristeza, los amigos tratan de consolarle, pero él piensa que si hubiera vivido Margarita, esto no hubiera ocurrido, pues menuda mala leche tenía la condenada, no la toreaba ni su padre, era chiquituca, pero con un remango pa todo, no sé de donde sacaba tanta energía, no quiero seguir hablando de ella que se me llenan los ojos de agua.
Vamos a pasa a otra cosa, os acordáis, de los calores de cuando eramos mozos, -si- hasta la lagartijas llevaban sombrilla, aquello si que eran calores, y que inviernos fríos de madre con la nieve hasta las rodillas, y había que sacar al ganado, aquella vida era dura, pero aún con todo yo lo cambiaba ahora mismo, si entonces supiéramos lo que sabemos hoy, de que nos hubiéramos marchado del pueblo, total pa que para tener todas esas cosas que la mitad sobran, bueno chica nos vemos a la vuelta del verano si Dios quiere, si quieres pasarte por alguno de nuestros pueblos seras bien recibida. Lo dicho Adiós


      

viernes, 17 de junio de 2011

Recuerdos

En el viejo baúl yo encontré
los recuerdos de mi niñez.
Olvidado y triste, mi viejo juguete
allí descansaba
esperando unas manos que                                                  
lo tomaran.
Cuantos recuerdos me evocas
vieja muñeca ya rota,
mis manos no son aquellas
que con torpeza cogían
tu figura pequeña,
por mí también pasó el
tiempo
y yo también estoy rota

Dedicado a mi hija poesía

A la nana nanita nana,

Cuando se apague el día

sale la luna

que mi niña no quiere

estar a oscuras.

Duermete lucero, que el sol se marcha,

pero viene la luna con mucha gana.

No tengas miedo niña de alma.

Que las estrellas desde lo alto

guardan tu cama.

A la nana nanita nana.

Duerme mi cielo hasta mañana,

que mamá velará tu sueño

junto a tu cama.

A la nana nanita nana

Cuando venga el alba,

y la luna se escape por la ventana,
mamá estará junto a tu cama.
     
A.R.G.