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viernes, 20 de abril de 2012

ALFONSINA ESTORNI POETISA ARGENTINA

Alfonsina Storni

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Alfonsina Storni
AlfosinaStorni.jpg
Alfonsina Storni.
Nacimiento29 de mayo de 1892
Flag of Switzerland.svg Sala Capriasca, Suiza
Defunción25 de octubre de 1938 (46 años)
Bandera de Argentina Mar del Plata, Buenos Aires, Argentina
NacionalidadBandera de Argentina Argentina
PeríodoSiglo XX
GéneroPoeta, escritora
MovimientosPosmodernismo
FirmaFirma Alfonsina Storni.jpg
Alfonsina Storni Martignoni (Sala Capriasca, Suiza, 22 o 29 de mayo de 1892[1] [2] [3] [4]Mar del Plata, Argentina, 25 de octubre de 1938) fue una poetisa y escritora argentina del modernismo.[5]
Sus padres, dueños de una cervecería en San Juan, regresaron a Suiza en 1891. Y en 1896 volvieron a Argentina junto con Alfonsina, quien había nacido durante la estadía de la pareja en el país europeo. En San Juan concurrió al jardín de infantes y desarrolló la primera parte de su infancia. A principios del siglo XX la familia se mudó a Rosario, donde su madre fundó una escuela domiciliaria y su padre instaló un café cerca de la estación de ferrocarril Rosario Central. Alfonsina se desempeñó como mesera en el negocio familiar, pero dado que este trabajo no le gustaba se independizó y consiguió empleo como actriz. Más tarde recorrería varias provincias en una gira teatral.[6]
Storni ejerció como maestra en diferentes establecimientos educativos y escribió sus poesías y algunas obras de teatro durante este período. Su prosa es feminista, ya que busca en ella la igualdad entre el hombre y la mujer, y según la crítica, posee una originalidad que cambió el sentido de las letras de Latinoamérica. Otros dividen su obra en dos partes: una de corte romántico, que trata el tema desde el punto de vista erótico y sensual y muestra resentimiento hacia la figura del hombre, y una segunda etapa en la que deja de lado el erotismo y muestra el tema desde un punto de vista más abstracto y reflexivo. La crítica literaria, por su parte, clasifica en tardorrománticos a los textos editados entre los años 1916 y 1925 y a partir de Ocre encuentra rasgos de vanguardismo y recursos como el antisoneto. Sus composiciones reflejan, además, la enfermedad que padeció durante gran parte de su vida y muestran la espera del punto final de su vida, expresándolo mediante el dolor, el miedo y otros sentimientos.[7]
Fue diagnosticada con cáncer de mama, del cual fue operada. A pedido de un medio periodístico se realizó un estudio de quirología, cuyo diagnóstico no fue acertado. Esto la deprimió, provocándole un cambio radical en su carácter y llevándola a descartar los tratamientos médicos para combatirla.[8]
Se suicidó en Mar del Plata arrojándose de la escollera del Club Argentino de Mujeres. Hay versiones románticas que dicen que se internó lentamente en el mar. Su cuerpo fue velado inicialmente en esa ciudad balnearia y finalmente en Buenos Aires. Actualmente

Poemas de Alfonsina Storni

A continuación, los mejores poemas de Alfonsina Storni:


¡Adiós!

Alma desnuda

Dolor

Dos palabras

Esta tarde

Frente al mar

Golondrinas

Indolencia

La caricia perdida

La inquietud del rosal

Gabriela mistral Poetisa Chilena

Gabriela Mistral fue galardonada en 1951 con el Premio Nacional de Literatura de Chile. Ha sido asimismo la primera ganadora del Premio Nobel de Literatura de América Latina. Además de poeta, fue una destacada profesora tanto en su Chile natal como en el exterior. Existe desde 1997 en Chile la Orden al Mérito Docente y Cultural Gabriela Mistral, así como también su imagen figura en un billete. "Desolación", "Besos", "Caricia", "Canción amarga", "Piececitos" y "Dame la mano" son algunas de sus obras fundamentales.


Biografía de Gabriela Mistral
Nació en Vicuña (Chile) el 7 de abril de 1889, con el nombre de Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayata. Era hija de la modista Petronila Alcayaga, y del preceptor Juan Gerónimo Godoy, quien abandonó a su familia cuando su hija tenía apenas tres años.
Gabriela MistralLucila mostró gran vocación por la docencia. En 1904 obtuvo el cargo de profesora ayudante de la Escuela de la Compañía Baja. En 1908 se desempeñó como maestra en la ciudad de Cantera, y luego, en los Cerillos. En 1910 logró el título de Profesora de Primaria, otorgado por el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile.
Visitó México en el rol de educadora, y cooperó en la reforma educacional con José Vasconcelos. Estudió, en sus viajes a Estados Unidos y Europa, las escuelas y métodos educativos de esos lugares.
Entre 1933 y 1953 fue Cónsul de su país en varias ciudades, como por ejemplo, Madrid, Lisboa y Los Ángeles.
Su poesía puede calificarse como modernista, siendo mística, emotiva y centrada en temas cotidianos. Fue traducida a varios idiomas, y muchos escritores latinoamericanos, como Pablo Neruda y Octavio Paz, sintieron su influencia.

Balada
El pasó con otra;
yo le vi pasar.
Siempre dulce el viento
y el camino en paz.
¡Y estos ojos míseros
le vieron pasar!

Él va amando a otra
por la tierra en flor.
Ha abierto el espino;
pasa una canción.
¡Y él va amando a otra
por la tierra en flor!

El besó a la otra
a orillas del mar;
resbaló en las olas
la luna de azahar.
¡Y no untó mi sangre
la extensión del mar!
El irá con otra
por la eternidad.
Habrá cielos dulces.
(Dios quiere callar.)
Y el irá con otra
por la eternidad!

Dulce Maria Loynaz Poetisa CUBANA

QUIERÉME ENTERA

Si me quieres, quiéreme entera,
no por zonas de luz y sombra…
Si me quieres, quiéreme negra
y blanca. Y gris, y verde y rubia,
y morena…
Quiéreme día,
quiéreme noche…
¡Y madrugada en la ventana abierta!…
Si me quieres, no me recortes:
¡Quiéreme toda… O no me quieras!”

Poema Hoja Seca de Dulce Maria Loynaz




A mis pies la hoja seca viene y va
con el viento;
hace tiempo que la miro,
hecho un hilo, de fino, el pensamiento…
Es una sola hoja pequeñita,
la misma que antes vino
junto a mi pie y se fue y volvió temblando…
¿Me enseñará un camino?


BIOGRAFIA DE DULCE MARIA LOYNAZ



Dulce María Loynaz. Biografía

Dulce María Loynaz
Dulce María Loynaz (La Habana, 10 de diciembre de 1902 – La Habana, 27 de abril de 1997). Poetisa y novelista cubana.
Escribe poesía desde muy joven y con 16 años, en 1919, comienza a publicar sus primeros poemas en varios periódicos de La Habana. En 1927 se doctora en Derecho Civil en la universidad de esta misma ciudad y ejerce la abogacía hasta 1961, dedicándose paralelamente a la literatura.
Comienza su novela Jardín - cuya redacción le lleva siete años - en 1928, y al año siguiente escribe Carta de amor al Rey Tut-Ank-Amen tras un largo viaje por Turquía, Túnez, Siria, Libia, Palestina y Egipto.
En la década de los 30 su casa de La Habana comienza a convertirse en centro de la vida cultural de la ciudad, acogiendo en las llamadas “juevinas” a diversos intelectuales y artistas, como Federico García Lorca, Juan Ramón Jiménez, Gabriela Mistral o Alejo Carpentier.
En 1937 publica el poema Canto a la mujer estéril en la Revista Bimestre Cubana, y al año siguiente Versos, que había comenzado a escribir en 1920.
Posteriormente viaja por Sudamérica y Europa, participando en congresos y colaborando como corresponsal con algunos diarios cubanos, entre ellos El País y Excelsior. Su obra comienza a publicarse en España y en 1947 ve la luz Juegos de agua, obra a la que siguen Poemas sin nombre (1953), Últimos días de una casa y Un verano en Tenerife (ambas en 1958). Paralelamente escribe las series de artículos Crónicas de ayer y Entre dos primaveras.
En 1951 es elegida miembro de la Academia Nacional de Artes y Letras de Cuba, y ese mismo año es nombrada Hija Adoptiva por el Ayuntamiento de Puerto de la Cruz (Canarias). Ingresa en la Academia Cubana de la Lengua en 1959 y, nueve años más tarde, en la Real Academia Española.
Tras varios años de retiro publica obras como Poesías escogidas (1984), Bestiarium (1991) y  Fe de vida (1994), y recibe el Premio Miguel de Cervantes en 1992. Al año siguiente le conceden la Orden Isabel La Católica y el Premio Federico García Lorca.
Su última aparición pública tiene lugar en abril de 1997, cuando la Embajada de España en Cuba le rinde homenaje en su casa. Fallece ese mismo mes, el 27 de abril de 1997.
Su obra ha sido traducida al francés, italiano, inglés, serbio, noruego… y forma parte de la poesía intimista femenina sudamericana

domingo, 15 de abril de 2012

Repaso por el Folclore Cantabo España

INSTRUMENTOS MUSICALES POPULARES DE CANTABRIA
Roberto Diego
(Director de la Escuela Municipal de Música Tradicional Cántabra de Santander)
En las últimas décadas he dedicado parte de mi tiempo a estudiar los instrumentos musicales que han tomado carta de naturaleza en la tradición cántabra. La recopilación de datos se ha obtenido principalmente del trabajo de campo: entrevistando a músicos tradicionales, familiares, vecinos, artesanos constructores, combinándolo con la búsqueda de material fotográfico y sonoro de intérpretes fallecidos. Asimismo, he confeccionado el Atlas de Instrumentos Musicales Populares de Cantabria, partiendo de una pormenorizada encuesta que interrogaba sobre aspectos tales como la difusión, técnica interpretativa, repertorio, construcción y denominación, entre otras cuestiones más.
Esta investigación se ha desarrollado en la totalidad de los valles cántabros y en el norte de Palencia y Burgos, este de Asturias y oeste de Vizcaya, zonas que componen el mapa íntegro de la música tradicional cántabra.

Por otro lado, el estudio en las hemerotecas regionales de la prensa cántabra de finales del siglo XIX, principios del siglo XX, ha permitido acumular gran cantidad de valiosísima información sobre instrumentos, música y fiestas... de una época donde la memoria de las personas más mayores es en el mejor de los casos difusa.
Esta parcela de la cultura tradicional, la organología popular, en Cantabria empieza a estar bien documentada, llamándonos la atención, la pluralidad instrumental existente.
Esta variedad queda reflejada en esta cita de este periódico local de Cabezón de la Sal de principios de siglo:

"Fué otras veces, el escenario de mis proezas coreográficas, el más amplio campo de las romerías del valle. También allí, entre las dos murallas de canastas de avellanas y rosquillas, cerezas y perojos sanjuaneros, y de curiosos detrás, recongrio lo que bailé, y canté entre baile y bailes por no estar un punto ocioso. ¡Jamás, después acá, han escuchado mis oídos sesiones más gratas de violín, que aquellas que nos colocara el ciego Colas con el suyo, viejo, gangoso y destemplado, ni la voz de tiple más agradable que la de aquella su feísima hija, más negra que la pandereta mugrienta y ajumada que tocaba!.
Fué otras al rabioso compás del redoblante y del chillón clarinete, bajo los seculares robles del ferial de Villasebil, entre olor de estofados, gritos de tenderos y ruidos de campanos; otras en el marco semejante de la romería del Carmen, o en la inmensa pradera de Balbanuz, y en ambos lugares a los agarraos que tocaban de manera infame los murguistas gallegos. Y por carnavales en algún salón amigo a los acordes de un piano tocado con mejor voluntad que destreza; y por las deshojas en algún desván, con la cara tiznada y el cuerpo encorvado, porque el techo no toleraba gallardas posturas, so pena de llenar la cabeza de chichones; y por las fiestas de Vega de Pas, bajo el fresno centenario que cobijó a los gloriosos progenitores de los Madrazos, Pelayos, Ruices, Sañudos, Orias y miles de pasiegas cernidos por España, y al son del tamboril y pito que tocaba aquel Bartulu, el bardo sin par, el artista cuya resurrección se pagaría a peso de oro; y en cuantas ocasiones se pusieron a tiro, con la propia sombra inclusive, para alabar primero, y de todas las maneras que nuestro Pereda supo pintar como ninguno y yo vivir como pocos, he bailado, lector, y volvería a bailar si la vida terrenal se repitiera."
EL PORVENIR. N°8 del 20 de Febrero de 1916. “El baile”, escrito por Leoncio Suarez.
GAITA
Este instrumento ha tenido hasta prácticamente nuestro días un gran empleo en toda la zona occidental de Cantabria. El modelo utilizado es idéntico al de Asturias: puntero de interior cónico, un solo roncón que descansa en el hombro izquierdo del gaitero, digitación cerrada y una tesitura que abarca octava y media (Do-Re).
Algunos de los punteros examinados presentan una escala mixolidia, la misma que la cornamusa escocesa de las Tierras Altas.
La gaita se acompaña habitualmente de un tambor redoblante y aparte de sus funciones de animación del baile, ha servido para acompañar el cante montañés, existiendo una enorme afición en los cantadores del occidente de Cantabria por cantar junto a este instrumento. Peñamellera, Ribadedeva y el valle de Pendueles, así como la Pernía, son parte integrante del área cántabra de este instrumento.
Gaiteros muy populares fueron: Candolías, de Tresgrandas; Tonino Gándara, de Casamaría (Herrerías); Paco González (Val de San Vicente) o Florencio Prado, de Valmeo (Vega de Liébana).
Bailes a lo pesau y a lo ligeru, pericotes, pasacalles, piezas para el baile a lo agarrau (valses y pasodobles), y marchas procesionales componían el repertorio instrumental de la gaita cántabra.

"En la función profana alternan los desafíos de bolos, los bailes a los alto y a lo bajo y a lo ligero, amenizados, o por la pandereta clásica, o por la típica y chillona gaita, y como habrá la mar de alegría y el derroche de libación lucirán sus encantos a las mil maravillas las consabidas jumeras."
LA VOZ DE LIÉBANA. 20 de Junio de 1909. Romería de San Pelayo en La Hermida (Peñarrubia).

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Antonino Gándara y su hijo Pepe, gaiteros de Casamaría (Herrerías).
Años 20 del siglo XX.
Colección R. Diego.
Manuel Torre, gaitero de Merodio, en Rioseco (Rionansa). Año 1929.
Colección R. Diego

CLARINETE/PITU
Pitu es la denominación con la que se conoce al clarinete en Cantabria, y piteros a la pareja de este instrumento más el acompañamiento del tambor redoblante.
Desde mediados del siglo XIX ha experimentado una difusión muy abundante en el centro-occidente cántabro, con la tonalidad en Mi bemol (requinto) como la de mayor uso. En un pequeño foco de clarinetistas populares del interior montañoso del oriente, la tonalidad de Si bemol era la más frecuente.
La utilización casi exclusiva del registro alto, la sujeción en el requinto de la boquilla con el labio superior, una ornamentación semejante a la de la dulzaina y melodías con una extensión de octava y media, son características de la ejecución del clarinete en su vertiente tradicional en Cantabria.

Piteros famosos han sido Marcelino Gómez, "El Ciegu de Sierrapando", Antonio Mediavilla, de Vi-llapresente; Servando Crespo, de Escobedo de Camargo, y Tomasón, de Anievas.
Las jotas y los pericotes son el tipo de piezas que más frecuentemente interpretaban los piteros.
"¡Aquí se baila al son del clarinete el clásico baile del país acompañado de castañuelas repicadas con una maestría admirable!...". [Romería en Quijas (Reocín). En "La Montaña" (Santander), julio de 1889].

Piteros de Ogarrio (Ruesga). Años 70 del siglo XX.
Colección R. Diego.
Bosio y Martín, piteros del valle de Reocín. Años 40 del siglo XX.

DULZAINA/VOZAINA
Este aerófono de lengüeta doble ha tenido hasta época muy reciente una gran implantación en distintos valles del oriente y sur de Cantabria.
El acompañamiento de la vozaina era siempre el tambor redoblante, ampliándose a veces la sección rítmica con un bombo en el caso de los dulzaineros de Valle (Ruesga), Villar, Sota y Fresnedo (Soba), Bezana (Valdebezana), Soncillo y Orbaneja.
La abundancia de notas de adorno, la ejecución más ligada que marcada, el uso del vibrato, son características del sello interpretativo de los dulzaineros cántabros.
Dulzaineros famosos han sido Manolo Maza, en Carasa; Rique de La Pesquera, en Laredo; Ricardo Piedra, de Valle (Ruesga); Fructuoso del Campo, en Ajo; Maximino Garrido, en Ruerrero (Valderredible), o Venancio González, de Reinosa, entre otros.
El repertorio de los dulzaineros es el mismo que el del silbu.
"La dulzaina recorrerá las calles al alba y continuará haciéndolo a intervalos toda la mañana.
A las tres tocará otro pasacalles la dulzaina, situándose después en el campo del ferial para distracción de los aficionados al baile.
A las ocho se encenderá una agradable y vistosa iluminación preparada en la fachada de las casas consistoriales, alternando en la ejecución de varias piezas y tocatas de bailes populares la música y la dulzaina...".

["El Ebro" (Reinosa) N° 18, septiembre de 1884. Programa de fiestas de la feria de San Mateo en Reinosa para el día 22 de septiembre].


dulzaina
Bernardino Somaza, dulzainero de Ajo (Bareyo). Año 1946.

SlLBU
Flauta de pico de tres agujeros hecha de madera, cuya boquilla es metálica; posee una extensión de octava y media.
En Cantabria, al tañedor de este instrumento se le llama tamboril por el hecho de tocar con la mano izquierda el silbu y con la mano derecha un pequeño tambor, golpeándolo con una baqueta. Habitualmente al tamboril le acompañaba un tamboriteru tocando el tambor redoblante.
En la actualidad sólo queda en Cantabria una persona que toque este instrumento: Vidal Isequilla, del valle de Liendo. Antaño tuvo una difusión más amplia con nombres tan famosos como "Titusón" de Izara (Campóo de Suso); "Bartulu", en la Pasieguería; Juan Callejo, en Santander; Cirilo, en Santoña; "Trece", en Ramales, entre otros.
"Los domingos por la tarde, cuando la música de Andalucía termina su programa en la Alameda, se trasladan soldados y criadas a la Plaza de la Constitución, donde el celebérrimo Cirilo arranca melodiosas notas a su flauta con una mano y con la otra, palillo en ristre, golpea el parche del tamboril con singular destreza, a cuyo ruido saltan hombres y mujeres como movidos por la electricidad".
[Baile dominical en Santoña. En "El Avisador" Santoña), 30 de abril de 1896].

Hermanos Isequiella, tamboriles del valle de Liendo. Años 50 del siglo XX.
Colección R. Diego.

VlOLÍN/VlGULÍN
Tras un minucioso estudio de toda la abundante prensa cántabra de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, podemos comprobar que éste era el instrumento más utilizado en las fiestas populares de Cantabria en dicho periodo.
Los violinistas tocaban siempre acompañados de una pandereta, miembro casi siempre de su familia (esposa o hijas), y a la vez que tañían, cantaban ambos a dúo.
Un número importante de estos violinistas eran ciegos, aunque muchos otros no. No se conocen casos de músicos ambulantes cántabros tañedores de violín. Siempre actuaban en el valle donde residían y zonas colindantes.
El violín o vigulín, que es como lo denominaban nuestros paisanos, se empleó en toda Cantabria con una técnica interpretativa, según informaciones de familiares de violinistas, semejante a la utilizada en el rabel, empleando afinaciones donde se podían tocar de forma permanente dos cuerdas al mismo tiempo (melodía-bordón).
Este instrumento desaparece de la música tradicional cántabra en los años 40 del siglo XX, a la muerte de nuestro último violinista, Pepón Gómez, de Silió.
Otros violinistas famosos fueron: Paulino "El Ciego", de Pando (Ruiloba); José, de Las Presas (Camargo); Ramón Rodríguez, de Izara (Campoo de Suso); Colas, de Carriedo, y Sabino Aja, de Matienzo.
El repertorio se componía principalmente de piezas para el baile a lo sueltu.
"Por la noche, hubo también baile de violín y pandereta, alrededor de la clásica hoguera, resultando una magnífica función".
[Fiestas en Carmona. En "El Escudo" (Cabezón de la Sal) N° 31, agosto de 1915].

Pareja cántabra de violín y pandereta. "Cantos de La Montaña". Año 1901.

RABEL/BANDURRIA
Existen dos zonas en Cantabria donde ha pervivido hasta nuestros días un número más que suficiente de tañedores de este instrumento como para permitirnos conocer-lo en profundidad: Campoo y Polaciones.
Este cordófono posee dos cuerdas, afinadas generalmente por intervalos de cuarta, encontrándonos en Campoo algunos rabelistas que las afinan por intervalos de octava.
Con un arco se frotan ambas simultáneamente, empleándose una para ejecutar la melodía y la otra al aire como bordón.
Algunos rabelistas utilizan rabeles de tres cuerdas: una para el bordón y dos para la melodía, pisadas ambas con un dedo.
El rabel se tocaba principalmente en el tardíu (otoño) y el iviernu (invierno), en las reuniones de la mocedad, como eran las deshojas y las jilas.
Rabelistas famosos de Campoo han sido Lin "El Airosu"; Paco Sobaler, de Espinilla; Florencio, de Nestares, y "El Ciegu de Fontecha", este último a principios del siglo XX.
En Polaciones, Adela Gómez, Pedro Madrid y Antonio Morante, "Quintana".
El repertorio del rabel está compuesto de canciones tradicionales de la zona (amor, picarescas, crítica social, etc.), romances y bailes a lo pesau y a lo ligeru.

Rabelista campurriano. Años 40 del siglo XX.
Colección R. Diego.
Pedro Madrid, bandurriero del valle de Polaciones. Años 70 del siglo XX.
Colección R. Diego.

ACORDEÓN/ALCURDIÓN

El acordeón diatónico o de botones llegó a Cantabria a finales del siglo XIX. La novedad que supuso su agradable timbre y su fuerte volumen fueron causa de la rápida aceptación por las nuevas generaciones de músicos populares y público.
Este instrumento, junto al clarinete, fueron los sustitutos del violín, la zanfona, la flauta de tres agujeros y la flauta travesera.
En Cantabria se denomina "la alcurdión" y se tocó básicamente en el centro y oriente, siendo el Valle de Toranzo el lugar donde mayor concentración de acordeonistas encontramos, conociéndose incluso el caso de varias mujeres que lo tocaban: Rosalía, de Barcena de Toranzo, y Dolores Abascal, de San Miguel de Luena, en las primeras décadas de este siglo.
Los acordeonistas cántabros incluyen en su repertorio los temas de los instrumentos anteriores.
"La romería se iba acabando, despedazándose, quedando únicamente un baile prosaico de acordeón y el inacabable y poético de las panderetas. El vientecillo decía a los romeros, murmurando en los oídos: "! A casa, que traigo malas pulgas!". Y nos sentimos hasta última hora ansiosos de beber todo el goce espiritual de aquella romería que se acaba. Que por cierto tuvo verdadero fin campurriano, porque detrás de mí vinieron cantando aires de la tierra unas muchachas de no sé qué pueblo vecino".
[Artículo sobre la romería de San Pedro en Izara (Campoo de Suso). En "Campoo", Reinosa), 2 de julio de 1896].

Acordeonista en Puente Viesgo. Principios del siglo XX.
Colección R. Diego.
Acordeonista del valle de Carriedo. Años 20 del siglo XX. Cantabria Tradicional.

TAMBOR
La caja o tambor redoblante ha sido junto a la pandereta uno de los soportes rítmicos más utilizados en el acompañamiento de la música instrumental en Cantabria (bailes, danzas, pasacalles y marchas procesionales). También en algunas zonas del país el tambor ha acompañado a la voz masculina en las canciones de ronda o a la femenina en el ramu y en ciertos temas bailables haciendo dúo con la pandereta (Liebana, Pernía...).
Es distintivo del estilo interpretativo del tambor en toda Cantabria el empleo de unas estructuras rítmicas continuas, donde a diferencia de nuestros vecinos vascos, asturianos o castellanos no se frasea la melodía marcando golpes con cada nota, introduciendo redobles, silencios, golpes simultaneos con la baqueta en el parche y aro.
El toque autóctono cántabro de tambor, de ritmos continuos, sin silencios, sin golpes en el aro, constituye un elemento característico de la música popular de Cantabria.
El tambor ha formado en La Tierruca orquesta tradicional con la gaita cántabra, la dulzaina, el pitu montañés y la flauta travesera. 

tambor
Piteros de Puente Arce (1970). Portada revista "SAM",
número 209.

PANDERETA
De la familia de los membranófonos percutidos con la mano, éste ha sido el instrumento de baile más utilizado en Cantabria.
Empleada en un porcentaje muy alto por manos femeninas, su ejecución raya el virtuosismo, siendo su aprendizaje tarea nada fácil.
Dependiendo de la región de Cantabria donde nos encontremos, se observan, aunque parecidos, diferentes estilos de tañerla. Antaño era casi imposible encontrar un pueblo donde no existieran una o varias pandereteras.
Las tocadoras de pandereta formaban dúos, cantando al unísono, con abundantes melismas, vibratos y potente voz.
A principios de siglo se tocaban panderetas de medio metro de diámetro y cuatro o cinco concavidades para las sonajas. Sirvió de acompañamiento al violín, la zanfona y, en algunos casos, a la gaita.
Tanto piezas para el baile a lo sueltu como para a lo agarran, bailes al santu o al ramu, componían el repertorio de las pandereteras cántabras.
"Para poner dique a esta tendencia a que antes me refería, disponen estas hogueras con todos los útiles tradicionales utilizando como combustible las más veces el rozo y como instrumento musical el pintarrajeado pandero de enormes dimensiones, grande como un triguero, así es la gráfica y castiza medida que las gentes utilizaban como término de comparación que combinado con las potentes y pocas veces bien limadas voces de las fornidas muchachas, da a estas fiestas lo que es suyo propio y tradicional".
["El Escudo" (Cabezón de la Sal), 30 de agosto de 1915. "De cosas nuestras"].
"Desde entonces la fiesta era arriba, en los altos. Una doble y larga fila de mozos y mozas, bailaban al son de alegres panderetas. Los brazos en cruz oscilaban acompasadamente de izquierda a derecha siguiendo los movimientos del cuerpo. Las tocadoras colocadas ante la doble fila de bailadores, en una pequeña eminencia que formaba el campo, tocaban enormes panderetas, haciendo salir de sus tersas pieles sonidos alegres, y de vez en cuando cantaban alguna copla: entonces, los pies de los bailadores movíanse más rápidamente y las panderetas redoblaban con brío".
[Cuento "La Peña del Águila", de J. Barrio y Bravo. En "La Tierruca" (Reinosa) N° 19, 28 de octubre de 1906].

Otros instrumentos musicales que tuvieron cierta difusión en el pasado en la animación de bailes populares fueron la flauta travesera de madera acompañada del tambor de tensores de cuerda, siendo Trasmiera el área de mayor uso de este instrumento. Antonio Carral y Perfecto Somaza, de Ajo; Ramón Torralbo, de Isla; Antonio Santander, de Riaño; Ignacio Barquín, de Ogarrio, han sido tañedores profesionales de esta pequeña flauta a finales del siglo XIX y principios del XX.
Hasta las primeras décadas del siglo XX y acompañándose de la pandereta se conoció el uso de la zanfona o rabel en los bailes populares cántabros. Emeterio Agudo, "El Pulga" (Penagos 3/3/1834-Santander 5/6/1909), fue nuestro zanfonista más famoso.
Todos los instrumentos aquí citados muchas veces sonaban acompañados por el repiqueteo del instrumento ibérico por excelencia: las castañuelas {tarrañuelas en cántabro), empleadas por los bailadores de toda Cantabria conocedores de su manejo.


Pandereteras campurrianas.
Principios del siglo XX.
Colección Julio García de la Puente.

Emeterio Agudo "El Pulga". Comienzos del siglo XX.
Paulino "El Ciegu", violinista de Pando
(Ruiloba). Principios del siglo XX.

La Gaita Cántabra

Roberto Diego Romero
Editorial Cantabria Tradicional


Estudios publicados por Roberto Diego sobre instrumentos musicales populares cántabros.
- Música de Cantabria (documentos de tradición oral). CDs: I, II, III, IV. Junto a Manuel Bahillo.
- La dulzaina en Cantabria (revista La Jila, número 1).
- El violín en la música popular cántabra (revista Ghaita, número 1).
- La Gaita Cántabra. Estudio etnomusicológico en el occidente de Cantabria. Editorial Cantabria Tradicional.
- Instrumentos musicales populares de Cantabria (revista L'Ábrigu número 4).
- La gaita en Liebana (Triumphus temporis).
- Póster didáctico "Estrumentos musicalis pupularis cántabros".
-La Gaita Cántabra: Etno-Folk (revista galega de etnomusicología) Junio 2008.
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Bosio y Martín
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Rabelistas, Rabaleros y Bandurieros, Cantabria España

Rabelistas, rabeleros y bandurrieros populares
Una rabelista tocando el rabel al modo purriego en Santillana del Mar (Cantabria, España).
Un rabel, tradicionalmente en aquellas zonas donde se conoce su uso, se toca en dos estilos: uno apoyado en el hombro-pecho, o sobre las costillas, y generalmente de pie, que sería el estilo campurriano (de Campoo); y otro sentado apoyando el instrumento entre las piernas, que sería el estilo purriego, de Polaciones.
Uno de los rabelistas más reconocidos de todos los tiempos ha sido el purriego Pedro Madrid, el cual ha pasado a la historia. Este músico modificó la tipología y sonoridad del rabel realizando grandes avances que ahora emplean sus sucesores.
De entre los rabelistas de Cantabria y Palencia ya fallecidos, alcanzaron gran popularidad Pedro Madrid (ya nombrado), Antonio López Morante, conocido por Lin, el airoso, Donato Muñoz o Paco Sobaler.
El legado de estos rabelistas se conserva y difunde gracias, entre otros, al trabajo de la "Escuela Municipal de Folklore de Torrelavega" por parte del rabelista Esteban Bolado o la Asociación de Rabelistas Campurrianos, localizada en Reinosa, desde donde personas como Tomás Macho, Alberto Terán, Alfonso Ahumada, José Luis Robles y otros, mantienen el gusto y el cariño por el uso del instrumento. También existen otros lugares por la provincia de Cantabria donde existen este tipo de escuelas.
Así también, trabajan en la recuperación y difusión del rabel las personas del Albergue de Olea, cercano a Reinosa, donde se han celebrado interesantes encuentros musicales en los últimos años, con la edición de discos y vídeos incluidos. A lo que hay que sumar la enseñanza, con criterio dispar, de interpretación al rabel en diferentes escuelas de música tradicional de Cantabria.
En Asturias, el Muséu del Pueblu d'Asturies de Gijón tiene en su archivo sonoro las grabaciones de bandurrieros asturianos como David Caballín y Cefero Traviesas, todas ellas donadas por el músico y etnomusicólogo asturiano Héctor Braga. Ambos bandurrieros, fallecidos en la decada de los 80s, eran oriundos del concejo de Campo de Caso, donde se documenta la práctica totalidad de la tradición de bandurria asturiana heredera de otros bandurrieros casinos sobre los que hay noticias orales, como Antón de Xica, Xuan de Florán o Manuel d'Anxela. En el Museo Etnográfico de Cantabria, en Muriedas, en el de El Pajar, en Proaño, y en la casa del rabel, en Quintana de Toranzo, se encuentran algunos ejemplares de rabeles interesantes. Algunos de estos instrumentos fueron estudiados a mediados de la década de 1970 por Fernando Gomarín.

Instrumento Musical autoctono de Cantabria España

Cuerno Tipo Aerófono sin Boquilla                                                                                            





Clarinete Requinto Tipo Aerófono de lengueta simple                                                                        


Chifla Campurriana Tipo Aerófona de lengueta simple                                                                                                                    



Pandero Tipo Membranófono Percutido


Pandero Tipo Membranófono Percutido

Pandero Tipo Membranófono Percutido



Carraca Doble Tipo Idiófono Percutido



Carraca tipo Idiófono Percutido



Caracola Tipo Aerófono sin Boquilla



Bígaro Tipo aerófono sin Boquilla.



Campana Tipo Idiófono Percutido


Cencerro Tipo Idiófono Percutido


Silbato de Rama Tipo Aerófono de Bisel

Instrumento Musical autoctono de Cantabria España

Bandurria Purriega Tipo Cordórdofono Frotado


Rabel Campurriano Tipo Cordófono Frotado con arco


























Flauta de Cuerno Tipo Aerófono de Bisel

Instrumento Musical autoctono de Cantabria España

Babdurria Purriega Tipo Cordófono Frotado