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domingo, 14 de febrero de 2016

LA PIEDRA PÓMEZ DE LA CRONOESFERA En Vamos a Contar Mentiras


psicodelico








VAMOS A CONTAR MENTIRAS
LA PIEDRA PÓMEZ DE LA ORASIA

Había cogido mi súper cohete ¿os acordáis?, el que acoplé al sidecar, Pues ahora le he perfeccionado. Decidí salir al espacio, por  la Vía Láctea y sí, era posible. En mis viajes que algunos os he contado me han ido entregando artilugios para aumentar las capacidades de mis máquinas,  Así que me monté y Salí como un spinning hacia el espacio.
Ya estaba acostumbrado a que me persiguieran cazas de los distintos estados por los que cruzaba violando su espacio aéreo, pero el resultado siempre era el mismo, metía el turbo y desaparecía, aunque más de una vez tuve que esquivar algún que otro misil.
Me pasé por la luna con la que mantengo una buena relación, esta medió varios consejos y me entrego un trozo de roca con unas propiedades únicas. Ya que me iba a venir muy bien en el espacio donde no serás bien recibido. Te vas a encontrar con algo que no te va a gustar, pero que tú vas a saber solventar y te vas a sentir muy bien. Y seguí mi rumbo, Me asombre pues desde lo alto vi a las rocas Rurubonas, estas levantaron sus melenas que median por lo menos medio kilómetros o más y escribieron sobre la arena de la playa un mensaje, ahora tienes la roca de la luna nuestra roca con nuestra disposición, la capa invisible que junto al flucho que te dio el Truchon y la esfera del ángel del cosmos te hará invencible, pero tendrás que ser hábil y muy osado y sobre todo no tener miedo. Hice unos bucles con mi supe cohete dibujando unas gracias en la estratosfera y puse rumbo a la Vía Láctea.
Lo que desde mi nave veía era asombroso, colores, figuras exóticas flotaban a mi paso, era un mundo extraño y mágico a la vez. Había dejado atrás toda la chatarra espacial no os imagináis como está el espacio que circunda a la tierra es un basurero autentico. Pero aquí todo era distintos los elementos que giraban iban y venían de un lado a otro algunos pasaban suavemente junto a mi nave y podía ver toda la gama de colores inimaginable a lomos de aquellos objetos, otro casi ni los veía pasaban a velocidades vertiginosas pero a una distancia prudente de mi espacio. Todo a mí alrededor era una explosión de colores. Vi estrellas nacer en una simbiosis única y mientras unas nacían llenas de luz y de fuerza inusitada otras morían y se apagaban quedando solo una masa negra que en más de una ocasión venian hacia mi como misiles, pero la roca que me diera la luna apuntando hacia ellas las desviava, les cambiaba el rumbo a todos aquellos objetos  que se acercaran demasiado a mi cohete.

Seguí por el espacio infinito hacia un rumbo que las rocas Rurubonas me iban marcando con el cambio de sus figuras en la piedra. En ese instante me di cuenta de lo que me habían dicho cuando me entregaron en piedra sus figuras, ahora se movían como por arte de magia y me iban indicando el rumbo a seguir para salir de la Vía Láctea y rebasar sus umbrales. El paisaje cósmico iba cambiando, ahora el color se tornaba negro y gris con grandes destellos de luces blancas potentísimas eran como fogonazos, pero no había nada a mi alrededor, solo oscuridad relativa, Me dormí, no sé cuánto tiempo pues aquí nada funciona como en nuestro mundo eso lo sé por mis otros viajes interestelares, en fin que cuando me desperté todo era distinto, una claridad cegó mis ojos, vi aquella especie de mole enorme lo más grande jamás visto. Mi nave se posó con delicadeza sobre aquella especie de piedra pómez pero blandita era verde mar, que ondulaba con suavidad de un lado a otro. Me baje con precaución y con todos mis artilugios encima, y camine por aquel mar  y después de pasear sin rumbo ni tiempo, descubrí a lo lejos lo que podía ser una ciudad que parecía salir del suelo como pequeños chorros de un líquido plateado, entonces los vi. Era como los monigotes que hacen los niños con palotes tenían una cabeza redonda con ojos y boca pero no nariz, el tronco era como un palo largo y al final algo parecido a dos bolas que cambiaban de forma mientras caminaban si se le podía llamar así, y sus brazos eran como otro palo con otras especie de triangulo que cambiaba de forma continuamente
Me puse mi capa invisible y me acerqué a ellos, su habla era como el piar de los pájaros, así que me acordé del instrumento que me dio el ángel del cosmos, ahora iba a saber si realmente funcionaba, Puede oír todo cuanto hablaban era muy sencillos, y me di cuenta que no tenía que tener miedo de ellos eran seres dulces. Pero al oír sus palabras estaban apenados hablaban dela ciudad de los seres perfectos que habían venido de otros mundos con sus máquinas raras que parecian  poderosas, pero a pesar del poderío de sus máquinas estaban atrapados. Me quede un tanto asombrado de que podría hablar, y acto seguido me quité la capa de invisibilidad. Ellos se quedaron asombrados y me retiraron a un lugar que parecía una cueva, y empezaron a gesticular y piar bajito pero muy rápido, cogí mi instrumento y pude hablar con ellos, y entonces supe lo de la ciudad de los seres perfectos, ellos me llevarían allí pero tenía que tener mucho cuidado si me atrapaban nunca podría salir.
Nos pusimos rumbo  hacia el lugar, pude saber que aún hoy llegan estos seres pero ya en menos cantidad,
Me contaron que hace muchos punkos ellos Vivian allí felices y no necesitaban nada, este territorio le da todo lo que necesita, me mostraron como metiendo una especie de cetro que llevan todos sacan el alimento, yo lo probé a mí no me sabia a nada pero si calmó mi sed y mis ganas de comer, caminamos por una especie de cráteres, entrando y saliendo, llegamos a lo que parecía una catarata de pequeñas estrellas que caían  a una especie de lago este se tornaba verde claro o cristalino y de un blanco purísimo, Ellos me dieron una especie de tubo cilíndrico y al llegar al borde del lago me sentaron y empujaron, me deslicé a toda velocidad a la otra punta, donde el paisaje era completamente distinto . Ellos se deslizaron suavemente, apenas pesaba me dijeron que aquel liquido está hirviendo si entra la piel en contacto con ello desapareces te desintegras, Durante algún tiempo los hombres perfectos o sea como yo intentaron huir pero llegaron a aquí y desaparecieron bajo aquellas estrellas.
El nuevo paisaje era asombroso, Había como una especie de cordillera pero parecían como elásticas se movían en todas la direcciones aunque sin moverse de del eje al que estaban sujetas, así mismo una especie de enormes platos estaban suspendidos en el aire también se movían pero estos con lentitud. De pronto empezó a caer como unas tiras de cristal estas botaban y salían en todas direcciones abriéndose y saliendo de ellas un líquido blancuzco pero de un olor agradable  corrimos a protegernos debajo de uno de los grandes platos estos se cubrieron  de un líquido que repelía esta especie de lluvia por llamarlo de alguna manera.
Cuando esto acabo de caer, el asombro llego a mí, de pronto todo cambio, se cubrió de bellos colores y aparecieron seres diminutos por doquier se pusieron a bailar alrededor nuestro parecía que querían jugar, Mostros, el jefe guía dijo: no podemos entretenernos tenemos que seguir. Estos seres viven en el interior no tienen ningún poder pero nos ayudan muchas veces pues poseen unos conocimientos superiores a los nuestros.
 El  lugar está cerca. Queremos que hables con todos esos seres que son como tú y queremos saber si siguen queriéndose ir, si no es así queremos que pululen por todo nuestro crocos, necesitamos el líquido que sale de su cuerpo. Verás no sabemos cuál es la función en vuestro cuerpo pero a nosotros ese líquido nos proporciona poder ya que va destruyendo el manto de Buruca que va cubriendo nuestro Crocos ¡Ah! Yo pensé que era su formación habitual, no verás esto era duro y había varios niveles con humedades, aquí no hay ese líquido que vosotros llamáis lluvia,  pero se formaba unas cortinas de vapor, y los hombres de debajo de la tierra nos proporcionaban lo que necesitábamos, nuestra forma era distinta a la de ahora pero hemos tenido que ir adaptándonos para no desaparecer, pero nuestra repoblación cada día es más difícil. Esto ocurrió cuando llegaron otros seres no sabemos de dónde, nos cogieron desprevenidos y cuando nos dimos cuenta medio Crocos lo habían colonizado.
De esto hace ya muchos lampos con sus naves atraían cosas de la tierra y llegaron los que son como tú en cantidad, pero expulsan un líquido que hace que se endurezca el crocos y vuelva a lo que era antes, por eso crearon una inmensa campana donde los tienen para que no salgan, los iguales a ti son inmortales nada ni nadie los puede destruir, nosotros hemos intentado sacarlos pero los invasores son más fuertes y poderosos que nosotros, y están terminando de colonizar nuestro crocos queda esa parte tan pequeña en donde tu aterrizaste. No viste cuando expulsaste el líquido que a vosotros no os debe de servir ya que lo desecháis, a tu alrededor se volvió todo de otro color y rocoso, y brotaron del fondo unas guías de colores blanquecinas, así era antes nuestro crocos fértil y bello. Ya ¿pero yo que puedo hacer?, tú tienes que liberar a los que son como tú, ya no pueden regresar al planeta azul pero vivirían en libertad con nosotros y serían más dichosos y felices. ¡De pronto! una series de resplandores rasgaron aquella oscuridad por encima de nosotros, me cogieron y corrimos hacia una oquedad, casi sin respiración les pregunté qué era eso el cielo seguía iluminado por ráfagas, son ellos nuestros enemigos, han traído más gente de la tierra, ya que de otros cracos o planetas que están habitados, no los pueden traer porque no sobreviven aquí. Y para que quieren a los de las tierra, Usan sus cuerpos para bajar a vuestro planeta, pero si los usan mucho el hombre perfecto se vuelve fuerte y no pueden poseerlo, y además pueden llegar a controlarlos por eso tienen que tener muchos y te aseguro que son gran cantidad,
Ellos necesitan coger aquellos minerales o agua que tanto necesitan para sobrevivir. LLegaron aqui cuando   su planeta se destruyó por causas naturales un sinfín de meteoritos chocaron y quedó totalmente arrasado, solo unos pocos sobrevivieron y llegaron a aquí. No dándonos opciones de compartir el espacio y se han adueñando de nuestro cracoso y los extinguidos seremos nosotros, Recibimos del cosmos una señal de que llegaría alguien a liberar a los hombres perfectos, y volveríamos a ser libres, pues estos invasores sin los hombres del planeta azul no son nada.
Me quedé asombrado ante aquella historia. Saqué todos los artilugios que llevaba, y ellos trajeron todos los suyos, haríamos un frente común empleando todo el poder de lo que teníamos, ahora eran cientos o tal vez miles de aquellos seres que se iban camuflando con sus éricos que les hacía invisibles yo tenía mi capa.
Así que estando preparados y más o menos con una estrategia por desarrollar nos pusimos en marcha a toda velocidad. Lo que vieron mis ojos era imposible de pensar, Dios allí estaba aquella inmensidad de espacio, pero no era eso lo que me dejó sin habla y lo que mi mente se resistía a ver, ¡cielos! allí había todo tipo de barcos grandes, pequeños, medianos, y de guerra, con sus tripulaciones, también había pequeños aviones, helicópteros y cazas del ejercito, varios bimotores de principio de siglo. Así como los militares con sus uniformes, había de tierra mar y aire, aquello era asombroso, y entonces vino a mimemoria las desapariciones en las bermudas, y en los distintos mares. Nunca quedó el más mínimo rastro , ahora era todo entendible, allí estaban todos y cada uno de los desaparecidos. .Ideamos la forma de entrar, me untaron con una especie de líquido incoloro , y con la roca que me dio la luna abrimos un gran agujero por donde penetramos , llegué hasta uno de los buques y vi al capitán de la fragata rodeado de sus marineros y al contramaestre, me quité la capa de invisibilidad y me mostré ante ellos, se quedaron de piedra, en pocos minutos les puse al corriente de lo que había ocurrido, ni lo pensaron, sabían cómo combatir a aquellos seres lo que no podían era salir, pero ahora que se les presentaba la oportunidad, iban hacer lo que llevaban años planeando, sonó la sirena de la corbeta y poco a poco fueron sonando todas las demás, los seres aquellos se volvieron locos, no podían soportar aquel ruido, vimos como cogían sus naves y salieran al espacio perdiéndose en él,.
El orín estaba en grandes diques, mis amigos vertieron en la tierra una cosa negruzca, y al punto una gran riada se esparció espacio adentro. La gran campana se fracturo en millones de millones de trozos de cristal casi se pulverizo, y el orín circulaba por las hondonadas que en un momento habían hecho los cristales, En pocos minutos o a mí eso me pareció todo el crocos estaba lleno de guías de colores, y plateado, el líquido hirviendo de aquella especie de lago se tornó de color verde irisado y dejó de estar ardiendo para pasar a ser un líquido que todo los habitantes de aquel planeta se apresuraron a beber y a cubrirse con él, de pronto su cuerpos cambiaron. Eran verdes con una cabeza puntiaguda y dos grandes ojos, seguían sin tener nariz, pero su gran boca ocupaba casi toda su cara, de donde salían dos enormes y puntiagudas orejas, sus manos y pies   tenían una forma palmípeda, iba de asombro en asombro, ellos se reían de mí.

Ahora el cracos, o planeta de ellos tenía un aspecto maravilloso. Todo los terrícolas como les iban a llamar desde ahora podían pulular por todos los lugares, solo tenían que orinar donde les vinieran bien, también habían llegado a un acuerdo por si alguien volvía a  tratar de invadir el crocos ellos serían los que lo defendieran ya que ahora formaban parte de el crocoso de pleno derecho y el liquido que a nosotros no nos sirve a ellos le bienes de lujo para crear un croco mucho más fuerte y fértil, y de esta formar jamás se extinguirá este pueblo
Y esto es más o menos lo que pasó y así os lo he querido contar´, regreso a la tierra en mi súper moto con sidecar, y el cohete adaptado, pasaré por la luna y le contaré la historia, ¡sabeis! la encantan mis aventuras.
A.R.G.

A.R.G.
Cracos =   planeta
Mostros = nombre del jefe guía
Buruca = suelo más o menos
Punkos =  a años más o menos

sábado, 13 de febrero de 2016

A MEDIO METRO DEL PUENTE OLVIDADO EN Vamos a Contar Mentiras








VAMOS A CONTAR MENTIRAS
               
A MEDIO METRO DEL PUENTE OLVIDADO

A medio metro del puente olvidado yace una inscripción: en este punto desapareció  Taka hija única del gran jefe Komonoko. Taka tenía un amor puro y ciego,  era correspondida, el enamorado era Enanco, hijo del jefe de la tribu rival que desapareció junto a ella..
Hace muchos años este punto en el que el viejo puente de piedra de unos seis metros largos por seis de ancho , había como una parcela rodeando dicho puente en total sería un hectárea de terreno más o menos, Era terreno neutral y a la vez hacia de frontera. entre los pueblos de distintas etnias. Continuamente estaban enfrentándose en agresiones mutuas, su rivalidad era feroz, ninguno de los dos bandos quería dar un paso atrás, pero ambos tenían que pasar por el territorio del otro, no poníendose de acuerdo en compartir aquella franja de terreno, por eso sus peleas eran continuas y llevan siglos en estas lides. Lo que si se respetaba por ambos bandos, el perseguido y el perseguidor al llegar al puente tenían que olvidar sus rencillas y estar el tiempo que quisieran los unos cerca de los otros sin agredirse, jamás se había roto esta tregua, se iba pasando de generación en generación, así se hizo siempre
Las luchas con los años cada vez fueron menos incruentas y allá por el siglo XII cejaron las disputas  y este fue el punto en que las dos tribus mantenían la paz. Era el lugar sagrado, aquí se dirimían los tratos a los que habían llegado. Aquí en la mitad del puente donde había como un entrante siempre hubo un banco que parecía de cristal pero que no lo era, tenía una transparencia tan pura y nítida que casi te  hacía daño a la vista si hacia sol, por las noches sobre todo con luna llena era maravilloso se cubría con un color ora plateado, ora azul transparente, era un asiento fantástico. Entorno a él se sentaban o permanecían de pie los jóvenes de ambas tribus, iban todos tapados de pies a cabeza con caretas porque así lo decidieron ambos jefes de sus tribus, No podían evitar que las nuevas generaciones compartieran el punto neutral, De esta forma al ir tapados hablaban pero no se manifestaban físicamente y no se enamorarían de un rival.
Pero…ocurrió un día en la que los jóvenes de ambas tribus se reunieron como tantas veces, para hablar de gustos, de ideas, de sueños, de amores, estaban tan enfrascados en sus conversaciones que no dieron cuenta de que por el horizonte una gran nube negra se estaba apoderando de las nubes y tapaba los rayos tenues de un sol que le había costado salir entre un cúmulo de nubes.
De repente todo se tornó casi negro, los jóvenes se miraron estaban asustados, cuando de pronto un viento huracanado salido Dios sabe  dónde, arrastaba árboles y todo lo que encontraba a su paso. Todos corrieron a buscar refugio al final de puente había una especie de garita que formaba parte del puente, era un lugar seguro. Taka lo intentó pero su sayal quedo atrapado por un piedra que venía rodando desde la ladera, Enanco ya se había alejado y estaba a punto de saltar para cobijarse debajo del puente, cuando miró hacia atrás y vio que Taka estaba atrapada, volvió sobre su pasos luchando contra aquel poderoso viento, pero veía la cara de angustia de su amiga que había quedado al descubierto y no lo dudó. Luchó contra los elementos que se iban arremolinando alrededor del banco donde ella estaba atrapada. Mientras los demás jóvenes se sintieron impotentes para ayudarlos, el viento era cada vez más intenso. Con horror todos vieron que ladera abajo y en su dirección bajaba a toda velocidad otra gran roca acompañada de un enorme árbol era un revoltijo que daba pavor.
Los dos se abrazaron, sintiendo sus cuerpos temblar, y esperaron a ser engullidos por aquella masa infernal, cuando todo parecía perdido y que iban a sucumbir bajo aquella masa, vieron a sus dos amigos fundidos en un fuerte abrazo, y una luz potentísima de un color indescriptible que salía del banco los envolvió y desaparecieron ante la mirada atónita de todos sus compañeros.
La leyenda ha ido pasando de generación en generación tal y como os la he contado, jamás obtuvieron una respuesta y mira que se estudió el caso hasta el siglo veinte, que con toda la tecnología, no hubo manera de saber que pudo ocurrir, ni de que material es ese perfecto banco que perdura su silueta aún en el mismo lugar y sin que pasen los siglos por él.
Pero yo que me he paseado por los ríos y mares con el Truchón, he bajado a los confines de la tierra con el Ángel del cosmos, he atrapado nubes, y las he obligado a descargar el agua, aunque luego se tomaron su revancha, he vivido y tengo morada en la luna, he viajado por el cosmos, soy amigo de las rocas Rurubonas, como se me iba a resistir este misterio, paso a relataros lo que les ocurrió a la famosa pareja de desaparecidos.
Se abrazaron y sus caretas y sayales volaron y quedaron al descubierto sus cuerpos, sus rostros, sus miradas se clavaron mutuamente y un fuego interno los invadió y sus labios se fundieron un cálido beso del más puro  amor sentido jamás por ningún ser de la creación.
Esto y lo que viene lo pude saber, porque en mis periplos por los lugares donde he estado, encontré en uno de ellos que no puedo decir donde, una tablillas, en la cual describía paso a paso como adentrarte en lo desconocido y saber si los hechos por los que pregunto son reales o no.
Siguiendo las instrucciones de la tablilla. Viajé en un gusano del tiempo, hasta el lugar donde todos los bancos de cristal del mundo formaban figuras caprichosas suspendidas en espacios desiguales creando un mundo fantástico lleno del más puro sentimiento  y cargado con millones de iones de amor, era impresionante,
Los bancos mágicos se convertían en los hogares de los miles de enamorados que se habían declarado este sentimiento en un banco de cristal, sin saberlo se veían arrastrados a este lugar idílico don formaban grandes familias, aquí no había impuestos, ni disputas, ni dinero, ni malos rollos, aquí si se vivía la felicidad completa, no existían las penas, ni los recuerdos, en este lugar en cuanto llegaban las parejas de enamorados, de su mente se borraba todo lo terrenal, y comenzaban su nueva vida en ellos mismo, y a través de su amor iban procreando y formando una enorme familia, en la que vivían varias generaciones, aquel lugar no tenía fin, y podían vivir millones de gentes, si se les podía llamar así, ya que pensaban amaban reían cantaban jugaban, pero no soñaba, tampoco ocupaban sitio era como si solo se manifestaran a través de la mente.
Un sol distinto al nuestro lo iluminada todo de una manera mágica, tanta paz y alegría, y la ausencia de mentiras, engaños, poder, envidias, odios, me hicieron daño, no me podía creer que existiera un lugar tan perfecto. Todo cuanto necesitaban lo creaban con el poder de su mente, todos los habitantes de este lugar tenían esa facultad.
En este lugar no había contaminación, la vegetación no parecía real, el reino animal no existía tampoco había nubes, ni lluvias, la temperatura era siempre la misma, ni frío ni calor, siempre era de día. Había unos momentos en que la luz de aquel sol se atenuaba, y entonces todos los habitantes de aquel bello lugar entraban como en una catarsis y eso era lo equivalente a los que nosotros llamamos sueño.
Pude hablar con los primeros enamorados que llegaron a este lugar, ellos me explicaron que aquí, todo es cordura, no existen las enfermedades, su procreación sigue el mismo sistema que en la vida anterior, así sus vástagos cuando llegan a la plenitud, se van a otro espacio dentro de aquel inmenso lugar de millones y millones de espacios que se van reciclando por Kencales, que se forman una y otra vez en una rueda infinita de espacio tiempo. Aquí lo que los seres que estás viendo somos los que nos quedamos porque ya hemos cumplido nuestro cometido, esto es como un periodo perdido en el infinito.
Si algún día vuelves, que creo que sí lo vas hacer, te llevaré al resto de espacios, blancos, donde su forma de vivir es parecida a esta, pero a la vez es distinta, cada generación avanza un Kencal, que es lo que sería en tu mundo lo más avanzado  del mundo informático, pero aquí es todo mucho más evolucionado, vamos descubriendo una perfección sublime e inalcanzable para vosotros,
Bueno me has llevado por todo el mundo pero vosotros sois ¿Taka y Enanco? Si lo somos, quiero que me digáis lo que pasó.
Ya te lo hemos contado, el banco evito que aquella masa nos aplastara, con su luz poderosa, la desintegró, y luego como si de un sueño se tratase nos trajo con una suavidad fuera de lo normal es este lugar. Te preguntan si quieres borrar tu memoria, nosotros nos negamos, así que te hemos podido contar nuestra historia. Al negarnos al borrado de memoria durante unos espacio tiempo veíamos todo cuanto acontecía alrededor del puente y del banco, así vimos a nuestros amigos buscarnos a nuestros familiares sufrir y llorar, apunto estuvimos de volver, pero como vimos que se habían acabado la rencillas entre los dos bandos  Ahora compartían el puente y el hueco a medio metro del puente donde estuvo una vez aquel banco mágico. Hoy después de varios siglos el viejo puente permanecen en pie a duraras penas. Ya casi nadie sabe lo que ocurrió. Nuestra leyenda se ha ido perdiendo en el tiempo.  Decidimos quedarnos, pero tenemos el don de olvidar y recordar cuando queremos, Así que no sufrimos, varias generaciones ya han salido de nosotros, y estamos muy felices de ello. Cuando vuelvas puedes decir que no hubo dolor ni tristeza en nuestra desaparición cuenta la historia.
Adiós amigo esperamos verte de nuevo por aquí, ya sabemos que nunca te quedarías a pesa de todo lo bueno que hay- Tu eres un pasajero del tiempo, y te queda mucho por visitar.
A.R.G.
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martes, 9 de febrero de 2016

EL TREN DE LA SIETE DE LA MAÑANA TRABAJO DEL TALLER DE CALIGRAMA




Foto

Foto de Daniel Peralta




EL TREN DE LA SIETE.DE LA MAÑANA

Cada mañana  hago el recorrido hacia mi lugar de trabajo en el tren de las siete. Así llevo diez largos años. En mi recorrido atravesábamos la parte de atrás de los pueblos, y también muchas casas aisladas, pero esta rutina se ha ido haciendo interesante, pues empecé a descubrir lo que ocurría en cada casa y pueblos en los que sus gentes salían a esa hora. Así comencé a entretenerme, observado aquellas personas en su periplo diario que también era el mío. Había un pequeño apeadero de nombre, Viar, allí siempre hay  un hombre vestido de ferroviario con su gorra y su banderín rojo que  me saluda tocándose el ala de su gorra, un poco más allá una pequeña casa con dos niños de corta edad jugando a la pelota y una mujer tendiendo ropa.
El primer pueblo  al que llegamos es Saposa de Abajo. A la hora que pasamos por allí sale un hombre con un tractor y se pierde en un recodo de una calleja,  más adelante hay una casa sola, sale un matrimonio con dos niños, vestidos con chándal y mochilas a la espalda que tiran con desgana en los asientos traseros de un todo terreno El tren sigue su camino y yo les pierdo de vista, pero llegamos a Saposa de Arriba, allí tras las barreras hay un coche esperando a que estas se levanten para reanudar su camino. El tren continua su marcha, de vez en cuando da algún trompicón, sobre todo cuando pasamos por unos de los puentes que atraviesa el río Ramo, es de hierro y aquí la ruedas sobre los raíles es como si saltasen, dura solo el tramo del puente, luego reanuda su marcha normal, hay una casa pequeña aislada, nunca se ve a nadie pero su chimenea todas las mañanas humea y se ve un la luz encendida en una ventana, a veces quiero imaginarme quien vive allí, pero no me da mucho tiempo pues enseguida llegamos a un pequeño núcleo de casas, seis en concreto, aquí hay más movimiento, salen dos señoras mayores con velos como a la antigua usanza, a lo lejos se ve la espadaña de una iglesia, luego está el hombre que sale con su dalle y un perro de raza desconocida que lo acompaña, invariablemente lleva un gorro oscuro haga bueno o llueva, de otra de las casa sale un mozalbete todo repeinado, se sube a una     motocicleta  y sale como alma que lleva el diablo, en las demás casa hay luces en las ventanas y se ve alguna figura moviéndose tras los cristales. Por aquí el tren va más despacio, pues hay bastante desnivel, seguimos nuestro camino dejando atrás chamizos, y alguna cabaña donde está recogido el ganado, también se ven pequeños huertos, en uno de ellos siempre hay una persona no sé si hombre o mujer ya que hay mucha distancia y no se puede apreciar, a mí me da por pensar que es un hombre pero vaya usted a saber.
En la siguiente estación Arruba para el tren casi cinco minutos, se suben todos los días unas monjas, he averiguado que son de la caridad, que hay un pequeño convento con diez monjas a las afuera del pueblo, y que llevan aquí más de setenta años, hacen una labor encomiable ayudando a la gente necesitada, cultivan el huerto, tienen gallinas, y un par de vacas, y como a ellas les sobra, se lo dan a unas familias que están pasandolo mal, por eso cogen el tren a diario, la entrega se hace el pueblo de al lado, también se sube un señor encorbatado, es abogado y va a la capital donde tiene su despacho, habla siempre con las monjas, y con una chica de mediana edad que es peluquera y va a trabajar a Saenten la capital. Es muy parlanchina y la conoce mucha gente, el tren sigue su ruta, y se ven gallineros salpicados en la lejanía pero también pegados a las vías, aquí siempre hay gente, y los perros de los alrededores ladran al tren con rabia como diciéndole: rompes nuestra monotonía con tu ruido infernal. Son las ocho y entramos en la estación de Goa, aquí  se sube un sinfín de personas, en estos diez largos años no he podido catalogar a todos, pues se van mezclando con la gente y el tren casi va lleno pero bueno se de los dos jóvenes que va a estudiar, uno está haciendo medicina y el otro arquitectura, luego hay un jubilado que va de paseo a la capital,  su distracción es estar allí un par de horas y se vuelve de nuevo a su casa, un ama de casa que va a la compra, y una mamá con un niño de corta edad, que van al hospital está siguiendo un tratamiento para el crecimiento.
Y por fin llegamos al apeadero de Viar, aquí nunca se sube nadie, pero el tren siempre para. Hoy de nuevo me ha saludado a mí el jefe del apeadero con su amplia sonrisa y su guiño de ojo. Nos avisan por megafonía que ha habido un contratiempo y permaneceremos un tiempo indeterminado en este lugar. Nadie se baja, pero yo si. Me dirijo hacia   mi amigo de andén, él me recibe con su sonrisa franca, me da la mano y me dice: hoy es tu último viaje, me quedo asombrada, no entiendo nada. Entonces le dije: pero si aún tengo treinta y cuatro años, y pienso seguir trabajando mucho tiempo, y lo haré en este tren, entonces me dijo: Siéntate y escucha,  mira a tu alrededor y piensa. Así lo hice pero no veía nada anormal, la gente estaba en el tren, entonces miré y me quedé helada, el tren estaba vacío, pero… ¿Dónde está todo el mundo?  ¿Qué es esto? ¿Qué está pasando? a mi alrededor solo había escombros El señor del andén me volvió a decir: mi nombre es José, pero todo el mundo me llama Pepe el del apeadero, aquí estuve realizando mi trabajo durante cuarenta años y cuando estaba a punto de retirarme ocurrió el accidente, ¿Qué accidente? Le pregunté, el de este tren que descarriló hace diez años, se estrelló contra la casa, llevándose a mi mujer y   mis dos nietos así como a mi hijo y mi nuera que estaban dentro de la casa.  En ese accidente murieron todos los pasajeros, fue horroroso se despeñaron un par de vagones ahí ¿no ves el barrancó? otros se cayeron a este otro precipicio y el último se incrustó en mi casa, por supuesto yo fui el primero en caer, tú desde el tren no veías lo que hay alrededor, ahora piensa: Espera, espera, si tú estás muerto ¿cómo es que yo te veo,? Ves a los demás pasajeros. No. ¡Sabes! desde aquel día fatídico ninguno ha viajado en el tren, todos pasaron al otro lado, pero tú te has resistido y los has estado viendo porque el poder de tu mente es muy fuerte. Yo me he tenido que quedar para partir contigo, ¡cómo! Yo no estoy muerta ¡qué dices! Mira hija, mira a tu alrededor ¿que ves?. Miré con lágrimas en los ojos estaba a punto de desmayarme, hice lo que me decía, y se me heló la sangre, no había nada, ni casa, ni niños ni anden estábamos en el aire, ahora recuerda tu viaje diario, ¿sales de tu casa? ¿no? ¿Llegas a tu trabajo? tampoco, durante estos diez años lo que creáis que era tu vida solo se desarrollaba en el tren, ¿has visto a tus padres? Balbuceando dije no, no recuerdo salir de casa, despedirme de mi madre como hacia cada mañana, tampoco recuerdo hablar con mi novio, con el que me iba a casar. ¡Hay dios mío! pero que pasa. Mira tu ropa siempre llevas la misma, y cada día has estado viendo a las personas y cosas haciendo siempre lo mismo. Vas aceptando que ya no estás entre los vivos. En tu mente quedó borrado aquel día, y se ha estado repitiendo una y otra vez, hasta llegar aquí que cerrabas tu mente y no has querido aceptar el destino que truncó tu vida.  Escúchame tenemos que partir, hoy es el último día, espero que estés preparada y lo aceptes. Vale Pepe,¿ y si no quiero partir?, ¿que ocurrirá si no me voy contigo?, pues que te quedaras en este tren haciendo el mismo recorrido una y otra vez por toda la eternidad. ¿De verdad quieres eso? No, ¿pero puede hacerme un favor? Quiero volver a mí casa y ver por última vez a mis padres, y a mi novio. En fin no es lo normal, pero te ha costado tanto aceptar tu destino que sí. Sí puedo hacerlo, pero va a ser duro para ti.
Vi la tristeza y la amargura de mis padres, mi habitación estaba como yo la dejé, lo de Pedro mi novio fue distinto. Tenía una nueva pareja y un niño de unos tres años precioso, se le veía feliz, pero yo no me sentí mal viendo su felicidad, y justo en ese momento paso ante mi todo el accidente, me vi allí tirada en uno de los vagones con mi cabeza aplastada por una de las ventanillas, todo era muerte y destrucción, no quería seguir teniendo aquella visión tenía que cruzar al otro lado. Extendí mis manos y Pepe las tomo con suavidad y caminamos hacia nuestro nuevo destino, volví la vista atrás y pude ver a mis padres que decían adiós con una sonrisa y una lágrima a la vez, Pepe me miró y me dijo: he permitido que te vieran.
A.R.G.