Siria en primera persona
El día
18 de marzo, tuvo lugar en el salón de actos del Instituto Marqués de
Santillana una conferencia sobre Siria.
El salón
estaba a rebosar, con gentes de todas las edades. El conferenciante era nuestro
compañero del taller de revista Caligrama Radwan Doubaa.
Nos dio
una visión real y auténtica de lo que está pasando en su país, Siria. Lo hace
desde su experiencia, pues hasta el año pasado lo vivió en sus carnes. Él se
siente un privilegiado al haber podido abandonar aquel horror, pero a la
vez siente una inmensa tristeza por todos aquellos que lo están padeciendo y no
han tenido la misma suerte.
Cuando
Bashar al-Asad llegó al poder muchos sirios se sintieron felices. Era una
persona que había estudiado en Europa, por ello, pensaron que sus libertades
nunca serían aplastadas. Había tenido la oportunidad de vivir en democracia y
con un crisol de culturas.
El poder
del fanatismo y las ansias de sometimiento, como si su palabra fuera la
verdad única sin límites, corrompe los ideales primitivos y se vuelve
ferozmente peligroso con aquellos que no le siguen.
Siria
era un país floreciente donde se podía vivir en paz, no en vano es la cuna de
la civilización. Los sumerios dejaron su escritura cuneiforme en cientos de
tablillas que aparecieron en el siglo pasado, además de otros muchos pueblos
que fueron forjando la cultura del país a través del arte, las ciencias y las
letras.
Hoy,
Siria es un país en ruinas, devastado, asolado, con la tristeza y el
horror en cada una de aquellas personas que no comparten las ideas
extremistas y nada democráticas, de aquel líder que prometió tantas cosas, que
no ha cumplido.
Reprochaba
Radwan, que mientras se está masacrando al pueblo, el resto del mundo mira para
otro lado. Hay leyes internacionales que en este país se están violando
continuamente, sin que nadie alce la voz para que los derechos humanos se
cumplan.
Radwan
tiene en Siria familia, amigos y el que era su mundo hasta hace poco. Él sabe
que en mucho tiempo no podrá volver, siente un hondo pesar, por todo lo que se
está destruyendo, mezquitas y edificios antiquísimos y únicos de un valor
incalculable. Aquellas ciudades por las que se podía pasear contemplando
monumentos hoy están llenas de ruinas, caos y muerte.
Tiene
pocas esperanzas de que esto se arregle a corto plazo, pero sabe que mientras los
que se oponen al sometimiento les quede un halo de vida, seguirán en pie,
defendiendo su libertad, eso sí, están en inferioridad tanto en número
como en armamento, pues son personas que nunca quisieron la violencia, sólo se
manifestaban pacíficamente, y se vieron obligados a pasar a la acción al ser
reprimidos brutalmente.
Al
terminar la charla hubo preguntas tales como por qué la OTAN y demás
organismos mundiales, no se implican para parar esta masacre?
Para
concluir, decir que escuchamos una experiencia vivida en primera persona que
nos ha hecho tener una visión real y diferente de lo que nos muestran los
medios de comunicación: un conflicto más entre otros muchos.
Radwan
ama profundamente su país, un pueblo culto con ideales y su
esperanza es poder volver algún día, y encontrarse a su país en concordia y
paz.
A.R.G.
El Chiqui Restaurante en el Sadinero


